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viernes, 3 de julio de 2015

Cuentos de verano # soyhannahmontana




qué fácil imaginar en los otros 
la trampa de la marioneta que burla 
la libertad en la sonrisa de un destino 
o capricho burdo                                 

 

 Mi vida es el relato que esperas.
¿Cuánto interés realmente te despierta?

             
  El relato me narra intermedio tragicómico entre la majestuosa presencia en el inicio
de una Luz que me vomitó llena de expectativas (como la hermana de Gregorio Samsa al final de la Metamorfosis)   y aquella sombra del Fin negro azabache, oquedad del ojo perdido por un topo sin ano que deglutir no puede sin estallar. Signo el bicho anómalo de la escatología.

  

Yo soy el relato  y hay quién pide explicaciones, justificación, exposición del porqué de aquellos márgenes que, intempestivamente, parece que se han cambiado a mitad de la partida. 

---- Nótese, sin embargo, que  bien pocos reclaman en verdad el discurso que, en la vertical, explicaría el vuelco en la vida. Cómo gana en el siglo un cierto espíritu de tolerancia que se engorda con la ira estreñida del topo antes citado.  Quizás solo yo mismo, travestido de socrática y majadera plañidera, me pido respuestas. Me guardo, pues, el relato en el intestino


 Nadie pide nada, amigos,  porque la matriz de la orgía del tanto decir fustiga ya con cambios tan notables como el de Hannah Montana en la horizontal del devenir cronológico. Insuperable Hannah


  Por otro lado no interesa, a efectos artísticos, ni el origen ni el destino escatológico. Ahí están, sin más,  para tarea de ontólogos. Yo solo digo: el relato me narra como intermedio tragicómico y etcétera. 

Mi vida en su irrelevancia. Como me dije hace más de treinta años:

Vivo en el mundo,a nadie importe

sábado, 21 de marzo de 2015

la muerte del filósofo



 Nos dice el que se postuló como autor y hasta artista, filósofo incluso:

  Observo una estructura seca de lo que fue planta y contrasto su ramificación fractal. Está ahí, enfrente de la taza del váter que ahora ocupo, con vocación de adorno del tipo flores secas o algo por el estilo.  Ahí está,  ante mi,  la pauta reiterándose de un modo tedioso que, ni siquiera, tiende al infinito.
  En la calle los humanos  pierden la riqueza de su variabilidad y representan, como en un teatrillo de marionetas, esterotipos fácilmente detectables, personajes ya vistos que hacen bramar  contento al público. En las aceras los chicos jóvenes dialogan en conversaciones propias de la mala literatura y, en el mejor de los casos, se me muestran como los personajes de alguna vieja zarzuela. Anda y que te ondulen...
  Asisto al un partido de baloncesto. En el pabellón miles de aficionados hacen la ola o comen bocadillos, Los niños entran en vórtices de alagarabía subiendo y bajando peligrosas escaleras empinadas. Me incomodan, Gruño sintiéndome un ejemplo de señor gruñón. Mi hijo me aconseja: son niños. Yo solo puedo pensar en que todos los presentes morirán y que la conciencia, tan amada, se perderá sin metáfora blade runner. Un apagón. Pluff.
  No hay lugar ni hábitat protegido en el alma para la sorpresa porque ya la visión de la pauta y la reiteración de lo mismo no me saca extáticamente de la podredumbre de mi edad carnal.

 El filósofo, ajeno a la maravilla del mundo que tilda, ahora sí, de espectáculo de tedio, hunde todo su esfuerzo intelectual en cada una de sus arrugas. No sabe cuál será su tarea

 Ha muerto el filósofo. O, qué vamos a ocultar, la muerte triunfa otra vez, otra vez, otra vez, Esa es su desapasionada pauta. El logos de una sociedad que ya solo debería exigir una "Crítica de la Razón Drogada".

miércoles, 29 de octubre de 2014

things you can do at fifty-two





 Anoto por ahí:

   disciplinar o hacer salir al atleta interior en un mundo de reiteraciones inconscientes,

  cultivar el lenguaje como el que atiende a los tomates en una huerta,

 mirar mientras los otros se afanan por llegar a algún sitio (el final de la tarea)

                                                                                                     atleta, poeta, pensador...

(son notas que tomo de una pequeña interviú que alguien hace a Peter Sloterdijk pidiendo consejos de vida al filósofo)


 hay más cosas que se pueden hacer --- es esta una correcta aportación del pensamiento y es, quizás, eso  que diría con solo mirarla

o también:

  siempre está ahí la tentación de la huída, la gran escapada hacia el ningún sitio o la reiteración de las reiteraciones, taponar el ojo con la legaña de la lágrima reprimida

  oír quebrar los muros del tiempo, traducir ese murmullo que habita en las piedras de la ciudadela a términos de un futuro de estrella fugaz que se muestra bien sincero y no se oculta ni embauca

o crear una nueva constelación también en el mañana

con soberbia

temerarios el atleta y el poeta y el pensador



mira:

un imperceptible cambio en los cielos se ha producido,
un requiebro de la última estrella del carro de la Osa Mayor
y la figura estelar ya es  otra



anoto opiniones de filósofo

no justifiquen en él las cosas que dirían con solo mirarla y que, sin embargo, callan

viernes, 8 de agosto de 2014

DOS SUEÑOS Y CIERTAS CARAS BONITAS, LÚBRICAS PALABRAS COMPARTIDAS Y LA MIRADA SOBRE UN LIENZO SUAVE DE TRISTEZA


¿Para qué escribimos? ¿Para qué entra uno en un blog para escribir "entradas"?Yo siento que para encontrar hermanos a la distancia y sentirse menos solo, para expandir en altura y profundidad su mundo y para reconocerse en el otro, haciéndolo parte de su constelación (Mariel Manrique a L, agosto de 2009)


I

 Tras noche inquieta, asolada la conciencia de malestares diversos, el que ya casi no escribe se despertó muy pronto aunque aguantó en la cama hasta que tuvo suerte y, no sin esfuerzo, volvió a caer de nuevo en el suave sueño. Anotó al despertar, justo antes del olvido:

He soñado con una antigua alumna que me ha dado un afectuoso abrazo y me ha sonreído con amabilidad ni escrita ni fingida, haciéndome  partícipe de una conversación llena de amistad y buen ánimo. Me ha dicho que va a rodar próximamente una película. He conseguido levantarme feliz al 55 % por la buena noticia. Que conste - ¡honor y gloria a los sueños, las palabras compartidas y las caras bonitas ! - en Quintanilla de las Carretas, a 1 de agosto de 2009”.

