martes, 29 de mayo de 2012

Auster(2). Contingencias y extrañas permanencias

  El mundo todo que refleja subsidiario la repugnancia hacia ti y tus impotencias y tus cobardías (29 de mayo de 2012)



Escribía el 26 de mayo de 1994:

“Me preguntas qué virtud es la que más estimo. Digo: amo la fidelidad. Ser fiel implica no abandonar en el olvido, contar con aquello que hemos decidido introducir en nuestra vida (o que se ha metido en ella y no hemos rechazado). No abandonar la presencia de los amigos, actuar siempre teniendo en cuenta su hueco en mi alma, aunque haga años que no nos vemos. Fidelidad: no desprenderse de las teorías aprendidas, por equivocadas que nos parezcan. Las besaremos mientras las desmontamos.  Querer leer otra vez los libros que una vez nos conquistamos o nos conquistaron. Anhelar visitar las ciudades ya recorridas antes que dejarse llevar por el afán de nuevas ciudades. Cumplir con el deber de no olvidar.

Odio la traición. El que no se cuente conmigo para crear un marco de vivencia cuando yo debía estar allí. Sentir que los otros (amigos, libros, ciudades) no han hecho un hueco en su conciencia para que yo pueda  ocuparlo en cualquier momento. Que el afán de novedad nos reduzca a un nombre olvidado.

Desprecio, pues, a todos aquellos amigos, calles o textos amados que han seguido desplegándose sin tener en cuenta que yo estuve allí, que yo debiera estar aún allí si fue verdad (y no engaño o sueño) que en aquellos recodos del presente de entonces hacía mi hueco con ellos, siendo con ellos.

Desde luego, esta búsqueda y estos odios ( a la fidelidad y la traición) se basa en sentimientos no racionalizables. Las palabras que aquí utilizo son, pues, en el mejor de los casos, pálidas metáforas de la fuerza de mi conciencia básica”

¿He cambiado de base en estos casi 18 años? ¿Soy fiel a mi mismo o un traidor?

domingo, 27 de mayo de 2012

Auster (1). La segunda persona



Lees el Diario de Invierno de Paul Auster y decides, como él, utilizar la segunda persona del singular para referirte a ti mismo. Yo soy un tú y digo, por ejemplo, que ahora escribes en el ordenador, de mañana, replicando por enésima vez ese ritual de escritura que te ha acompañado desde la adolescencia y que, sin embargo, nunca te ha llevado a nada, ni a la obra ni a la publicación. Y no por falta de deseo sino por pereza, sobre todo falta de laboriosidad, pero también vergüenza o miedo a algo, quizás al fracaso y la decepción o la notoriedad, miedo a la exposición. Siempre has buscado un descubridor - y una musa - porque eras demasiado genial para este mundo y de tan genio estabas incapacitado para la escritura externa, publicitada, sacada a la calle y otras intemperies.

Luis, Luis, Luis… tienes muchos miedos y muchas neuras, te lo digo. Así te hablo y te llamo, Luis, porque te gusta oír tu nombre dicho por algunas personas. Yo soy mi /tu primer tú, me digo, y, fuera de mí, me veo en esa distorsión suave de la segunda persona, algo despegado de la tiranía del yo pero aún muy cerca, hermanado, instrumento a la mano, acariciable y acuchillable. Atendido y cuidado con trato personal, como en los balnearios de lujo. Por la misma, posiblemente odiado con signos cainitas en la sonrisa del espejo.

Me cuido bajo la forma de ser un tú. Esto no implica una invasión egocéntrica de la alteridad más cercana, el amado o el amigo, el Tú teológico si se quiere. Ellos están más lejos (y, ahora, no crees en ellos). Pero esta fórmula tampoco tiene por qué significar una ampliación del solipsismo fuera de sí. Por el contrario, el uso de la segunda persona para aplicarla a ti (a mi) crea marco debilitante de la tiranía de tu yo, te descentra y prepara para ser evaluado a distancia media, sin ser juez de la horca (ahí la tercera persona, el yo como él, crearía la justa distancia de objetivación) ni estar cegado en la inmediatez y dispuesto al perdón inmediato. La distancia media, con sus peligros de no ser ni chicha ni limoná, rompe un poco la ciudadela de tu aislamiento. Sacas las patitas a las calles.

