miércoles, 20 de marzo de 2013

Solo lo que te ahoga, Ofelia, consigue rescatarte del traspiés


 El agua rodea la isla de L por definición y con evidencia bien alta, salvo confusión en el uso de las palabras. En el océano, cerca de las costas,  caminan cubiertas de agua y largos vestidos blancos mujeres melancólicas que, sin vocación auténtica, hacen embarrancar a los navíos. Desean ellas mostrar su tristeza -  a veces enamoradas, a veces simplemente hartas del uniforme de damisela - y es por ello que se lanzan  a la caminata submarina, con la cabeza cortada por la superficie y el oleaje, pero con los pies bien amarrados a la arena y esos fondos marinos donde se acumulan los detritos (o las dentritas, casi digo, el orden nervioso de las mareas y las simas de más de diez mil metros de hondura).

 Ofelia tropieza a cada paso en su caminar de sonámbula y, sin embargo, el agua que ella deseaba que la anulara la mantiene en la vertical, evita su ahogamiento por efecto de las fuerzas físicas de Arquímedes y las no menos interesantes del conatus de la supervivencia. Nunca termina de caer y mantiene  la cabeza siempre afuera por mucho que se empeñe en cerrar los ojos (vocación idiota en las noches sin luna) o mire vacía de sí más allá de las esferas exteriores. Ni la muerte te tolera, amiga, y por eso recorres como alga, transmutados los pies en largas trenzas de sargazos, las costas de la isla de L, centinela a tu pesar, mensaje y boya, anuncio de que solo se pisa tierra si se sumerge el alma en la ensoñación, la tiniebla dolorida por las mil drogas o la pataleta de los niñitinos.

 Pensaba, hace unos días, en la posibilidad de crear en la isla un cuerpo armado que pudiera, en caso de amenaza e invasión, utilizar toda la crueldad física para la que estamos el resto de los habitantes de L incapacitados. La niña rastafari frunció el rostro entero como si fuera una persiana y se largó de viaje, dejando una larga señal de ofensa cruzando el cielo en forma de trenza y caos de pelo.  Hoy lo he pensado mejor: el ejército de mis ofelias  recorrerá, melancólico suicida, la costas de la isla para hundir en el deseo las naves de cuantas flotas nos amenacen. Un ejército del morbo. El genuino grupo armado de la decadencia. La negritud o el corazón tan blanco de Lady Macbeth.

sábado, 16 de marzo de 2013

Entre la tierra y la luna me quedo con tu cara invertida en el espejo de mi escafandra




En la isla de L ocupamos nuestros ocios con vicios diurnos y nocturnos siempre moderados.  Nadie espere encontrar dentro de los muy estrechos límites de nuestra geografía espacio para lo sublime ni, ay madre, lo terrible. La mayor parte del tiempo estamos con los pies en la tierra y hablamos de lo hermoso que es promover el envejecimiento activo (VER) y la sostenibilidad de las pensiones. Sabemos que ambas son formas de dar por culo con el lenguaje y con la invisibilidad del "buen sistema", violencia anal que consideramos en el límite de lo intolerable que aún se deja tolerar un día más, fórmula esta que usamos los habitantes de L para mostrarnos un pequeño guiño de crítica libertaria sin ofender a nadie y dar cuenta de que estamos colocadísimos de miedo y bienestar(estado de) pero que aún nos queda un fondo como de inteligencia.

  Porque las tormentas del exterior llegan a L, no se crean, y ni solipsistas nos dejan ser. Estamos jodidos como los demás aunque no por eso confiemos en el Papa Francisco, en la Unión (sea lo que sea) o en el movimiento de las cinco estrellas. Que no todo es igual pero, ya se sabe, pagan justos por pecadores y, después de la sodomía, ni la mano pura del santo pontífice nos hace dejar de sospechar en la pederastia aplicada a deshora en el niño que pudimos ser;  el apoyo financiero de la Unión  nos suena a la bayoneta de los soldados que fusilaban a los tipos de Goya en el célebre cuadro y, en fin,  la esperanza de la indignación nos deja sin aliento y con la cara idiota del buenismo que tanta veces hemos manifestado en concentraciones de repulsa y velas encendidas en el faro para orientar a los barcos ebrios.

  Este es el estado de ánimo cuando ponemos los pies en la tierra y nos colocamos con la imaginería mass media.

 Con suerte, con ayuda o sin ayuda de la química, incluidas en la lista de entidades dopantes  la música y los tocamientos con manos y palabras, así y con todo, los habitantes de L nos vamos  muchas veces a la luna. Allí hundimos la cabeza en espacios de pasivo envejecimiento, gozoso onanismo en el que la vida se masturba en nuestra humilde persona y nos hace ser insostenibles para el sistema, para los pies en la tierra, para ellos, los otros, los rostros sin rostros o con caretas.La vida nos está matando y nos dejará tísicos como pago a sus caricias de uñas metálicas y pliegues de vieja.

En la isla de L, mientras tanto, miramos al castillo que hace un ratito por fin han iluminado.


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"Quizás me estaba volviendo loco, pero sentía, sin embargo un gozo gnóstico que penetraba profundamente en el corazón de las cosas. Luego, tan súbitamente como había adquirido esa fuerza, la perdí.... me desperté y me encontré en otra parte: de vuelta en el mundo de los fragmentos, de vuelta en el mundo del hambre y las desnudas paredes blancas" (Paul Auster: El palacio de la luna)

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domingo, 10 de marzo de 2013

Margaly, la niña rastafari(II). Desconexiones súbitas



       " El magnetismo de los materiales se destruye por calentamiento, pero puede volver a recuperarse por enfriamiento" (Mi otra mitad, Beatriz Sanchís).

