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viernes, 10 de julio de 2015

craso error del peregrino en su huida

                                                                                       
                                                                             Peter Frederick Rothermel, 1869


La oscura sombra del viejo y desdentado malestar se vino a vivir a un espejo y navega ajeno a ella el barco que la transporta. Nombrado el navío con la bandera negra que ausenta de todas las leyes – así dijo el contrato - , van los peregrinos esperanzados en busca de su Patria sin rostro. Ignoran también el ataúd de Nosferatu que se ha instalado en el vientre del sueño, dispuesto a abrirse todas las noches para advertir que nunca se escapa del viejo dolor que el corazón teje en los márgenes del azogue. No hay quiebra del viajero con su patria, ni anuncio de una vita nuova en plazo razonable. El rasgado de olvido es ingenuo suponer. 

El malestar se oculta en un espejo y solo un no-muerto, del que todos por salud desconfian, advierte en sueños del peligro. Solo él sabe y nadie cree posible que, ya tan lejos,  estén aún en la casilla de salida. Emigran ilusos  y la noche canturrea sin ironía la lección de la historia: la oportunidad del navegante se agarra a los dos lados del Océano y mantiene al barco varado en pesadillas que dicen que no será posible ni volver a puerto ni alcanzar el destino.

viernes, 24 de enero de 2014

no soy digno de que entres en mi casa





 Las palabras han recorrido campos enteros en los que han visto acumularse las amapolas y los surcos de la labranza borrados por la lluvia y los pasos perdidos de dos amantes que siguieron la senda noreste creyendo que pronto se despertaría el camino, otro distinto a este que, por lo que pudieron comprobar, no llevaba a ninguna de esas partes en las que (suponían) podían estar al margen de las miradas indiscretas.

Un artista conceptual, muy crítico con las palabras que han recorrido campos enteros (etcétera),  pisó mil veces mil la línea imaginaria que definía un meridiano, con tan poca fortuna que confundió norte con oeste y se encontró marcando un punto que se quiso paralelo al ecuador más africano. Ese día murió el Land Art.

Una joven se sentó en el borde del camino y, mientras miraba sin demasiada atención al artista, se imaginó adicta a todas las adicciones que definían su vida de chica situada al borde del camino. 

Junto a la joven, como sombra luminosa, el ángel de la guarda imagina todos los hábitos perniciosos que también almacena en los pliegues de su toga, dígase su deseo de tener cuerpo para tocarse los pezones y, sobre todo, dejarse acariciar la mano que, como dicen, los ángeles la tienen muy pero que muy suave.

Y, sobre ellos, Dios Padre, los arcángeles y los coros celestiales, apoyan sus dedos fraudulentos en el clítoris del universo tratando de animar la creación que, ellos lo saben mejor que los teólogos, no ha terminado y, cabe esperar, seguirá aún muchos años luz en activo la obra, porque estamos aún en el segundo primero de la semana bíblica, con todo por hacer. Que la revelación haya sido mal interpretada no es asunto que haya preocupado nunca al señor de los cielos

Y el conjunto vibra haciendo que yo,  que escribo  esto cuando había prometido no volver a escribir una sola línea más, disfrute de  una enorme paz de espíritu y,  después de tantos años, intuya que las palabras solo las puede sentir mías por una suerte de ficción que cegaba el inmenso amor que sentía por las cosas.


domingo, 7 de julio de 2013

HIPOPOEMA SOBRE OBJETOS ENCONTRADOS (I)



El aire de familia citó a Wittgenstein en la calle más oscura de la academia con clara voluntad de homenaje y asesinato. En la categoría de " buena mujer"  transformado,  intentó  la seducción del célebre compañero de clase del tal Hitler y, en vista del desencuentro, optó por el crimen directo. Crimen aún sin resolver.

 De regreso a su despacho, ideó hipercampos en el aroma de  la sangre que aún caía, con evidente placer, por su muslo. Y ella, suspirando, se dice que si no fuera tan cobarde escribiría novelas eróticas con faltas
de ortografía.

  

*******
  Hemos establecido seis hipercampos o áreas generales del saber a los que deben asignarse cada uno de los textos «informativos» del corpus. Cada uno de estos hipercampos se ha estructurado en áreas temáticas más concretas. La parte de ficción —textos «imaginativos»— se ha considerado, por razones de orden y clasificación, como el hipercampo 7. ( CREA , Centro de referencia de español actual)


Hipercampo 2. Ciencias sociales, creencias y pensamiento. 