**

Escribes y lees en la mañana. Vives y amas la vida gracias a esas mañanas en la que todos duermen y tú mantienes la fantasía de que cuidas de ellos y sientes su compañía con la ventaja de que no están, de que puedes ser tú sin necesidad de estar solo porque, cuando se levanten imaginas que serán de otro modo, más cercanos y pegajosos de lo que deseas Y no es que desprecies su forma de ser porque los quieres y aceptas su idiosincrasia. Sucede que sientes nostalgia de lo que fantaseabas por la mañana. Les amas y saber que están ahí te abriga en la intemperie de la escritura que, sin duda, te tomas como un juego.

Inicias el cambio, la mudanza… Lo que querías decir – y en tu narrar siempre te interrumpes, ese es tu mal estilo - es que la sensación que ahora te cubre es muy similar a la que antecedió a tu salida de Burgos en 1981. Hoy la confianza hacia muchos se ve menguada. Deseas irte y la distancia creada por una emoción(forzada) de indiferencia de fondo te lleva a no sentir apego. Estás bajo el efecto de los antidepresivos aunque ya no estén químicamente en tu sangre. ….

**

Te agota ese no ser de lo ideal o deseado, la ficción que, usando la inteligencia, sabes que nunca será porque lo maravilloso nunca está a punto de ocurrir. Soñar ser otro anula todo lo que has sido, lo rutinario y lo bueno también, y no te saca de la pecina, de ese fango sucio de la vida.

**

La confianza plena ¿Cuántas amistades de verdad tienes ahora?¿Cuántas confianzas de esa intensidad has tenido a lo largo de tu vida, relaciones sin distancia, a piel descubierta? Quizás es tan rigurosa tu exigencia y está tan llena de ensoñaciones – de tan auténtica es tan falsa e ilusoria – que nunca has encontrado una amistad a la que no puedas poner pegas. Siempre encontrabas “pequeñas repugnancias”, como decía Rimbaud, gestos que te dolían porque parecía que te ignoraban, que hacían daño en tu confianza. Pero Luis, ese modelo de amistad soñado, ¿no es tu principal enemigo? ¿no es algo a lo que solo tú puedes dar respuesta, con suerte, si eres filósofo o sano éticamente? ¿No eres tú el único amigo que cumple esos rasgos, el tú que es yo?¿Estás dispuesto a no traicionarte con neuras y desprecios?

**
Estás cansado, tío. Yo te cuido ahora que estás entrando en el otoño de tu vida.

sábado, 26 de mayo de 2012

Abrildosmilsiete: ejercicios espirituales de semana santa (autismo)


El mismo templo degeneró en teatro ... oradores arrastrados por el deseo de enseñar tan sólo cosas nuevas e insólitas”(Spinoza)

fantasmas y delirios de un alma triste y temerosa” (Spinoza).

“ turba de condenados, entes sin rostro” ( Auster)



amo el mundo desde mi celda
solipsista

no me dejo tentar por el sueño del otro lado

.


el voyeur cristaliza el otro lado del cristal

crea un espectáculo travestido de no-espectáculo
mira la pureza de lo íntimo
lo privado
esas gaitas
en las que cree el voyeur

devora en su vicio la generosa autenticidad del que se desnuda, inconsciente, sin correr las cortinas

.

no mirar el mundo como escena ni teatro.
no ser periodista ni profeta
ni lector de periódicos
ni yonqui de los textos sagrados

Tampoco cazar autenticidades con el ojo fijo en la cerradura

.

amar el mundo sin salir a él

la santidad no se celebra en el paso que desfila sino en el interior de tu corazón si renuncias a salir del armario.

