martes, 26 de abril de 2011

Misrata under fire despite rebel victory( "No tienen ni idea de la cantidad de energía y exasperación que estoy deseosa de chuparles hasta que me sienta mejor")


(Pronóstico meteorológico para Misrata)

DíaPronósticoVientoHumedadPrecip %
Hoy
26 abr
BuenoBueno
Máx.: 27° Mín.: 15°
33 km/h NO35%5%
Mañana
27 abr
BuenoBueno
Máx.: 22° Mín.: 15°
36 km/h NO54%15%
jueves
28 abr
BuenoBueno
Máx.: 22° Mín.: 12°
33 km/h NO51%5%
viernes
29 abr
DespejadoDespejado
Máx.: 25° Mín.: 17°
22 km/h E39%5%
sábado
30 abr
Nublado la 2ª mitad del díaNublado la 2ª mitad del día
Máx.: 33° Mín.: 21°
32 km/h SSO16%5%


Misrata, also spelled Misurata or Misratah (Arabicمصراتة‎, also Mişrātah;


Buen tiempo hoy en Misrata.

La luna, como la sonrisa del gato de Chesire, se alzará en el cielo despejado a partir de las ocho para delicia de turistas.

 Supongo que en Misrata existirán personas a las que les atraiga el arte y la escritura, la música o la meditación filosófica. Eso es bueno cuando un tanque lanza sus obuses o la NATO escupe liberadora fuego civilizatorio seminal. O al menos eso me enseñaron mis maestros humanistas. Los poemas en el lager o el violonchelo en las puertas del crematorio son los clavos ardiendo que sacan de su depresión al hombrel.  Las letras y las formas son más fuertes que las granadas y los fusiles.

Me pregunto qué  hacen ahora los artesanos en Misrata e imagino que algunos soldados - como Wittgenstein en la Gran Guerra -  escriben en sus diarios las impresiones de los atardeceres rojos o expresan su compungida alma en frases cortas.

 ¿Qué plasman en sus lienzos los artistas plásticos que sin duda deben vivir en Misrata?.

 La comunidad artística de Misrata me muestra las más sutiles bellezas.

 Misrata bajo el fuego y los esqueletos de los edificios con miliciano en primer plano.

Pass Thru Fire

Yo no participo en ninguna guerra de liberación. Ni me libero ni me salvo.

Ciego en Misrata.

"Todas las campanas dicen lo mismo:demasiado tarde. Es demasiado tarde y estoy segurísima de que siguen sin oírlo. Aún no  saben que tienen que hacer más, y más y más, tienen que intentar llegar hasta mi aunque eso les suponga dejar de comer, de dormir, de respirar aire fresco durante varios días; tiene que intentarlo hasta que mueran por mi. Tienen que sufrir  igual que yo, e incluso entonces no será suficiente. Tendrán que reorganizar  el orden del cosmos, tendrán que  poner fin a la guerra fría, tendrán que dejar de portarse como adultos  llenos de amor y amabilidad que se preocupan el uno por el otro, tendrán que solucionar el hambre en Etiopía, poner fin al comercio de esclavos del sexo en Tailandia, acabar para siempre con la tortura en Argentina. Tendrán que hacer más de lo que nunca hayan podido pensar que iban a hacer, si es que quieren que yo siga viva. No tienen ni idea de la cantidad de energía y exasperación que estoy deseosa de chuparles hasta que me sienta mejor. Los consumiré y los ahogaré hasta que sepan qué poco es lo que queda de mí; incluso después de haber tomado todo lo que hayan tenido que darme, porque les odio por no saberlo"

(E. Wurtzel: Nation Prozac)

miércoles, 20 de abril de 2011

Any kind of monkey


She said I can be a frog
I can be a bat
I can be a bear
Or I can be a cat

She said I can be a lion

I can be a guillemonster
I can be a warrior Indian
I can be a helicopter

She said I can be a wolf

I can be a finch
I can be a jaguar
Or a locust on the bridge

She said I can be a monkey

I can be a tiger
I can be a tornado
Knocking down your wires

Well, it seems like she can be anything

Any kind of creature she wants to be
Oh, it seems like she can be anything
Any kind of frog
Any kind of bear
Any kind of monkey
She wants to be

 (The Flaming Lips) 

martes, 19 de abril de 2011

Poco a poco y de repente

 es martes santo

los penitentes llevan cadenas y arrastran sus pies desnudos por el asfalto, emboscando su rostro en la tela púrpura y en la cónica elevación de su sombra para  evitar  el fatum de los quince minutos de fama

No ser nadie salvo espectro; ser un cualquiera, una puta cósmica dispuesta a ser convertida en suelo por el que caminan las legiones de desventurados

Un niño sin pecados confesables (aunque los tenga ya todos )aceptará  llevar hábito y capirote sólo para elevar su autoestima y herir a sus amigos o por imposición de la sagrada familia (merecedora de escarnio).

