viernes, 31 de mayo de 2013

the artist is present (1)




 ¿Por qué no?

Quiero decir que me ha gustado The artist is present,
Quiero decir que me gustan las cosas que veo y que ellos titulan performances de Marina Abramovic, 
Quiero decir que me gusta el nombre Marina Abramovic

también me gusta hablar de la realidad del concepto o de la diferencia  en el habitat del ser del ente

me gusta que un té verde me acompañe ahora, aquí a mi derecha, en una vieja tetera de acero y en una tacita blanca y alargada
repartido

es mágico

es significativo

pequeñas cosas significativas y mudas como las llaves enrolladas con mi reloj junto a este teclado
o la noche aún al otro lado de la ventana

es espiritual

vivo para eso


pero no es importante lo que a mi me gusta
solo es la espuma
hago también lo que no me gusta
me hago daño
hiero
cumplo deberes
friego cacharros
no soy un puto buen samaritano


vivo para sentarme frente a Marina Abramovic
sin hacer cola

viendo el entramado material y los efectos colaterales de todo montaje
sin importarme la farsa de la sinceridad
ni el fingimiento

me gusta el espíritu porque sé con una certeza oscura que es rareza
acontecimiento
performance

y me gustan esas chorradas
como me atraen y me aterran todos los estados alterados
de la conciencia

la química el agotamiento el ayuno la escritura(a veces)

no tengo que dar razones de mis gustos
para cuando mis palabras lleguen a sus oídos sus cerebros estarán ya muertos
así la luz de las estrellas

triste

por eso Marina y yo nos miramos durante el espectáculo
lloramos y simulamos sentirnos plenos
enamorarnos del mundo
hablar de nuestras identidades

perdonar

olvidar sutilmente que
cuando la luz de nuestras miradas llegue a la retina del otro
seremos minerales

por eso mirarnos tan fija y espiritualmente es el equivalente de hostiarnos


permitimos ser visitados como santos eremitas en el borde de la vida y la muerte
como una montaña-  dice Marina

permitimos ser protagonistas de una sarao mediático

el espíritu
los estados alterados de conciencia y la cuchilla bailando en la carne
lo que amo y temo

sobrios
acojonados del cuerpo momificado que nos invoca


miércoles, 22 de mayo de 2013

SOMEONE TO LOVE


Cristina Núñez: Someone to love (1988-2011)

 No sé jugar al autorretrato.

El autorretrato es una práctica que se me escapa. En ese modo expresivo, en ese dictum, mi yo  huye  porque presiente que quiere atraparle una pelota recubierta de cuchillas afiladas cuyas líneas de acero alguien ha lubricado con alguna sustancia urticante.

 Quizás sea esa doble r de la palabra. No sé.

En un principio quise decir al personaje que nos muestra Cristina Núñez:

- Señora, conozco a las de su especie. Hay algo extremadamente cruel en el fondo de su mirada, ya la aplique a sí misma o a otros.  Su exhibición muestra la sombra de algo más básico que usted misma y que se me escapa. Reconozco que me asusta lo que veo....

Eso podía haber escrito aunque después he pensado que se notaba demasiado una soberbia que no poseo. Ni yo conozco ya especies (se me han roto las taxonomías) ni sé si la sombra que noto en el trabajo someone to love de Cristina Núñez es algo básico o profundo.... quod nihil scitur

 La doble r del modo autorretrato dicta un juego lingüístico para el que me muestro inútil. Y eso que son muchos los que creerán que este espacio de escritura es pura exhibición de mis interioridades.Pero, de verdad, no es el caso. El autorretrato exige una fuerza de la que carezco y que la fotógrafa sí se dice capaz de disponer. Cristina Núñez opta por un camino directo y provocador: el desnudo y la definición de las constelaciones familiares. Bueno, quizás en el mundo del arte (que es el de la vida y la historia) ya no sea ese modelo de exhibición el más arriesgado. Como se sabe, la privacidad anda quebrada hace un tiempo. El caso es que, como propuesta, mostrar el propio cuerpo y el viaje vital que a uno le ha tocado sigue pareciendo que desnuda más y hace más fiel el autorretrato. Da sinceridad a la reflexión. Por ejemplo, yo podría desnudarme y mirar el obturador secreto de una cámara y contar lo de papá, mamá, carmeta, pablo, mario, n y qué se yo. O mirar a un punto....