Pasado un lustro y algunos días de aquel memorable hecho, él ha vuelto a soñar hoy y en su paisaje onírico aparecía un pequeño molino de agua. Decía el sueño que era necesario llegar a un cierto sitio (otro molino) para agradecer los favores que ha sentido en una semana marcada por la dialéctica del tan cerca y tan lejos. Él agradece que su paisaje se haya expandido en altura y profundidad en estas jornadas de vida,  como ya pronosticó Mariel, aunque refiriéndose a la escritura



II

(Summer, 2009). Estoy en mi ciudad natal. Una ciudad soberbia que solo se llama Ciudad. Mi ciudad es famosa por su pasado fascista y ultracatólico, por sus morcillas neandertales  y por el Cid Campeador. Siempre me han gustado de mi ciudad los largos paseos y los cambios bruscos en lo meteorológico. Supongo que la combinación de ambos rasgos nos hace a todos un poco raros. El sábado 1 de agosto, feliz al 45 %, estuve de compras por el Mercado Norte y puede contemplar lo que los locutores de televisión anunciaban: cambio en las temperaturas y lluvia. El gris fue invadiendo una mañana más o menos despejada. Era un gris duro y gótico, espeso, como de fin germánico del mundo. Me metí en el coche. En Radio Clásica sonaba una cantata de Bach. No había interferencias. Frente a mí, forzado a la quietud mi ojo por un semáforo, un árbol recio era agitado por la lluvia y el viento. El árbol luchaba pero se sabía a merced de sus enemigos. Bach subrayaba el combate y la derrota, la gloria de mi mirada que podía contarlo y cierto heroísmo sin norte del árbol. Me sentí bien. Feliz, en un instante, al 85%. Faltaba alguien a quien contar el éxtasis sin que se riera de mis tonterías. Se lo intenté comentar a mi ángel de la guardia, pero no estaba. Ahora, cuatro días después, os lo cuento a vosotros.

A mayor gloria de la mirada

(Summer, 2014) Asomado a un puente sobre el río,  recibo una lección gratuita de contemplación del lecho. El que ya no escribe, al despertar, encuentra tatuadas en su pecho unas palabras. Cosas que no debes olvidar: Baldosas hidráulicas en un suelo; mil conversaciones y solo una risa estridente; el olor de la práctica del sexo; dos almas; los pequeños recuerdos escolares; la Luna creciendo en un atardecer que mostraba aviones iluminados por el sol; el saludo ritual al espejo de un baño; M. y Ch. aceptando la invitación en un bar... Todo escrito con una bonita letra y ocupando casi todo el espacio que va del cuello al vientre.

III

(Summer, 2009) Regalo un paseo a mi tristeza. No en vano cumple años como yo. Es el día dos de agosto. Salimos del coche cansados. Ella me pide retornar a la caverna así que procuro que el cuerpo, con su fuerza animal, la arrastre si es preciso por el bello parque. Veo agua pulverizada iluminada por el Sol. “Tonto, me dice ella, no vas a conseguir convencerme con tan poca cosa. ¡He visto ya tantas fuentes!”. Hojeo un libro sobre Norman Rockwel en la librería y decido regalármelo. Mi tristeza lo mira y sonríe. “Menos mal que no has comprado nada de los expresionista alemanes”. Vemos a los niños y a los policías de Rockwel, las portadas navideñas. Todo nos gusta.  Nos dirigimos a nuestra cafetería habitual. Me gusta el jazz que suena suave. A ella también le sienta bien esa música cuando está tranquila. La máquina de café nos desea un buen día ( have a good day). Leo el artículo en Público de Luna Miguel. Sonrío. Ella, la tristeza, me arropa con su suave lienzo y me acaricia el pelo. Nunca llegaremos a nada pero es bonito sentirse querido por alguien que siempre va a tu lado. Pero procuren no imaginársela cuando se pliega sobre sí misma y se enfada.  Su sola imagen hace daño. Dedico el texto a mayor gloria de la tristeza cuando es un lienzo suave que me cubre el alma.

(Summer, 2014). En mi tumba podría figurar el siguiente lema: Hizo demasiado caso a su tristeza. Sé dónde habita el exorcismo para vencer provisionalmente a la dama del lienzo suave cuando se enrosca sobre sí y se torna terrible. Siempre existieron llaves. Hace un lustro y ahora mismo. Ella, portadora de llaves,  ha dicho que es error sacrificar los placeres en el altar de la pérdida del tiempo y otras pequeñas responsabilidades como limpiar el polvo de la casa o los cristales. Y se prepara para dar cuenta de todos ellos. Lee un libro de recetas  de "haute cuisine" pero no se olvida de la olla express. Y se ríe de mí porque hablo con esmero no simulado de la limpieza de un gran calamar de colores psicodélicos. Ni una ocasión perdida para hacer temblar el cuerpo, apunta de nuevo. 

Mañana será el día que sigue al viernes. Si no fuera tan viejo y la tristeza no me mirara, dedicaría las próximas jornadas a los huevos con torreznos y al onanismo. 
Provisionalmente.
Mientras doy las gracias y me preparo para cruzar un desierto como Ángel Valente.

                                                                                           Burgos, Agosto 2009- Agosto 2014

martes, 5 de noviembre de 2013

Luis y Cernuda (1902-1963)

"El susurro del agua alimentando,
con su música insomne en el silencio,
los sueños que la vida aún no corrompe,
el futuro que espera como página en blanco"

(Luis Cernuda: Tierra Nativa)

   Bien pudiera ser la noche o el amanecer. Gira en ambos momentos el silencio su rueda de dientes insomnes, colmillos y muelas  como de  zombi aturdido por esa momentánea tranquilidad de muerte nocturna. Ya, ya sé que es falso el sosiego y la apariencia hace honor a su nombre. Pero deja el que se abre a la escucha,  a eso de las 3:30 a.m., que rule la fantasía y que solo el susurro del agua comparta con él este inesperado despertar.  Con los ojos cerrados y el tacto follándose otras pieles en el calor de las sábanas, soy todo oídos. Yo me pregunto siempre, antes del abordaje del día bajo la forma de poner un pie en el suelo, si ya habrá llegado la hora. Por eso escucho antes un buen rato, buscando indicios sonoros. Espero una señal ajena a todas las melodías, como si no fuera decisión mía dejar marcadas las sábanas por el peso de mi cuerpo. Como si no fuera mía la decisión, me repito, y gozo de que sea otro el que trace la senda.  Es esta ilusión de futuro o, nunca se sabe,  este realmente nos espera como página en blanco y nos despierta, nos saca de la cama, nos mueve de aquí para allá en la casa e incita a hacer esto o lo otro. Duende loco ese futuro en el que uno siempre ha sentido su patria. Allí encuentran acomodo algunas maravillas. Por ejemplo habita la princesa esos sueños que la vida aún no corrompe, como dice el otro Luis.  Pero uno se hace viejo de tanto despertarse antes de tiempo y el futuro, cuando uno se da cuenta,  es ya mujer madura en las que cristalizan las sombras de la memoria de aquello que se quiso o supo luz aunque acabara pronto su destello. Queda el sueño  como esquirla de la bomba que explotó ayer y en otro sitio. El sueño de pasado, el sueño de futuro. ¿Por qué llamar con la misma palabra a dos puertas tan dispares? Brilla en el ayer la decepción inevitable de la especie corrupta, el deseo que pronto se acaba y deja una estela de tristeza (bien que dulce). No brilla ni luce, por contra, el futuro. Solo nos espera allí en frente, como un camello a su yonqui. Se mantiene a la escucha para que yo, por la mañana, opte por levantarme dispuesto a dejarme penetrar por el día.

