lunes, 10 de junio de 2013

¿Por qué me comprasteis un walkie talkie si era hijo único?




 Santi Balmes: ¿Por qué me comprasteis un walkie talkie si era hijo único?
Principal de los Libros. Barcelona 2012
Ilustraciones de Ricardo Cavolo


 En algún momento de la novela,  el camarero Invictus habla de la necesidad de jerarquizar lo que sea que se jerarquice en esta vida que dios nos ha dado. Objetivo: encontrar una buena plataforma de emplazamiento para culminar la percepción y el gusto por la vida (sana o no tanto).
 "Considero que la vida  es un asunto demasiado serio como para desperdiciarlo en talentos de Serie B. En líneas generales, Fernando, nuestra vida ya es, por desgracia, una concatenación de escenas mal encuadradas y con personajes mediocres o directamente infames y lo que uno necesita es belleza, Fernando, evasión.¡Serie A!:"
 Quizás esta ilusión de diferenciar entre la serie A y la serie B - o la cara A  y la cara B de la discografía cósmica- sea el motor de la narración que nos ocupa,  el Geist der Geschichte que se destila tras el  uso y abuso de drogas,  las variadas escenas románticas o esas hermosas explosiones  del amor que habita en los huevos. Algunos polvos que aparecen en la novela son ejemplos impecables del  Jetzt-zeit de Walter Benjamin, el now-time,  el momento en el que el mesías hace su entrada en el mar de las tribulaciones humanas.Y eso, hermanos, sí que da gusto...

 El párrafo de Balmes-Invictus, citado arriba, me recuerda al famoso proemio de La espuma de los días de Boris Vian que, más o menos, dice así:

En la vida, lo esencial es formular juicios a priori sobre todas las cosas. En efecto, parece ser que las masas están equivocadas y que los individuos tienen siempre razón. Es menester guardarse de deducir de esto normas de conducta: éstas no tienen por qué ser formuladas para ser observadas. En realidad, sólo existen dos cosas importantes: el amor, en todas sus formas, con mujeres hermosas, y la música de Nueva Orleans o de Duke Ellington. Todo lo demás debería desaparecer porque lo demás es feo, y toda la fuerza de las páginas de demostración que siguen procede del hecho de que la historia es enteramente verdadera, ya que me la he inventado yo de cabo a rabo. Su realización material propiamente dicha consiste, en esencia en una proyección de la realidad, en una atmósfera oblicua y recalentada, sobre un plano de referencia irregularmente ondulado y que presenta una distorsión. Como puede verse, es un procedimiento confesable donde los haya.
 Que una  novela, la de Balmes,  me lleve a la otra, la de Boris Vian, es capricho mío. Que, incluso, pueda emperrarme  en dibujar tradiciones literarias  para taxonomizar el libro de S.B. ni quita ni pone nada al hecho y al acto de la lectura, siempre tan cercano al movimiento no-ajedrecista de hacer el amor o la amistad.  El amor y la lectura, siempre dispuestos a vomitarse pronto y mal o a demorarse indefinidamente en la hermosa flacidez del miembro.

Y hay más opciones.  Constancio Obs, papá de Fernando e hijo de incesto y extraterrestre, niño prodigio, mutante todo él, Constancito, era capaz de fornicar con su esposa durante long time e, incluso, se salía de su vagina in media res para recoger la cocina y  fregar los platos sin que ella se enterase  del abandono. Constancio dejaba los labios exteriores e interiores de su amante vibrando como mariposas, como puertas de saloon o  alteraciones lisérgicas de las meninges. Pues de igual modo, que es lo que quería decir antes de perderme, en la lectura del libro  uno saca su cosa-mente a ratos de la grata cueva del libraco y se dedica a otras cosas - hacer decretos leyes, corregir test o tejer camisetas -  y  el alma sigue creyendo estar siendo follada por la escritura y  el imaginario balmesiano.  Es un efecto como el que produce el LSD, pequeños recordatorios del trip-----Ornella Muti: amigo Balmes, no podrías haber elegido mejor icono para los tiempos que corren en mi corazón nostálgico. El libro, amigos, traspasa la realidad.





 "¿Por qué me comprasteis un walkie talkie si era hijo único?" es una historia de la transición española, es decir, de los últimos años que nos vieron crecer a algunos. Es una historia que, siguiendo a Vian, se construye como "una proyección de la realidad, en una atmósfera oblicua y recalentada, sobre un plano de referencia irregularmente ondulado y que presenta una distorsión".  Por todo ello, estamos ante una novela realista en el sentido más genuino de la palabra. Y a las experiencias me remito:  era dejar de leer la novela y salir a la calle para comprobar que el mundo, mi mundo, era exactamente como el descrito por Fernandito Obs.  El colorín del mundo de la canción era el hilo musical que acompañaba mis paseos en los días de la lectura. Y, así, he entrado en mi trabajo cantando Por qué te vas en más de una ocasión y para sorpresa de mis pupilos. Y hoy, concluida ya la novela, me he visto a mi mismo protagonizando el vídeo musical de la canción Dancing With Tears In My Eyes con la que casi termina el relato. Todo es de un realismo que enlaza con Galdós por otros medios  más lisérgicos.

En el afán del historiador, Mr Balmes nos trae a las meninges una historia sentimental y pop (sic) de nuestros tiempos de mentes colocadas por todo tipo de psico-tropos, posiciones sexuales inverosímiles y conspiraciones cosmogónicas de alto calado sodomita y nacionalsocialista.

El libro de Santi Balmes no lo hubiera leído de no ser por orden perentoria de  X (que ella no quiere ser reconocida y pixela su rostro en el temor de las redes) o por algún que otro azar. Y como me lo he pasado bien con el relato, pues caben  las gracias al autor de la letra y al otro que le sigue con las ilustraciones o los santos (Mr Cavolo) el hilo narrativo. Y también a la que me entregó el libro para que lo terminara en fecha y hora, por imperativo de amistad, honor y muerte. Sea grato decirlo todo. Y sea preciso decir delicioso. Y que es ella, X, la que es fan de Love of lesbian que, como puede comprobarse, no aparecen en mi reseña.

Y firmo la presente aquí y ahora, sin pretensión crítica, quizás sí recomendando la lectura para renovar nuestra vivencia de la historia reciente y liberarnos un poco de la imaginería matrix.
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6 comentarios:

  1. Menuda parrafada sexy balmasiana te has marcado, blogero ;) Muy bueno.
    Lo único es que en el primer entrecomillado Hay un leve error de "El líneas..."

    Salud ;)

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    1. Gracias por la fe de erratas. Y por la nota. El comentario del libro, evidentemente, trata de ser un reflejo o aspaviento basado en el modo de narrar de Balmes.

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  2. Dios como nombre propio va SIEMPRE con mayúscula en castellano. Te lo dice un ateo que sólo cree en el diccionario de la RAE...

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    1. acepto a la rae como reina y señora de la normativa

      nunca hubo problemas por eso

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  3. Después de tantas correcciones, decirte que tu entrada a mí sí que me ha servido para saber de que va el libro.
    No me atrevo a más ...
    Saludos!

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