Religión 

Lingüística y Lenguaje 

Historia

Sociología 

Literatura

Astrología y Ciencias ocultas 

Erotismo, Sexología 

Psicología 

Ética 

Geografía 

Filosofía 

Civilización, Etnología 

Antropología 

Mitología 

Folclore 

Educación 

Mujer 

Arqueología 

Urbanismo 

Testimonios varios


Hipercampo 7. Ficción: 

Novela, relatos y teatro.

jueves, 4 de abril de 2013

palabra sin dios

 


palabras circundan como pieles rojas mi cabeza 

    Si mis palabras fuesen piedras, podría construir una alta torre circular en cuyo interior acamparía con todos mis cachivaches extranjeros. Desde el fondo de la torre, en el extremo de un pozo que nace en el cielo, sería capaz de contemplar todos los meteoros y el sol, la nieve y el granizo me cubrirían la cabeza para inspirar alguna bonita historia. Si mis palabras fuesen piedras y yo albañil sin ínfulas arquitectónicas, nadie podría entrar en mi torre porque carecería de puertas y  ventanas. Si, por azar,  una ninfa escaladora llegara hasta la cima de mi atalaya invertida, en el fondo solo contemplaría la negrura de lo muy profundo, ecos con su voz y otras ausencias de límites de esas que gustan a los exploradores.

 Si mis palabras fuesen piedras, podría lapidar a los lapidadores, convertirme en el apóstol que viene del desierto dispuesto a amargar la tarde en nombre de la justicia teñida de sangre. Los que sufren saben que es fácil herir las pieles más finas de la comarca y siempre hay cuchillos dispuestos a la carnicería. Son legión y turba los demonios que arrasan campos y esperanzas, dejando a su paso polvo seco en la boca y oraciones lanzadas al viento pidiendo a los vacíos de la miseria la llegada del ángel de la venganza. Mis ojos, irritados por el simún, serían la respuesta a vuestras oraciones si mis palabras fuesen piedras.  Lapidaría las cuchillas oxidadas de los violadores de almas.  Dice la ley que  es preciso, de vez en cuando, recordar con sagradas violencias que hay cambios de destino y que las heridas que infringen serán especularmente multiplicadas por la venganza que viene del desierto, del fondo del océano o de Aquello que las nubes ocultan en el cielo.

 Si mis palabras fuesen piedras....

 No son mis palabras sino golpes de aire tibio. Ni hielo ni fuego ni agua ni huracán ni mineral. Nada más que una brisa invisible y tan delicada que ni nombre merece. Ese pequeño movimiento que hace caer tu pelo sobre la cara sin incitar a la sospecha de que hay alguien a tu lado. Una mota de polvo o una liendre  en la cabellera salvaje del que lapida a la adúltera. Son mis palabras ángel discapacitado, pieza inmóvil del ictus, apopléjica respiración del retrasado al que en la calle apredrean.


 No son mis palabras piedras ni pistolas. Como cuando era un niño, juego a ser el pistolero más rápido del Oeste y desenfundo los revólveres que cuelgan invisibles de mis caderas. Hago justicia en el Saloon liberando de paso a las bailarinas que traen las últimas novedades parisinas. El can-can, la sífilis y la ternura de una mirada al vacío.

viernes, 29 de marzo de 2013

Semana de Pasión(3). El arte, la religión y el amor roto de la madre




Antonio Saura: Crucifixión XI, 1963


 El amor, el arte y la religión tienen hilos (multicolores) que unen sus itinerarios y, quizás, sus destinos. El modo en que esto se hace realidad en las épocas o, por encima de ellas, en algún  eón trascendente, es tema aún no resuelto. Ese "aire de familia" que conecta por vía subterránea a los tres fenómenos - en el doble sentido de hechos manifestados y atracciones de feria - es la  dinámica que nos lleva a prescindir de la veracidad y la moralidad en nuestras actuaciones.