Sí, yo podría apretar el clic del disparador ---  me gusta que en las imágenes de Cristina Núñez se vea el artilugio en algunas ocasiones, esa especie de pera como la que en las camas antiguas servía para encender y apagar la luz.  Digo: Yo podría entrar en la terapia del autorretrato como propone Cristina (the self-portrait experience). Pero ...

 Los cuerpos, al exhibirse en algunos contextos y bajo algunas miradas, lejos de ofrecer fragilidad y simbolizar la precariedad de las almas, se nos muestran como realidades contundentes, fronteras con el mundo, signos de inmunidad. Un poco al modo de la mirada que dicen genera la heroína en ciertas personas.Los cuerpos de Cristina Núñez tienen la contundencia de un testimonio de sí. La misma experiencia, bajo una forma anónima, la encontraba en la playa. Cuando paseaba por la orilla, me sentía brutalmente atraído por el poder de los cuerpos desnudos. En ese límite entre el mar y la tierra, bajo los auspicios de la luz solar,  la piel de la joven hermosa y la  de la vieja recorrida por pliegues indescifrables y venillas varicosas se confundían en mi mirada. Toda la carne era fuerte y esa fuerza me provocaba la ternura a la que soy adicto y doliente sufridor de sus abstinencias. El caso es que yo no estoy entre esas pieles: las miro en los otros pero no en mí porque seguramente no está. Y el asunto  no es que yo sea un ángel etéreo o un alma descarnada o un ser sin autoestima. Lo que sucede es que me falta ese disparador que permite el autorretrato - solo o en grupo. Noto la ausencia del clic y el artefacto.




¿Ven la diferencia? Apuesto que a los cuerpos y a las alma nos une la necesidad de preservar la propia desesperación sin agotarla nunca jamás. Algo así dice Cristina Núñez en algún momento de su vídeo. Y en esa tarea mostraremos las imágenes de unos y de otros. Buscaremos y encontraremos alguien a quien amar.

martes, 14 de mayo de 2013

Patología en la isla de L


Hancock enferma

"No importa si pateo un gatito, si te arranco los ojos, incluso si hiero a gente inocente... ¡El mundo siempre perdonará mis pecados! ¿Por qué, preguntas? Pues porque yo soy... ¡¡¡Hermosa!!!!" (BOA HANCOCK)

 "No deberías haber rechazado tan bruscamente sus cuidados médicos, al menos el tratamiento psíquico. No le gusta que se prescinda de eso. Yo tampoco gozo de su estima porque no suelo hacerle muchas confidencias. Pero de vez en cuando le cuento algún sueño para que tenga algo que disecar" (Thomas Mann: La Montaña Mágica).
 " Lawrence LeShan, psicólogo y psicoterapeuta newyorquino (autor de You Can Fight for You Life: Emotional Factors in the Causation of Cancer, 1972), sostiene que "se configura una personalidad de tipo general entre los pacientes de cáncer" y un modo propio de ver el mundo que "data de antes de la aparición del cáncer".  Divide "la estructura emocional básica del canceroso " en tres periodos: Una infancia y una adolescencia marcadas por sentimientos de  aislamiento", la pérdida de "la relación profunda" hallada en la edad adulta, y la subsiguiente "convicción de que la vida ya no puede deparar esperanzas". "El paciente de cáncer" escribe LeShan, "casi siempre se desprecia a sí mismo, como desprecia sus capacidades y posibilidades". Los cancerosos "no tienen sentimientos ni conciencia de sí mismos" (Citado por Susan Sontag: La enfermedad y sus metáforas)
" Suponed que alguien  pretenda excusar su inclinación al placer  diciendo que ella es para él totalmente irresistible, cuando se le presenta el objeto amado y la ocasión; pues bien, si una horca está montada delante de la casa donde se le presenta aquella ocasión, para colgarle en seguida después de gozado el placer, ¿no resistiría entonces su inclinación? " (Inmanuel Kant. Crítica de la razón pura).

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 Reconozcamos y repasemos (despellejando) el impulso de supervivencia que se exige azuzar a todo enfermo (debes ser fuerte y luchar contra ello).  Se ordena que cuando la locura animal de la vida en el combate orgánico estalle, apostemos por la sumisión al impulso que nos salva y que, por lo visto, debe ser perfectamente distinguible. Que el trabaje sin nuestras fruslerías y quejidos. Para empezar, ubiquemos en el rincón de los enemigos  todo aquello que nos relaja y nos convierte en pusilánimes contemplativos: la aceptación de la proliferación de las otras células, la convivencia humillada en el parón neurológico, el bajón depresivo, el cansancio, esa vaga tendencia a no querer ser ya nada.... Hay que pegarse como lapas al miedo a la horca.