    " Nadie se pasea impunemente bajo las palmeras y las ideas se alteran , seguramente, en una tierra que cobija al elefante y al tigre"(Goethe: Las afinidades electivas,1809)

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    ".... donde los individuos entran en relaciones más o menos efímeras....sujetas a desconexiones súbitas que los acostumbran a la impermanencia..." (S. Giner: El origen de la moral, refiriéndose a Tönnies)

 "...seguramente aun se manifestarían muchas otras relaciones y afinidades de los seres inorgánicos entre sí, de los orgánicos con ellos y también entre sí, cuyas afinidades y relaciones nos son desconocidas" (Goethe: Ibídem)

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 Margaly, mi niña rastafari me dice:

   te encierras en esta isla y no digo que no sea envidiable tu destino. Es la isla de L hermosa y hay en ella rutas y  exploraciones que me llevarían por lo menos dos vidas y media. Con gusto apuntan mis trenzas a estas tierras para el descanso, que no faltan ni las montañas con huellas blancas de castillos ni pantanos con árboles de hueso. Lo que me entristece, amigo, es que no sea tu voluntad realmente profundizar verticalmente en esta tierra ni en ninguna y que perseveres en el encierro isleño únicamente por  tu miedo. Sé que, en la nostalgia, quieres llegar hasta los lejanos horizontes que atesoran los meridianos de mis cabellos. Nunca has querido patria ni hogar y no sientas que porque viajes huyes de nada ni que al mutar dejas de ser el mismo en tu historia. No hay traición. A nadie debes nada. No hay tal cosa. Te invito al viaje...

Digo:

 Hoy gozo de tu amistad que parece de bronce. Animado estoy, y guiño un ojo, a tirar todo y seguir el viejo empeño de mi corazón. Sin embargo, temo que un día, como las otras, te vayas y que solo con girar la cabeza un segundo ya no estés sentada bajo ese árbol. Están prohibidas en mi isla las desconexiones súbitas de las afinidades que se supusieron de hierro. No me muevo para que nada pueda avanzar hacia la impermanencia.  En una de mis pesadillas  la gravedad desaparece y salimos todos rebotados hacia el vacío.No me molesta ser yo el que cae en ese abismo sin peso. Lo que me resulta insoportable es verte alejándote en el cosmos de mí proximidad cuando había creído que esta vez sí habíamos vencido los obstáculos que nos separaban. Ni una decepción más. Prefiero, por tanto, el sueño del opio de tu relato. La visión nublada por la adormidera o la miopía ficcionada me dan la confianza y el alivio de que tal vez seas solo un sueño.

 Dice ella:

 yo te espero en el frío, si es allí donde crees que puedes sentirte a salvo de mi peligro. No pidas que, aún siendo niña y rastafari, no pueda conseguir tu amor o cualquier otra cosa que sea entrañable.



M ooooo

jueves, 28 de febrero de 2013

Margaly, mi niña rastafari (01)


Alexander Calder: Sumac/Zumaque


Margaly, mi niña rastafari, tiene una trenzas más  largas que el radio de la circunferencia infinita. Margaly reside interina en la isla de L y en sus largas coletas habitan orangutanes colorados, evasores fiscales y algún que otro insecto de aspecto terrible o maravilloso. También aparecen en ocasiones, como atrapadas en una red,  señoritas viajeras, corazones descompuestos, enanos de circo ambulante y algún que otro orador sin plaza. Su larga pelambrera le permite aventurarse en las más lejanas geografías sin que provoque en mi miedo o sospecha de abandono o deserción. Ella siempre vuelve, siguiendo la estela de su pelo, al corazón de la isla.  Muy cerca de mi cabaña - algún día hablaré de ella - esconde la niña su champú. Y, junto al champú, la raíz volcánica de su pelo. Con Margaly nunca cabe la decepción,  entre otras cosas porque nunca promete nada oculta tras la cortina de sus cabellos.

 Margaly visita lugares exóticos que a mi nunca me exotizarán (marramiau!!, erotizarán). En silencio impostado envidio la suerte que algunos tienen cuando se lanzan por las autopistas cósmicas de su pelo y llegan hasta sus destinos, ocultos en la espesura o saltando como Tarzán con sus lianas. Yo, pobre L que se quedó sin letras, solo me atrevo a realizar prácticas de funambulismo en sus trenzas si veo debajo la extensión de mi isla. Cuando el alambre se acerca a los límites del océano doy la vuelta, me dejo caer sobre mi jungla, y le confieso a la niña rastafari que otro día le contaré y me contará lo que significa estar más lejos.

 Más lejos. L siempre quiso estar más lejos aunque nunca fue aventurero. Ni marino ni capitán de aerostato. Desear estar en otro sitio y huir es una cosa. Marearse en el vértigo del viaje otra.

 Huele el pelo de Margaly a grifa y es su pelo grifo. Nada de eso es relevante pero lo digo para que nadie sospeche de mis mentiras. Margaly, pecosa, tiene gafas de visión nocturna y llega hasta el fondo más fondo de todos los fondos. Allí donde no hay estrellas.

Y, a diferencia de tantos, luego es capaz de contarme lo que allí se ve.

martes, 26 de febrero de 2013

Psicopatología de la vida cotidiana. Mi hombre sapo


Sapo corredor (Epidalea calamita)

Un  sapo parlante habita interino el espacio que media entre mi lóbulo frontal y el cráneo. En ocasiones admite la forma de ladrillo, metamorfosis mineral en la que oculta sus periodos de sueño. Su apariencia pachorra puede provocar gracia y vómito, en el modo simultáneo, pero es solo un pequeño engaño para alejar nuestra atención de su labor de zapa. Como debe aliviar su vejiga, me dice, necesita trepanar mi cerebro y colocar sendos tubos justo encima de la ceja y, menos agresivamente, tomar en prevención el espacio que garantiza el acceso a la glándula lagrimal. Es habitante de humedales, dice.  Bien es verdad que me deja sin la posibilidad del llanto aunque, como él me dice, para qué quieres tú llorar el llanto por nuestro lagrimal

 El  sapo que, oculto en su avatar de ladrillo ahora descansa bajo mi frente, lleva mis pensamientos y actos por sendas que calculo broma y capricho de sus ocios, pues creer que ese es su real oficio es hipótesis  en exceso patológica. Así, por costumbre, me hace llegar a los sitios cuando debía ya salir o, como ayer mismo, me incita a salir feliz del trabajo una hora antes. No es muy amigo del escitalopram,  al menos en apariencia, y me dice que debo renunciar a la compañía de la pildorita si quiero que mi vida amorosa fluya bajo su divina providencia. Sospecho, sin embargo, que es todo comedia y que mi sapo y el escita comparten cierta familiaridad entre fraterna y viciosa, o fraterna y viciosa incesto mediante.