Alguien podrá decir que hay otras regiones en las que el olvido o, para ser más precisos, la distracción de la verdad y el bien se dan de modo abundante. Así,  lugar común, es el caso de la política. Sin embargo, debemos ser rigurosos. Los olvidos que de esos dos valores encontramos en la actividad política se muestran en la forma de ocultación y engaño. Una política inmoral y mentirosa es, Maquiavelo me perdone, algo perverso. No va de suyo con ella.  Por contra, en el arte, la religión y el amor, la percepción de la verdad y la moralidad como algo ajeno al juego planteado es de algún modo evidente. 
   ¿Dónde queda la verdad en la extrañísima historia del Cristo ejecutado, del Dios omnipotente dejándose torturar por la turba de judíos y gentiles, es decir, por la humanidad por una vez unida en objetivo? ¿Qué moralidad legitima el sacrificio cruel del inocente cordero como camino hacia la liberación?. Los practicantes  del mensaje religioso - como el amoroso o el artístico - juegan en ocasiones a la idea de ofrecernos una verdad y una moralidad más alta, más profunda. Craso error que se desvela bien pronto: en tanto dirigido a nosotros, esas supuestas verdad y moralidad más altas solo son  inteligibles si las miramos, guiñando un poco los ojillos, bajo la forma de fábula y momento de amoralidad. Solo el loco genio o el profeta o el enamorado dicen entender esa verdad profunda. Lástima que siempre callen o que, al hablar, nos relaten sus fábulas que acaban por demostrar lo obvio ----  en el fondo, son como nosotros, salvo que un poco más inestables.

 Sin embargo....

   Miro la Virgen doliente y conmueve la ignorancia absoluta del destino del hijo, su pronta resurrección y su conversión en Rey. Ella desconoce - o es una actriz excelente - lo que todo el público que participa del juego asume: si nos detenemos con tanto esmero en la contemplación del torturado es porque sabemos que es ficción, que no hay crueldad, que es todo un espectáculo de belleza expresionista.  Porque, en verdad os digo, si fuere de otro modo, si lo que se relata en la pasión fuese verdad y la crueldad no tuviera paliativos estéticos, entonces, el silencio sería abismal, todos estaríamos en nuestra casa, los pocos sampredros que quedaran por la calle negarían tres veces mil la asociación y  abundarían los colgados en los árboles al modo Judas. Pero no, no es cierto. No puede ser verdad, no hay maldad tan alta. Pasarán dos día y llegará el reino (ergo, conviene estar con el que gana...). Solo la Virgen parece estar al margen, solo ella no comprende que es ficción. La madre amorosa se desgarra el pecho y agrieta la cara...


 De los tres modos antes señalados - arte, religión, amor - solo este último agita radical su olvido de la verdad y el moralidad. Dice el amante y la madre amorosa que esta verdad no puede ser verdad aunque lo es; que este mal no puede ser tan destructor, que es imposible que el enamoramiento nos desgarre de tal modo, aunque lo esté haciendo. Solo el amor lleva del olvido de la verdad hasta el extremo de olvidar también que es todo fábula y se ubica más allá del bien y del mal, más allá de la pregunta por lo real y la apariencia. Solo enamorados entendemos que esta ficción cruel nos está matando realmente (o, en positivo, nos transmuta de veras).

 No puede ser real. El Hijo está dormido, el Hijo ha muerto, el Hijo nunca ha existido, el Hijo es lo único que ha sido.... Solo el amor romperá tu corazón, madre.

 Llega el silencio...pero solo para la madre que, idiota, está enamorada del hijo hasta el último pliegue de su corazón en carne viva.

Gloria


jueves, 28 de marzo de 2013

Semana de Pasión(2). La turba, el oxígeno y el alma bella





I nomi ruotano privi della loro materia fin dal mattino


"Cuando el suelo se seca, 
la turba pierde agua,
se 
encoge 
y 
agrieta
 el 
terreno.

 El aire comienza a circular 
por los huecos.

Y la turba,
 formada en ausencia de oxígeno,
 comienza a oxidarse 
y se calienta. 

Cuando supera cierta
 temperatura entra en autocombustión, 

arde 
sola 
bajo
 el 
suelo. 

La autocombustión no es más que la oxidación a toda velocidad".
( Cfr El País )



turba2.
(Del lat. turba).


1. f. Muchedumbre de gente confusa y desordenada.
Real Academia Española


   Ayer me hablaron de la turba en una visita a la Universidad. Es la turba una realidad en tránsito, espacio de mineralización incompleta de los seres vivos, quiebra provisional de lo biológico nacida de la escasez de oxígeno. Y es el oxígeno, ese extraño ángel, señor de la vida y la muerte,  el que  busca a la turba traidora en  incesantes volutas veloces como el rayo. Recorre oquedades y atraviesa rendijas que escapan al ojo humano, hasta dar con ella y frustrar el empeño mineral. Allí, en el fondo, la violenta y oxida, apasionado encuentro que se encierra en el fuego.



