lunes, 5 de octubre de 2015

me digo tantas cosas que ya tu coro ni oigo (oratorio)




    Escribir sin meta, pintar sin que haya en la cumbre o en la senda ni tesis a la que llegar ni canción con la que animar a la tribu. Ni historia. El escribir este que ahora miras expectante - buscas su utilidad como es lógico - muere cuando el bolígrafo mancha la hoja, en el momento horrendo en el que el cursor escupe sombras de grafito en una pantalla. Es este escribir un gesto que se cancela con una torsión de cabeza - como la niña de “El exorcista” hacía por vicio-  porque, al ser leído, el mensaje es solo ya el olor de un cadáver . Y huele el signo, sí, pero  no a mi propia putrefacción - ay, qué alivio entonces – sino a cadáver de otro y como en clave de broma. No es el propio muerto con el que uno se topa al girar la esquina de este escribir. Son otros los que, habitando tu mente, se despiertan sin aliento que ofrecerte en comunión o desayuno.

  Sin embargo, lo sé con esa certeza perversa que brota de la pérdida de todas las otras, no he caído aún en el más abajo. Quepo en otro error: suponer algo seguro de sí y como salvaje – muy hombre y con nombre – ubicándose emboscado en el momento previo a esa escritura necrófaga. Un ímpetu hacia la grafía que en ella se pervierte y que justifica el acto con la conclusión de que es mejor cerrar la escritura para que eso se me muestre puro. La inocencia de la intención. El pre-, lo- no- tematizado-aún  ¡Ay, infeliz! ¡Qué sabrás tú de ímpetu! ¡ Qué sabrás tú de eso! El momento previo es el último expirante. No especialmente querido tampoco ---  ni el elegido. 

 Escucha ahora el silencio tras la música de Franck (Les Beatitudes). No me llega el rumor del coro. Atiendo, sí,  a lo que se resquebraja en la cercanía hiriente, las escamas arrumbadas de un pez que se me anuncia como padre y hermano. O lo que sea. No, yo tampoco lo oigo ya. Estamos sordos para el los cielos y los infiernos. Peces sordos en superficie hablando por whatsaap. Gente.

Me hablo a mí en las letras y me crece la nariz de Pinocho mientras babeo a menos de una cuarta de distancia de mi rostro. Me hablo y me ensalivo.  Soy una mujer embriagada que, para vencer el ruido ambiental, me cuenta su historia tecleando su lengua en el tímpano que, una vez, fue mío y ahora es solo la pared solitaria que se  hace eco de sus entusiasmos. Me hablo, en la escritura que es muerte, como un adolescente que intentara marcarme en su edad y en su desfase con el tapiz de todos los miedos y cobardías que pudimos compartir. Tapiz del sentido en la broma de  un amor malogrado y otros psicodiagnósticos. Me hablan ellos y yo me digo lo mismo en la escritura que ya no es mía ni dice lo que pienso recién parida en la hoja. 

Pudimos serlo todo, digo sin convencimiento

Un cascote vuela sin huracán que lo sustente. 

Me dejo arrastrar por el hueco arcano del tarot sin cartas.


 Sin embargo, espero la alegría - ¿alguien lo duda? - y el anuncio mesiánico es lo que cuenta. Ese anuncio que hoy llega en la conciencia de un letra que ya huele al cadáver de otros. Hermanos e hijos, supongo. Una letra que debía callar para que tu coro a mi oído llegara y mi voz en tu tímpano encontrara la santa consigna de la fraternidad o el matrimonio. La alegría, te digo, de escribir por fin el poema que a todos prometiste.

sábado, 19 de septiembre de 2015

poseí





Yo poseí más de mil libros y, en su ausencia, la decena que ahora veo desde esta cama me resulta superviviente de una gran pérdida. Como dicen de aquellos que se salvaron de los campos de exterminio, ahora esos pocos libros se sienten culpables de su presencia en este mi nuevo mundo. De un modo oscuro, su visibilidad en el espejo de mis ojos les aterra. Piensan los libros liberados que, quizás, ellos merecieran con mayor motivo y peso permanecer en el espacio de la pérdida. Aquellos otros que en aquel lugar se quedaron, ¿son acaso menos dignos? ¿no fue el azar el que actúo eligiendo a “El alemán es fácil” frente al muy digno y honesto “Don Quijote”?. Por ello, casi me digo porque me dicen, todo libro ha perdido ya su valor y significado antiguo. Repito, no es esto simple creencia mía. Yo ya solo miro lo habido y lo por haber. Esta pérdida de sentido es una misteriosa y siniestra decisión de las inertes páginas y sus ahuecadas palabras. Un misterio tremendo que fascina en la cercanía de extinción..

jueves, 17 de septiembre de 2015

sé lo que hicisteis en vuestras últimas vidas ( o el paciente de lo incurable)



That Girl in yellow boots (2011)

“ Sé que el hombre más inteligente del último siglo, Nietzsche, escribió esa terrible frase: no hay que querer ser médico de lo incurable. Pero esa es en gran medida las frase más errada entre todas las paradójicas y peligrosas que nos dio para descifrar. Lo correcto es exactamente lo contrario, y yo afirmo: hay que querer ser médico de lo incurable, y más aún: sólo ante lo incurable se prueba un médico. Un médico que acepta de antemano el concepto de incurable deserta de su auténtica tarea, capitular antes de la batalla” (Stefan Zweig: La compasión peligrosa - La impaciencia del corazón)


Es necesaria mucha violencia y una gran disciplina de la voluntad si, como decía el filósofo, se rechaza en soberbio gesto ser médico de lo incurable.