 Al menos así yo me lo represento a partir de un poema de Luis Cernuda
 (Yo soy mayor que su muerte)

martes, 22 de octubre de 2013

Tristeza o, quizás, melancolía




melancolía.

(Del lat. melancholĭa, y este del gr. μελαγχολία, bilis negra).

1. f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.

2. f. Med. Monomanía en que dominan las afecciones morales tristes.

3. f. ant. Bilis negra o atrabilis.




Medito como quien sobrevuela el quehacer cotidiano buscando un espacio para aterrizar.

Busco a la princesa del cuento para que me ayude a balizar la pista pero ¡ ay! ¡ nos vemos tan poco!.

Por eso me entrego al maestro. Platón, por supuesto.

*

Medito como sucedáneo, suplente, metadona. Medito en un punto en el que la admiración o el amor o el horror me quedan a la mano

(en un sueño me vi manco)

*
Agota estar siempre en las alturas.  Desde mi aeronave platónica busco en los jardines de un suburbio un lugar adecuado para tomar tierra. Pero necesito el balizamiento. Marcas como tatuaje de luz en el espacio. Eso solo me lo puedes dar tú.

*

Me pregunto, y no es por hacer tiempo, si en el contexto platónico del Mundo de las Ideas cabe hablar de la la existencia de una "idea de Tristeza".  Las Ideas son esos artefactos que habitan el cielo filosófico de la comprensión y que, según el maestro griego, una vez visitadas no solo te ofrecen una clara percepción de las cosas (quizás "clara" no sea realmente término fino para el caso) sino que, a la postre, impiden que se actúe, tanto en los asuntos privados como en los públicos, en conflicto con esas Ideas. Quien conoce la idea de Bien, no puede ya actuar mal (etcétera).

 Es fuerte la tentación.

*

No sé si el maestro admitiría una idea de Tristeza. Lo eterno de la tristeza, ese núcleo común  y universal que une las particularísimas tristezas que todos habitamos. Allí, en su cercanía, comprenderíamos el sentido final de por qué merece la pena vivir en ese estado. Crearíamos la comunidad de los tristes.

No sé, si en su afán  a veces tramposo, Platón tendería a definir la tristeza en términos negativos (la tristeza es la ausencia de...). Quizás desearía  dejar claro que ella allí no está ni se la espera. Sin embargo, la definición de tristeza en el orden de lo negativo me plantea el problema de encontrar el positivo del que la tristeza es ausencia (¿la alegría?¿la plenitud?¿la vitalidad?). Y, sobre todo, creo que definir en negativo una cosa tan importante en la historia de la intimidad como es la tristeza,  es una solemne tontería. Desfigura la peculiaridad de ese estado, de-construye sin verdadera necesidad (no hay urgencias)  una plataforma de emplazamiento del mundo que, además de común, creo que aporta interesantes matices de lo real.

...esas definiciones en ausencia son crueles. Como un entierro sin cuerpo  o su cenotafio. O la casi certeza de que nunca dormiremos juntos en una isla del Índico. .

Apostemos, pues, por la   Tristeza como  idea del cosmos platónico.  Asumamos  la curiosa paradoja de que es en el interior de nuestra intimidad triste donde encontramos aquello que nos une a los humanos en un sitio desde el que atendemos al mundo. Allí violentemos a la tristeza  porque quizás allí habita la primera piedra de la comunidad imposible.  Si, como decía Borges, lo que nos une  no es el amor sino el espanto, giremos la manilla del biplano noventa grados y aterricemos en los campos de Tristeza, esa pista balizada  donde comprendemos como es ella: un  punto singular en el que se cruza lo más íntimo y lo más universal.

Nada mejor que la tristeza para hundir el maldito yo y abrir la pista número 26 para que aterricen los otros.

*

 Ahora bien: la simbolización y el cifrado de la Tristeza, en el esquema del platonismo que aquí sigo, no puede ser ajena a la comprensión experiencial de aquello que se conoce. Comprender la tristeza es vivir en ella y desde ella,  entrar en el proceso de conocimiento y  proyectar el famoso eros, la emotividad del que exige la simpatía, el encuentro vivencial.


   Pero, grita el otro,  ¿todo esto implica que la comprensión de la tristeza nos llevará inexorablemente a la  depresión? Y ese hundimiento ¿no nos volverá del todo impotentes para crear esa sociedad buscada?

No. Es la depresión otra cosa. Es un constructo de las sombras, de la sociedad (mal) ficcionada. Es la depresión un ser sin monstruos en el que ni tú ni nadie puede matarlos por mi.

*

Ojos y almas tristes. Si es verdad la dialéctica, la  ciudad al otro lado del espejo en el que se refleja la tristeza es la alegría del encuentro, la complicidad en la que se asume la infinita soledad del triste como espacio común de la comunidad imposible en la que habitaremos según dicta una vieja promesa.

*

Cierro la meditación. Caigo en la cuenta de que no sé que es la tristeza aunque sé que me habita desde siempre. Tampoco tengo exactamente consecuencias políticas de todo esto (que la política era el objetivo último del viejo filósofo y no vamos a traicionarlo).

Sé que la amo como se ama a una desconocida que está ahí, a mi lado, contándome historias, contándose nuestra historia.

jueves, 17 de octubre de 2013

Day little heroes. Weatherscocks day









Todas las versiones

encuentran sitio en mi mesa


No quiero que lleves de mi

nada que no te marque.


(Jorge Drexler)


  Podría escribir lo que quisieras. Solo señala unas palabras y, como en un juego escolar, yo connotaré el mundo. Lo marcaré con líneas y planos que así, dicen,  hacen los amantes en los cuerpos que aman.  Ya estoy capacitado para proyectar el itinerario de la mano a través de la piel y el aliento. Según la promesa, debe la andadura extenderse todo una existencia ( y más tarde debatiremos qué hacer con la próxima).

Yo puedo hacer eso, solo dame unas palabras. Soy el gallo del buen tiempo.

Con suerte,  la criatura no nos saldrá del todo tarada y, si lo hace, podemos  siempre devorar sus partes más tiernas o lanzarla  a los perros o dejar su huella en el pudridero. Nada de eso es cruel porque no hay crueldad en la atmósfera que crea el aire caliente de tu boca.

Con las palabras que tú me ofrezcas, yo connotaré mundos por ti sin miedo al riesgo. Sugiere palabras porque no es cobardía ni maldad  lo que tanta exaltación de los significados nos provoca en el vientre. Es otra cosa.  Soy mercenario y, con tus palabras, el horizonte se llena de versiones.