  La turba, huyendo en lo más profundo de la vida, termina siendo el mejor habitat . Su deserción del reino biológico es  la gran contribución a la vida. Como un Cristo que debe morir para salvarnos. Calienta hogares y es sustrato de plantas. Es la turba cobijo, cuna, lumbre de la vida por la presencia de carbono y la deficiencia microbiana, es decir, por la ausencia de la vida.

¿Es la sucia turba desarrapada lo que el alma exquisita precisa para brotar en su excelencia?

Pero la turba muere con esa oxigenación "a toda velocidad" que provoca su autocombustión. Fuego subterráneo. Creación de un infierno. Castigo del dios O2.                                                 


     Redención


 Mi "alma bella" es turba que crece huyendo de la vida, buscando el perfil geológico que diseñe su rostro de ángel. Lo mejor que puede hacer mi alma es estar en el Cielo, a la diestra del Padre, lejos de todos vosotros.  En ocasiones, sin embargo, la belleza, el amor, la fraternidad u otras fuerzas sedicentes de las que oxigenan el mundo (y sus pares: la fealdad, el odio y la mísera crueldad) entran en el interior del refugio y, con una sobredosis de vida que invade el Cielo, llevan al alma bella que me habita a una combustión en la que todo se confunde.

 La pasión anuncia la quiebra de todos los sentidos, la inflamación de las cartografías que se rasgan y deforman. Mi alma bella es ya doliente enamorada  y su verbo se hace carne. Dice te quiero y otras palabras sin sentido. Tras la agonía llegará el silencio. Y la espera de una resurrección que parece que la serotonina no es capaz de regular ni con todas las químicas del mundo porque, en fin, todo es espíritu confuso.

 Ya sé que no me explico.

*****


Antonella Anedda: Nombre (Traducción de CC Rider, D, Daniel). Gracias.


¿Cuál es la palabra que dice que no hay más sentimientos

negativos sobre quienes te han herido ?

Perdón, me respondieron. Pero yo quería, al contrario, hablar

del rencor.

Éste ha sido el inicio y puede valer como ejemplo.

Cada día que hay una palabra nueva de la que no recuerdo el sentido

el cual suena en tintineante motivo, percibido a fragmentos

familiares una vez, ahora perdidos.

Cae su luz habitual. De golpe no importa,

siento odio, perdono a quien siente el odio, me perdono ?

Hay un alfabeto incomprensible, un lenguaje olvidado.

Los nombres giran privados de su materia desde la mañana.


(Qual è la parola per dire che non si hanno più sentimenti
negativi verso chi ti ha ferito?
Perdono, mi hanno risposto. Ma io volevo, al contrario, parlare
del rancore.
Questo è stato l’inizio e può valere come esempio.
Ogni giorno c’è una parola nuova di cui non ricordo il senso
e il cui suono tintinna un motivo percepito a brani
familiare una volta, ora perduto.
La sua luce abituale cade. Di colpo non importa,
provo rancore, perdono chi prova rancore, mi perdono?
C’è un alfabeto incomprensibile, un linguaggio dimenticato.
I nomi ruotano privi della loro materia fin dal mattino)




martes, 26 de marzo de 2013

SEMANA DE PASIÓN (1)



 "En cuanto a mi, estoy contenta, pues a menudo oculto riéndome mi absoluta falta de alegría"
(Marie Curie, fragmento de una carta a una amiga de juventud. 
Citada por Rosa Montero en  "La ridícula idea de no volver a verte")


 Mahou, marramiau...

 Lo auténtico, lo espontáneo... "lo eso" que fagocita lo auténtico y lo espontáneo de un modo similar a como la falta de alegría vive en la  risa y la sonrisa del afectado por la melancolía.

 Pescadora de hombres, la modelo del vídeo,  recorre las calles buscando la verdad en los humildes y sus iniciativas creadoras (la primera de las cuales es levantarse de la cama). Religión del pueblo, ciencia del pueblo y para el pueblo, filosofía folk, honor villano, genialidad del espíritu del pueblo, moda y cuestión social.

 El radio absorbe el extrarradio.

 La muerte del cristo es apropiada por las piedras de su iglesia (no socializada sino privatizada). Adorarán la tumba.

... algunos vieron oculta en la crucifixión y la brutal tortura la sonrisa del enviado


.... el buen humor (eudaimon) oculto en la autenticidad barroca de su pasión.

 La espontaneidad de la modelo del vídeo es látigo funesto que anuncia el fin del tiempo, el atronador silencio que el viernes santo anunciará el fin de la historia.