No es fácil dimitir de la cura de lo incurable  y de nuevo engañan las apariencias.

No es fácil porque


todos los cánticos nos llevan a negar con impaciencia la sentencia. Es postura cómoda y queda bien en cámara (quedar bien es signo de los tiempos en red y lo fue en la época de las mitologías y religiones).
hay algo recto y bendecido y auténtico  - según todos los cánticos - en ese no rendirse ante aquello que, sin solución, va dejando  cadáveres en el margen de la historia (común o privada, universal o personal). Sea  torpes  ejemplos de aquello que va muriendo en la rueda del devenir:
         nuestros proyectos vitales (que se convierten en plan de pensiones, iniciativas emprendedoras o cursillos del mes de septiembre),
         la paz del alma y el sosiego,
         el deseo mismo (tornado kama sutra del porno),
         el deseo y la boda,
        nuestra imagen whatsaap 
 *****

lo incurable es la búsqueda de lo sin condición, el significado libre de contexto, la refutación del pragmatismo, el imperativo categórico ante los niños muertos en la playa

RUTH ( la chica de las botas amarillas) en los oscuros callejones donde los turistas mean o en esa casa en la que un masaje se amplia por mil rupias en la entrepierna del final feliz, busca lo incondicionado por la hermosa vía del suburbio pecador. Busca al padre. El padre nuestro que siempre buscamos en el cielo. Todo el sacrificio encuentra su sentido en ese (sí, incurable) afán del padre incondicional en su amor a la niña. Ruth recorre su torturado camino hacia el final feliz ganando mil rupias por un "happy ending".

Ruth busca a su padre, quiere encontrar la incondicionalidad de ese padre que es Dios. El padre que curará la insatisfacción incurable --- incurable para los otros médicos, no para el guía, el maestro, papá, papaíto.... la niña quiere el abrazo de papá, el abrazo diferido que debió estar en la infancia y que - no puede ser de otro modo - deberá ahora estar sí o sí, en el final del camino. Todo lo justifica ese camino hacia el padre porque solo en él Ruth podrá descansar de un novio yonqui y de un trabajo sucio o de la corrupción en la que chapotea.




No voy a mostrar al padre como hace la película.


 El fin justifica la vida errática y la blasfemia.
 Fin: qué palabra más incurable (casi tanto como el "hacer planes").

****

El sabio al modo Nietzsche -no hay que querer ser médico de lo incurable - sabe que el final que, con mucho tiento, cabe en esta tierra de cosas feas se circuncida en la posesión de un par de botas amarillas para caminar sobre el asfalto.

Nada más profundo que las botas amarillas. Mis botas, mi dignidad...

****

. pero aquí estoy YO sin botas amarillas. Ahí estamos todos o casi, aterrados y anhelantes por estar a la altura de lo que se debe: amar o servir, buscar al padre o al hijo, comprometerse con alguna bandera de las que prometen elevar el alma en nombre del padre que Ruth busca.


Mil años pensando en mi mal y, ay, me hundo en la conciencia de lo incurable. Sin cura. Sin padre ni hijo. Sin maestro ni buda.

Solo me queda la premura de tiempo. Es ya mucho el camino quemado. Indago sobre nuevos puertos en lo que atracar mi nave. Caeré en la tentación de lo incurable. Quedan muchas batallas en las que caer víctima de francotiradores.

Mostrar mi fuerza.
Rechazar la derrota y
lo incurable,
escupir en la incondicionalidad....

ser astuto y fuerte como el viejo Odiseo




sábado, 8 de agosto de 2015

De cómo entré en la leyenda






No hay palabras que expliquen la salida de este sol que me anunciaron tal cual en el viaje hacia un horizonte de salvaje oeste. Nadie comenta tampoco el temblor en mis dedos de campesino que se ve forzado, una vez más, a ser fuerte. Disparo y, al otro lado de la calle, el aire recalentado por la bala ni siquiera hace temblar a ese que llaman pistolero. Risas de fondo al sentir, más que ver, la orina en mis pantalones. Cuatro metros más a la derecha, gritan los borrachos. Sé que esas risas son las mismas que acompañaron mis primeros pasos de paleto en el puerto atlántico. Y al perder el tren o ser escupido en la taberna. Segundos nada más y mi dedo inconsciente en su venganza lejana golpea de nuevo el gatillo. El peligroso hombre cae con un agujero en el ojo, otro ojo haciéndose un sitio en la espesura de su cerebro sin encontrar cartas de propiedad. No hay ley, dijeron, y el caos silencioso acompaña ahora la caída leve del cuerpo en la tierra húmeda de noche. Él, invencible, ha sido derrotado por el torpe David. Esta ha sido siempre tierra de religión. Todos callan y mi revólver se encasquilla ahora que ya para nada sirve. Alguna vez tenía que tener suerte, alguna vez mi anonimato entraría a formar parte de las leyendas, según me prometieron.

sábado, 18 de julio de 2015

vida como calle te advienes



  (él) sube y baja la calle sin buscar nada entre las rendijas que, en aquella puerta o esta ventana, entre las baldosas de la acera o en las quiebras del asfalto, anuncian que otra cosa es aún posible pensar y sentir, y que, por ello, lo que ahora angustia su mente es bobada o tontería, falsa imagen de caverna, vestigio de un mundo irreal que le lleva por el camino de la amargura...

