jueves, 5 de enero de 2017

Buenos Consejos


BUENOS CONSEJOS
(fábula)

Tiresias you teach us
what it means to hold your own
(Kate Tempest: Mantente firme)

este cerdito es ya carne y manteca
(endecasílabo)

Lejos del país del verano rumia el cerdito
camino del matadero.
Refuerza
desazón y angustia con reflexiones erróneas.
Tiene miedo.
No ha leído al monje del ferrari
ni a Paulo Coelho.
No es zen

Baja de la montaña el cerdito
bien acompañado por cien cerditos,
sin ganas de sacrificio nadie
sin desear ser salchichón de nadie
sin querer ser jamón york light
(jamón york de esos que encontramos en los sándwiches que llaman vegetales)
Dice uno: mala suerte la mía.
Dice otro: malas decisiones y mala cabeza.
Dicen a coro: karma, karma, faktum, faktum, hybris, hybris
Dicen: No merezco esto, no merezco esto, no merezco esto...
Así los cerditos que al cerdito acompañan
dicen.
Muy lejos están del país del verano.



“ Quizás tu obra ha sido poca cosa – insinúa el lobo
ciego en la puerta de la factoría de Campofrío - .
Haciendo balance,
esfuerzo de veras no has hecho.
Tú te has buscado la ruina. Llegar en camión
acondicionado es tu producto,
efecto de tu pusilánime causa.
Porque faltaron agallas
resistencia
feroz batalla
cánticos de unidad de acción.
Eres el jinete de tu caballo
y el ingeniero de la casa de paja que el azor derribó con sus alas”
Así dice el lobo ciego
- que el gobernador le arrancó los ojos pero luego le ofreció
la plaza de portero
(política de igualdad y nuevas oportunidades reza su camisa).
Y aún más el lobo filosofa:
“ Antes como antes, y ahora como ahora,
solo hay una camino:
Mantente firme y te mantendrás a salvo”.

El cerdito escucha ya el olor de la electricidad
y no es tormenta de verano.
Se mantiene serio y con los testículos por corbata
será fiel al consejo del lobo.
Firmeza
es
salvación
Mientras tanto.....
la matarife vegana y animalista
no nota la flojera de la tripa del cerdito,
centrada está en la suya que despertó
con el día cruzado.
Hoy se romperá el tormento
- se anima -
acción firme
ni un paso atrás;
hará saltar la caja saboteando el artilugio
de la muerte.
Está a puntito de hacer historia de rebeldía
Y el lobo aparece
“ Quizás tu esfuerzo ha sido.... poco;
sin ofender: te veo flojo – salmodia again .
Eres el jinete de tu caballo
y el ingeniero de la casa de madera que el dragón achicharró
con su fuego. Antes
como antes, y ahora como ahora,
solo hay una camino:
Mantente firme y te mantendrás a salvo”.
Y sigue
la matarife vegana y animalista
en su revuelta.
Electrocutó su puesto de trabajo
y en el paro aguarda
(la cárcel está llena)
Pero show must go on
La factoría llamó al Viejo Método
delantal ensangrentado
barriga
y eructo
y olor a semen rancio
(ya imaginan al individuo)
cuchillo carnicero sin reflejo de luna
patriarcalismo
luego borracho, ahora sobrio
como la muerte
como la muerte
el cerdito siente la garganta,
la humedad
el calor
las manchas negras que no se quitan ni frotando

Quizás mi esfuerzo ha sido flojo,
tal vez, dice (y muere)

“Eres el jinete de tu caballo
el ingeniero de tu casa de adobe “
- el lobo mira al poniente
y en el horizonte ve nuevos camiones
tiene visión de un futuro que aterra...
y avisa
hold your own

CODA

Algo falló en el programa. Otra vez las normas decepcionan malolientes. Mantenerse firme no equivalía a mantenerse a salvo. No basta con cambiar de programa cognitivo. El cerdito perdió la vida, el lobo los ojos. La matarife el puesto de trabajo y el lugar de honor en las estadísticas de lo improbable. No obstante es auténtico el dolor del cerdito y la visión del lobo Tiresias. Es noble y verdadero el consejo, la necesidad de aprender a mantenerse firmes. Sin sinceridad no pueden nuestros amigos ser héroes de versos.  

