jueves, 31 de octubre de 2013

Insomnio en el mundo tres de Karl Popper

 Franz Marc


 El insomnio de las palabras que nunca se dijeron  habita en el más discreto de los cajones de la teoría.

Y no se dijeron muchas palabras: aquellas que no eran de recibo ni procedían, las palabras impropias y esas otras que nos hubieran avergonzado para siempre de haber sido pronunciadas. No se dijeron las palabras feas, ni el innumerable ejército de las que convertían un verso que debía ser endecasílabo en un mísero ente de doce o diez sílabas

Las palabras que, según informe de todos, iban a herir a alguien,  también se fueron a la sombra.

No se susurraron ni gritaron las palabras lujuriosas porque no era el momento o el contexto o qué sé yo.

No se dijo para ni venga ni sí ni no ni pero ni no obstante ni solo a ratos.

¿Nadie pronunció en aquel momento el sigue ni el ni se te ocurra seguir? No, ni él ni ella ni nadie.

Todas las palabras que no escribo se convierten en tigre en el insomnio.

Las palabras que nunca se dijeron habitan en los cajones de la teoría bajo la forma de insomnio. No sé por qué  están allí,  ni si hay intención segunda en el encuentro. Me miran a los ojos y nada me dicen. Ni siquiera se quejan por no haber sido dichas.  Se han convertido en animales sabios que exudan vapor y la amenaza del ataque.  Son mudas. Peligrosas. Salvíficas.


3 comentarios:

  1. ¿Se puede hablar del insomnio del amor en el mismo sentido que tú lo has hecho con el insomnio de las palabras?

    Hay un poema, soneto titulado así: Noche del amor insomne.

    Las palabras insomnes acaban muertas.


    Muy buenas reflexiones Luis.

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  2. Las palabras que nunca se dijeron no hablan ni, seguramente, dan segundas oportunidades pero no se duermen. No sé si acabarán muertas aunque ese parece ser destino de tantas cosas que ya hasta pereza da contarlo. Las palabras que nunca se dijeron, sin embargo, hay noches que salen al encuentro convertidas en otra cosa: el propio insomnio y la sorpresa de los silencios convertidos en animales, cálidos de piel y sangre. Por lo demás, son tantas las palabras no dichas que opto porque todas ellas se hermanen en el pelaje del tigre, un único tigre de Marc. Y respecto al "insomnio del amor" del que hablas, en paralelo al "insomnio de las palabras que nunca se dijeron", sería en reflejo especular quizás "insomnio del amor (o los amores) que no se dijeron, o se hicieron"... No sé si es más complejo el amor o el decir; no sé quién incluye a quién, y qué implicaciones tiene todo eso.

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  3. Hay tantas conversaciones que mantenemos con los demás en nuestra soledad. Todas esas palabras no dichas, que sin embargo aportan paz, pues alguien, al menos nosotros, las escuchamos.

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