...  sí, así es, y con todo, esa sombra que emborrona su mente  es digna de piedad siendo como es  la imagen mentirosa, un error y una cartografía deformada por la borrachera y el miedo del marino. Compasión, pues, para ella y para todos aquellos que cayeron en la tentación y en el mal y en los espejismos,  porque toda esa putrefacción corrobora la  marca de lo importante, el precipitado y  el  nombre de la astucia que fue brújula de Ulises: mis errores son mi alma toda - dice -, figura o fondo de toda la verdad que está dispuesta a mi alcance en este subir y bajar la calle...

... y (él) vencerá la ira en el subir y bajar. Es pronóstico y destino que romperá la tristeza de los ojos y dejará que la proverbial sonrisa que a nadie pertenece, enjabone la bella música que ahora en su alma se inyecta.

viernes, 10 de julio de 2015

craso error del peregrino en su huida

                                                                                       
                                                                             Peter Frederick Rothermel, 1869


La oscura sombra del viejo y desdentado malestar se vino a vivir a un espejo y navega ajeno a ella el barco que la transporta. Nombrado el navío con la bandera negra que ausenta de todas las leyes – así dijo el contrato - , van los peregrinos esperanzados en busca de su Patria sin rostro. Ignoran también el ataúd de Nosferatu que se ha instalado en el vientre del sueño, dispuesto a abrirse todas las noches para advertir que nunca se escapa del viejo dolor que el corazón teje en los márgenes del azogue. No hay quiebra del viajero con su patria, ni anuncio de una vita nuova en plazo razonable. El rasgado de olvido es ingenuo suponer. 

El malestar se oculta en un espejo y solo un no-muerto, del que todos por salud desconfian, advierte en sueños del peligro. Solo él sabe y nadie cree posible que, ya tan lejos,  estén aún en la casilla de salida. Emigran ilusos  y la noche canturrea sin ironía la lección de la historia: la oportunidad del navegante se agarra a los dos lados del Océano y mantiene al barco varado en pesadillas que dicen que no será posible ni volver a puerto ni alcanzar el destino.

viernes, 3 de julio de 2015

Cuentos de verano # soyhannahmontana




qué fácil imaginar en los otros 
la trampa de la marioneta que burla 
la libertad en la sonrisa de un destino 
o capricho burdo                                 

 

 Mi vida es el relato que esperas.
¿Cuánto interés realmente te despierta?

             
  El relato me narra intermedio tragicómico entre la majestuosa presencia en el inicio
de una Luz que me vomitó llena de expectativas (como la hermana de Gregorio Samsa al final de la Metamorfosis)   y aquella sombra del Fin negro azabache, oquedad del ojo perdido por un topo sin ano que deglutir no puede sin estallar. Signo el bicho anómalo de la escatología.

  

Yo soy el relato  y hay quién pide explicaciones, justificación, exposición del porqué de aquellos márgenes que, intempestivamente, parece que se han cambiado a mitad de la partida. 

---- Nótese, sin embargo, que  bien pocos reclaman en verdad el discurso que, en la vertical, explicaría el vuelco en la vida. Cómo gana en el siglo un cierto espíritu de tolerancia que se engorda con la ira estreñida del topo antes citado.  Quizás solo yo mismo, travestido de socrática y majadera plañidera, me pido respuestas. Me guardo, pues, el relato en el intestino


 Nadie pide nada, amigos,  porque la matriz de la orgía del tanto decir fustiga ya con cambios tan notables como el de Hannah Montana en la horizontal del devenir cronológico. Insuperable Hannah


  Por otro lado no interesa, a efectos artísticos, ni el origen ni el destino escatológico. Ahí están, sin más,  para tarea de ontólogos. Yo solo digo: el relato me narra como intermedio tragicómico y etcétera. 

Mi vida en su irrelevancia. Como me dije hace más de treinta años:

Vivo en el mundo,a nadie importe

miércoles, 20 de mayo de 2015

leo leyes

leo leyes por oficio de tinieblas
leo el decreto sobre el curriculo de filosofía
leo la ley que quiere llenarme las meninges con su vocabulario
leo lo que redescribirme quiere


leo a Joseph Roth:

No dependíamos de leyes, sino de caprichos. Pero esos caprichos eran casi más predecibles que las leyes. Porque incluso las leyes dependen de caprichos. Por algo podemos interpretarlas. Sí, amigos míos, las leyes no protegen contra la arbitrariedad, pues ellas mis mas son interpretadas arbitrariamente(Confesión de un asesino)

lunes, 20 de abril de 2015

lo que las luces vomitan





Todo es frágil y engañoso riesgo en esta nave;  no tienes muy buenas cartas que jugar. Sé fuerte y astuto como Ulises en su regreso a la casa incierta que, sin embargo, estuvo y estará siempre ahí. No entres en el laberinto del que demasiado desea. Antes bien, intenta encontrar cada día algo de lo que puedas prescindir o, al menos, el refuerzo para seguir encerrando lo que pareciera ya no deseado en tinajas cubiertas de telas enceradas. No os llevaréis civilizadamente los bienes y tú. Eso ya no es posible. 

jueves, 9 de abril de 2015

Manual de autoayuda (y dos): Guía de perplejos o consejos que nunca seguiré porque vuestro diez ya no quiero



A mis pies, a su dolor y a la fisioterapia

Esos pies en concurrencia troquelada con un tapiz azul ajustado a la fascitis plantar....