 Hoy, justo antes de levantarme de un salto, el  sapo me sugería, para aliviar los males del planeta y la nación, la apuesta ética por el suicidio altruista de todos aquellos que tuvieran, digamos, más de cincuenta años. Me mostró gráficos y diagramas a lo Pollock, garantizando la recuperación del empleo a tiempo total y la inversión de los gastos en pensiones y sanidad en políticas activas de lo que sea que hicieran los supervivientes. Le pregunté por las posibles excepciones a la radical medida - sabios, jefes de estado y gobierno, artistas en una segunda juventud... - pero me dijo que no merecía la pena implementar un grupo de reflexión y selección en la nueva hora. El suicidio de todos los mayores de cincuenta sin excepción era justo, por lo arbitrario. ¿Y si alguien no acepta el dictamen? Semejantes antipatriotas y enemigos de la humanidad, me dijo, deberían ser ejecutados y perseguidos hasta el centro de los montes y selvas  en los que se escondan y embosquen. Por lo demás, no está mal para el nuevo orden contar con bandas de avejentados guerrilleros para los telediarios.

 Le pregunté por su edad. Mi  sapo-ladrillo me dijo: soy poco más que un niño.

miércoles, 20 de febrero de 2013

viernes, 15 de febrero de 2013


Tracey Emin:Mi cama


   Debería levantarme. Echar las sábanas hacia los pies de la cama hasta convertirlas en una cordillera que circuncide el horizonte y subraye el altiplano de un colchón en el que se borrará lentamente la huella de mi cuerpo. Abrir un rato la ventana no hará mal a nadie. Lo primero ducharse y dejar que el agua caliente resbale por mi piel mezclada con el gel de baño. Cambiarme luego el vendaje y ponerme unas bragas limpias. Creo que en el armario debo tener el vestido estampado que me regaló Miguel las pasadas Navidades. Sus flores arderán muy tristes y lindas en el fuego aunque es ese placer que deberá reservarse para cuando tenga otra cosa que ponerme. Mientras miro mi cara en el espejo, sin insistir, pensaré en la clasificación de todo lo que tengo que tirar a la basura y que ahora impera como señores de la guerra espectrales a los pies de mi cama. Vidrio  plásticos y papeles, residuos orgánicos. Vestida y con el pelo aún mojado seré capaz de encontrar en la cocina algo que no esté caducado ni duro ni enmohecido. Tengo la esperanza. O mejor: desayunaré fuera, recibiendo la sonrisa del camarero y su mudo interrogatorio sobre los moratones de mi cara, mis ojeras, en fin, esas cosas que podría disimular si hubiese tenido la feliz idea de comprar maquillaje. Al abrir el armario del cuarto de baño sé que comprobaré que no queda ni una brizna de hierba roja en el pintalabios. No en vano llevo una semana contrastando esa pequeña dejadez. Saldré sin maquillar a la calle y obviaré el interrogante del camarero. Quizás no haga sol y deje el paseo para otro día. Con paso firme saldré del taxi y entraré por las puertas amplias del hospital, bloque cuarto segunda planta. Allí la doctora López me comentará los resultados del último análisis, las huellas traducidas de punciones diversas y cartografías de máquinas frías. Decidiremos, siempre usa ella ese plural en el que me integra en su grupo experto, si hay que insistir con alguna nueva terapia. Me habló hace unas semanas de la posibilidad de una nueva intervención. La definitiva. Miraré al cielo y la doctora y yo nos encontraremos en mitad de una sonrisa que no es ni fingida ni de compromiso. Ver su cara guapa me aliviará más que todos los interferones. Aunque sepa que lo nuestro no tiene futuro y que aún queda la última operación. Mañana.

 Tal vez dentro de un par de minutos me plantee de nuevo que debo levantarme de esta cama.



lunes, 11 de febrero de 2013

Mamá



Fui a ver la película Mamá de Andrés Muschietti. La actriz protagonista -Jessica Chastain -  se parece un montón a una amiga (llamémosla P) que ahora está en un muy mal momento. Me sorprende ver a P en la pantalla porque, aparentemente, no había hasta hace unos meses demasiado lugar en su vida para el show business o la exhibición de sus inquietudes físicas o emocionales. Dominaba en P la discreción. Pero todo ha cambiado y, de un modo brutal, ella se nos hace presente ahora  en toda la trágica radicalidad de la carne y la sangre y el espíritu. Sin quererlo, P ha convertido su vida en el gran escenario de nuestros límites. 

Seguramente el talante desplegado por la la actriz protagonista es muy distinto al de P antes de su mal momento, mucho más fuerte y poco dado a complacencias el de la rockera  de la película que se despierta, al modo metamorfosis kafkiana, en mamá, aunque sin lugar a dudas P tendrá que cambiar su estilo en una dirección inesperada.... 

   Pienso durante toda la proyección en la posibilidad que todos tenemos de haber sido de otra forma o terminar siendo un doble fílmico en otra película. Es rarísimo verla y verse siendo uno mismo y, a la vez, abierto a la inmensa posibilidad del gran cambio que, como golpe de inspiración, nos transforma en otros.

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 Si no se tiene una mamá, se inventa. 

 Leí en  Konrad Lorenz  que  la pulsión sexual de las palomas, si no encontraba su objeto en una pareja para la cópula, terminaban desplegando el baile nupcial ante un trapo o un esquina. Y el animalito aceptaba lo que el instinto mandaba. Es de chiste y, a la vez, muy triste....

La invención de la mamá trae consecuencias. Nadie confunda este proceso con el amigo invisible. La mamá inventada arrastra en su hálito muchas vidas del pasado, la mayoría finalizadas de mal modo y sin alegría vital en las venas.

 En la situación de crisis en la que nos colocaron los mandarines pienso que, cualquier día, nos inventaremos una mamá espectro que nos mimará


sábado, 2 de febrero de 2013

Toda condensación es impaciente





 Logotipo de Condensación Impaciente, sociedad anónima donde las haya, cae la gota por el cristal resbalando púber las calles, ingenua y peligrosa solo por dentro, creyendo en la aventura por el vidrio que sus trece años son pasados ya los dieciocho y que ese engrosamiento de la líquida presencia es signo de que el éxito está asegurado por empuje sexual de todos los tronos. Mientras tanto, sabiendo ellos que siempre es mientras tanto, mis dedos recogen en sus yemas la pequeña gota cuando a punto está de topar con el fin de la ventana y, en ligero y cruel movimiento conjunto de pulgar e índice, el agua es tan solo humedad vencida y humillada por mis pulsos térmicos, nunca más allá de los treinta y siete grados. Ni fiebre precisé para que se frustrara el espejismo del agua.


