jueves, 9 de abril de 2015

Manual de autoayuda (y dos): Guía de perplejos o consejos que nunca seguiré porque vuestro diez ya no quiero



A mis pies, a su dolor y a la fisioterapia

Esos pies en concurrencia troquelada con un tapiz azul ajustado a la fascitis plantar....

Esos pies curarán – si Disciplina
lo permite – en un acto paciente de estiramiento, la aceptación
y la rebeldía del que calienta el músculo, lo ejercita y luego lo enfría con hielo;

el cálculo del dolor que la edad hace razonable si ha encontrado la voz y la mirada;

el hallazgo siempre mágico de una metáfora tonificante ( si los dioses lo permiten);

un poco de amor vaporizado en un gramo de libertinaje fantasioso(si el instinto se despista);

un poco de engrudo experiencial (que de algo ha tenido que servirte vivir estos años);

y, sobre todo, la Santa Distancia que mira el mundo con sonrisa franca y
cita a Spinoza
He cuidado atentamente de no burlarme de las acciones humanas, no deplorarlas, ni detestarlas, sino entenderlas

desmonta bicéfalo el río que va de la mar (que es el morir) hacia el manantial de la alta montaña ignorándose en este viaje;

pies que lloran y ríen con la máscara de la comedia y la tragedia (respectivamente)

pies que se curan en la buena compañía de toda una vida 
(incluida la de los extraños)




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