.

martes, 22 de mayo de 2012

Fastidios y fascinaciones (del ángel a su escribiente, Luis, en un aparte)


Chagall: La boda(detalle sin boda)

  Te fastidia la simplicidad de los discursos en la calle y en las plazas y en las tabernas. La incapacidad de la palabra para sombrearse el perfil de los ojos con la asepsia del así tampoco / también deben de ser las cosas,aunque las diga.Te fastidia desde pequeño, como tara suave y un poco tristona que demasiadas veces has confundido con la misantropía.

Te fascina la pulsión del no querer ver y la corrección amnésica del yo ya lo había visto todo antes. Te resulta tierno el error en su inconsciencia. Tanto como te repugna la hipocresía consciente y meditada (o la cobarde, la hipocresía sobrevenida por el miedo). Odias en la ingenuidad la traición que te decepciona con demasiada facilidad. Me fascina tu debilidad de hombre en el otoño de la vida y, por eso, soy tu ángel de primavera.

Te fastidia la idea-pedrada que describe la situación del mundo en las tabernas y en las pescaderías, en las cortes supremas y en las asambleas populares. De un modo taxativo, los inmigrantes son impresentables o, en sombría copla de réplica, los malvados son los banqueros y los políticos y los especuladores. Me fastidia que la simplicidad de las dos ideas se unifiquen en mi discurso porque a los últimos le importa un higo que se diga de ellos que son malvados. A los especuladores les pone el ataque como parte de la erótica de su poder. Saben que en dos o tres días todos aplaudirán su gallardía y pagarán sus servicios con aplausos y cuentas suculentas. A los inmigrantes y otros desgraciados, su tasación como motores generadores de maldad, les pone de patitas en la frontera o en la trena.

Te fastidia que el verbo "poner" caliente la entrepierna o te saque de la casilla de la esperanza, de patitas en la calle.

Te fascina la fuerza de verdad que tiene la mentira cuando uno, por ejemplo, siente miedo o está enamorado. En el flujo del amor,fanático,jurabas que nunca hasta entonces habías tenido vida, que todo tu existir anterior fue un simulacro y que las fotografías que te recordaban los años pasados eran manipulaciones. Gracias a dios, se rompe la tenaza tierna y táctil del enamoramiento, y los ojos pierden algunos velos. Tras el enamoramiento reconocemos que el amor fue un sueño, que nunca existió o que estabas de bajón y te dejaste llevar por el clavo ardiente de una botarate. Te fascina lo fácil que es fascinarse, simplificar, olvidar.

El mirar turbio y torcido es fácil. De serie le viene la casta al galgo.

La verdad, la belleza, el bien, el honor, la fidelidad son difíciles. Tan difíciles que es relativamente fácil caer en el dogma y en el panfleto, en la ensoñación del colectivo, en el ritualismo papanata de consignas e hipocresías, en la venta del alma por tres euros el polvo, en la decepción.

Fastidia y fascina ser.

domingo, 20 de mayo de 2012

Toledo (Hermoso gris tormenta con acento amarillo)


Viajo a Toledo. Me gusta Toledo y me adapto con placer al trasterío de la autopista y a las seis horas de viaje (ida + vuelta).

Nunca había estado en Toledo y me digo,huy, qué vergüenza, tío, mantienes intacta a tu edad la posibilidad de descubrir cosas no vistas y bellas. Eso es así.

Me gusta viajar, ver sitios,gentes y calles estrechas que puedo mirar y tocar. Arrastro mi mano por la textura de las viejas paredes para tratar de ver luces en el punto de fuga. Por eso, cuando visito un espacio nuevo, necesito momentos de soledad y pérdida. Es mi forma de orar y mostrar mi devoción a las cosas. En mi paseo solitario por las calles, me gusta toparme con rostros bellos de bellas desconocidas para fantasear conversaciones apacibles y novedosas ternuras e, incluso, amores para mucho-mucho tiempo que se tornen, poco a poco, amistad. Pero es solo fantaseo. Aunque soy un tipo que habita en la decepción respecto al humano, sigo jugando en la espera de aquellos que nunca me decepcionen. Eso dicen que es dios pero yo nunca he esperado a dios. Recorro calles y punto.