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Mientras gobiernen mis días
mantequilla y pan tierno



Gritan los discursos entre frutas y legumbres:

       Regeneración del Estado de cabo furriel para arriba.

 Caemos en el espejismo de que hay Estado. Son solo hombres con piel de oveja jugando a lobitos buenos. 

 Subo la torre Tatlin

soy muñeco que adorna la maqueta
que nunca llegó a articularse.


    Repártanse mientras tanto - sabiendo ellos que siempre es mientras tanto - la grasa y la morcilla con liberalidad de partida revolucionaria



Imágenes:

 Chema Madoz. La gota tiene  forma inesperada por aplicación previa de alguna barrera de apariencia invisible (pincel húmedo sobre el cristal y posterior relleno mecánico del líquido)

Tatlin: A la tercera Internacional
Subir las rampas debió ser posible en el sueño de Tatlin.
El Estado sería  un entramado de rampas que podríamos subir con deleite de caminata por la montaña.
Naturalizar el artificio.
Los impedidos y otros hermanos del harapo creyeron cerca sus carritos
eléctricos
para, al menos, llegar a las primeras plantas.
 Para eso hicimos la guerra.
 Para eso, más o menos, llevo cumpliendo deberes desde , más o menos, el  último mientras tanto.


martes, 22 de enero de 2013

Jornada de nieves y violencia


mover el esqueleto
como diciendo bailar
vivir
disfrutar

el lenguaje está lleno de idioteces semejantes

mover el esqueleto
simulando triunfo en la  batalla
mutación dramatúrgica de muerte
teatro de títeres y seres hilados

la vieja calavera
ni ríe
ni baila

inmóvil el esqueleto
ni folla
ni muere

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Proyectando mi propia bilis en las calles que recorro, ya ni perdono a la jóvenes hermosas y, en el trasiego, supongo que el mismo desprecio y como deseo de cataclismo que redactan mis pasos en la nieve, es común a todos y todas y no cuela ya el rostro bello ni el culito en pompa como abstención de  la mala hostia que te dedico

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Ahora que sé  imposible aquel entusiasmo, lo apuesto y digno sería el silencio, no volver a dirigirte la palabra, vengar en ti la distopía del a mi plin, el amor que se rompió en los acantilados de piel y escritura. Sin embargo, volveré a hablarte con reserva y un  poco de asco, convertida mi sonrisa en esas bolas de blanca saliva afeminada que florecenen la comisura de los labios

 Mi homenaje a tu maldad

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La Bicéfala no odia. Describe.

miércoles, 16 de enero de 2013

Fetiche de mujer pensante (III)



 Qajar(1998) por Shadi Ghadirian

 La mujer de la imagen piensa a través del posado y apoya su presencia en el gesto leve, aparentemente casual, de colocarse la gafas. Ordenado el abigarrado entramado de telas, establecida la línea de los labios  como boquita de pitiminí, el último movimiento de la mano hacia las gafas rompe el estatismo del retrato que se anuncia -joven con vestimenta tradicional - y desvela la suavidad de un caricia erótica, el calor de la mano izquierda sobre el muslo.En ese instante ella medita satisfecha sobre el millar de detalles que ha conseguido organizar,  sabiendo que aún falta el toque final, el gesto que ya tiene decidido o, mejor, está a punto de dibujar. Y solo en ese ahora es ella mi fetiche de mujer que piensa.

Es la belleza leve e inútil, hermana.

Un poco más tarde, con las gafas colocadas y todo en su sitio, la mano diestra se colocaría en su lugar natural. Mi amiga dejará de pensar para que ningún movimiento enturbie el posado y en su hieratismo me demostrará de nuevo, como si necesitara yo más pruebas, que el mundo es sitio amenazado por la tristeza. Será ella  muestra de folclore, jotera de oriente, náusea en el fondo de mi estómago. Y, si me apuran, sospechará el que mira que las gafas ocultan bizqueo,ojos estrábicos de una idiota cualquiera.

lunes, 7 de enero de 2013

Fetiche de mujer pensante (II). Mujer penitente o el sueño de un pensar táctil



Eva Herzigova por Jean-Baptiste Mondino (Fall 2002)                                 Qajar(1998) por Shadi Ghadirian:


Caen las dos imágenes a la mirada, contrapuestas de nuevo por la simplicidad caprichosa del espacio, incapaz él de ser solo arriba o solo abajo o nada más que derecha o únicamente izquierda, imposible mantener una neutralidad de vacío, el paraíso precedente a la diferenciación cardinal. Impelido por  la exigencia de colocar a la dos mujeres sobre el espacio, una va a la derecha y otra a la izquierda, sin que pretenda yo añadir  significado alguno a esta su ubicación y aunque sepa que necesariamente sucederá ese añadido y seré malinterpretado por mi flacidez inicial, por dejar hacer al capricho y no fijarme en lo que  cabe esperar que signifique (para la tribu) el que coloquemos algo a la derecha o a la izquierda. Esa desidia en mi primer movimiento, todo un síntoma,  no sé si se justifica en mi modo amateur del pensar o en la fantasía del jugar con fuego y dejar que el azar vaya mostrando sus cartas para que, al final, nos haga el trabajo de encontrar la escritura.

Dos imágenes y dos mujeres que piensan y que son signos de oriente y de occidente, de carnaval y cuaresma, de drama y comedia,  de la risa y el espanto, de la asepsia y de la orgía de los microorganismos. Las dos imágenes aparecen ya envegadas por determinaciones, significados o aires de familia, que preceden a mi intención y van contra ella,  supurando ya simbologías en mi mirada, como si yo tocara las famosas tierras vírgenes y las viera  casadas y amarradas antes de que yo me centre en el detalle y las nombre.... ¡Ay la maldita  ilusión de ser primero y comunicar el descubrimiento a  nuestros camaradas!



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De izquierda a derecha y de arriba a abajo. La significación de mi imagen  se ve golpeada por la visión de la serie de cuatro. Hay tres imágenes que preceden a la fotografía  en la que yo acampo y, por ellas, y aunque no quiera, contemplo el rostro de Eva, sus ojos cerrados y las manos atadas, determinaciones que antes se me escapaban. En el juego del fetiche de la mujer que piensa, me impongo el deber de ignorar las tres imágenes previas y la familiaridad que las unía. Rompo y convierto mi imagen en  fragmento huérfano, amnésico como la materia y tan receptivo como ella a las formas . Se llame Eva o Juana, está sola, desplazada al escenario de mi mirada, dispuesta a cargarse de significados .... a pesar de ella, a pesar de mi.