Esos pies curarán – si Disciplina
lo permite – en un acto paciente de estiramiento, la aceptación
y la rebeldía del que calienta el músculo, lo ejercita y luego lo enfría con hielo;

el cálculo del dolor que la edad hace razonable si ha encontrado la voz y la mirada;

el hallazgo siempre mágico de una metáfora tonificante ( si los dioses lo permiten);

un poco de amor vaporizado en un gramo de libertinaje fantasioso(si el instinto se despista);

un poco de engrudo experiencial (que de algo ha tenido que servirte vivir estos años);

y, sobre todo, la Santa Distancia que mira el mundo con sonrisa franca y
cita a Spinoza
He cuidado atentamente de no burlarme de las acciones humanas, no deplorarlas, ni detestarlas, sino entenderlas

desmonta bicéfalo el río que va de la mar (que es el morir) hacia el manantial de la alta montaña ignorándose en este viaje;

pies que lloran y ríen con la máscara de la comedia y la tragedia (respectivamente)

pies que se curan en la buena compañía de toda una vida 
(incluida la de los extraños)




viernes, 3 de abril de 2015

Manual de autoayuda: Guía de perplejos o consejos que nunca seguiré porque vuestro diez ya no quiero



 " La buena ejecución de un ejercicio de suelo comprende cinco puntos:

                en primer lugar la gimnasta tiene que realizar una buena recepción en sus diagonales acrobáticas. 

                 Además tiene que ganar altura en las piruetas, tanto para obtener una buena puntuación como por seguridad.

               Debe tener mucha resistencia, ya que si pierde fuelle antes de la última carrera se enfrenta a un serio problema. 

               Tiene que estar en muy buena forma para evitar las lesiones. 

               Y, por último, tiene que ser capaz de "vender" su ejercicio a los jueces y  al público"



"No voy a huir de lo que me da miedo. Voy a afrontarlo, porque la única manera de evitar el miedo es pisotearlo"
 (Nadia Comaneci: Letters  to a Young Gymnast. Citado por Lola  Lafon: "La pequeña comunista que no sonreía nunca")



jueves, 26 de marzo de 2015

De parias e intocables





A Miguel este ojo  bicéfalo dice  gracias
 y en su mesura me reconozco.
 Miguel que me bien recuerda en los viejos días
y anuncia el florecer de los textos luminosos



 Hay bayonetas que se clavan  con geometría  de decepción en lo más íntimo de las meninges atravesando la piel y manchando la carne honda,

subvirtiendo toda virtud que imaginar pueda el humán
y aún otras cosas a las que la palabra no llega

(el no llegar de la palabra es un valor absoluto, como ese que Einstein da a la velocidad de la luz).


Hay carnes que tiemblan en la ira y se refugian en el odio

porque

nos habitan  agujas oxidadas que pinchan muñecos vudú en un poema de Lorca
y hay Lorcas que se despiertan vulgaridad y  estereotipo
-  reiteración una y mil veces de la ya vieja Sherezade  -
y hay la misma secuencia de opereta
o se da la misma moraleja del cuento
y aquella  engañosa novedad de rojo amanecer que salva la cabeza del Bautista
o anuncia el dentífrico que vencerá a todas las caries
y al nauseabundo  hedor que sigue  los pasos de los cuentos infantiles en versión hardcore

Mirar tan lleno de temblores es asunto muy Kierkegaard
Mirar sin zaherir es esquema muy Spinoza
Mirar cantando la vieja maravilla
-el río que discurre del mar hacia la más alta de las montañas -
es tan difícil
tan tan difícil
que me hace recordar que soy un caso
otro,
un otro bajo la forma de un cualquiera  que escribe en tablillas de cera digitalizadas


Y solo por tu palabra la voz llegará
rompiendo el sable en la rodilla de la belleza,
resquebrajando la belleza en la cima de un matiz,
matizando un discurso
susurrando la sorpresa del libre pensar
que desvela alguna cosa bien querida
incluso en el núcleo mismo del asco




sábado, 21 de marzo de 2015

la muerte del filósofo



 Nos dice el que se postuló como autor y hasta artista, filósofo incluso:

  Observo una estructura seca de lo que fue planta y contrasto su ramificación fractal. Está ahí, enfrente de la taza del váter que ahora ocupo, con vocación de adorno del tipo flores secas o algo por el estilo.  Ahí está,  ante mi,  la pauta reiterándose de un modo tedioso que, ni siquiera, tiende al infinito.
  En la calle los humanos  pierden la riqueza de su variabilidad y representan, como en un teatrillo de marionetas, esterotipos fácilmente detectables, personajes ya vistos que hacen bramar  contento al público. En las aceras los chicos jóvenes dialogan en conversaciones propias de la mala literatura y, en el mejor de los casos, se me muestran como los personajes de alguna vieja zarzuela. Anda y que te ondulen...
  Asisto al un partido de baloncesto. En el pabellón miles de aficionados hacen la ola o comen bocadillos, Los niños entran en vórtices de alagarabía subiendo y bajando peligrosas escaleras empinadas. Me incomodan, Gruño sintiéndome un ejemplo de señor gruñón. Mi hijo me aconseja: son niños. Yo solo puedo pensar en que todos los presentes morirán y que la conciencia, tan amada, se perderá sin metáfora blade runner. Un apagón. Pluff.
  No hay lugar ni hábitat protegido en el alma para la sorpresa porque ya la visión de la pauta y la reiteración de lo mismo no me saca extáticamente de la podredumbre de mi edad carnal.

 El filósofo, ajeno a la maravilla del mundo que tilda, ahora sí, de espectáculo de tedio, hunde todo su esfuerzo intelectual en cada una de sus arrugas. No sabe cuál será su tarea

 Ha muerto el filósofo. O, qué vamos a ocultar, la muerte triunfa otra vez, otra vez, otra vez, Esa es su desapasionada pauta. El logos de una sociedad que ya solo debería exigir una "Crítica de la Razón Drogada".

sábado, 14 de marzo de 2015

Miei pensieri



Hoy he visto cinco puntos tatuados
en  un cielo sin estrellas,
espacio bidimensional que no se agota
en esa mirada
amputada para cualquier otro juicio
salvo el no soy digno
de que entres en mi casa

cinco puntos son poco - ha dicho
 un sabio encogido en el espacio
de mi alma algorítmica

y yo no he sabido qué contestar
y me he agarrado fuerte a esa menudencia 
que simula astros
aerostáticos 

y he callado, sí, como suele hacer mi rostro 
cuando ríe
y actuaré como si
 hubiere algo que se me escapara
y el cálculo debiera ser completado
con el amor, la caricia,
la magia del sinsentido
le bateau ivre
el vuelco de la sesgasda interpretación
el pliegue de una camisa mal 
planchada en ese  mundo viejo quebrado 
por el pecado
por  las decenas de  insensateces de los diez 
mil hijos de la crueldad dulcificada un millón de veces

o el malentendido simple
dibujado con cinco puntos
quizás
quizás
quizás

jueves, 26 de febrero de 2015

la inversión




 Yo decía hace bien poco:

maravilla o recuerdo de los viejos
tiempos de milagro y otros imposibles es,
quizás,
el río que fluye en su símbolo
y en su real devenir
del mar hacia la montaña

y, como sin querer, me encuentro que dicen:
"Al oeste está el río Orontes, al que los sirios llaman al-Asi, el río rebelde, porque a veces da la impresión de fluir en sentido contrario, desde el Mediterráneo hacia el interior"   (Amin Maalouf: Las Cruzadas. La Invasión)


El milagro se desvela rebeldía. No sé si luciferina revuelta frente al dios. Quizás la rebeldía es simple, sobre todo en estos tiempos de pérdida de significados por inflación e hipérbole.

El filósofo, apartando la vista del río, grita: ¡¡solo apariencia!! Un poco ridículo sí es, ya te digo.

No sé qué será de nosotros si nos quedamos sin imposibles y los ríos, rebeldes o mágicos, circulan del mar hacia la montaña.

viernes, 2 de enero de 2015

quizás en el nuevo año


maravilla o recuerdo de los viejos
tiempos de milagro y otros imposibles es,
quizás,
el río que fluye en su símbolo
y en su real devenir
del mar hacia la montaña

todo lo demás
las diez mil clasificaciones
la mujer teniendo dos o veinte maridos
el pendiente en el lóbulo lateral izquierdo
o en la nariz
o en el mismo labio
celebrar o no celebrar el amor y la muerte
con rosas blancas
con rosas rojas
con rosas violentas en sus espinas
con el corazón de un dios
                                                           todo eso
y también dedicar la noche al sueño
o a la emboscada
o a la droga o al enamoramiento masivo
                                                         todo es quizás
un hágase descuidado
el sea así y no de otro modo en este momento
(tan distinto de cualquier otro)
un me da igual
o me da por culo
                                                   todo aceptado a beneficio de inventario
eso blando como un reloj pintado
o la máquina y sus piezas intercambiables al servicio del deseo
la voluntad
el capricho
o el calentón de la mujer aburrida
adolescente
niña
romántica
egocéntrica
la historia de las mil casualidades
la probabilidad esdrújula

todo hermosamente blando menos la certeza de que el río
va a dar al mar desde la montaña que no es el morir

(y es imposible al contrario
salvo milagro o maravilla
- también en lo más fijo habita la sorpresa -
y aunque una vez elegido lo precario
el deseo
la voluntad
el amor
la inteligencia
convierten la duda en certeza
y la certeza alucinada golpea el cuerpo

y la luz del alma)

miércoles, 29 de octubre de 2014

things you can do at fifty-two





 Anoto por ahí:

   disciplinar o hacer salir al atleta interior en un mundo de reiteraciones inconscientes,

  cultivar el lenguaje como el que atiende a los tomates en una huerta,

 mirar mientras los otros se afanan por llegar a algún sitio (el final de la tarea)

                                                                                                     atleta, poeta, pensador...