  Un niño- capuchón resucita en mí la religiosidad dormida y pido a dios en estos altares de celebración morbosa que destruya  la ciudad que lleva a sus niños a la muerte del dios-hombre con cánticos de Fama


Me deprime ver niños nazarenos.




Leo Nación Prozac de Elizabeth Würtzel. Veo Nación Prozac, con Christina Ricci.

La depresión es un bonito tema para redactar un cuaderno o escribir una primera novela. Leí el relato de Würtzel en 1995 o 1996, mientras mi Mario hacías sus abluciones logopédicas y yo me escapaba a la biblioteca municipal huyendo de otras faenas hogareñas y de cuidado.  Me resultaba atractiva la imagen de la portada del libro y , vicioso de diversos tipos de tristezas, melancolías y derrumbamientos desde mi más tierna infancia, el desparpajo de la X-generation de Würtzel me sedujo. Cansado ya de ser progenitor con niños pequeños no puede integrarme en la X -generation aunque en espíritu sentía mucha de su apatía. Tengo pruebas de que aún estaba enamorado de mademoiselle Winnona Rider en esos días.

Ahora bostezo un poco con el librito; me gustó - cuasipedófilo - Christina Ricci.


Dicen en la película que la depresión viene poco a poco y de repente. Lo mismo pasa con la curación que nos explota un día en la cara y, superado el mal trago, nos hacemos autobiógrafos de nuestro dolor.

Ahora bien: el libro que nos habla de la Historia Clínica de Aby Warburg, el célebre historiador del arte, se titula "la curación infinita".  No sé que sentido tiene el "de repente" en una duración infinita. Investigaré.  En cualquier caso decir que algo - la depresión, por ejemplo - viene poco a poco y, luego, de repente, es muy poco decir. No puede centrarse la tesis de la experiencia en ese axioma por muy tomado que esté de Hemingway. Todo funciona más o menos así en la vida y, por ello, no es rasgo diferencial de nada. Pasamos del tedio lento-lento  al espanto. La tortura china también sigue el mismo proceso - gota a gota hasta que el fluir intermitente te trepana el cerebro.  ¿Y en enamoramiento? ¿Y el tsunami? ¿Y el trabajo creativo - la inspiración  debe sorprenderte trabajando?

 De repente se muere la gente incluso aunque vivieran poco a poco.

Te enamoras de repente en un bar y una extraña corriente eléctrica que atraviesa la espalada anunciándote los mil cambios físiológicos y la quiebra.



En fin, son las 21: 53 y me aburre de repente escribir. Poco a poco me lo he ido ganando.

Se salva la voz de Jessy Norman.   Je te veux, Erik Satie que por casualidad sonaba en mi reproductor de cd.

viernes, 15 de abril de 2011

Der Freischütz(1)


  The black rider. Robert Wilson, Tom Waits, William Burroughs 
Thalia Theater, Hamburg/ Germany. March 31, 1990 (premiere). Photography: © Brinkhoff/ Mögenburg, Hamburg (::)

 El joven Guillermo vende su alma al diablo para conseguir el triunfo en una competición de tiro en la que se juega la mano de su amada Anita. El infierno le ofrece así siete balas mágicas que llegarán siempre al destino deseado por el cazador, salvo la última que será reservada para la voluntad del diablo. Indudablemente el éxito de Guillermo en el torneo es completo. Fama y orgullo rodean al joven convertido en el centro de todas las miradas como sucede siempre con aquellos elegidos que ven hechos realidad sus deseos. No hay envidia en estos casos; es sólo esperanza, ilusión de ángel custodio de la historia que ya no mirará más hacia atrás, que triturará los papeles comprometedores y no pensará en todo el dolor acumulado. Ha llegado el momento del aleluya, el tiempo se parará sin sombra. Sin embargo,  cuando el público y su propia adicción al éxito  le piden un último disparo en el que debe alcanzar a una paloma, el diablo impone su voluntad y cae muerta la amada Anita por un disparo en la cabeza muy a lo Guillermo Tell (En la versión de Carl Maria von Weber las cosas suceden de una manera más piadosa y esperanzada).
Now, George(2) was a good straight boy to begin with
But there was bad blood in him someway
and he got into the magic bullets
that lead straight to the Devil's work
Just like marijuana leads to heroin
You think you can take them bullets and leave 'em, do you?
just save a few for your bad days, well...