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Ahora ella, doblada en cuerpo y alma, subordinándose a la cuerda que la parte e inmoviliza,  me resulta familiar en su historia. Es Eva penitente cristiana, guerrera que abandonó la Cruzada rendida voluntariamente y después del triunfo al cautiverio, sumergidos con ella  en el no querer pensar ya de aquél modo que nos trajo hasta estas posiciones, a la victoria sobre los infieles o la toma descarada de nuestro deseo para mayor gloria del erotismo.  Ahora y aquí, traspasado ya el desierto de la desesperación, sosegada por la aceptación de las ataduras que la niegan en su condición de guerrera o belleza.  Ahora intenso y circunscrito casi ritualmente en el que se apodera de ella un soplo como de sueño y concentración en el que las imágenes y las ideas - las ideas nuevas que se necesitan para salir del atolladero - se van fraguando.

 Ella, Eva,  se sumerge en la supresión ansiolítica de las grandes decepciones. Nada mira ni oye y, por eso, la imagen de Eva estimula nuestro tacto y a él se dirige.  Ella percibe a través de la piel como solo saben hacerlo los depresivos que abandonan la depresión o encuentran un fuego de hogar entre sus fronteras. Solo por el tacto Eva piensa, es decir, medita  atmosféricamente,  sumergida en la estela del sueño que rompe lo que había sido su vida de conquista y guerra, dejando que el viento de la dejadez depresiva haga jirones sus banderas. 

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 Miro y pregunto, Eva, si en tu cuerpo hay respuesta a mis dudas, al fin y a la postre cómo salir de la crisis  que nos embarga, y te veo al punto como personaje de Gustav Klimt, sumida en una agonía tranquila de postres, en el inicio de nada, adoptando la pose de la penitente cuando ya pasó el tiempo de las curaciones. La decepción, después de la intromisión sifilítica de Klimt, es inevitable y, por eso, solo nos cabe, si acaso, regodearnos en el detalle morboso de la cuerda marcándote la piel, dejándote abandonada al deseo grasiento de una viejo carcelero...

¡¡No!!

¡Niego ese viaje!.

 Insistamos, apretemos el vestido, la cuerda y el cierre de los ojos. Hundida, Eva, eres mi fetiche de la mujer que piensa en el pozo del sueño gris, la depresión salvífica en la que se redefinimos al tacto por encima de la vista, convertido el amor en caricia que se extiende como efecto secundario de las pastillas o de la concentración. Dejémonos llevar, Eva, por el dolor de la tela y el placer del cáñamo enredado sobre la piel, y  aunque Klimt nos diga que no hay sino un preservar en el sueño, supongamos con los ojos cerrados que estamos el inicio de algo y que esa caricias que nunca nos ofreceremos, tu rostro cerrado sobre sí y libre de sonrisa, son el nuevo mundo.

Seguirá

sábado, 5 de enero de 2013

El fetiche de mujer pensante (I. Prolegómenos)



Variaciones del orden de la chiroptera en el infrarrojo 

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 Sea que todo pensar se construya en imágenes, analogías o aires de familia que se encadenan con los lazos del amor bizarro de un sábado a la noche o de un romance de estío.

 este postulado  fragua espasmódicas 
imágenes  en el pliegue 
del infrarrojo

 la nocturnidad  del mamífero alado  gana su acceso a la existencia en 
la belleza de la caverna superpoblada

las potencialidades - con o sin teleología -   de lo que sucede  llena el mundo de una bendita indeterminación y morbosa posibilidad de error e idiotismo

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RECETARIO

 El fetichismo sobresignifica  imágenes en un bonito proceso

       Sea primero desmontar, al modo profesional o amateur, las piezas componentes del artefacto-madre, esa casa originaria en la que habitaba el fetiche en estado de potencia  o pulsión. En este proceso de caída de los significados, debe quedar preservada la atmósfera de esa madre como  memoria o criptograma que añade el aire excitante al fetiche.
Así, en ejemplo, amputada la mano y los otros miembros del cuerpo de King Kong, se mantiene fantasmal y presente la huella de lo que fue el cuerpo todo del gran simio, ese cuerpo en el cual la mano era mano y  terrible. La mano amputada ya no es mano  y, convertida en fetiche, se muestra como pieza del Kong Museum . La excitación del objeto que atrae cada año a miles de visitantes, nace de la atmósfera preservada,  la comprensión (morbosa) de que esa mano que hoy es un objeto de museo  fue en su día la mano de un cuerpo, el cuerpo del Gran Kong.

      Sea segundo movimiento envolver la  pieza desgajada con  telas orientales y casi trasparentes, pergaminos, óleos santos , fieltros untados en grasa como los de Joseph Beuys .... todo el catálogo Ikea de las abstracciones. La sobresignificación creadora del fetichismo exige el secuestro de un miembro honesto de una familia (v.g. el cuerpo de Kong en el ejemplo) para reubicarlo artificiosamente en otra familia (v.g. el museo Kong).

Ahora bien: artificio es término confuso pues, por un lado,  el fetichismo precisa de esa oposición de lo natural, lo previo y original,  y lo artificioso, creado y tan hermosamente contingente. Esa es la banalidad y ligereza de todo fetichismo. Sin embargo, el fetiche nos lleva a cuestionar que habite en algún punto  "lo natural" o primigenio. No se trata de que desde la negación de una familia originaria o biológica  impongamos la nueva familia política (como las damas anglosajonas que adquieren el apellido del esposo). No hay familia biológica, nos asegura el fetichismo. Toda reinterpretación es solo otra interpretación.


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Eva Herzigova por Jean-Baptiste Mondino (Fall 2002)                                 Qajar(1998) por Shadi Ghadirian:



 Miro las dos imágenes y me dejo arrebatar sin demasiado esfuerzo por la morbosa tinta del fetichismo. Me pregunto si la atracción se cumple porque yo veo en ambas imágenes la actitud de la mujer que piensa y mientras piensa.  

   Ahora bien: ¿realmente son signos de reflexión los que habitan y me atraen en la curvatura del cuerpo y las cuerdas que atan a la mujer de la izquierda o en ese gesto de colocarse las gafas, última tela en la sucesiva superposición de ropajes,  de la joven de la derecha? ¿En qué piensan y por qué su pensar  me resulta atrayente? ¿ Cuál es el aire de familia reservado, ese hogar que precedió al fetiche? ¿Qué eran estas dos mujeres y todos los atrezzos antes de convertirse en objetos de contemplación fetichista?