El olvido santificador de tanta tropelía en lo ético y lo estético.

Amén.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Cuentos Teológicos (007). Regreso

Chagall: Retorno del hijo pródigo(1976)

"Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado" (Evangelio de Lucas, 15)
No sé dónde está esa casa que me prometieron y prometí, la capilla que nos cobija a cualquier hora de la noche y crea ese espacio en torno al fuego que siempre está a la espera de nuestra presencia e incita a la caricia, el susurro, el descanso o la conversación.

Está lejos, a la vuelta del exilio y después de la cárcel. Y se despierta en ella como quien rompe un sueño y justo antes de entrar en otro.

He de perderme primero, abandonar mi triste condición de primogénito obediente, capón que mira de soslayo y está siempre a la mano para lo que sus majestades quieran. Debo abandonar lo que ya es ruina de puro aburrimiento y desgarro, la propia neurosis y la tristeza que aparece largo tiempo avisando como sombra de condena. Entrar en el laberinto sin pensar en la salida, con la esperanza de no estar atado nunca más a ninguna esperanza. Recorrer las calles y llegar desorientado a la plaza nueva. Ser allí asaltado por pieles rojas que me fuerzan al casamiento con la más arisca de sus mujeres, el amor de mi vida, lo mismo, la misma, el retorno a la casa que nos cobija a cualquier hora de la noche.

Tal vez así, retornando al lugar familiar después de la pérdida, encuentre en una esquina al hijo, el que se fue convertido en el monstruoso insecto de Kafka. El que añoro mientras siento en la piel sus zarpazos y los esputos que arrojó a mi rostro

Mandaré todo a la mierda y sacrificaré el novillo cebado.
Contaré al mundo que es inútil mi muerte porque más pronto que tarde encontraré el final del laberinto.


Sol, 12 de mayo de 2012


El hijo pródigo ocupa las calles y habla de su necesidad de laberinto y libertad.
El viejo y sus sentidos sinsentidos se abre en las plazas del hijo airado.
Necesidad de recibir y ser recibido.
Exigencia de alternar en la plaza pública que se convierte en la casa que 
nos espera con la luz encendida toda la noche.


Sea la dignificación del náufrago

sábado, 5 de mayo de 2012

Cuentos Teológicos(007). El plazo de la lágrima


Marc Chagall: la novia(1950)


“De mi vida errante llevas tú la cuenta ¡Recoge mis lágrimas en tu odre!”
(Salmos 56,9)


No sé si me consuela, Señor, que conserves con memoria notarial todas mis lágrimas. Son muchas y su volumen me garantizaría alivio y aplacamiento en la justa distribución de tu ira. Sin embargo, las lágrimas derramadas en mi loco amor por Carlota han tomado tantos significados que solo Tú, el mismo que lleva la cuenta, podría nombrarlas como lágrimas de amor, de odio o de triste alivio. O lágrimas violentas que surgen como esquirlas de cristal deseosas de abrir su cara y teñirse de rojo. Lágrimas de mérito diverso, blancas y negras, debe y haber. Solo Tú eres sabio en la cuenta.

Perplejo en mi creencia, dicen los sabios que el odre de mis llantos es pesado y medido por ti Señor y que volverá a mí bajo la forma de lluvia fina, ducha conciliar o baño contemplativo para después del kadish. Quizás, Señor, ya me bendices en vida, revirtiendo mis lágrimas, tamizadas por el lienzo de tu santidad, en el sudor que se eleva en la piel de Carlota cuando los brillos de nuestros ojos encuentran la conexión de un recuerdo pasado que podía ser común o cubro de perlas blancas su espalda. ¿Es la lágrima de decepción y llanto de ayer la saliva que hoy bebo de su lengua y la niebla y el rocío que me muestran sus caderas?

Señor: callas y me embarga la duda sobre el fondo de mi liquidez errante. ¿Está mi cuba llena del tremendo dolor de mis tribulaciones? ¿O ya me has devuelto todas las lágrimas vertidas bajo la forma de los placeres en la piel y en la dulce palabra de Carlota? ¿Y si, Señor, ya me enviaste la liquidación de mis dolores y estoy ahora en el préstamo de placer a cuenta de las lágrimas que yo o mis descendientes deberemos derramar en el futuro? O, peor, ¿he sido bendecido con Carlota y no he sabido ver en ella el premio que se me concedía, malgastando mi dote celestial, condenado a vivir ya por siempre en el pago de la hipoteca de este amor que no supe ni sé gozar?