(George era un buen chico con el que empezar, pero había mala sangre en él de algún modo y  se enredó con las balas mágicas  y eso lleva directo al mundo del Diablo, justo como la marihuana lleva a la heroína. Piensas que puedes coger esas balas o dejarlas ¿no?tan solo guarda unas pocas para tus días malos.Tom Waits, W. Burroughs)


The Black Rider:The Casting of the Magic Bullets © Brinkhoff/Mögenburg, Hamburg


Me dice el terapeuta que debo abandonar el encierro y enorgullecerme de mis, sin duda, muchas cualidades (dice él que las tengo porque le pago para ello). Orgullo, dice,  motivos y objetos de orgullo. Reviso el catálogo de aquello que puedo ofrecer al amable público que ha de salvarme y, ay, creo que quedaré el último en las fases clasificatorias. Me falta aire en los pulmones para soplar en las ascuas incandescentes de mis competencias y provocar una chiquitilla llamarada de entusiasmo. 

  Las balas mágicas (The black rider de Wilson- Burroughs- Waits, Der Freischütz de Weber). El diablo, en su juego, ofrece al necesitado un puñado de balas mágicas que garantizan éxito y  puntería - esencial para ser un emboscado o un furtivo pero también para alcanzar protagonismo en la ciudad de los francotiradores warholianos que buscan los quince minutos (o las quince horas) de popularidad. Sólo una de las balas queda en poder de la voluntad del demonio que  orientará su trayectoria  desde el dedo y el ojo del infortunado mortal  hasta  aquello que nunca esperaría, seguramente su más íntimo y "auténtico" deseo (parece que sólo el demonio sabe lo que en verdad queremos).  Ese es el riesgo que se corre en la apuesta  y por esa proporción variable (1 de siete balas, 1 de mil, 1 de un millón, etc.) la mayoría dice rechazar el pacto diabólico  aunque, a la vez, se escondan y se dejen proteger (o entretener) por los pocos que sí lo firmaron. 

Cuando uno piensa que a algunas personas siempre le sale el tiro por la culata y reflexiona sensatamente sobre lo cansado que es "sentirse desgraciado" porque la hija del guardabosques se ha de casar con otros y perderemos todo derecho de caza en aquellas frondas,  ¿ no sería humano y piadoso aconsejar la aceptación del puñado de balas mágicas que al menos garantizarían el gozoso placer de varios disparos de éxito, entusiasmo y orgullo de sí? ¿Qué no darían  los desterrados hijos de Eva  por esos proyectiles cargados por el ímpetu juvenil del infierno? ¿Realmente la tentación  es tan siniestra?  ¿Es demasiado riesgo que una de las balas quede a merced del diablo? ¿Es preferible mantenerse hundido en la frustración y la ausencia de orgullo - como el joven sin puntería que sabe que nunca logrará la mano de su amada - que disfrutar de las mieles del éxito aún sabiendo que al final mostrarán que estaban hechas de nada y se convertirán en hiel en nuestros labios? Además ¿no cabe esperar que el diablo se apiade y lleve el último proyectil más allá del bosque?

¿Hay que jugar al juego en el que se anuncia la salvación allí donde habitaba el peligro?¿Hay otro juego?




The Black Rider. Hamburg, 1990. Photo by Friedeman Simon

Mi terapeuta me exige, para continuar la "curación infinita",  que encuentre diez motivos de orgullo.


X me recomienda triturar pasado, recuerdos y expectativas. Ni arrepentimientos ni melancólicas elegías. Rass rass y pedir nuevas balas a un demonio sin piedad sabiendo que la última nos reventará la cabeza amada.


Realmente, no sé si merece la pena nada: ni la tristeza ni el éxito opiáceo de las balas mágicas  ni la impiedad de la trituradora de pasados.


Quisiera ser un cazador libre sin carga de balas en mi escopeta. Un cualquiera que no se casa con la hija del guardabosques. 

Quisiera no querer nada y no tener que buscar diez motivos de orgullo para un terapeuta impío.

martes, 12 de abril de 2011

Beautiful (Colores)



And the way you put your hands on my hips
are moving while you take it slow

(Hindi Zahra)

La trampa de los colores que nos redescriben las caderas con su extraña vibración  subatómica.

