martes, 15 de abril de 2014

Cosas que debieron hacerse en Denver sin necesidad de llegar a estar muerto (2)




   Creía, nada menos, que su oficio era el de prescribir unos lentes correctores para las almas terrestres, ya que muchas de ellas estaban perdidas y afligidas porque, pensaba Billy, no tenían una visión de las cosas como la de sus pequeños amigos verdes de Tralfamadore.
(Matadero Cinco; Kurt Vonnegut).




   Enseñar a mirar con los ojos de mis amigos verdes. No sé si era esa mi vocación cuando, como decía ayer, en abril de 2009 me proponía la tarea de « hacer una voz. Oír la voz que hago. Oír voces ».  Lo que sí que es cierto es que en aquellos días me encontraba en una fase muy expansiva, en un momento guerra-relámpago. Además,  la propia dinámica vital me empujaría meses después por los senderos del entusiasmo, alucinación que se fue quebrando, de manera más o menos dramática,  con el devenir de las decepciones pero que, no lo duden, jamás me hicieron perder la fe en la escritura. 

  En el mes de junio de 2009 creo que adelgacé, de golpe, más de diez kilos en un clima de entusiasmo sin parangón. Este acontecimiento llevó a algunos a preguntarse por mi salud y a otros a alabar mi nuevo aire juvenil. La escritura, además de la vida, estaba en los alrededores del terremoto que provocó ese síntoma, mordiente físico que levantaba acta del momento, del deseo de ir descubriendo los matices de la voz bicéfala.

Hoy sé que, aunque uno escriba en un medio tan abierto al mundo como es el blog, las probabilidades reales de ser leído son mínimas. ¿Cuántas personas llegarán hasta este punto  del texto ? Puede que nadie. Curiosamente, la privacidad o, mejor, el secreto, está protegido en este medio de la transparencia. Por eso, el éxito o el fracaso de la voz bicéfala es asunto históricamente irrelevante. ¿Tiene mucho sentido, mérito e ímpetu proselitista o martirológico decir que la voz con la que ensayaba en aquellos días trataba de aplicar un doble movimiento de encantamiento y destrucción lógica a sus objetos ? ¿Que la Bicéfala,  a través de un análisis de la conciencia alterada por una mirada oblicua, me llevaba a  descreer de todo lo que previamente yo mismo « romantizaba » ? ¿Y que me entusiasmaba emocionalmente con esa demolición de las ilusiones de la que yo era amante rendido? No, no hay demasiado sentido en el decir estas cosas porque no hay lector que lo afirme y lo medite. Y sin lector, la escritura es …. ¿qué es ? ¿Oración a Dios? No hay nadie... ni, quizás, vocación de guía por mi parte. Pero eso no importa. Mi mundo se irá como lágrimas en la lluvia.... (etcétera)

A partir de abril de 2009, brotaron voces, aparecieron gatos y princesas berlinesas con sombreritos azules, motines en el mundo de las orquídeas, cuadros con los lienzos desgarrados y oquedades. Hay muchas voces por ahí que hacen que uno viaje, como es mi caso, sin abandonar la silla. Y en ese viaje, aunque  se deje uno la piel y la sangre en las marchas forzadas, en las huidas y el empecinamiento por llegar a la Tierra que no existe nada más que en los mapas, aunque suceda esto y más, el cuerpo se divierte y altera, sale un poco de casa. Se da una vuelta.


Por todo esto,  si hoy tuviera que escribir algo parecido a lo que anoté en aquel abril de 2009, apuntaría las mismas cosas creyendo un poquito menos en ellas.  El método se ha enfriado o la voz ha reconocido que había algo de muerte en su esencia. Debe dejar la voz  paso a otras miradas...  Ríe la tortuga. Ríe.

3 comentarios:

  1. Es que cuatro años a estas alturas de la vida, supongo, no es mucha distancia, ¿o sí? De ahí que apuntes cosas análogas, acaso las mismas sin haber perdido del todo la ilusión y hayas ganado en perspectiva. Me ha hecho gracia buena lo de los aparecidos en forma de gatos y princesas berlinesas, etc. No está mal, es parte del eterno viaje al fondo de nuestra visión de la cueva...lo malo es que nos lo tomemos como cantos de sirena que nos lleven a despeñarnos...aunque quién sabe si tras el naufragio no nos esperará una orilla plácida. Quién sabe.

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  2. Las sirenas y su psicotropía son inevitables. El fruto del que hablábamos el otro día en tu sitio, a veces muta y fermenta haciéndonos creer que ganamos en perspectiva. No digo que sea imposible ese crecimiento. Digo que siempre es más sensato creer que no se sabe en realidad lo que son las cosas. Y luchar por impulso... Y respecto a los aparecidos (gatos, princesas berlinesas...) eso es lo mejor de este mi intento del lustro de encontrar una voz. En el comentario a la nota anterior te refieres al "comprometer la propia intimidad". No hay miedo. Nunca confesaré mis amoríos con los Príncipes de Asturias ni mis cacerías ni el romance con Merkel. Soy una tumba.

    Un abrazo

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  3. Mira, cada día que pasa, muy a nuestro pesar, creo que son más necesarias las otras voces. En parte porque queremos manifestarnos en ellas y no solo por ellas. Porque también las otras voces somos nosotros. Y porque todo lo que sea probar y comprobar, al menos por el lado no doloroso en cuanto no deseable, nos dota de sentido.Y una mierda me voy a resignar yo a envejecer. Envejecerá el otro conmigo o no habrá tal envejecimiento, aunque se obstinen las células. Por cierto, cuidad con loas tumbas, no son seguras, demasiada arquitectura del subsuelo que se asemeja a la de la superficie...Y el polvo de la incineración canta mucho, puede desperdigarse como las ondas del sonido...nada, como los vacceos: a nuestra exposición carroñera para los buitres. Al fin y al cabo ya nos hemos acostumbrado a que los buitres humanos se ceben con ostros, ¿no?

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