El color gris tormenta y la luz que brota tras las nubes es una de mis atmósferas favoritas para el paseo. Cuando llueve las calles se convierten en torrenteras de agua, aire, luz y tierra. No me gusta que llueva así como quien dice todo el rato, pero sí la amenaza de chaparrón y su cumplimiento en ráfagas de diez minutos, luego sol y agua escupiéndose amorosos desde las gárgolas o los modestos canalones metálicos. Me gusta la transparencia del gris, su ligera veladura de color marginado cubriendo con amor la nobleza de los otros tonos y texturas.

Toledo es bonito. Pagamos 2,5 euros por ver el Entierro del Conde de Orgaz. Antes, contemplando el Tajo, vi el gris atacado y los canchos que enmarcan las verdes y espumosas aguas del río bajo un prisma-Greco. Sé usar filtros en la mirada. Me elevé en el placer estético tanto frente al cuadro de los 2,5 euros como en mi ensoñación grecota.

O sea, que disfruto cuando viajo aunque he viajado más bien poco y entre muchas gentes que me rodean es un poco vergonzosa esa conducta porque todos han viajado por ahí, lejos lejos, y piensan en términos nacionales e internacionales. No he montado nunca en avión. Ese acto de subir a la aeronave debe de ser algún tipo de bautismo viajero. No sé si deseo ese bautismo.






Visito el Museo del Ejército porque llueve y nos sale gratis y me digo que la idea de que los que mueren por su patria son recogidos por la inmortalidad - como le sucedió al muchacho del relieve, muerto en 1808 a los trece años - es una tontería. Siempre he sido más de los túmulos modestos al soldado desconocido. Pero si el caballero cadete no quiere que me de pena por su temprana muerte, no tengo inconveniente, siempre que seamos todos civilizados.

El problema de visitar sitios bonitos - con encanto, belleza, misterio - es que todos se parecen entre sí en su carácter de espacios bellos y, por lo tanto, uno puede terminar en la decepción de lo mismo. La tentación de quedarse en casa vive enroscada en el alma del viajero. Por eso insistimos en la búsqueda incesante de lo diferente, esos rasgos que hacen del espacio visitado único e irrepetible. Posiblemente también tenemos un nivel de saturación para los espacios irrepetibles, cosa tremendamente adaptativa porque, en el fondo, nos viene mejor la familiaridad de los espacios. Así las cosas, cuando visito un sitio, aunque sea solo por unas horas, me hago el lugareño despreocupado que ya ni mira las joyas artísticas que lo rodean. Compro pan en la tienda de barrio y un par de arenques. Hago como sí una cierta hartura de los turistas me amarga la jornada. Un poco de spleencomo quien dice, para animar la ensoñación viajera.

Viajar es difícil.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Cuentos Teológicos (007). Regreso

Chagall: Retorno del hijo pródigo(1976)

"Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado" (Evangelio de Lucas, 15)
No sé dónde está esa casa que me prometieron y prometí, la capilla que nos cobija a cualquier hora de la noche y crea ese espacio en torno al fuego que siempre está a la espera de nuestra presencia e incita a la caricia, el susurro, el descanso o la conversación.

Está lejos, a la vuelta del exilio y después de la cárcel. Y se despierta en ella como quien rompe un sueño y justo antes de entrar en otro.

He de perderme primero, abandonar mi triste condición de primogénito obediente, capón que mira de soslayo y está siempre a la mano para lo que sus majestades quieran. Debo abandonar lo que ya es ruina de puro aburrimiento y desgarro, la propia neurosis y la tristeza que aparece largo tiempo avisando como sombra de condena. Entrar en el laberinto sin pensar en la salida, con la esperanza de no estar atado nunca más a ninguna esperanza. Recorrer las calles y llegar desorientado a la plaza nueva. Ser allí asaltado por pieles rojas que me fuerzan al casamiento con la más arisca de sus mujeres, el amor de mi vida, lo mismo, la misma, el retorno a la casa que nos cobija a cualquier hora de la noche.

