martes, 2 de octubre de 2012

Diario de mudanza



Cindy Sherman: Sin título 465 (2008)

Ni en la hora siquiera en la que todo había pasado,
imposible otra pose salvo la de balaustrada contemplando la pixelización de todos los paisajes

bajo ningún concepto ni imagen bruñida en la placa

o sea como un no quiero

 no puede imaginar que su vida fuera como realmente estaba siendo:
hijaputa aún sin cerrar el presupuesto

obra boquiabierta en la memoria
con el gasto disparado

y muchas más vidas de malandrín anunciándose en el horizonte
sin que la muy tonta se entere.

1 comentario:

  1. Es lo más tremendo: no enterarse de las otras posibles vidas, o visiones que consiguen que cambie la vida. Pero la humanidad tiene sus esclavitudes, qué duda cabe, y una de las peores es sentirse esclavo.

    Me ha encantado saber de ti, Luis.
    Un abrazo grandísimo.

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