miércoles, 31 de octubre de 2012

De la vieja amistad y otros huecos



 Chema Madoz

"Reconocí los silencios como señales. Ya habíamos pasado por aquello (...)De forma paradójica, él parecía quererme más cerca. Quizá fuera la intimidad previa al final, como un caballero que compra joyas a su amante antes de decirle que su relación se ha acabado(…)Comenzamos a hacernos más regalos. Bagatelas que encontrábamos en un rincón polvoriento del escaparate de una tienda de empeños. Objetos que nadie más quería. Cruces de pelo trenzado, deslustrados amuletos y haikus de amor escritos en cintas y cuero. Nos dejábamos notas, pastelitos. Cosas. Como si pudiéramos taponar el agujero, reconstruir la pared resquebrajada. Llenar la herida que habíamos abierto para permitir la entrada a otras experiencias"
(Patti Smith: Éramos unos niños
" Apenas termine de escribir estas líneas, bajaré a la tienda de souvenirs del hotel y le compraré algo, un detalle que la haga sonreír y perdonarme. No soporto pensar en perderla. No soporto pensar en hacerle daño" (...) "El resto es vacío y oscuridad. Llamadas que nadie contesta. Plantas. «Solo en un país devastado», recordé. En una Europa amnésica, sin épica y sin heroísmo" (Roberto Bolaño: El Tercer Reich)


No sabes, te dices, el significado de esto que acaece y ha lugar en la misma sombra de lo que hasta anteayer era expectativa. La cuchara se dobla en tenedor al atravesar la luz el minúsculo espacio que respira el aire. Sorpresa relativa porque algo ya se decía y sospechaba. Pero eso fue en el otro tiempo. Ahora transitas con la vaga certeza de que estabas sobre aviso, que no hay realmente novedad ni sorpresa en ese hueco por el que sigue fluyendo el aire "amnésico, sin épica ni heroísmo", la herida abierta que te advertimos debíais comenzar a cerrar cuando aún eran pertinentes y elegantes los pequeños regalos, las carantoñas de la gramática que solo entienden los que están en la confianza y la intimidad del asunto percibiendo la llegada del ocaso. Se pierde la ocasión o la ocasión no te alcanza o solo te roza en sueños, esos pies fríos en el amanecer. Allí, antes de cruce funesto, pudieron ustedes regalar las mil joyas que envuelven la traición pactada, la ruptura civilizada que puede estirarse en el tiempo como una alfombra mullida en el tránsito hacia las otras experiencias, las vivencias con memoria de lo perdido, orales cánticos de aquellos viejos tiempos heroicos en los que fuisteis, en el extremo de una ilusión, la fuente desbocada que antecede a la intervención del artista. Éramos unos niños, pudo ser la palabra cálida que brotara de tu lengua. La herida no se taponó con regalos ni souvenirs ni haikus. Te quedaste con la palabra en la boca y el tenedor de sombra en la mirada. Se dejó abierta la puerta a la extrañeza como de manera irremediable ocurre con los humanos. Y no era eso, no era eso.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Diario de mudanza

  Algo dice que vocación o tontuna me empuja a suponer que ya allá cruzó el umbral de la puerta el más que vago exhausto deseo de ser erudito o artista o esa combinatoria de serie infinita de ambas posiciones.

 Allá eran mis quince.

 Ahora habita el alma en esa edad en que si se muere ya no se fraguó tragedia sino que hay solo, letal y ridículamente, pena.

 Y el exhausto deseo sigue siendo el eje podrido sobre el que orbita el mundo.

sábado, 20 de octubre de 2012

De cúpulas y templos que son como casas





"Mi mejor amiga fue mi madre. Inteligente, paciente, relajante, razonable, exquisita, sutil, tan ordenada y útil como una araña. Mis arañas son una oda a ella"                                                                                                               (Louise Bourgeoise)

 En la isla de L habitarán arañas de proyección esférica.

 En la isla deberán existir cien cúpulas arácnidas capaces de envolver en hilos de colores mi rostro, solo así convertido en humano

Sea ella

inteligente
paciente
relajante
razonable
exquisita
sutil
ordenada
útil

No se me ocurre nada mejor

En la isla de la tortuga bicéfala habitarán arañas y mil oraciones budistas ondean en el viento.


Imagen: Maman, Louise Bourgeoise en  http://www.europaenfotos.com/

martes, 9 de octubre de 2012

De coleccionistas y museos


"Es curioso advertir la peculiar pasión con que los nazis se entregaban a formar museos para perpetuar la memoria de sus enemigos. Durante la guerra, diversos servicios compitieron desaforadamente por alcanzar el honor de formar museos y bibliotecas antijudías. Gracias a esta curiosa manía se han podido salvar muchos tesoros de la cultura judía europea"
(Hannah Arendt: Eichmann en Jerusalén).