Seguirá.....

miércoles, 2 de enero de 2013

Burgos: capital internacional de la Bicéfala

 Cambia el tonto que esto escribe, otro nombre no merece, la cabecera del blog y, con el gesto, ubica a la tortuga en un espacio bien reconocible como joya o patrimonio de la humanidad.  Sin embargo hay confusión en la performance, habida cuenta de que la Catedral es, en la imagen, espacio demasiado gris incluso para lo que hoy son días de lluvia en esta ciudad célebre por sus frescuras. Ese gris de la imagen no es actual ni conforma una ontología de  presente. Viene con matasellos del pasado y, para qué negar, de ese ayer que conforma parte de nuestra  experiencia al modo machadiano (aunque los días azules y el sol de infancia sea, en el caso, casi chiste). Es la imagen postal del entorno de 1959, en una ciudad en la que aún no hemos nacido pero que ya intuye la presencia de LGS, la mirada con la que recorrerá sus calles. La ciudad le espera así pasen unos cuantos años. ¿Nos debe llenar de orgullo saber que ella nos esperaba abrigada en los muros de su propia arquitectura?.  Lo relevante es que ni ella ni nosotros, hoy, anhelamos amores constituyentes y, al modo kantiano, trascendentales.

La Bicéfala mira, ahora, más arriba del edificio pero no vea nadie soberbia en el acto sino mero  deseo de mejorar la perspectiva. Sin embargo, ese movimiento arriesgado y tan como de futuro de la tortuga,  se ve contrarrestado por el color - si es tal el nombre -  que nos ubica en aquellos años en los que la ciudad era toda atmósfera de grisalla. Que el que escribe ama esas tonalidades, sobra decirlo.Y que con ellas la Bicéfala seguirá intentando encontrar las sendas que nos unen con las cosas invisibles, es también superflua aclaración.Pero, como decía Ortega, solo lo superfluo es necesario... incluso en esta sobria ciudad de la meseta.

 La zorra perderá el rabo pero no las costumbres. Esta vieja ciudad y, a su vera, el que escribe, siendo yo  el otro que nunca vivió en París, en el inicio del año de gracia y desgracia de 2013.

Pace


sábado, 29 de diciembre de 2012

La filosofía y yo. Vindicación de la historia de la filosofía


Imagen del blog "antes de las cenizas"

 " La historia es un relato moral"

 " (Los historiadores) son filósofos que enseñan mediante ejemplos"
 
Comentarios sobre Pensar el siglo XX de Tony Judt( Babelia)

   Retardado y, no obstante, sujeto como los cometas a su órbita. Habitando en el vago horizonte de una indignación cansada  y en la más tibia (en el mejor sentido de la palabra) invitación de Serenus-Wandeland25 para que acometa la escritura de vindicación de la historia de la filosofía como asignatura del bachillerato. Apostando por ella ahora, en la actualidad candente que en  virtud de la ley Wert  siente la  amenaza de convertirla  en escalón cojo del currículo. Sintiendo una agresión en la que el interés privadísimo por mantener unas condiciones intelectuales dignas en mi trabajo no puede impedir la elevación de la mirada hacia el interés más general, todo lo común que se pueda. En esta plataforma que tan largamente dilato, escribo sobre la historia de la filosofía como horma de educación básica.

 La historia, dicen las citas que encabezan esto,  es un relato de formación moral a través del ejemplo. Quizás por eso me gusta la historia en general y, en extensión, la ficción toda que toca lo concreto del caso, el caminar de un cualquiera - sea Stalin o su porquero - que ilumina nuestro hacer. Sin embargo, hay en la historia de la filosofía algo como de rareza o, si apuramos, contradicción. Pues la historia de la filosofía pudiera ser entendida como una negación de los casos en el magma de los conceptos y sus organización. El estudio de los sistemas filosóficos - así se construye hoy la asignatura en el bachillerato - tapona  la historia a mayor gloria de la estructura conceptual y los sistemas de los maestros del canon. De hecho, la enseñanza de una historia general de las ideas queda marginada por ese afán de llenar el currículo de nombres propios. Si toda idea, por contextualizada que sea su presentación e inmersa en personajes sustentadores, muestra una abstracción que parece negar el carácter ejemplar de la historia, ¿no deberíamos considerar que la historia de la filosofía no es ese relato moral mediante ejemplos que define a la historia según Judt (y los clásicos)?.

 Pudiera ser y cabe la objeción. Sin embargo, esta historia de los sistemas filosóficos sí es ejemplar y concreta en otro sentido. La secuencia conceptual de ideas de un filósofo cualquiera - pues, finalmente, todo filósofo es un cualquiera al pretender elevar la mirada por encima de su ombligo,convirtiéndose en un alma que reflexiona con los otros; esa secuencia de ideas, el sistema, es ejemplo de un vocabulario puesto al servicio de la coherencia y, si me apuran, de la honestidad. Pues uno supone - y benditas sean la excepciones si las hubiere - que en los maestros que enseñamos en  las aulas - de Platón a Russell, pasando por Cartesio o Aquino - hay una honestidad básica que legitima su entrada en la conversación y una voluntad de coherencia en sus discursos, esas palabras que zigzaguean  los humanos problemas.Y la mostración de esta honestidad presente y viviente en los que parecen tan diversos es ejemplar en si misma

 Y quizás fuera eso lo que me llevó en mi adolescencia a seguir los estudios de filosofía y también lo que lleva a muchos brillantes alumnos que estudiarán "carreras con salidas profesionales" a considerar que la filosofía es buena opción para los ocios o, como se dice, la segunda carrera.  El juego de las palabras en los sistemas filosóficos convierten las palabras comunes en personajes de una tapiz moralizante que recorre la vida, fortaleciendo la existencia que se interroga por el propio conocer y la realidad, el sentido de nuestros deberes y la hermosa cuestión del qué me cabe esperar kantiano.