sábado, 7 de abril de 2012

Cuentos Teológicos (006). El Juicio Final





Noté la presión de las esposas en mis muñecas y el gesto impaciente del guardia introduciéndome en la sala. La Justicia me miró desde su pedestal de rebelde equilibrista y, por un momento, confié en que mi causa fuera bien instruida. La nueva magistratura democrática sacaría a la luz la burda manipulación de pruebas que me había llevado a vivir más de cuarenta y nueve años entre rejas. Entraba exhalado por la esperanza. Cerré los ojos nervioso y, al volver a abrirlos, los carteles de los corredores me conducían a la salida. Mi juicio había tenido lugar hace casi cincuenta años y estaba publicada la sentencia. La revisión, me dijo el guardia, en 2012, medio siglo a contar desde la fecha.

(Imagen: George Grosz: Der Lebensbaum,1927)

miércoles, 4 de abril de 2012

Cuentos Teológicos (005). La quema


Frans Masereel: La idea(1920)

Los Fuegos Reunidos de la ciudad organizaron la quema anual de cosas viejas. Por unanimidad, comenzaron por el nuevo pabellón de congresos y exposiciones. Mayorías simples inflamaron los parques de granito recientemente inaugurados y los toboganes abstractos de las Cajas de Ahorros Fusionadas. No hubo acuerdo en lo que respecta a la propuesta de achicharrar iglesias y escuelas. Tampoco en la enmienda maximalista que exigía fulminar la familia, el municipio y el sindicato.

Los ángeles custodios más blancos de la ciudad se envolvieron en cenizas y, como sonrisas, recorrieron las calles disfrazados de bellas pavesas.

Hubo víctimas. Algunas inocentes.

Buenas gentes miraron tristes las melancólicas ruinas humeantes.

sábado, 31 de marzo de 2012

Cuentos Teológicos (004). Job-one-train


Señor:
nunca quise ser maquinista ni locomotora que arrastrara en su estela las vidas de otros. Ser vagón con compartimentos privados y frecuentes encuentros en los pasillos (cordiales conversaciones mientras se fuma un cigarrillo) era mi vocación y mi ruego. Sin embargo, tuviste a bien convertirme en máquina de vapor en los tiempos de la cibernética y acepté, como siempre, tu dictado. Tú eras jefe de estación y mano fuerte en el timón que mueve todos los trayectos. Asumí el cargo y di de sí lo poco o mucho que pude, sin olvidar que mi deseo último era dejarme arrastrar, ver proyectarse en la ventana los atardeceres nunca esperados y despertar, cada mañana, sabiendo que el conductor me llevaba por las sendas de la gloria, buscando la alabanza de la naturaleza y el paisaje. Ese era mi pequeño ruego, la petición silenciosa en todas las oraciones.

Me quisiste, ya digo, máquina para tirar de tres míseros vagones, y toda mi vida he intentado llevar el convoy al destino de cada viajero. No debo jurar que acepté el encargo porque no es necesario testimonio en tu presencia. Sin embargo, ¿soy digno de enojo y censura por no olvidar mi viejo proyecto de ser yo el arrastrado o, en sustitución, convertirme en pecio arrojado a una isla misteriosa de paz e irresponsabilidad?.

Señor, no hay estaciones de tránsito en el recorrido que me has marcado. Las vías se bifurcan cada poco y soy yo el que debe elegir el camino deteniendo la marcha y apostando por el cambio de vía con mis torpes fuerzas. Vivo en el incesante temor de un choque frontal y cada día debo de cortar el cuello de los suicidas que me salen al paso como mariposas negras. La selva tapa lo que debía ser un sendero de hierro limpio de vegetación y, en ocasiones, la espesura me hace creer en pleno día que el sol al final ha muerto. Me deprime ignorar cuánto en mi hay de obediencia a tu voluntad y cuánto de inercia sin valor ni mérito. ¿Acabó acaso la tarea y sigo yo representando el  papel de la marioneta mecánica de las viejas barracas?

Los espectros de los pasajeros me gritan que ya acabó la apuesta y que el diablo huyó de los márgenes de este mundo. Incluso algunos hablan de tu muerte por infarto. Ya casi ciego, avanzo por laberintos de bosque que escupen mosquitos y zombis. Elijo trayectos por el sonido de la máquina que parece querer ser, finalmente, la que me arrastre hacia mi destino. Ella cambia de agujas y se limita a susurrarme al oído que el carbón y la madera siempre son insuficientes.