Tal vez así, retornando al lugar familiar después de la pérdida, encuentre en una esquina al hijo, el que se fue convertido en el monstruoso insecto de Kafka. El que añoro mientras siento en la piel sus zarpazos y los esputos que arrojó a mi rostro

Mandaré todo a la mierda y sacrificaré el novillo cebado.
Contaré al mundo que es inútil mi muerte porque más pronto que tarde encontraré el final del laberinto.


Sol, 12 de mayo de 2012


El hijo pródigo ocupa las calles y habla de su necesidad de laberinto y libertad.
El viejo y sus sentidos sinsentidos se abre en las plazas del hijo airado.
Necesidad de recibir y ser recibido.
Exigencia de alternar en la plaza pública que se convierte en la casa que 
nos espera con la luz encendida toda la noche.


Sea la dignificación del náufrago

lunes, 7 de mayo de 2012

Cartografía de las tinieblas.

 MIRA Y ESCUCHA.



"Hellas Hell: El infierno de los refugiados en Grecia" from Sinergy Project on Vimeo.


Digo:
Grecia.
Tiene la tiniebla geometría de araña, cuchilla y bolsa de basura.
Es la tiniebla la línea fronteriza
                                  la topología de los acuerdos políticos
                                             la teleología maloliente de ideal
                                                          la esperanza caducada
Digo:

Palabras: ACUERDO DE SCHENGEN,DUBLÍN II,FRONTEX.

Palabras: Crueldad, frustración, impotencia.

Palabras: Fuerza de los miembros jóvenes, volver a saltar la alambrada, la luz al otro lado de la muralla

Digo:

Konstantinos Kavafis (1863-1933), poeta griego

¿Qué esperamos agrupados en la plaza?

Hoy llegan los bárbaros.

¿Por qué inactivo está el Senado
e inmóviles los senadores no legislan?

Porque hoy llegan los bárbaros.

¿Qué leyes votarán los senadores?

Cuando los bárbaros lleguen darán la ley.

¿Por qué nuestro emperador dejó su lecho al alba,
y en la puerta mayor espera ahora sentado
en su alto trono, coronado y solemne?

Porque hoy llegan los bárbaros.
Nuestro emperador aguarda para recibir
a su jefe. Al que hará entrega
de un largo pergamino. En él
escritas hay muchas dignidades y títulos.

¿Por qué nuestros dos cónsules y los pretores visten
sus rojas togas, de finos brocados;
y lucen brazaletes de amatistas,
y refulgentes anillos de esmeraldas espléndidas?
¿Por qué ostentan bastones maravillosamente cincelados
en oro y plata, signos de su poder?

Porque hoy llegan los bárbaros;
y todas esas cosas deslumbran a los bárbaros.

¿Por qué no acuden como siempre nuestros ilustres oradores
a brindarnos el chorro feliz de su elocuencia?

Porque hoy llegan los bárbaros
que odian la retórica y los largos discursos.

¿Por qué de pronto esa inquietud
y movimiento? (Cuánta gravedad en los rostros.)
¿Por qué vacía la multitud calles y plazas,
y sombría regresa a sus moradas?

Porque la noche cae y no llegan los bárbaros.
Y gente venida desde la frontera
afirma que ya no hay bárbaros.

¿Y qué será ahora de nosotros sin bárbaros?
Quizá ellos fueran una solución después de todo.

sábado, 5 de mayo de 2012

Cuentos Teológicos(007). El plazo de la lágrima


Marc Chagall: la novia(1950)


“De mi vida errante llevas tú la cuenta ¡Recoge mis lágrimas en tu odre!”
(Salmos 56,9)


No sé si me consuela, Señor, que conserves con memoria notarial todas mis lágrimas. Son muchas y su volumen me garantizaría alivio y aplacamiento en la justa distribución de tu ira. Sin embargo, las lágrimas derramadas en mi loco amor por Carlota han tomado tantos significados que solo Tú, el mismo que lleva la cuenta, podría nombrarlas como lágrimas de amor, de odio o de triste alivio. O lágrimas violentas que surgen como esquirlas de cristal deseosas de abrir su cara y teñirse de rojo. Lágrimas de mérito diverso, blancas y negras, debe y haber. Solo Tú eres sabio en la cuenta.