.... y en esa selva interpretativa, no te extrañe que sea tan veleta. No lo censures.  Por cierto, es decir veleta e imaginarme gallo metálico, silueta de óxido en el viento, ternura del ave que mira en círculo, atenta literalmente a los alrededores. No sé quién debe decidir si esa versión de mi - qué soberbia usar el "mi" - es lo propio, lo impropio o lo tolerado con risa sardónica. Sobrevolar y falsar las versiones para trazar un mapa de lo bueno y lo malo que todo lo simplifique,  es la tarea menos grata del asunto y yo la rechazo. Quién tendrá la fuerza para negarme que soy  el rey de la cima del tejado. Quién definirá si el amor  que se apuesta para tan largo tiempo no es risa contenida.

  Hay que mirar muchas cosas, dice el gallo-veleta. Redescribir  toca los caminos de cabras en pistas de aterrizaje bien balizadas. Redescribir enamorados locos en princesas. En la aventura de las connotaciones, convertida la experiencia en un oráculo parlanchín hábil en múltiples idiomas, debemos trazar caminos en muchas frondas, convertir el bosque en jardín botánico o santuario de dioses invisibles, en el reino de fantasmas abrumados por sus secretos como tumbas o, quizás, en el escenario de una pasión en la que los héroes de Bowie se relatan una tarde de amor

I, I will be king
And you, you will be queen
Though nothing will drive them away
We can be Heroes, just for one day
We can be us, just for one day

Esos frágiles y blindados emocionales, pequeños héroes de adolescencia, recorren las frías calles para encontrar el sitio perfecto, mutando por su pasión de aventura el callejón sucio en entorno de palacio.
Pueden ellos decir me gustas, te deseo, te quiero,en el orden combinatorio que deseen, mezclando el aliento cálido de sus bocas. Ellos.

  Y transformar el bosque en cama,  mirando el mar, previsiblemente el Índico,  en todas las versiones.


*


Así de veleta. A los quince o a los diecisiete años. Y suma y sigue hasta llegar al anclaje cronológico que quieras.

Solo dame unas palabras



miércoles, 11 de septiembre de 2013

nanoaniversarios





 De veras que escribo ahora porque me he dado cuenta de que no me apetece hacer otra cosa. A partir de aquí no esperen sinceridad por mi parte. Me dejo llevar por los dioses del lugar que no hacen ascos a mi desidia ni a mi alma farfullera.

 Escribo como máscara de mis simplonas ganas de poner una foto de la agente Dana Scully.  Escribo porque en este momento podríamos celebrar el nanoaniversario de cualquier chorrada, incluidos los besos torpes de los adolescentes que ayer se sintieron primeros.

Escribo ahora porque disimulo la triste distancia que enturbia las aguas del  pez en el que esta mañana me he convertido, sujeto por la aleta dorsal a la exigencia de permanecer en atmósfera acuosa  aunque tenga las jodidas branquias atacadas de asma, convulsas en rojo, palpitantes como un corazón enamorado cuando le da por palpitar y no quedarse colgado en la sístole.

*****

 He leído que hace veinte años se estrenó la serie Expediente -X en los Estados Unidos. De ahí el Nanoaniversario Dana Scully. Hace veinte años, en sueños de pater familias,  emigraba a Vancouver con Dana y Fox Mulder. Me gustaba - y lo que fue será y es - esa belleza contenida en los fríos bosques canadienses, la tensión amorosa que mantenía larga la relación  de los dos agentes del FBI, tan a lo suyo, tan raros y tan a punto de ser como los demás. Nanoaniversario del poco a poco ir fructificando una amistad a pesar de las peculiaridades un poco maniáticas de los protagonistas, encorsetadas en sus trajes de seriedad y responsabilidad ética. Ese sexo sin sexo tan en línea transmoderna de los X-File. En fin. Cosas mías que celebro en este nanoaniversario de una secuencia entrecortada de besos surgida en un momento n-1.

 Puestos a nanocelebrar, hace veinticinco años comencé a trabajar en lo que ahora mismo trabajo, efecto esta suerte (!) de mi exposición ante un público que no puedo calificar de idiota, me faltó intimidad,  del tema "el problema de la matematización de lo real". No me digan que  no es extraña la concatenación del asunto abordado en aquella mi más fructífera charla con un trabajo en el que más o menos puedo aguantar la sodomía implícita a todo trabajo. Supongo que fue un acierto y , hace veinticinco años,  por aquellos lares habitaba sin saber que hoy lo iba a nanocelebrar.

 Hace veinticinco años consideraba que la experiencia como fundamento de la escritura era estupidez suprema.  Escuché o leí que un fulano había dicho algo así: "somos escritores. Nos pagan por tener experiencias. Ellas son la base de nuestro trabajo". Me reventaba las tripas de risa. Era la escritura juego formal  y, si me apuran, imaginativo con matices racionales. Supongo que David Hilbert y su formalismo daban  razón a algunas de mis taras y, quizás la mayor, la ausencia de grandes experiencias. Dado que nunca fui guerrero, ni seductor, ni místico anacoreta, ni explorador Scott, ¿a qué pretender asentar la escritura en la experiencia? ¿Debía drogarme y lanzarme a follar como loco para luego contar algo? ¿Debía acudir al Afganistán que luchaba con los soviéticos?. No me sean Hemingway´s.  La escritura básicamente consistía en dejarse atrapar por las resonancias y las velocidades inerciales de las palabras mientras eran sometidas a un proceso más o menos hábil de centrifugado. Eso pensaba y creía que estaba en lo cierto. Ahora no pienso que esté en lo cierto ni que me equivoque. Pero mi estilo de escritura sigue lastrado por ese canon formalista. Por eso la inteligibilidad no es asunto primario. Al fin y al cabo siempre puede aparecer alguien para el que una combinación de signos diga algo.


*****
... nanocelebro estas cosas y aquellas que celebrar está prohibido por la que dicen prudencia.

... y, no me olvido, quizás celebro y escribo porque no me apetece hacer nada y la cocina ya está recogida.

.... más o menos las cosas son así: espacios en blanco, puntos y comas que templan el acero  de las palabras para convertirlas en barro humano demasiado humano.

Y feliz nanoaniversario, princesa !!!

miércoles, 26 de junio de 2013

El beso





 El beso de Klim se ha convertido en un sello, en la pulsión burocrática de un impuesto. Fiscaliza el poder el beso de Klim, el beso de los enamorados y convierte el más que sobado cuadro en una pieza de coleccionista. El estúpido filatélico, con perdón.

 Sin embargo, no puede negar el poder el poder del beso, la firma de la conversación en la carne. El diálogo se queda sin palabras y, por un momento, se sueña que no hay vuelta atrás, que se ha iniciado un camino nuevo, una senda desconocida y clandestina. Se sabe del riesgo porque hay mitos que hablan del beso como traición (así Judas). Se conoce, está visto, escrito, dibujado, reconocido.