Decía el ilustre Mustafá Mond que los coleccionistas de sellos constituyen la columna vertebral de la sociedad. El filatélico carece de la estúpida manía de pensar en términos globales y de abrir el campo de percepción más allá del objeto mismo coleccionado. Su ética del cuidado atiende a la inmediatez del objeto   y a su ubicación contextual en las no menos interesantes reglamentaciones postales, cima de la literatura burocrática. Un sello con la impronta de un régimen en sus momentos iniciales, es decir, el sello impreso por el antiguo régimen degenerado y sobre el que se estampa la huella del nuevo, el sello que signa el cambio en los reglamentos, parece que tiene más valor por su rareza. Pero no nos engañemos. Su rareza es prueba y certificado de la Normalidad del sistema postal más allá del cambio de criterios estéticos, comunicacionales y políticos.

No sé qué buscan los filatélicos - curiosa la etimología y la polémica que rodea al término - y mis lejanos intentos de llegar a ser uno de ellos no pasaron de ser sendas adolescentes pronto abandonadas sin dejar huella de experiencia digna de ser tenida en cuenta. Parece, desde fuera, que el hombre de los sellos crea un pequeño museo con ciertos aires onanistas pero sin caer en el antipático solipsismo. Carente de experiencia, virgen mi mente de la iluminación que convierte a un ser humano en coleccionista, no sabría decir si el filatélico atiende a los papeles timbrados por la belleza de su dibujo o, ascético, se aleja de las delicadezas de lo bello, siempre sospechosas, y se encomienda la misión de ordenar burocráticamente series, anomalías postales y horrores diversos de la comunicación humana. Armado de un espíritu fuerte, dispuesto a vencer la tentación de lo abstracto y lo bello, el hombre de los sellos quizás pueda coleccionar lo que desprecia para, precisamente, subrayar el orden de las comunicaciones. Las almas decadentes no comprendemos la ascesis.

Me gustan los museos pero, sin duda, me falta algo en el espíritu para ser curator o alma comisaria y conservadora. La gran exposición del Arte Degenerado que organizaron los nazis en oposición al Arte Sano que ellos propugnaban parece, a tenor de lo que nos dice Hannah Arendt, que tuvo mil réplicas y uno se imagina a abnegados funcionarios del Reich creando pequeñas colecciones de mugre antiaria. Que esas colecciones salvaran la memoria de los perdedores es cumplimiento de la sentencia de Mustafá Mond: los coleccionistas salvaguardan la unidad del todo social más allá de las veleidades de la historia y los cambios de régimen. Haciendo abstención de lo "bello", plantaron semillas de futuras bellezas. Pero esas bellezas de hoy están tiznadas por la sospecha de que estamos en lo mismo, oliendo las huellas y  mascando el innombrable sabor del aliento de un burócrata que nos dice que la victoria sobre la maldad de un régimen se celebra con sus viejas colecciones.

jueves, 4 de octubre de 2012

Baile



- I -

Ella escribe, en los más secretos pliegues de su falda de muñeca, el relato épico de aquellos amores que se soñaron al amparo del colorido que apacigua toda la angustia.

Reflejos en las copas azul de hielo.

Era un baile ganado al viento el que siempre quise contigo.


- II -

Si se raspa el ala de la mariposa brotarán monstruos y Titanes dispuestos a tocar las otras músicas de los címbalos.

Advierto por si tocar quieres la delicadeza.


(Imagen: Ciudad encendida, de Danza Mobile.  
" Introducir a una Compañía de Danza, que trabaja con personas con discapacidad intelectual, en los circuitos normalizados de danza, con la intención de que, público, crítica y mercado, valoraran su calidad artística al margen de su discapacidad")

martes, 2 de octubre de 2012

Diario de mudanza



Cindy Sherman: Sin título 465 (2008)

Ni en la hora siquiera en la que todo había pasado,
imposible otra pose salvo la de balaustrada contemplando la pixelización de todos los paisajes

bajo ningún concepto ni imagen bruñida en la placa

o sea como un no quiero

 no puede imaginar que su vida fuera como realmente estaba siendo:
hijaputa aún sin cerrar el presupuesto

obra boquiabierta en la memoria
con el gasto disparado

y muchas más vidas de malandrín anunciándose en el horizonte
sin que la muy tonta se entere.