lunes, 23 de diciembre de 2013

Cuento Navideño (2)

 Un par de manos más y se va a casa. Pero no de cualquier modo. En su hogar él  es el  Ludópata y, como todo adicto descrito con palabras esdrújulas de más de tres sílabas, es mirado con una  mezcla de desprecio y conmiseración. Por eso sale de casa fingiendo citas de trabajo, engaña a su padrino de A A, y acaba en alguna timba.  Las cartas esconden siempre un as de triunfo y el aroma de la Jugada Perfecta. Hoy su sombra le decía que la suerte  le estaba engañando con otros,  pierdes más de lo que gana en un mes, so capullo;   o, tal vez  en  un año, susurró él entre dientes .  Pero el jugador sabe que la Jugada Perfecta se oculta siempre detrás de la mala racha y su sombra no sabe de esas reglas. Hoy podrá llegar a casa con el triunfo entre las piernas y en la cartera. Un par de manos más y hará el amor a su amiga como hace tiempo que no lo haces, cariño. Un par de manos más y la Jugada Perfecta abrirá el cuerno de la abundancia en el rostro ansioso de sus hijos que verán llegar al desastre de su padre con diez mil cajas de regalos fantásticos. Y de sus rostros saldrá ese amor que, a veces, tan dulce sabe.

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