El beso. ¿Cómo lo has sentido? se pregunta él(o ella) en el centro de su cabeza. ¿Lo esperabas así? No, es mejor. ¿Mejor que qué? Mejor que nada, mejor que todo, mejor que el sabor de la ginebra y la fruta exprimida, mejor que la tentación, mejor que el aire que se ha respirado.

Mejor que toda la escritura.

Mejor que el silencio.

Y, sin embargo, sabemos que el beso está fiscalizado. Por la tentación ética, por lo impropio que nos atosiga,  por el desgaste de la confianza. Por el sexo que late imponiendo su legislación. Todo parece querer cercar al beso que, sin embargo, grita la libertad.

Todo críptico. Todo dedicado a él o ella.

 El beso que convierte un tiempo en un "ahora" que brilla en el cielo.

viernes, 31 de mayo de 2013

the artist is present (1)




 ¿Por qué no?

Quiero decir que me ha gustado The artist is present,
Quiero decir que me gustan las cosas que veo y que ellos titulan performances de Marina Abramovic, 
Quiero decir que me gusta el nombre Marina Abramovic

también me gusta hablar de la realidad del concepto o de la diferencia  en el habitat del ser del ente

me gusta que un té verde me acompañe ahora, aquí a mi derecha, en una vieja tetera de acero y en una tacita blanca y alargada
repartido

es mágico

es significativo

pequeñas cosas significativas y mudas como las llaves enrolladas con mi reloj junto a este teclado
o la noche aún al otro lado de la ventana

es espiritual

vivo para eso


pero no es importante lo que a mi me gusta
solo es la espuma
hago también lo que no me gusta
me hago daño
hiero
cumplo deberes
friego cacharros
no soy un puto buen samaritano


vivo para sentarme frente a Marina Abramovic
sin hacer cola

viendo el entramado material y los efectos colaterales de todo montaje
sin importarme la farsa de la sinceridad
ni el fingimiento

me gusta el espíritu porque sé con una certeza oscura que es rareza
acontecimiento
performance

y me gustan esas chorradas
como me atraen y me aterran todos los estados alterados
de la conciencia

la química el agotamiento el ayuno la escritura(a veces)

no tengo que dar razones de mis gustos
para cuando mis palabras lleguen a sus oídos sus cerebros estarán ya muertos
así la luz de las estrellas

triste

por eso Marina y yo nos miramos durante el espectáculo
lloramos y simulamos sentirnos plenos
enamorarnos del mundo
hablar de nuestras identidades

perdonar

olvidar sutilmente que
cuando la luz de nuestras miradas llegue a la retina del otro
seremos minerales

por eso mirarnos tan fija y espiritualmente es el equivalente de hostiarnos


permitimos ser visitados como santos eremitas en el borde de la vida y la muerte
como una montaña-  dice Marina

permitimos ser protagonistas de una sarao mediático

el espíritu
los estados alterados de conciencia y la cuchilla bailando en la carne
lo que amo y temo

sobrios
acojonados del cuerpo momificado que nos invoca


miércoles, 20 de marzo de 2013

Solo lo que te ahoga, Ofelia, consigue rescatarte del traspiés


 El agua rodea la isla de L por definición y con evidencia bien alta, salvo confusión en el uso de las palabras. En el océano, cerca de las costas,  caminan cubiertas de agua y largos vestidos blancos mujeres melancólicas que, sin vocación auténtica, hacen embarrancar a los navíos. Desean ellas mostrar su tristeza -  a veces enamoradas, a veces simplemente hartas del uniforme de damisela - y es por ello que se lanzan  a la caminata submarina, con la cabeza cortada por la superficie y el oleaje, pero con los pies bien amarrados a la arena y esos fondos marinos donde se acumulan los detritos (o las dentritas, casi digo, el orden nervioso de las mareas y las simas de más de diez mil metros de hondura).

 Ofelia tropieza a cada paso en su caminar de sonámbula y, sin embargo, el agua que ella deseaba que la anulara la mantiene en la vertical, evita su ahogamiento por efecto de las fuerzas físicas de Arquímedes y las no menos interesantes del conatus de la supervivencia. Nunca termina de caer y mantiene  la cabeza siempre afuera por mucho que se empeñe en cerrar los ojos (vocación idiota en las noches sin luna) o mire vacía de sí más allá de las esferas exteriores. Ni la muerte te tolera, amiga, y por eso recorres como alga, transmutados los pies en largas trenzas de sargazos, las costas de la isla de L, centinela a tu pesar, mensaje y boya, anuncio de que solo se pisa tierra si se sumerge el alma en la ensoñación, la tiniebla dolorida por las mil drogas o la pataleta de los niñitinos.

 Pensaba, hace unos días, en la posibilidad de crear en la isla un cuerpo armado que pudiera, en caso de amenaza e invasión, utilizar toda la crueldad física para la que estamos el resto de los habitantes de L incapacitados. La niña rastafari frunció el rostro entero como si fuera una persiana y se largó de viaje, dejando una larga señal de ofensa cruzando el cielo en forma de trenza y caos de pelo.  Hoy lo he pensado mejor: el ejército de mis ofelias  recorrerá, melancólico suicida, la costas de la isla para hundir en el deseo las naves de cuantas flotas nos amenacen. Un ejército del morbo. El genuino grupo armado de la decadencia. La negritud o el corazón tan blanco de Lady Macbeth.

sábado, 16 de marzo de 2013

Entre la tierra y la luna me quedo con tu cara invertida en el espejo de mi escafandra




En la isla de L ocupamos nuestros ocios con vicios diurnos y nocturnos siempre moderados.  Nadie espere encontrar dentro de los muy estrechos límites de nuestra geografía espacio para lo sublime ni, ay madre, lo terrible. La mayor parte del tiempo estamos con los pies en la tierra y hablamos de lo hermoso que es promover el envejecimiento activo (VER) y la sostenibilidad de las pensiones. Sabemos que ambas son formas de dar por culo con el lenguaje y con la invisibilidad del "buen sistema", violencia anal que consideramos en el límite de lo intolerable que aún se deja tolerar un día más, fórmula esta que usamos los habitantes de L para mostrarnos un pequeño guiño de crítica libertaria sin ofender a nadie y dar cuenta de que estamos colocadísimos de miedo y bienestar(estado de) pero que aún nos queda un fondo como de inteligencia.

  Porque las tormentas del exterior llegan a L, no se crean, y ni solipsistas nos dejan ser. Estamos jodidos como los demás aunque no por eso confiemos en el Papa Francisco, en la Unión (sea lo que sea) o en el movimiento de las cinco estrellas. Que no todo es igual pero, ya se sabe, pagan justos por pecadores y, después de la sodomía, ni la mano pura del santo pontífice nos hace dejar de sospechar en la pederastia aplicada a deshora en el niño que pudimos ser;  el apoyo financiero de la Unión  nos suena a la bayoneta de los soldados que fusilaban a los tipos de Goya en el célebre cuadro y, en fin,  la esperanza de la indignación nos deja sin aliento y con la cara idiota del buenismo que tanta veces hemos manifestado en concentraciones de repulsa y velas encendidas en el faro para orientar a los barcos ebrios.