El miedo a la horca, tan bien narrado por Kant en la cita anterior (un argumento de bruto de pueblo). Coloca el maestro a la misma altura ese sentimiento y la ley ética y sus  valores, porque todos ellos muestran la libertad como hecho. La libertad en la ética, ¿es violencia de pánico vestida con armadura principesca?
En la lucha, lo esencial es el dejar hacer a los maestros, permitir que nuestro cuerpo y nuestra alma se conviertan en campo de batalla cartografiado por la ciencia médica, señora de los humores y sacerdotisa de las fuerzas orgánicas. Nos dicen: no se le ocurra negar esa fuerza  que solo se deja ver cuando la vida pierde su modales y se dedica a perjudicarnos. Dejemos entrar por la puerta a ese poder lubricante de sabor salado, el olor brusco de la voluntad de curación.

Ahora sí. Ahora, después de ser negada la biología con mil explicaciones espiritualistas o tangadas de mercado ético o estético, se nos exige obedecer a la vida traducida por los maestros.

Ahora, sí. La parturienta  se ve en el parto concentrada en su coño, impulsada por la salvaje fuerza del empuja, empuja, empuja que la llevará a defecar y miccionar, lo prohibido por maloliente, y da igual que sea la virgen misma, la señorita que esperó al príncipe conservando el altar de las libaciones pulido o la más promiscuas de las señoritas de Avignon. Da igual:  pa´l caso pudo ser puta. La libertad que nos arroja el impulso vital a la cara con su exigencia de supervivencia, es terror de un alma totalitaria solo parcialmente propia

Ahora sí. El ciudadano que entra en el reino de la maladie debe saber que ahora toca la animalidad del que lucha y se agarra con uñas y dientes a eso que, dicen, se nos va y que, ay dios mío, uno siente más vivo que nunca. La propia vida ahora sí que ruge y escuece y se moviliza. Ahora, amigos, así dice el terapeuta, debemos aliarnos con sus humores y fluidos, hablar de flemas y bilis, pensar en ellas como enamorados sin miedo.

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Pero ya se sabe que esa entrega a la fuerza del combate siempre tiene trampa y oculta un juego de poder, una biopolítica. La lucha debe subordinarse al dominio del mago o del médico o del terapeuta que nos grita.. ¡¡Déjate cuidar!! Ese dejarse hacer por el cuidado amodorra al animal que debe habitarnos en esa lucha contra nosotros mismos. El animal salvaje debe hacerse dependiente de un fármaco, de unas confidencias al terapeuta. Un salvajismo de otro nivel marcado por la ciencia. El miedo a la horca se despierta ley moral (Kant) y el animal que nos habita en la lucha vital se convierte en alma de terapia nombrada como paciente. No hay otra...

 Ahora, incluso,   es usted culpable si muere porque, como decíamos en el día de ayer, si no hay rebelión no hay derecho a la queja. Su mal es usted, el mal fue su aislamiento y la decepción, el mal fue la tristeza de su lucidez al descubrir que sus cualidades y propiedades eran despreciables. El mal fue la desmovilización.

... y bien pronto se acaban, en el caso, las metáforas.

jueves, 9 de mayo de 2013

Sumisión submarina





Sub mission
Going down down
Dragging her down
Sub mission
I can't tell you what I found

SEX PISTOLS, 1977


Los proabortistas votan defender los embriones de cefalópodos y mamíferos porque sufren. Por qué no defienden el embrión de un ser humano?
BEATRIZ ESCUDERO,  MAYO 2013



 Primero decir, cariño, que nada envejece mejor que el punk y se refuta la vieja idea del fenómeno adolescente. Solo un cuerpo reventado y recosido por mil cirugías torácicas y las filtraciones de ocho mil radiaciones gamma es capaz de acudir presentable a la gala del punk. Todo lo demás, incluida la reflexión,  es la herrumbre que acompaña al diamante: un equívoco.

 Me dices que si no hay rebelión no se tiene derecho al quejido. Y esa rebelión es hoy huelga, en los preámbulos manifestación y, si me apuras,  postrera barricada al atardecer. También voto de urna, apuntas, que todo es arma o instrumento de cirugía. Votamos porque sin voto ni algarada ni huelga ni voz en grito o sindios no hay derecho a la queja.