 La honestidad y la coherencia de los maestros tratamos de mostrarla de forma caricaturesca  a nuestros alumnos - es la escuela toda caricaturización necesaria para desvelar en el futuro el "verdadero rostro" -  y, con suerte, dejaremos un eco más allá de las simplificaciones, la voz del no es así, no es así que mantiene el fuego conversacional. Y si esto no es relevante,  pudiera suceder que en un reino junto al mar alguien no ha entendido casi nada y necesita escuchar las largas sombras de las historias ejemplares(o no tanto) de nuestros conceptos filosóficos en su historia.

¡¡ Fuerza y honor!!

 ¡¡Salud y librepensamiento para el 2013!!

sábado, 22 de diciembre de 2012

La filosofía y yo. Repetición




porque en las cosas que no se pueden hacer sino después de haberlas aprendido, no las aprendemos sino practicándolas; y así uno se hace arquitecto, construyendo; se hace músico, componiendo música (Aristóteles)


   Interpreta Pierre Hadot las meditaciones de Marco Aurelio como práctica de repetición, modos de ser una y otra vez dramatizados en la escritura que evitan el alejamiento de la apuesta por la arquitectura estoica.Sea la consiga no perderse, no diseminarse en el afuera y sus novedades. Volver a las mismas perlas y sus reflejos. O mirar la imagen en su artículo determinado y solo en él. Como caído del cielo.

 Salmodia, monotonía, pérdida consciente de la expresividad, gozoso tiemblo del tedio.

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 Sapere aude! La aventura de los otros caminos y las optatividades identitarias. La modernidad me dice que puedo ser otro y aún otros diez mil. Yes, we can  mutate, mudar de cuerpo y alma, ser la otra con grandes tetas y un pasado de pendoneo en la mochila, Mutar  y desligarme resistente de las identidades que se me han ido imprimiendo. Nada está perdido (ni ganado) porque la oferta es mucha, los diez mil son diez mil estantes con diez mil marcas y otras diez mil variedades: bajo en sodio o 0% en materia grasa, edulcorado o enriquecido, en tamaño familiar o para almas solitarias, con fibra amiga o colorantes de exóticas frutas de colores... ¡¡ Oh, hermosa foresta de las ideas y sus prácticas convergentes!!.

Sin embargo, en si misma, esa pluralidad del pensar y del ser (un cualquiera) que recorre los diez mil caminos pronto desvela su tontuna y la filosofía misma nos incita al frenado, la quietud del reiterar que "una rosa es una rosa es una rosa es una rosa". Pensar en lo mismo como el búho que  anima al estatismo. El cambio en mi identidad y la destrucción revolucionaria del estado (quedémonos, de momento, en el "estado de ánimo") exige la imposta reiterativa, el ser hábito antes que monje, la cabezonería más antifilosófica que ha parido madre, el ciego encuentro con aquel salvajismo del Credo quia absurdum, la insistencia en decir, como Marco Aurelio, que soy la hostia de  estoico y  por eso repetiré hasta el agotamiento los dichos y sentencias, modulando el salmo con mucho cuidado, evitando la heterodoxia de la originalidad, sabiendo que mencionarme como autor es paso atrás, debilidad de la carne. 

                                                              Y así uno se hace arquitecto, construyendo

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 El hábito nace de la repetición de actos. En las sendas del pensar, en ese paseo por claros del bosque y por los valles y cimas de hermosa variedad, finalmente acabamos por reconocer que debemos repetir el paso, entrenar horas y horas como bailarines para hacer lo previsto, el giro en el aire sin herrumbres, lo danzado por los diez mil danzarines. 

   Vale, quizás algunos consigan matizar el paso y reformar lo digno de ser repetido. Pero, como decía Abraracúrcoix, que se caiga el cielo es algo que no va a pasar mañana.

domingo, 16 de diciembre de 2012

La filosofía y yo. Reflujo de identidad y vida (I)



 

 Remolones y Lido Pimienta. Atrás. 

(Cumbia sobre la re-asignación de roles)   


"ahora tú eres mi perra, ahora soy tu perro y yo me pongo atrás… me vas a respetar… te voy a acribillar… yo te lo meto atrás” (Atrás, tras)


¿Qué motivos podía tener el Quemado para ocultarme su verdadera nacionalidad? No me sentí estafado. Me sentí observado. No por el Quemado, en realidad por nadie en particular: observado por un hueco, por una carencia.(Roberto Bolaño: El Tercer Reich)

" Solo tu nombre es mi enemigo" (Romeo, Montesco finalmente) 

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  Esto donde vivimos debe de ser el sistema.  El sistema es la vida nominada por algo grande, el falogocentrismo o algo así. Quizás el público de un programa de TV de otra galaxia. La cuestión de si hay algún tipo de espacio anterior a los nombres y las descripciones - la vida, la voluntad, lo en sí, el Mí Mismo... -  se tira al río como el pañuelo de la canción:


Tire tu pañuelo al río para mirarlo como se hundía era el ultimo recuerdo de tu cariño que yo tenía se fue yendo despacito como tu amor pero el río olvida. 


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La resistencia frente a los nombres, las identidades, las descripciones de nuestras sendas vitales, lo que hay en su extrema precariedad, es destino de la época.  La filosofía en acción - Foucault, Butler, Rorty - nos dice  que podemos proponer redescripciones novedosas de nuestra identidad. Dar un giro en la vida, en esta mi vida, para ir a otro lado, como en una novela. La reasignación  de nombres y de identidades pretende aprovecharse de los resquicios de indeterminación que dejan "vacantes" los mecanismos troqueladores - ya nunca jamás omnipotentes sistemas -  de eso que somos ahora. Así las cosas, podría ser el caso de que yo fuera otro dentro de un tiempo. Eso es liberación.

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 No sé si esa libertad en la escritura de sí es ganancia. Es lo que hay. Y en la nostalgia de las identidades  me digo que no fue tan chollo eso de aupar a la libertad y a su sombra, la contingencia, a los rincones de excelencia de nuestros altares. Como que echo en falta la seguridad de ser el mismo sin escape para ningún otro. Esto último es casi bicéfala broma, pero aquí me veo, con esta alma proteica que lleva cincuenta años buscando su rayo de identidad e in-spiración y, mientras tanto, asume lo que hay y toca según dictan las costumbres, costumbres que mientras se viven parecen condiciones trascendentales y, poco más tarde, se re-descubren modas. Aquí me veo, "... tristecuitado, que vivo en esta prisión",  supurando la  contingencia que, mala cabeza, no supo aprovecharse de los resquicicios de indeterminación y se dejó arrastrar sin resistencia por los cantos y bailes tradicionales que, al final, fueron modas. Caguental.