Me desdoblo

Quizás sea un fósil angustiado por la motricidad geológica.



Leño (1978)

El tren
sube a mi tren azul
su dulce chimenea te puede dar
algo que hace tiempo buscas tú
si controlas tu viaje serás feliz.
El tren
un día yo quise viajar en él
subí despacio y me acomodé
vi rostros deshechos de satisfacción
si controlas tu viaje serás feliz.

El tren
después de latir a velocidad
ya va lento a su final
casi tú sabes cuando va a parar
si controlas tu viaje serás feliz

lunes, 26 de marzo de 2012

Cuentos Teológicos (003). El silencio de dios.

Damien Hirst

Harta de escuchar a sus vecinos y perder los nervios en la trifulca que los oídos sobreexcitados construían con fidelidad de copista, eligió echar mano de la antropología forense y percibir la secuencia de los actos muertos que traspiraba esa pared insuficientemente insonorizada. Arrojó los tapones a la papelera y ajustó la mejilla al muro. La pintura arañó su piel, protegida con la crema facial, a pesar de la pomada, sin respeto a sus intentos de aniquilar el paso del tiempo y mostrar, a la mañana siguiente, una buena cara. Oyó las voces del artificio televisivo y el ruido de unos calcetines de lana en la alfombra. Forzándose a pensar frases completas,dejó que las palabras golpearan en la insomne neurastenia.

 Y dijo en oración silenciosa:

01:17: Ella cruza las piernas para vencer el hormigueo. No lo consigue y se estira. Baja el sonido de la televisión después de que su pareja grite desde la cama baja el sonido de la televisión. Sube el volumen dos posiciones para escuchar las declaraciones de la madre de los niños perdidos y sentir pena. Recorre la senda de los mil canales. Está cansada y desazonada. No creo que intente pensar en nada aunque, sin duda, los pensamientos, bajo la forma de preocupaciones y reconstrucciones del pasado o del futuro, la poseen desde las pantorrillas a la nuca. No acostarse es su resistencia. Molestarme es un efecto secundario de ese fármaco de torpe rebelión. No la odio.

Suenan pasos en el rellano y los vecinos del C dan voces de sábado y borrachera (aunque es martes). Consigue ignorarlos. Pega su cuerpo un poco más a la pared. Siente el frío salpicar su abdomen con las vibraciones de la televisión. Consigue que una gran superficie de su piel perciba lo que sucede al otro lado, siendo su tacto el sensorioum Dei de esta noche de afrenta y apertura al mundo. Desea percibir cada movimiento del otro lado, ser una presencia en el más allá que consiga dominar hasta los sucesos más pequeños, los movimientos del alma, el volumen del sonido, el color de la pantalla.

   Y dijo más callada si cabe:
01:45: Se ha dormido y, en la profundidad de la inconsciencia, ha logrado no pensar en nada, morir frente al canal del tarot. Sus músculos se relajan en las posturas más insospechadas y le provocarán hormigueo (si es que despierta). Los suelos inician su caótica sucesión de crujidos y se apoderan del espacio. Se clavan los ruidos en mi piel que, ahora, ya se ha expandido por la atmósfera de la habitación de los vecinos. Sangro sueños mecida por el motor de la nevera.

La mujer del otro lado se despertó sobresaltada sobre las 01:15. Las hormigas le salían de la boca y de la nariz. Sintió que era observada por algo y se santiguó. Se hizo el silencio de las dilataciones acentuadas por coches en la lejanía. Formaban versos imparisílabos. La mujer de este lado también se metió en la cama y cerró los ojos. Besé su mejilla marcada y absorbí todo su malestar. Tracé tres cruces - en su frente, en sus labios y en su pecho. Se quedó profundamente dormida y mi buenas noches dibujó ondas de colores en el lago de la noche.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Al día de hoy


Las tribulaciones,pulverizando mis torpes herramientas y la pueril ingeniería emocional con la que estoy dotado, hacen brotar -en el campo de batalla que me habita- sólo los hierbajos de la impotencia y acaban por romper la relevancia de las cosas (su perfil). Todo se relativiza (o nihiliza) en una especie de papilla, fluida y muy desagradable, que ingiero empujado por esa fuerza de la naturaleza que llamamos el día a día. Incapaz de encontrar un camino, la perspectiva de nuevos retos y tormentas (o esperanzas y reinicios) se vaporiza, se inhala sin reacción ni náusea. Todo es atmosférico y nada, nada, parece sólido. (Podría ser un diario, 20.03.12)