  Y se revuelve el cerdo que me folla por dentro y  dice que no es poca dignidad la pérdida del derecho al quejío, andar suelto de cuerpo y dejar que gobiernen los aminoácidos, las fuerzas productivas condonadas por las siempre caducas relaciones de producción, el ocaso de los dioses o la divina providencia. Que todo me atraviese con sus condicionantes y destinos, y sea al fin la marioneta de mi segundo poema de infancia (que yo prometía como poeta, lo juro). Sub-misión.

 Sumisión a las proteínas y a las células germinales, a los embriones abortados y a los tasados en la desgracia del ser nacido (que a ellos nadie pide perdón) por influjo de neurotransmisores de estructura cachonda que premia con lingotes de placer electroquímico la combinatoria de adn, salivas, manitas tiernas, esclavas sexuales, amantes y esposas, dulces encuentros fortuitos, masturbaciones pensando en ti y desperdigadas en pañuelos de papel de origen vegetal, noches de amor y muerte. Sumisión submarina para captar embriones de cefalópodos y la noche cachonda del John Lindon en su canción como de otra época, antes de lo que pasó y jorobó todo, sobre todo el deseo de rebelión .

 Y ahora, sueño con el hágase en mi según tu palabra. Y dejo que la corriente de la bioquímica muestre finalmente el mapa del sentido.

 Si no me rebelo, decías, no tengo derecho al quejido... y, amiga, la tentación es ya mucha.

domingo, 5 de mayo de 2013

Tu campana, mi campana. Sylvia, nuestros cristales y el fin del imperio yoico ( y 3)




"... desapasionado sol blanco brillaba en el punto más alto del cielo...afilarme en él ... ser santa y delgada y esencial como la hoja de un cuchillo" (...) débil y traicionada... la piel mudada por un terrible animal... un alivio estar libre del animal ... parecía haberse llevado con él mi espíritu"

"la cosa más hermosa del mundo
la sombra (debía de ser)
 sombra en el cajón de los escritores y en los armarios y en las maletas
y sombras bajo las casa y los árboles y las piedrasy sombra tras los ojos y las sonrisas de la gentey sombra, kilómetros y kilómetros de sombra en el lado de la Tierra en que era de noche" 

"...la letra minúscula al principio podía significar que nunca nada era en su comienzo realmente nuevo, con mayúscula, sino que todo fluía de lo anterior"

(Sylvia Plath: la campana de cristal)

la camisa nueva que estrenaré este domingo se escribirá me dices con mayúscula y a parte de eso todo lo demás se deja caer letra a letra en la minúscula

y como el verbo fluir parece que embellece lo que se diga dígase lo que se diga y es recurso fácil para el pensamiento pues fluyamos sylvia y de paso fulminemos puntos y comas que vocación independentista de sintagma también tienen o por lo menos lo aparentan que en eso del fluir no solamente el mito abunda sino no en menor medida la tontería y la legaña en el ojo que es humor cuajado en el abanico del párpado

fluimos sylvita como el cuchillo ese que nombras  ese que se afila en tu sol blanco ese que desapasionado sirve al carnicero para libar kilo y medio de filetes que nos dicen son como espuma  esa espuma que es lo opuesto a la carne y la sangre

no importa demasiado la campana de cristal que nos cubre más que nada porque todos los que habitan poética o prosaicamente en la tierra se muestran cubiertos por ese birrete de atmósfera que hacia lo alto parece esfera truncada

no importa que duela el aire recalentado por el estornudo de mi atmósfera alérgica al humano

no importa tu comedia ni el chiste de todos los suicidios descritos en la novela poema minúscula mota de polvo

mota de polvo dices que es el poema

no importa tu comedia ni el chiste de todos los suicidios descritos en la novela poema minúscula mota de polvo en el reino de la literatura que prometió salvarnos de no sé cuantas angustias

las angustias son pequeñas molestias que solo las sombras comprenden

nos gusta el mundo sylvia aunque las pequeñas molestias lo joroben todo con su pretensión de no ser tragedias ni nada más que luces que deslucen las sombras y borran los poderosos efectos del claroscuro

pero ya te dejo que parece que con esa bandeja con pastelillos que me ofreces hay una despedida

y sobra el adiós si lo que se quiere decir es hasta luego

miércoles, 1 de mayo de 2013

Mi campana, tu campana. Sylvia, nuestros cristales y el fin del imperio yoico (2) "If neurotic is wanting two mutually exclusive things at one and the same time.."