(son notas que tomo de una pequeña interviú que alguien hace a Peter Sloterdijk pidiendo consejos de vida al filósofo)


 hay más cosas que se pueden hacer --- es esta una correcta aportación del pensamiento y es, quizás, eso  que diría con solo mirarla

o también:

  siempre está ahí la tentación de la huída, la gran escapada hacia el ningún sitio o la reiteración de las reiteraciones, taponar el ojo con la legaña de la lágrima reprimida

  oír quebrar los muros del tiempo, traducir ese murmullo que habita en las piedras de la ciudadela a términos de un futuro de estrella fugaz que se muestra bien sincero y no se oculta ni embauca

o crear una nueva constelación también en el mañana

con soberbia

temerarios el atleta y el poeta y el pensador



mira:

un imperceptible cambio en los cielos se ha producido,
un requiebro de la última estrella del carro de la Osa Mayor
y la figura estelar ya es  otra



anoto opiniones de filósofo

no justifiquen en él las cosas que dirían con solo mirarla y que, sin embargo, callan

lunes, 22 de septiembre de 2014

ahora que habito en estos absolutamente lejanos tiempos



















   La cuestión más difícil es mirar.

   Para mirar, las manos ordenaron crecer a los ojos que simularon imperios,  bibliotecas y super-ordenadores

y los ojos articularon extremidades 

y las extremidades instrumentos de navegación. 

   Después de aquellos días que la épica canta,  la cantidad de instrumentos, extremidades articuladas y ojos de visión extendida fue tal que las manos comprendieron la necesidad de palpar esos ojos articulados, esas extremidades navegantes y los propios instrumentos de visión que nos permitían mirar.

Al final todo era cuestión de tocar y dejarse derrumbar en el tacto. 

Las manos se quedaron quietas sobre el paisaje. Reflexionaban, acariciando el aire que las cosas exhalaban, sobre su objeto y su tarea pendiente:

¿qué mirar?

¿aquello que la mano palpaba en la lejana jornada en la que decidió que le crecieran los ojos y las extremidades articuladas?

¿O los propios ojos, las propias extremidades, aquello que media entre el deseo de ver y lo que merece ser visto?


Los ojos crecieron.

Los ojos se vieron en otros ojos y brotó la mirada pasmada y sin historia.

"Paul mira a Elaine como a una extraña, como si no se conocieran. La mira con la expresión absolutamente  franca, idiotizada - carente de historia  - con que mira una coneja. La mira como si estuviese enamorado de ella" (A.M.Holmes: Música para corazones incendiados)
Y así acaba la historia. En los ojos de la coneja.


*****








Corremos perplejos con la vista puesta en el vacío de los mundos habitados.Los números signan las piedras. El té reposa en la mano y conservamos un pez boquiabierto como recordatorio de algo(¿qué?). ....  lo más difícil será asumir la enorme cantidad de belleza que estamos desvelando en esos huecos .... Belleza o dolor o monstruosidad, que todo cabe.

Buen viaje









Aranda de Duero, septiembre de 2005 - Burgos septiembre de 2014



miércoles, 17 de septiembre de 2014

AUTOBIOGRAFÍA DEL ÁNGEL CUSTODIO ( PIEDAD)


"Cómo explicar los cuadros a una liebre muerta". Joseph Beuys. 1965.

Miguel Ángel: Pietà (1499)


DISCURSO

Joseph es el ángel custodio de la liebre muerta. Explica, cubierto de miel y polvo de oro,  un cuadro a la bestia.

La Virgen Piadosa, en silencio y haciéndose cargo del peso muerto, susurra su fracaso como madre y amiga.

Son "casos" de lo humano. Ante ellos  nuestra mirada de espectador  es perversa y la exhibición, bajo la forma de arte o escritura,  una impostura. No se debe entrar en el secreto de esos diálogos que nadie puede comprender porque, estima el común,  es insano hablar con las liebres muertas de arte o con el  cadáver del que parecía Hijo de Dios del dolor de una madre o del destino de la humanidad.

Esa puede ser  la esencia del arte:

 la participación simulada de un tercero - el espectador - en un acto íntimo: la conversación cerrada en la que solo dos caben dejando  hueco a otro: la manzana sobre el plato recibe la visita de un gusano: el líquido en la botella es cóctel molotov: los labios sobre los labios se encuentran la lengua de un inesperado partícipe en la hidratación por saliva:  el chamán-Beuys con su liebre y la Virgen con su Hijo deben admitir a un seguidor del arte conceptual, del cristianismo  o al mismísimo Dios Padre que está siempre y en todas partes. 

Sé de la indecencia de este narrar que nos lleva a las palabras susurradas en el viento, a la fecundación de los árboles con mi esperma, a la cuádruple convulsión que me parte en trozos. Lo íntimo se exhibe y nace el poema. 

Así lo cuento y escribo. Callo todo lo demás

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Quizás nunca imaginaste que la Visión del Arte, la comprensión del sentido de la vida o del Destino, tuviera ese halo de indecencia y de quiebra de confianza por revelación del secreto que solo a dos compete.

El brutal deseo de  relato violaría el silencio debido, lo sé. Callo. Yo podría contar del amor entre las piedras... pero cierro la puerta. El Destino solo se revela en su exhibición narrada.