***

Leo el Libro del amigo y del Amado de Ramon Llull:

“ Hubo discusión entre los ojos y la memoria del amigo, porque los ojos decían que es mejor ver al Amado que recordarlo, y la memoria dijo que por el recuerdo sube el agua a los ojos y el corazón se inflama de amor”(18).
“Preguntó el amigo al entendimiento y a la voluntad cuál de ellos estaba más cerca de su Amado, y ambos echaron a correr, y el entendimiento llegó a su Amado antes que la voluntad”(19)

No puede sorprendernos que las cualidades que del amigo se subrayan – la memoria y el entendimiento – sean aquellas que en el Amado menos se han destacado en la historia de la divinidad. Dios carece de memoria, no juzga en base a los recuerdos (y sus nieblas) sino desde su ojo omnipresente (y abrasador). De igual modo, destacamos y rezamos a la voluntad de Dios, a su querer, más que a su entendimiento (aunque este también sea infinito en su poder). No le pedimos una evaluación objetiva e intelectual de nuestros actos o deseos. Queremos su piedad, su fuerza perdonavidas, su amor. Esta complementariedad mística - al menos en LLull - entre el amigo(memoria y entendimiento) y el Amado(voluntad y percepción), puede ser entendida desde una máxima que cualquiera entenderá:


No destruyas lo que quieras conservar(ni lo otro).

Desde luego, es fácil crear y romper puentes. Sólo la creación nos exige un poco más de paciencia y dedicación. Lo realmente difícil y desazonante es la tarea de reconstruir los lazos quebrados. Para reparar puentes la inteligencia debe jugar con sumo cuidado con la memoria y el olvido, hacerse el tonto en ocasiones, payasear sin dejar de ser serio en las pretensiones. Las causas de la afrenta nunca deben expresarse ni debemos elaborar memorandum de agravios. Pero las huellas achicharradas de las heridas deben poder ser contempladas como en un museo sacro, en silencio, intercambiando miradas.

Todo cuento teológico es un apunte de esa reconstrucción que, cualquier mente inquieta, considera ya, desde el inicio, imposible. Sólo un entendimiento cargado de memoria puede procurarse la faena, sabiendo que la voluntad está aún lejos de la meta (como la tortuga en su carrera imposible con la liebre). Por otra parte, toda la presencia histórica del Dios-Amado es la sucesión de torpes intentos de hacerse con el siglo, con el perfil de las cosas, con la peculiaridad de la creatura.

domingo, 18 de marzo de 2012

Cuentos Teológicos (002)

Y si dios hizo al hombre
a su imagen y semejanza,
cabe decir que dios se parece
al hombre


Introducido mi pene en mi vagina, no puedo confirmar si elegí o no la eyaculación en mis entrañas. La fuerza - los humanos la llaman deseo o amor pero caben más nombres en una disyunción infinita - me poseyó con tanta violencia, en aquel instante de lo eterno, que no he vuelto a practicar el acto creador. Me emasculé, dejando se ser semejante al humano en la primera jornada de la génesis, cuando Adán era solo proyecto y Cielo y Tierra anunciaban el largo parto. No volvió a mí esa fuerza que amenaza mi identidad con furia tierna, un dios tras Dios, la extraña necesidad que aparece de pronto, me anula y posee y, a la par, deja bien claro que fui yo el que eligió copular, llegando al final, hasta la última gota, responsable de la creatura, de esa tan costosa gestación y parto que me exige descansar en el fin del proceso. Dinámica que no acaba porque ella, la fuerza, se extendió en el mundo, en los humanos, sembrando la responsabilidad innegable del saberse libres de retirar el pene de la vagina, de correrse fuera y no iniciar la generación que, con tanta fuerza, parece que necesitamos.

viernes, 16 de marzo de 2012

Cuentos Teológicos (001)

Y verdaderamente ilusos en sus aportaciones,
su pensamiento es esquirla del idiotismo.


Dice en su no decir:

no se hartan de aplicarme a la conjura existencial queriendo, eso no lo explayan, sentarme en la mesa para dar dignidad a sus eructos. No combino bien con la existencia - finalmente puedo resultar indigesto. Si algo,soy la ausencia en todos los simposios y ceremonias, el frío del aislamiento y la falta, el deseo de abrazar al extraño y caer fulminado de amor o navajazo.

  ¿Cuántos poemas se escriben a la hora? estimación 1 de la inteligencia artificial: “ se escriben más cinco millones de poemas a la ho...