Perplejo en mi creencia, dicen los sabios que el odre de mis llantos es pesado y medido por ti Señor y que volverá a mí bajo la forma de lluvia fina, ducha conciliar o baño contemplativo para después del kadish. Quizás, Señor, ya me bendices en vida, revirtiendo mis lágrimas, tamizadas por el lienzo de tu santidad, en el sudor que se eleva en la piel de Carlota cuando los brillos de nuestros ojos encuentran la conexión de un recuerdo pasado que podía ser común o cubro de perlas blancas su espalda. ¿Es la lágrima de decepción y llanto de ayer la saliva que hoy bebo de su lengua y la niebla y el rocío que me muestran sus caderas?

Señor: callas y me embarga la duda sobre el fondo de mi liquidez errante. ¿Está mi cuba llena del tremendo dolor de mis tribulaciones? ¿O ya me has devuelto todas las lágrimas vertidas bajo la forma de los placeres en la piel y en la dulce palabra de Carlota? ¿Y si, Señor, ya me enviaste la liquidación de mis dolores y estoy ahora en el préstamo de placer a cuenta de las lágrimas que yo o mis descendientes deberemos derramar en el futuro? O, peor, ¿he sido bendecido con Carlota y no he sabido ver en ella el premio que se me concedía, malgastando mi dote celestial, condenado a vivir ya por siempre en el pago de la hipoteca de este amor que no supe ni sé gozar?

martes, 1 de mayo de 2012

Diccionario de la debilidad.Favorita


Jean-Léon Gérôme




"Aguirre dice: Somos el partido favorito de los madrileños"

Aguirre señala que el sabotaje en el Metro"ataca la seguridad
del medio de transporte favorito de los madrileños" 

La presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre,;
ha vuelto a salir elegida, con un 43% de los votos,
como la personalidad madrileña con la que más les gustaría
 compartir una cerveza a los encuestados.


Ser la favorita del sultán nunca me libró de las ordinarieces del mercado. Los patios del palacio dicen, haciendo caso de la voces de los eunucos,que nuestro esposo no tiene ni flor ni letra ni filosofía favoritas. Ni siquiera otorga distinción a parte alguna de su cuerpo o del nuestro. El señor de la equidad y la justicia se entrega con idéntico coraje a la boca y a las nalgas, a la mano suave de su amiga o al esfuerzo contenido de la guardia hassassin. Padre de los tres libros sagrados y de todos aquellos no escritos, aprecia el cardo en el monte tanto como la orquídea que luzco tatuada en mi espalda. Su biblioteca se ordena de la a a la z sin menospreciar al número uno y sus sucesivos.

El favor del sultán lo marca cada día el capricho. Nunca nos prometió nada y favor es el nombre de su deseo sin piedad ni norma.

Nacida con la mancha del barro en la piel, yo no tengo favores que entregar ni, así me dicta la experiencia, tampoco me nombro en silencio como favorita del sultán. En su favor no me reconozco. Son otros los que me marcaron con la palabra y algunos los que consideran que el nombre ganado es honor y destino. En las entrañas del recinto palaciego todas sabemos, no es difícil la conclusión, que en este imperio de deseo y beneficio carece de sentido toda fidelidad del nombre. Favorita no significa nada. Es estigma del poder.

No aspiro al favor del lector ni al de las musas. Algunas no podemos tener favoritos.

Sin embargo, sé lo que no me gusta. Ni la sopa ni el arroz demasiado pasado. Ni la carne ni el pescado blando. Tampoco esos libros en los que se pide sangre y cuyos pergaminos son el himen de cien mil vírgenes forzadas. No me gusta el agua fría que corre por mi cuerpo en invierno. No me gusta que me usen para el placer con el cuerpo sucio.

Callo ante el capricho del sultán. Soy sorda ante la mayor parte de las ordinarieces que oigo en el mercado del sexo.

No me gusta ser la favorita. Sé lo que no me gusta aunque a nadie quiera entregar el favor ni recibirlo desee.

Soy la hija de la resistencia.