La farsa del color caramelo del que hablaba ayer como tabla de salvación y que, supongo, me envuelve en las tardes de melancolía en las que no sé aplicar la prudencia y otras técnicas del justo medio

¿Quién inventa los colores?. Apuestan muchos  por la luz - esa oquedad sin nombre, ese significante flotante que pretende curarlo y crearlo todo por ser trasunto del tacto - y algunos otros por los drogueros. En el mundo de los gremios el pintor se incluía en el grupo de los traficantes de drogas y otros maestros de la ensoñación. También los especieros se sindicaban en idéntico registro. Opio, aceites, pigmentos, canela y nuez moscada. El color es escenario de combates porque es patria de todas las banderas:

" En Venecia, Milán o Nuremberg, los especialistas del rojo granza ni siquiera  pueden trabajar con el rojo quermes. Nadie sale de su color, ¡pueden procesarte! Los del rojo y los del azul viven en calles separadas, aislados en los suburbios  porque sus talleres lo apestan todo, y a menudo entran en conflicto  violento y se acusan mutuamente de contaminar los ríos"(Pastoureau y Simonnet: Breve historia de los colores).

. El color se enfrenta al volumen (al que pretende anular) en la espalda de aquel otro dúo cómico: la sensibilidadel entendimiento, jugando todos a los soldados en los rincones de la batalla del cuerpo y el alma. El seductor y el  esposo pelean entre las sábanas kierkegaardianas  que huelen a mujer (el seductor es siempre afeminado) que escapa del  hombre (condenado el marido a cornudo por ser arista y potestad) . El eterno femenino ¡ tiene tanto del recuerdo del caos primigenio! A su lado el arquitecto cósmico  es  demiurgo que sólo con la palabra fálica  embaraza vírgenes marías sin sanjosés.

La materialidad espumosa de  Rothko no se deja atrapar en el canon de un endecasílabo trabado.

Y de todo esto surgiría una novela como un río.

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 Denuncio la farsa de los colores  sin firmar el parte para, en este quiebro,  ser acusado de difamación y sentir en mi piel la ira del color. Nací para la tragicomedia del azotado por látigos florales. Siempre la misma tentación, oh padre, siempre el color, la mujer, el eterno femenino, la materialidad espumosa, la seducción. Todo en sombra. Mi espectro, mi fantasma. El doble siniestro y pálido de mi posición como volumen y arista y entendimiento. Entendimiento dañado incapaz de controlar el fondo animal que deriva de lo orgánico al arco iris sin solución de continuidad.

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La piel dice palabras españolas que se quieren secretas- where the skin speaks/A secret words in spanish dice Hindi Zahra- como los colores me dicen palabras bereberes que me sueñan en una noche de luna,desierto y otras trivilidades.

La trampa del color es su propia vacuidad al pretender ser examinada con ojos de volumen.

 La trampa del color se reduce a controlar la verticalidad del pincel, la presión de los dedos sobre la punta impregnada de acuarela o tinta, para conseguir la gradación del trazo (según me explicaron el otro día). Un mismo arte - el de la presión y la verticalidad - que se comparte en la escritura.

¿He conseguido hoy la gradación oportuna del tono?

Hay ideas que se envuelven en sueños con telas de colores y otros vendajes desmomificadores. Yo no pretendo decir nada hoy a las 21:03. Quede anotado en este diario para mayor gloria.

lunes, 11 de abril de 2011

EL RÍO Y EL CARAMELO


Dice el lunes que el agua discurre más allá de las gargantas necesitadas.

Y por eso hay sed en el camino hacia la esperanza.

Dice el lunes que la espuma se cubre de brillos licuados y colores marroquíes .

Y por eso sueño con el caramelo para aliviarme de dolores y heridas

Dice el lunes que tiene ganas de martes.

Y por eso piensa en viernes de no saber qué camino seguir antes de no estar muerto.


Dice que todo es un decir por decir.


Dice el lunes que no hay sitio en el río para las almas melancólicas que perdieron el sentido de sus posesiones.

Dice el lunes que hay demasiada sed en las gargantas de los necesitados.

Dice el lunes que este lunes quiere estar ciego de las flores del cerezo.

domingo, 3 de abril de 2011

en su existencia estúpida tiene libre acceso a todo lo que desea

       "La realidad en sí misma, en su existencia estúpida, nunca es intolerable; es el lenguaje, su simbolización, lo que la hace tal".