martes, 3 de enero de 2017

experiencias de autoradicalización poética


El hombre mayor hoy se siente mayor. En estos días de festejos y reencuentros ha experimentado en más de una ocasión que lo que sucedió hace treinta  años tiene más claridad en el mapa de sus recuerdos que lo sucedió hace tres. Vaya, se dice en una mañana de resaca, ser mayor implica un tipo de distorsión cronológica curiosa. No te asustes, es gracioso. La razón es clara: es mucho ya lo que media entre el ojo y el mundo. Eso está bien. Es experiencia. Que te quiten lo bailao. Así dice el hombre mayor que hoy se siente mayor al reflexionar sobre la extraña experiencia. Sin embargo el hombre mayor no acaba de creerse sus palabras. Se preocupa. Si lo que media entre el hoy y el ayer de su primera juventud es tanto ya ¿por qué la distancia de los treinta años se acaba pareciendo tanto a la de los tres? La espesura del tiempo vivido parece que se nos muestra en vivencia paradójica: atrae hasta el ahora lo que está muy lejos y, para hacer esto, manda el anteayer a tomar el aire del olvido. La espesura temporal se aligera, abre claros en el bosque, rompe las viejas ramas y el recuerdo lanza su mano elástica hasta el pasado ya remoto y lo agarra por los pelos. Pinta coloretes de niñez rubicunda al fósil de lo que fuimos. Voilà. Esta distorsión llega a su apogeo cuando, en la ancianidad – el hombre mayor lo ve en sus mayores - el viejo llama a su mamá gimiendo como un niño asustado y siente una fiesta de la infancia más real que la última Navidad, olvidando ésta en su detalle para mayor gloria y claridad de lo remoto. El fósil, realmente,  es el ayer. Lo que sucedió hace décadas brota infante en el centro de la cabeza. Vive y da saltos. Se expande como un torbellino fractal mientras que el ayer cercano  envejece y muere y se pulveriza. 

El ayer se rompe en la experiencia del señor mayor. El ayer mismo, sí, esa pieza del tiempo que era "el ahora" de hace nada. ¡Ay, Dios mío! Alguien ha inventado un desierto en el mapa de la vida y su arena  barre al ayer y deja sin ropa al ahora. Ahora me veo y soy un ahora desnudo, con colgajos, escupiendo polvo.  Esto ¿no muestra la imposibilidad del vivir el ahora que el señor mayor ha convertido en mantra de su vida? Vivir el ahora ¿ es, por tanto, una de las raíces de la tontería de la época? Vivimos en el hace treinta o cuarenta años. Horror.

El mundo de hace cincuenta o sesenta años está ahí como un niño recién nacido. El hombre mayor ha visto esto y se acongoja. Si el hombre mayor es consciente y reflexivo, pensador de sí y del mundo, mira a su alrededor y trata de sentir la espesura de lo real forzando la máquina paradójica del recuerdo. El hombre mayor consciente hace registros, establece marcos temporales y clasifica. Clasificar nos salva: todo queda registrado en fichas, diarios, resúmenes anuales, bianuales, evaluaciones de la última década.... El hombre mayor que tiene la desgracia de no ser consciente ni reflexivo – la época nos niega en su ADN el derecho a sentirnos señores mayores y, por ello, no hay consciencia ni hostias - pasa la mirada por las cosas muy antiguas como si estuvieran recién estrenadas y olieran a celofán. Nota lo raro de la experiencia pero tampoco le desagrada que aquello sea nuevo. Al fin y al cabo, para un ser joven de corazón todo debe ser nuevo y, por ello, lo que sucedió hace treinta años es equidistante de lo que sucedió hace tres.El olor a nuevo es una experiencia muy importante en los niños de boom -consumer.

El señor mayor es un hijo del boom consumer y no es , por eso, tan mayor como la melancolía le ha hecho creer. El pasado huele a nuevo.  Aún no es un preámbulo de su obituario. Todo ha sido una mala percepción. Se siente joven. El ejercicio, la dieta, el interés intelectual. El señor mayor ya tiene pensado hacer un curso de dibujo al carboncillo. El futuro se abre....