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El ángel custodio (el artista Beuys)  abandona la vigilia; se duerme. Y despierta con la liebre muerta entre sus brazos. La Madre dejó de ser la sombra del Hijo y, al regresar de unos recados, ya se lo encontró en el tiempo de la historia, agua y sangre vomitando el costado.

Fracaso.

Duelo.

No caben explicaciones de última hora ni el recurso a la Naturaleza que siempre nos saca de entuertos con su constelación de leyes físicas, fenómenos genéticos, anomalías fisiológicas, designios y filosofía de la historia.

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(2009)Imito a Beuys y cubro mi cuerpo de miel o de grasa o de mis propios jugos.  Yo, sí, soy yo el que  necesita explicación (del cuadro) y resurrección (tras la tortura). Soy liebre y soy cuerpo crucificado. Me rompí y ahora  soy  el yo dañado que (se) incita y (se) excita en la autognosis. Como un coche ahogado que no arranca. El yo dañado se ha de sentir muerto para poder iniciar el proceso. La escritura es la miel y el polvo de oro que cubre el cuerpo de Beuys; la escritura es la mano de la virgen piadosa. Nada más difícil que la autobiografía. Ninguna apuesta más arriesgada que asumir que uno es el ángel custodio de sí mismo. 

(2014)... y en esas estábamos, quiebra y terremoto muerto, cuando renace el misterio de la saliva hidratando a los sedientos, el par que se levanta y resucita, el viento del señor que resucita  a la liebre de Beuys, el tercer día que fecunda árboles y respira el aire refugiado en el regazo.


EXPLICACIÓN:

Renuncio a la reflexión y al argumentario. Arrojo el algoritmo a la turbulencia de las fuerzas. Me dejo arrastrar por las palabras y todos sus azares. Se abren claros; se cierran los cielos con nubes negras. Me gusta porque me salva en esta noche. He cumplido.

Tengo piedad de mí por lo mucho que me es prohibido. No puedo resucitar liebres ni Hijos del Hombre. Ni enamorar princesas ( ¿quién puede amar al hombre cubierto de miel y polvo de oro?). No puedo elaborar la gran Tesis ni el Poema. Me dejo arrastrar por el capricho o la indiferencia. Me abro a lo que me enseñes y proyecto la fuerza que unía a la madre y al hijo, al Dios y a la Virgen, al artista y a su liebre.

 Soy tu discípulo en asuntos de Destino.


Cancel my subscription to the resurrection.


Aranda de Duero(septiembre de 2009) - Villaverde de Peñahorada (septiembre de 2014)

lunes, 15 de septiembre de 2014



 Adivinanza 

no es

el príncipe silencio de la nieve naciéndose torrente


no es

la red cardíaca del sexo recién pulsado que ya de nuevo te busca


es (quizás)

 la ruina virgen ajena aún a la dignidad de la amnesia
o la sede nacional del ahora entrópico
o el tedio  que hace callar a la agonía con dedos
sin huesos
o el agotamiento de los oídos
o el desfallecimiento de la piedad


no es
será el horizonte de la piel tibia

no es 
será  porque no puede no ser
                      ni puede acabar el aire en un quebrarse que no anuncia nada

no es
será el recobrar gozoso la memoria del árbol que olvidó mostrar
la sombra

domingo, 31 de agosto de 2014

MAPA DE SONIDOS DE TOKIO Y OTROS ALGORITMOS EN UN TREINTA DE AGOSTO





" No hay algoritmo para salir de la tristeza, me temo. Hay salidas variables, como las causas que la provocan. Uno las huele por instinto, supongo. A mí me sale, como a vos, meterme en los bares y mirar a la gente. Me siento acompañada en mis taras y protegida". (M.M.)

Me fundo en la niebla negra del miedo (Bicéfala)



Era sábado ayer y hace cinco años. Final tibio de agosto treinta; agonía de estío para los de mi oficio.


¿Las cinco de la tarde? En efecto, has acertado. El caso es que Yo2009 habitaba la patria del bajón en el alma y las ganas locas de quitármelo. Un clásico de ayer y de hoy que no puede llamarse coincidencia sino Destino. Y como decía la bendita Lorelei Lee:

“ cuando en la vida de una chica hay mucho destino, la chica puede estar segura de que el Destino seguirá ocurriendo” (Anita Loos: Los caballeros las prefieren rubias)

A las cinco de la tarde yo allí, 2009, acababa de adquirir una entrada para ver en el cine la película Mapa de los sonidos de Tokio. Me gustan los mapas, los sonidos y las imágenes . Tokio y Coixet. Si alguien me viera por dentro (dios o alguien así) podría testificar que yo estaba con el alma en los pies, sí, pero que esa localización anatómica de mis deseos y anhelos la traía ya de la Casa del Padre y de mis propias inutilidades emocionales, esas taras que no por heredadas dejan de ser responsabilidad de uno y a nadie más conciernen. Quede Isabel Coixet  exonerada a las cinco en punto de la tarde. En dos mil nueve y, puestos, en dos mil catorce.