  Este es el estado de ánimo cuando ponemos los pies en la tierra y nos colocamos con la imaginería mass media.

 Con suerte, con ayuda o sin ayuda de la química, incluidas en la lista de entidades dopantes  la música y los tocamientos con manos y palabras, así y con todo, los habitantes de L nos vamos  muchas veces a la luna. Allí hundimos la cabeza en espacios de pasivo envejecimiento, gozoso onanismo en el que la vida se masturba en nuestra humilde persona y nos hace ser insostenibles para el sistema, para los pies en la tierra, para ellos, los otros, los rostros sin rostros o con caretas.La vida nos está matando y nos dejará tísicos como pago a sus caricias de uñas metálicas y pliegues de vieja.

En la isla de L, mientras tanto, miramos al castillo que hace un ratito por fin han iluminado.


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"Quizás me estaba volviendo loco, pero sentía, sin embargo un gozo gnóstico que penetraba profundamente en el corazón de las cosas. Luego, tan súbitamente como había adquirido esa fuerza, la perdí.... me desperté y me encontré en otra parte: de vuelta en el mundo de los fragmentos, de vuelta en el mundo del hambre y las desnudas paredes blancas" (Paul Auster: El palacio de la luna)

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domingo, 10 de marzo de 2013

Margaly, la niña rastafari(II). Desconexiones súbitas



       " El magnetismo de los materiales se destruye por calentamiento, pero puede volver a recuperarse por enfriamiento" (Mi otra mitad, Beatriz Sanchís).

    " Nadie se pasea impunemente bajo las palmeras y las ideas se alteran , seguramente, en una tierra que cobija al elefante y al tigre"(Goethe: Las afinidades electivas,1809)

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    ".... donde los individuos entran en relaciones más o menos efímeras....sujetas a desconexiones súbitas que los acostumbran a la impermanencia..." (S. Giner: El origen de la moral, refiriéndose a Tönnies)

 "...seguramente aun se manifestarían muchas otras relaciones y afinidades de los seres inorgánicos entre sí, de los orgánicos con ellos y también entre sí, cuyas afinidades y relaciones nos son desconocidas" (Goethe: Ibídem)

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 Margaly, mi niña rastafari me dice:

   te encierras en esta isla y no digo que no sea envidiable tu destino. Es la isla de L hermosa y hay en ella rutas y  exploraciones que me llevarían por lo menos dos vidas y media. Con gusto apuntan mis trenzas a estas tierras para el descanso, que no faltan ni las montañas con huellas blancas de castillos ni pantanos con árboles de hueso. Lo que me entristece, amigo, es que no sea tu voluntad realmente profundizar verticalmente en esta tierra ni en ninguna y que perseveres en el encierro isleño únicamente por  tu miedo. Sé que, en la nostalgia, quieres llegar hasta los lejanos horizontes que atesoran los meridianos de mis cabellos. Nunca has querido patria ni hogar y no sientas que porque viajes huyes de nada ni que al mutar dejas de ser el mismo en tu historia. No hay traición. A nadie debes nada. No hay tal cosa. Te invito al viaje...

Digo:

 Hoy gozo de tu amistad que parece de bronce. Animado estoy, y guiño un ojo, a tirar todo y seguir el viejo empeño de mi corazón. Sin embargo, temo que un día, como las otras, te vayas y que solo con girar la cabeza un segundo ya no estés sentada bajo ese árbol. Están prohibidas en mi isla las desconexiones súbitas de las afinidades que se supusieron de hierro. No me muevo para que nada pueda avanzar hacia la impermanencia.  En una de mis pesadillas  la gravedad desaparece y salimos todos rebotados hacia el vacío.No me molesta ser yo el que cae en ese abismo sin peso. Lo que me resulta insoportable es verte alejándote en el cosmos de mí proximidad cuando había creído que esta vez sí habíamos vencido los obstáculos que nos separaban. Ni una decepción más. Prefiero, por tanto, el sueño del opio de tu relato. La visión nublada por la adormidera o la miopía ficcionada me dan la confianza y el alivio de que tal vez seas solo un sueño.

 Dice ella:

 yo te espero en el frío, si es allí donde crees que puedes sentirte a salvo de mi peligro. No pidas que, aún siendo niña y rastafari, no pueda conseguir tu amor o cualquier otra cosa que sea entrañable.



M ooooo

viernes, 23 de noviembre de 2012

NUEVAS NOTICIAS DE LA ISLA DE L (Quiet civil war)



Marat Samsonov


 "Parecía, si no el Edén, al menos una historia lenta"
(M.Houellebecq: Plataforma)

 Quitar y poner 

---- hombres obsesionados con quitar (de en medio) lo que toca ----
---- hombres obsesionados por mantener lo que toca ----

   Resistencia in media res
 altercados 
 en los suburbios se lucha por los últimos vestigios de lo que fue el caso. 

Debilidad como de cámara lenta en los combates. 
No press!! 
No pressure!!



Proverbial duración de los adictos al opio.
La lentitud del sueño, la falta de novedades en las aguas profundas.



violencia de emociones en la espada-sombra del hombre tranquilo.
extraño guerrero que ni quita ni pone

abanderado de la historia lenta


 Contra épica cotidiana


sábado, 20 de octubre de 2012

De cúpulas y templos que son como casas





"Mi mejor amiga fue mi madre. Inteligente, paciente, relajante, razonable, exquisita, sutil, tan ordenada y útil como una araña. Mis arañas son una oda a ella"                                                                                                               (Louise Bourgeoise)

 En la isla de L habitarán arañas de proyección esférica.

 En la isla deberán existir cien cúpulas arácnidas capaces de envolver en hilos de colores mi rostro, solo así convertido en humano

Sea ella

inteligente
paciente
relajante
razonable
exquisita
sutil
ordenada
útil

No se me ocurre nada mejor

En la isla de la tortuga bicéfala habitarán arañas y mil oraciones budistas ondean en el viento.


Imagen: Maman, Louise Bourgeoise en  http://www.europaenfotos.com/

domingo, 1 de julio de 2012

Fragmentos de la historia




que no veus l'estaca
on estem tots lligats?

Però, Siset, fa molt temps ja,

les mans se'm van escorxant,
i quan la força se me'n va
ella és més ampla i més gran.



Nunca me he sentido dentro de la Historia del mundo, en el trance del gran salto adelante. Sin embargo, como tantos otros, creo que he estado en algunos momentos de Gesto: una manifestación o concentración de repulsa,manos unidas en torno al grito que parece derrumbar el mundo, el despertar de las voces travestidas de trompetas de Jericó. Soy un hombre sin fe en la Historia y, en aquellos lugares del Gesto, incluso acampado sin defensas en la emoción que rozaba la lágrima, solo he logrado ver historias:la posibilidad de una amistad o un enamoramiento, esa conversación en un soportal con la que Lluis Llach iniciaba su canción:

L'avi Siset em parlava
de bon matí al portal
mentre el sol esperàvem
i els carros vèiem passa
r.

