miércoles, 20 de mayo de 2015

leo leyes

leo leyes por oficio de tinieblas
leo el decreto sobre el curriculo de filosofía
leo la ley que quiere llenarme las meninges con su vocabulario
leo lo que redescribirme quiere


leo a Joseph Roth:

No dependíamos de leyes, sino de caprichos. Pero esos caprichos eran casi más predecibles que las leyes. Porque incluso las leyes dependen de caprichos. Por algo podemos interpretarlas. Sí, amigos míos, las leyes no protegen contra la arbitrariedad, pues ellas mis mas son interpretadas arbitrariamente(Confesión de un asesino)

2 comentarios:

  1. Te sugiero: no te dejes ahogar en las lecturas de leyes o que pretenden serlo. Cuenta los días que te puedan quedar para librarte de algunas. Otras te acompañarán siempre, pero acaso también puedas y debas soslayarlas. Yo lo intento con algunas. Y sobre todo puesto que la ley conlleva una carga de violencia inherente (para aplicarla se recurre a imposiciones varias, incluso las más extremas en materia de privación de libertad, pasando por multas, amonestaciones, incautaciones, etc.) pues acaso cumplir lo mínimo para que nos pongan con ellas la zancadilla. ¿Cuántas leyes hay justas? Ese es otro tema del mismo tema, claro.

    La cita del genial Roth (el buen escritor Roth es éste, Joseph, porque hay otro muy en boga y actual, que no me disgusta, pero que lo encuentro menos reflexivo) viene a pelo. Una cita para acompañarla con la célebre balanza y no menos célebre diosa Némesis, perdón Iusticia.

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  2. la violencia de los pequeños caprichos de un legislador que, es de suponer, ha perdido la cabeza en algún momento de su dejarse llevar por lo que de grandiosos piensa a sus caprichos

    no, no hayq ue dejarse ahogar

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