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También me sorprende...  palabra fuerte esta de sorprender-se; digamos, redescribiendo la situación, que "también me atusa el bigote con ligero desparpajo" que sea el sistema, el capitalismo , el que mejor haya asumido la propuesta. Véanse las redescripciones de los hechos que caracteriza el estilo político vigente, las flexibilidad máxima de las identidades (laborales) en la época de la crisis permanente, la posibilidad que se nos anuncia de cambiar nuestro destino, identidad y nombre, en la plaza del mercado de la  sociedad de clases... Todos estos son motivos de la resistencia  postmoderna que tanto nos cuesta poner en obra a los individuos y que también asume el orden que maneja nuestra nave. Quizás eso explique el enamoramiento mutuo del arte contemporáneo y el capitalismo.

  A decir verdad, lo que se nos pide desde la resistencia  es que aprovechemos eso que se nos plantea, la matriz entera del troquelado de oficio, para subvertir desde la libertad la propia máquina de nuestras identidades. O como decía en un poema de los catorce años:

ser a la vez dios
y marioneta
 Aunque en ocasiones me da que el sistema no puede subvertirse pues, en su abstracta falta de horizontes, es capaz de digerir todo.

(Próximo capítulo: el arma de las repeticiones)


miércoles, 12 de diciembre de 2012

Subir y bajar escaleras


 Marcel Duchamp - Etienne  Jules  Marey

Leo:

 La forma más sencilla de imaginar el futuro de la escritura, si es que la tendencia presente hacia una cultura de la tecno-‐imagen sigue adelante, es imaginar la cultura como un transcodificador gigante de textos a imágenes. Será una especie de caja negra con textos como entradas e imágenes como salidas. (Vilém Flusser)

¿Qué es una imagen?

¿Es la literatura matriz de textos O/Y de imágenes?

Lo visual y la visibilización.

 hacer visible la discapacidad  llenado las calles de la multiplicidad de circunstancias físicas, emotivas o conductuales. Ocupación de lo público es visibilización. 

 La mitología, la religión y el arte - pregunten a los filósofos por qué los enlazaron -  ¿son las fuentes culturales de la imagen o son transcodificadores texto-imagen?.

 Qué aburrido lo de mitologizar (qué estúpido creer que puede hacerse de un modo consciente y planificado)

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 A veces, cuando dejo de estar cansado, el estado de excitación me lleva a subir y bajar  las escaleras andando.

Retorno al cansancio y me digo que nada mejor que el hogar.

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imaginar la cultura como un transcodificador gigante de textos a imágenes

Me codifico en visibilidad al bajar y subir las escaleras al modo Duchamp

Doscientos escalones (me) llevan a

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 Post- data

  Cosas así me recuerdan a la vieja polémica fe-razón que estos días, bastante desganado, explicaba en clase. Decían los nuevos hombres de la nueva iglesia que la religión, en sus reveladísimas experiencias originales, es un cúmulo de imágenes/intuiciones/sin razones que podían ser organizadas textualmente por la teología.

 Ahora nos piden el retorno a las fuentes porque, apuestan,  se han olvidado las imágenes de nuestros signos o, sencillamente insaciables, se necesitan más.

 Credo ut intelligam. Creía aquel Santo Padre que las imágenes reveladas pueden abrirnos mil puertas para nuevas reflexiones- textuales, seguro de vida para la literatura que ya jamás podrá argüir pánico ante el papel en blanco.

 ... más allá de..... está la vida, el arte de permanecer en el cansancio a pesar de las tentadoras sirenas de la excitación, ese ímpetu o conatus que nos lleva a subir las escaleras andando.


lunes, 10 de diciembre de 2012

Jesús, la Comodidad Térmica y la reforma educativa

 Hace frío pero no es para tanto si alguien nos abraza.

Además existen las Calefacciones que devoran la Energía, promete la publicidad que por módicos precios, ubicándonos en esa situación que se da en llamar Comodidad Térmica.

No sabría calcular el gasto/mes que implicará este acurrucamiento en los costados de Comodidad Térmica. No suelo saber calcular y, por eso, a veces sueño con esas cosas dignas de reflexión contable y, filosóficamente, me planteo el sentido y alcance de la Comodidad Térmica, considerada como un derecho básico o una bienaventuranza.

Quien diga que la comodidad térmica (sin mayúscula) es sensación en extremo subjetiva y hasta caprichosa, es un ateo innoble. Que Ellos consideren que esas cosas son licuadas ensoñaciones, manías o preciosísismas sensibilidades,  no nos debe hacer perder la fe en las sólidas rocas de nuestras expectativas.


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 La fluidez del derecho a la educació,  otro capricho y manía subjetiva,  se muestra  en el constante trasiego de normativas. La escuela y el Tiempo tienen una muy peculiar y delicadísima relación. La educación exige una cierta fijación de expectativas y salmodias. Y eso no es obra de un día. Por eso,  abanderada con la banda sonora del like a rolling stone, se siente la escuela de nuevo reformada como un travesti de sí.

 Y ahora Wert renueva y adapta. Like a rolling stone, el ministro amputa la filosofía de las enseñanzas medias y nos traslada a una nueva época, porque los tiempos están cambiando, dice, el señor de la lluvia y el hombre del tamboril lo anuncian.  No hay sitio, bicéfala, para tanta filosofía....

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 Ayer pensaba que Jesucristo, en su vocación por los más desgraciados, seguramente visitará el infierno con cierta asiduidad o, quizás, habite en él de modo casi permanente ofreciendo su regazo de Comodidad Térmica a todos los pecadores. Su omnipotencia e infinitud posibilita que, a la vez, esté siendo objeto de contemplación en la retina de los Justos.

 No se me ocurre otra opción para integrar el Amor ("Ama y haz lo que quiera") y la Justicia que condena al malvado.  Jesús es la objeción de conciencia frente al decreto que juzga a pecadores y eleva en bienaventuranza a los que sufren en la dignidad de la virtud. Jesús es la cifra de la Comodidad Térmica que, según la promesa, habita el universo.

 Jesús capitaneando amorosamente el infierno es idea o símbolo.

 Pensar así dará razones al Pensar del ministro Wert. Le llenará de amor a la filosofía.


  ¿Cuántos poemas se escriben a la hora? estimación 1 de la inteligencia artificial: “ se escriben más cinco millones de poemas a la ho...