Y ahí me quedo.

Sí, veo la estaca que nos ata y empala, y percibo su putrefacción. Sin embargo, siento en el estómago y en el centro de mi cabeza que esa putrefacción es el signo de su vitalidad, pues entre gusanos y bacterias nace la realidad y follan los bichos y los hechos y las estructuras y la estaca consigo misma. No sirve de nada que sueñe con una estaca de cristal.


La putrefacción es el motor de la historia.


Por eso Maquiavelo decía que no se gobierna el principado con padrenuestros.



*****

(....) Casi siempre lo poco es nada. Hay ocasiones, sin embargo,en las que un gesto parece que dignificará las pequeñas cosas, convirtiéndolas en eso que Walter Benjamin llamó el jetztzeit, la explosión del tiempo en un ahora de plenitud y significado. Quienes habitan en esos momentos, públicos casi por definición, podemos decir que han vivido en un gesto del señor de los tiempos que anuncia el cambio.

El gesto carnavalesco de una docena de anarquistas en la Plaza de Toros no mereció ni anotación en la prensa. Incluso dejó un ligero mal sabor en la boca de los propios actores libertarios. Salvo en Jenny,claro. La broma - los doce provocadores se levantaron en medio del discurso del secretario general del partido y, con el brazo izquierdo levantado al modo fascista, interrumpieron al orador - tuvo como consecuencia la expulsión pacífica del recinto. Los anarquistas, al final, se quedaron solos por las calles, retornando al centro con entusiasmo decreciente, lejos de las diez mil personas que se arracimaban en torno a Carrillo y la bandera roja y el socialismo en libertad. Jenny y sus camaradas se quedaron en el margen de la Historia, como es vocación tradicional de muchos anarquistas, extáticos ellos, guerreros del escepticismo algunos, negadores de las mayúsculas. Por aclamación popular, SE creía que la Historia acampaba aquel día de mayo de 1977 en la Plaza de Toros de Burgos, en el mitin del PCE ante diez mil personas.Y podrían haber dicho los camaradas comunistas más leídos lo que el joven Hegel sentenció en Jena en 1806: "He visto al emperador(Napoleón) –este “alma-del-mundo”- recorriendo a caballo la ciudad para revisar sus tropas. Es una maravillosa experiencia contemplar a semejante individuo, a quien, concentrado aquí en un punto geográfico concreto, a lomos de su cabalgadura, extiende su brazo sobre el orbe y lo domina”. Jorge, mi marido,era hegeliano, como demostró de manera sobrada al entrar en razón pocos años después. En 1981 rompió con su lolita anarquista, Jenny. Pero aquel día estaba en el grupo de los expulsados. Él creía que la Historia estaba fuera del recinto, en el exilio del espacio de la bandera roja responsable.

En 1979 y en 1984, en el exterior de la plaza de toros de la Historia, se escribía un relato precario, la hoja amarilla que se encuentra en los libros, un homenaje beodo al eslabón oxidado, ese nexo que se perdió en el ruido y la furia de la violencia civil, la dictadura y la amnistía, en el olvido del sueño de la fuerza que puede tumbar al sistema carca. No habrá una nueva guerra civil, dijo Carrillo. Socialismo en libertad. Nunca logré convencer a Jenny de lo razonable de mis argumentos (...)

****



i quan la força se me'n va

NO FUTURE NO FUTURE
NO FUTURE FOR YOU
NO FUTURE NO FUTURE
NO FUTURE FOR YOU
NO FUTURE NO FUTURE FOR YOU


martes, 26 de junio de 2012

Jenny y el amor



Mujer,
con fuego y con valor,
ya estás aquí junto
al trabajador

Millones ya
imponen la verdad

¿Puede trabarse una historia de amor en el espacio abierto por los versos de esta canción, espacio seguramente menguado por la fe en las convicciones y esperanzas que expresa?

Hay quien cree que el amor florece en todas la tierras y hasta entre los sintierra.El amor es, para estos, utopía.

¿Cómo afecta a la amistad y al amor el contexto de la politización voluntaria y total de la vida, digamos entre los militantes de un partido o grupo clandestino?

Hay quien dice que el amor destruye los muros más altos por su sin-poder como de hormiga- atómica . El amor es capaz de crear un mundo en el detalle compartido más pequeño. Las cositas del amor. No precisa del poder, su opuesto sedicioso (¡Já!)

¿Qué queda del amor en la lucha y en la venganza de Jenny, la de los piratas?

Corrompe y pulveriza el juego del poder ese extraño sentimiento del amor y la amistad. Es el poder la mejor de las vacuna contra esos males.


¿Quién soy yo? No hay ninguno que lo sepa.
Hacia el alba me verán ir por la calle.Se dirá,¿quién es la que va ahí?
Y me preguntarán: ¿a quién cortamos la cabeza?(...)¿Quién debe morir?Y entonces se me oirá decir:¡todos!


domingo, 24 de junio de 2012


en el confuso estilo


como cuchilla que acaricia las venas de la mala nostalgia
percibo el billete del autobús que tomaba para bajar a la barriada

Un tique pequeño, quizás un 5 x 2, en el que minúsculas letras negras prohibían pérdida o rotura
- - - amenazaban las hormigas con la condición institucional del emisor

Sin alusión al trayecto
válido para cualquier trayecto


*****

Cuando el billete era de ida y vuelta estaba cruzado por una línea roja.
Cuando el billete era de ida y vuelta había que guardarlo y protegerlo con la vida y el recuerdo.

Garantía de la posibilidad del regreso,
balsa para la huida del lugar que amamos.


jueves, 7 de junio de 2012

Entremés saleroso. Memento mori, memento labori




Digo y escribo:

Trabajar muchísimo en las tareas mecánicas que pagan mis facturas
para que el tiempo pase rápido


en todo momento con disciplina y dedicación
completa al engranaje


a mayor gloria de la velocidad que vence los andares zambos
del tiempo que huye


Es ese mi ejercicio espiritual de la jornada.

Digo y escribo:

Memento labori es un Memento mori invertido pero, a la postre, llegando a la misma conclusión.

Pensar el tiempo solo es sano para el alma si provoca risa, sonrisa y carcajada.

Superioridad de la comedia

Digo y escribo:

El memento mori imagina la violencia del frenazo del tiempo y del pensamiento en el final de lo sucesivo. Allí donde uno se muere, se coloca la imaginación aterrada a la que solo salva in extremis, nunca mejor dicho, la razón travestida de sacerdotisa parmenídea que anuncia la broma del tiempo, su radical inexistencia.

Tiene su gracia frenar en el final:
el coche que se estampó contra el árbol también frenó
impecablemente al final de su escapada.