La película comenzaba a las 17:30. Como estar a la puerta de un cine semivacío o comprar palomitas tengo por cierto que no ayudan a mi salud emocional ni reducen la tristeza del mundo, me fui a dar una vuelta. Me gusta andar. También me gusta el cine, los mapas, Tokio y, últimamente, fumar cigarrillos. Vale: fumar cigarrillos me gusta solo un poco y, además, con mala conciencia. Podría hacer un listado de las cosas que me gustan con mala conciencia y estaríamos un buen rato pero creo que nos saldríamos del tema y de la historia. Solo serviría para sonrojarnos. Debo decir, para que el lector tenga más referencias, que también hay cosas que no me gustan y de las que podría hacer otra lista. Por ejemplo, no me gusta fumar en la calle si estoy solo y estaba solo en 2009, algún año antes de la prohibición de fumar en los bares. Por eso, después de caminar unos diez o quince minutos entré en una cafetería en la que nunca había estado y pedí un café con hielo.

La camarera no me sonrió. Me preguntó seria y servicial si quería limón y yo, en una típica espiral de paranoia por sordera, imaginé que ella no me había oído. Soy consciente de que a veces solo me escuchan mis labios. Repetí la instrucción más alto y vocalizando. En menos de un minuto, tenía mi café y mi vaso con mi hielo. Eficacia. A mi derecha, de pie como yo, había un hombre más o menos de mi edad pero con el pelo peinado al modo 
tupé en crecimiento, a lo Elvis pero arrastrada la cima hacia el cogote, y con unas horribles gafas de sol que le tapaban la cara. Peinado bizarro el suyo que sonreía con mechas de color. Me miraba y leía en Interviú a las modelos desnudas. Por un momento creí que era una macarra que quería ligar conmigo. Reconozco que soy puro prejuicio.

Ensimismado en mis propias miserias no fui consciente de la entrada de nuevos clientes. No había pegado ni tres caladas a mi pitillo cuando, a mi izquierda, oí una voz que me pedía fuego. Al levantar la vista vi a un chino con un cigarrillo en la mano. El joven chino tenía también un cierto aire canallesco. Después – o a la vez – de que le dejaba mi mechero, el joven solicitó a la camarera una “
copa magno”. Ella le sirvió el coñac y él sorbió veloz casi la mitad de la copa, comenzando así,  en una acelerada carrera contra el tiempo o la muerte,  a echar monedas en la tragaperras. Los sonidos de las tragaperras llenaron el bar y se enlazaron amorosamente con el lienzo "Mechas del macarra con tupé” que colgaba a mi derecha.

Lo maravilloso tuvo lugar en ese momento. El chico chino del coñac había dejado su casco- motorista sobre la barra. Misteriosamente comenzó a brillar con la luz de la tarde y, al girar mi cabeza hacia las copas y las botellas de los estantes, comprobé que también  allí se había iniciado el parto de los reflejos, signo inequívoco de que yo estaba entrando en el estadio estético y que el bajón melancólico se iba a tomar viento en un 
plis-plas.  La felicidad sería breve pero intensa. La camarera me sonrío muy ampliamente, como si compartiéramos un secreto o yo hubiese sido muy amable con ella en otra vida. La copa de Magno, el chino que me pide fuego y el sonido de la tragaperras me parecieron un escena antropológica encantadora, subrayada por la bonita cara de mi camarera. Sin embargo, ni aquel día ni hoy , soy capaz de entender la racionalidad del proceso de liberación. Llevo años en la búsqueda del algoritmo que nos hace salir de la tristeza.

Vi la película a las 17:30. El bajón reapareció a los quince minutos (durante la proyección) y no porque la película fuera triste. Ver la tristeza no siempre me pone triste. No; sencillamente las imágenes y la bella actriz no me elevaron el ánimo. ¿Es esto signo cifrado de la decadencia nipona y de la conversión de China en el gigante geopolítico mundial? No lo creo. En todo caso dice poco de mí que tenga más capacidad para emocionarme un repartidor de rollitos chino y un macarra que una bella limpiadora de pescado asesina a sueldo estéticamente sublimada en Tokio

Por la noche, en la verbena de San Mamés,  con el viento norte golpeándome la cara, interpreté comunitariamente la conocida canción mejicana 
Sigo siendo el rey. De eso hace cinco años. Cualquiera que me conozca sabe que las verbenas populares no son mi hábitat y que jamás bailo ni canto públicamente. No creo, salvo en sueños, en la comunidad. Sin embargo grité las célebres estrofas de la tonada y a punto estuve de implicarme en el corro que se formó. Una solución desesperada, sí, como un chute de adrenalina en el corazón del infartado. Este método no precisa de algoritmo. Es un simple salto adelante. Solución desesperada y muy eficaz, como la de los protagonistas de la película fornicando en un vagón de metro parisino en pleno centro de Tokio.


A veces para ubicar sonidos y dibujar mapas son necesarias medidas extremas.

Al final de la jornada, tumbado en la cama, me sentí bien por haber salido del agujero durante un tiempo. Meses después, me apunté a un coro.

(PD: Querida Isabel: me ayudó más en la terapia un chino macarrilla que se toma una copa de Magnum que los sonidos de Tokio. No me ayudaste pero, no sé por qué, te sigo queriendo. Y prometo volver a ver la película así que pase un tiempo. Cuando ya esté tranquilo y aún no muerto).

Burgos, 30 de agosto de 2009- 30 de agosto de 2014)