     "El sujeto melancólico posee el objeto, como el ávaro, pero pierde la razón que le hizo desearlo. Lo más trágico es que el melancólico tiene libre acceso a todo lo que desea, pero no encuentra satisfacción en ello" (Slavoj Žižek: Sobre la violencia)

18:40(hace nueve días) :  No soy un sujeto melancólico. Soy un sujeto estúpido y, supongo, tolerable, porque en desgarrones de diverso fuste, he perdido el mundo, el lenguaje. Tampoco es verdad que sea un sujeto estúpido (la hipótesis ha durado una línea) porque la estupidez es un grado cero del alma y (yo) ya no estoy allí. Mis pensamientos se diluyen ensalivados por los gusanos de la desazón que atacan - por este orden - a mis muñecas, mis hombros y  mis muslos. Juego con el lenguaje  como la princesita juega con el recuerdo de su príncipe ausente, ese guerrero que todos - menos la princesa - saben  chorreando la sangre de otros y violentando haciendas. Mi horizonte hermenéutico es una sombra que no apaga el deseo pero tampoco lo incita y que me deja espìritualmente en  stand by ,  convertido en carne en la que juegan los nervios agusanados. El lenguaje es ahora sólo biología de neurotrasmisores y tubos comunicantes.
 
La princesa se marchita y mira el horizonte en el que nunca aparece nadie porque ya nadie puede aparecer en su ceguera. No somos melancólicos - ni la princesa ni yo - porque no tenemos acceso a lo que deseamos pero tampoco lo buscamos ya en el otro, en el modo de la envidia y el rencor. Huérfanos del lenguaje dejamos que las palabras muestren la oquedad, la textura común que las une a los huesos. O, simplemente, dejamos de producirlas y callamos. Son  actos de idéntico peso, similares en autenticidad.

18:54 (hace nueve días): La leona devora al joven nubio. Desde el verano esta imagen habita en una esquina de mi cráneo - en verdad, la imagino mucho más grande que su referente real (7- 10 centímetros) y siento la irrelevancia de este dato. Me place la pasividad  de todos los protagonistas del relieve y  el debilitamiento plácido del corazón en la mamada yugular vampírica. Las flores, los papiros del fondo, se nublan en la lente que crean las lágrimas y la saliva. Una fuerza nos lleva a la vida y la muerte; sentimos su intrascendencia.

 9:50 (ahora): Vivir en espejismos que sólo se desmontan si nos debilitamos hasta el punto de imposibilitar su escritura. Ese es el punto de la mística con el que mi alma siempre ha asentido. Luego queda el después, el retorno, la reconstrucción de lo experimentado cuando  no había posibilidad de lenguaje ni de mundo. Y volvemos a los espejismos, lo de siempre. La crisis de los últimos espejismos que me habitan voltean el rencor  hacia  aquellos que explotaron el globo (aunque debiéramos, en una economía de la verdad, besar sus manos y cubrir sus cabellos con perfumes) y la envidia hacia esos otros que sonríen en la plácida fantasmagoría (el envidioso envidia al que no merece, en la economía de la sabiduría, envidia).

 Veo - siesta en medio - SEVEN. Me parece interesante que el ciclo de las ejecuciones ("performance") de los siete pecados capitales lo termine cerrando el policía Brad Pitt - Mills.
 La hermenéutica (no sabemos si hay tal o el loco es realmente un loco) se compone a través de los escenarios criminales, reconstruidos por el artista y enlazados como le convienen. La secuencia de crímenes no es un relato previo a su ejecución porque, de hecho, el asesino cambia el orden cuando nuevos hechos entran sorpresivamente en escena como secuelas de los riesgos a los que se somete para dar vida a su artefacto artístico-redentor.

 Termina en espiral la secuencia de los asesinatos porque es otro (el policía) el que saca el siete y el atlas se abre a otros. La envidia y la ira terminan el recuento. Gana la ira como ganaron todos los otros pecados en sus performance criminales pero lo hace a través del espectador escandalizado,  el que ha perseguido lo brutal del juego, el héroe que con su último disparo nos hace borrar las líneas de lo bueno y de lo malo, de la venganza y la justicia, el arte y el crimen-mental.

Quito el sonido en la escena en la que Brad Pitt apunta al criminal mientras se narran  las claves del último acto. Los movimientos de la cabeza de Pitt, sus aspavientos de lloro y angustia  pueden parecer ridículos. La ira hace su trabajo con calma precisamente en el héroe. El otro policía, Morgan Freeman, según corre hacia  el lugar en el que está Pitt - el hueco del sacrificio -  más se aleja. Sabe que su última esperanza hecha carne en la joven pareja era una nueva cara del mismo espejismo. 

Podríamos calificar la escena sin sonido  de estúpida pantomima de un Brad Pitt histriónico... aunque se nos diga que es metafísicamente interesante. O por eso.

Hace muchos meses que, como el melancólico, he olvidado el para qué de mis palabras y mi pensamiento. 

Son las 10:29   y voy a seguir leyendo Sobre la belleza de Zadie Smith. No es castigo ni pasatiempo. Es lo que hay.