No se las daba de filósofo.

Digo y escribo:

El memento labori, la dedicación exclusiva al engranaje de los quehaceres, un estajanovismo desideologizado y despolitizado, el trabajo como vía de huida, la laboriosidad compulsiva, pretenden quebrar la cadencia del tiempo, anular acelerando, hacer correr al cojitranco tiempo.
La expresión “el tiempo pasa rápido” exige risa y comentario. Creemos, a tenor de la frase, que el tiempo tiempea a destiempo, saltándose su propia pompa y ceremonia en la aceleración de su paso. Anda raro como el cojitranco y sus zancadas deshilvanadas, como de gigante enano.

Pero es idiota.

El tiempo no puede pasar rápido. Realmente nada es rápido ni lento. Todo es a su tiempo porque él, el Señor del antes y después, marca ese horizonte de lo temporal y sucesivo sobre cuyo fondo trazamos lo que pasa. Y lo que pasa simplemente discurre, ni más rápido ni más lento. De igual modo que se frena siempre al final, y en esa obviedad descansa el memento mori, el tiempo pasa a su tiempo, en su tiempo, egótico en su paso inimaginable. No somos ni liebre ni tortuga ni zambo ni plusmarquista ni mal danzarín. El tiempo no tiempea a destiempo ni yo puedo hacer nada para que el tiempo pase rápido en este mes de junio. La razón me salva en la carcajada y, sin embargo, me dejo follar por su doble travestido de sacerdotisa antiparmenídea.


No alcanzo satori. Mecachis.

Esto no es aún zen, ni místicismo castellano. No, no, no. Estás, compañero, en la fase de la perplejidad, a punto del idiotismo, ese idiotismo que debes mirar a la cara para hacerlo tu amigo.

En el tiempo perplejo vives, haciendo como si trabajaras más y, así, el tiempo pasara más rápido. No pasa nada más rápido ni cabe la vida en la lentitud del tiempo. En el final todo es frenazo y, en la media res, tono salmódico. No canta el tiempo, filósofos, arrastra sus zapatillas del alba al anochecer.

Un poco de sexo metafórico:

 El amante puede acelerar su envestida para correrse pronto y salvaje o demorarse en tantrismos táctiles e idas y venidas, frenar la eyaculación - ese memento mori de la carnalidad - en paseos espaciales por el cuerpo que el tiempo contempla.
La ilusión del orgasmo sexual: en el climax, el tiempo se paraliza. Mentira. La corrida es el climax de la fantasmagoría, esa loca de la casa que dice tonterías como que puede parar el tiempo, hacer que corra más o lentificarlo o pararlo. Nadie se corre en el tiempo.

Tempus fugit. Somos tortugas tras la liebre.Solo podemos huir con el que huye, amiguitos todos del tiempo monótono, like rolling stone


Imágenes:



 Frans Hals: Joven con cráneo. Vanidad(1626-8)

Alekséi Stajánov y un amigo


martes, 5 de junio de 2012

Auster(y 5). Diccionario de la Debilidad: Contingencia



Fuera de la Llana de Afuera (Burgos, circa 1978)


A Montse, si existe


Ahí tuvo lugar y no fue crimen. Juzgue la historia si evaluamos el hecho como estupidez o instalación naíf-uy-qué-mono de tus inicios en el universo del arte o la vida. En ese punto de cruce de líneas, acercándonos hacia aquella puerta del fondo donde dos escalones conducen a una neocueva adolescente, imaginamos los dos a una joven besándote. No eras allí L sino Fire full, the punk o algo así que tampoco entonces dominabas el inglés. Pero estabas, abierto a las contingencias.

Y ella besó tus labios. Olías su cuerpo y el pequeño sonrojo con el que animaba su cara, rostro sano y bello de chica de pueblo y de leche de vaca en su desayuno. El perfume y el tacto entraron directos en el alma, como un chute en el centro de tu cerebro. Te besó y tú, Fire full the punk, proto-L,mordiste sus labios, respuesta injusta e impía ante la violencia del beso. Ella te preguntó por qué la habías mordido o, quizás, lo exclamó mirándote a los ojos, sin dar mayor importancia al caso,pequeña sorpresa de la tarde, nada definitivo, nada grave cuando el espacio está lleno de mil labios. En los labios besados y mordidos emerge la bifurcación de destinos, de tu destino sin providencia, Luis, tu destino como criatura precaria, contingente, filósofo escéptico, poeta sin poema, libretas, piel que tributaría por el pálpito de la piel todo el afán de la escritura. O no, que la contingencia hecha carne se convierte en fuerza ignota.

Te gustaba, tenía un buen polvo y ganas de magreo.

... luis, tú no hablabas así en aquellos días ni lo haces ahora, que no has aprendido a relajarte ni asumir que hay situaciones en las que ellas deben ser objetos de carnicería o entremés cómico de penal macho, estructuras de conquista o percepción objetual. No aprendes, L, te vence siempre un fantasma no sabes si romántico o eunuco. Como a los idiotas de los chistes, te gusta ver la cara de las actrices del porno, sus ojos y sus gestos teatrales. La percepción directa de sus genitales es trago que se ha de pasar para contemplar ese rostro que te espera, dios mediante, al final de la escapada, hogar de amistad, charla de entrega, porque te entregas a su conversación por adicción a la belleza del gesto y del habla. Que así eres, desde antes de aquel beso que se despertó mordisco y leve sabor a sangre. Te gustó su sangre y ahora te viene a la memoria un nombre: Montse. Monste y tú en la contingencia del punto 1 de la foto, iniciando una escena que en tres actos se difumina como memoria - ella lo olvidó todo, seguro, a los dos días. Tú lo has recordado desde entonces.

Te gustaba, tenía un buen polvo y ganas de magreo pero con aquel mordisco cerraste la puerta a tu historia con Montse.La pieza entera de la existencia, antes de que en este diario de otoño solo quedaran los restos, tenía una puerta con su nombre. Puerta Montse. Puertas cerradas y puertas que se imaginan cueva, matriz, charla, juego o teatro. Lo que te gusta, viciosillo, la piel y la palabra. Podrías haber aceptado la violencia del beso de Montse, ese beso que en abstracto tanto deseabas. Se impuso tu distanciamiento del mundo y una dignidad impuesta por el nombre (punk). La barrera de sangre en los labios dulces. La fuerza resultante de tu ambigua posibilidad fue una bifurcación por la senda 4 y no por la 3 (ver imagen).

Otro día, no mucho después, aceptaste la batalla de las lenguas y los labios.

La precariedad que te habita es hija de los labios de Montse, ese leve sabor a sangre en la saliva, aroma de un cierre. En su honor, dices hoy mecachís debí besarla hasta la erosión de los labios.


Deconstruyes el arrepentimiento. No como periodista ni como profeta. Como showman de Cabaré Melancólico

..... y miras de reojo la mala hostia que campa a sus anchas

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