jueves, 3 de octubre de 2013

Extrañeza



 Sin duda estética y moralmente equivocados en lo que respecta a mi caso, los amigos de la revista KOKORO han tenido a bien publicar un texto parido por mi torpe cabeza. Titulé la cosa Hacia una meditación de la extrañeza y no me pregunten por la tesis o me pidan un abstract.   Me conformo con  que se perdone el estilo y, si ofenden, también las ideas que pudieran escucharse en el casi imposible caso de que se cayera en la tentación de su lectura.

    El agradecimiento del bien nacido sea, por orden, lo que salga de mi boca en primer lugar, dirigido a  todo el equipo de la revista y, en especial, al siempre bien aparecido Stalker.

  No puedo menos, en segunda encomienda, que  llevar al lector al ÍNDICE de lo que es ya el número cinco de la aventura Kokoro,  para que allí deguste con la vista el hermoso sucederse de los enunciados que se abren, con un ligero golpe de ratón, y explotan en poemas, ficciones y otras maneras. Parece magia aunque me dicen que es tecnología.

 Y, en tercer lugar, permitan una confidencia extraída aún caliente de las vísceras de mi alma. Hoy estaba dispuesto, en contra de lo que suele ser mi costumbre, a odiar a una franja de la humanidad con nombres y apellidos que me salió al  paso con cara de mujercita simpática y que, es ya un clásico, intentaba hacer real  aquello de que las huestes del más aburrido convencionalismo vencen a las fuerzas del mal . El anuncio de la publicación de la revista,  a través del correo de Antonio vs Stalker,  me libera de la enojosa tarea de tener que escupir sobre sus tumbas de narices puntiagudas y mancharme las manos en su mierda. La espiritualidad de Kokoro me ha liberado de la necesidad de caer en el mal gusto. Acepto estar en el lado oscuro pero dios me libere de eso otro.  Hágase en mi según su animal palabra, espíritu Kokoro...



2 comentarios:

  1. maravilloso amigo bicéfalo! Un gran abrazo e infinitas gracias por colaborar. Sabes un secreto? Parece magia y es magia! Así de simple! Somos todos niños ahí... un abrazo!

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  2. Aunque tanto agradecimiento nos puede atar en la inmovilidad, reitero la obra, felicito por la magia, aplaudo...

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