                                                                                                            
 Hablar; siempre es demasiado.

" Empecé a sumar todas las cosas que no podía hacer"
(Sylvia Plath: La campana de cristal.)

En el límite juegan la partida y
se distorsionan todas las operaciones.

En el límite solo resiste la música y, por ello, las palabras deben ser forzosamente ininteligibles. Justificará el mundo su ausencia de  nuestros funerales, ceremonias y adioses que durarán años para así arrinconar el duelo. La conciencia de los otros objeta que no se oía tu llamada oculta en la creatividad del poema y la voz sonora. Tú misma te disfrazabas en el canto y yo enmascaré la aventura en una sinfonía o en el ritmo de una canción del folclore. Escribiste un poema y una novela para decir al mundo: es broma todo, menos la música. Debieron de creerlo.

" Recordé a Buddy Willard diciendo en tono siniestro y malicioso que después de que yo tuviera niños sentiría de una manera diferente, que no querría escribir poemas. Así que empecé a pensar que tal vez fuera cierto que casarse y tener niños equivalía a someterse a un lavado de cerebro y después  una iba por ahí idiotizada como una esclava de un estado totalitario privado" (Sylvia Plath: La campana de cristal)
  Tu novela, Sylvia,  teje la campana de cristal bajo el estigma de la broma. La ficción, tan querida, nos convierte en idealistas y nos responsabiliza categóricamente del aire viciado de nuestra burbuja. Se afirma alegremente que si se es capaz de contar la aventura  en los reinos de la bilis negra, se producirá el exorcismo y el cristal reventará o mostrará su aire liviano. Nuevos poemas se harán ya superfluos. Como si el primer poema de amor convirtiera en innecesarios a los demás millones de poemas o si el cuento de la bruja derrotada  inhibiera el terror. Eres tú (insisten) la que resquema la estancia y nombra al  destino como estado totalitario privado. 

    Si lo has nombrado, debes ser capaz de vencerlo.

El que sabe se libera. De ahí que no merezca la pena la vida si no es meditada ---- nos enseñaron ¡¡Puto Sócrates!! ¡ Bujarrón! Tú debías saber que por mucho que marques con palabras la red que nos enreda no se convierte en lienzo de seda.Quizás la música...but  when the music´ over turn out the light

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La campana no cesa de acristalarse y protegernos del bien y del mal, de los enemigos de nuestra alma y de todo aquello que nos libera. La protección no me deja respirar y por eso me reviento los pulmones a través del orificio del cráneo.

" lo último que quería era seguridad infinita y ser el lugar desde el que parte la flecha....quería salir disparada en todas las direcciones, como las flechas de colores de un cohete un cuatro de julio" (S. Plath: La campana de cristal)

 La campana es el maldito yo que nos hace psico-dependientes.

 La campana es la excrecencia de una vulnerabilidad no afirmada ni querida

(Nota sociológica: creo que los hombres, los varones, podemos asumir la vulnerabilidad sin campana de un  modo que hoy las mujeres no pueden permitirse. Quizá ahí esté una de las sendas para el macho de la especie).

 La campana está hecha de los cristales que secretamos por la orina y el sudor de nuestra vulnerabilidad. No oreamos la estancia por miedo a que nos vean sudar y mear. Las señoritas no mean.

 (Liberarse y hacer filosofía social en el modo cínico: mear en la plaza, contar las intimidades)

Allí, en las esquinas de la semiesfera,
proyectándose el film
de un cine de verano
empezó a correr
el viento
y no tenía una rebequita
con la que cubrir
tus hombros, Sylvia


Allí, en las esquina de la semiesfera
Buddy
se despertó
convertido en un monstruoso
profeta

B,  siniestro, nos anunció el apocalipsis que se escribía con mano amputada - como en la cena del Rey Baltasar ......... nos tocaría sufrir por abrir el alma, por querer ser un hilo suelto al albur del viento, dispuestos tú y yo a ser enganchados por un pequeño clavo que nos deshilvanara y rompiera la malla,

que al principio fue la campana red de amenaza evidente, con nudos que invitaban a su quebranto, antes de la cristalización de nuestro sudor, Sylvia.

 Creamos la campana y ya ser cuchillo no nos sirvió para nada