viernes, 21 de enero de 2011

6:18: Tengo en la cabeza un fragmentito de Doctor Zhivago. Escribiré muy serio sobre él en el otro sitio. Pienso, a eso de las 5:00, en lo que clama en el desierto como "significativo". Y medio sueño que en  la cartografía del aventurero,  significativo es un río o un montaña allí donde sólo hay planicie. Significativo es ese roquedal que muestra el perfil de dos jinetes a la carrera o una virgen greñuda. Significativa es la salud (no la vida).

  Quisiera hacer un listado de los hechos significativos en la vida de un hombre. La primera comunión, el primer amor o el primer polvo. La primera boda y el primer hijo. El primer aviso del corazón o del páncreas. Qué se yo cuántos primeros... y todos falsos porque no estima, lo poco que me queda de razón,  que la primicia sea lo adecuado - salvo para ese dios idiota que la exigía en sacrificio, rechazando la curación, el reposo en barrica o la salazón. Lo significativo está en otro lado. Y casi siempre lo percibimos en nostalgia, bajo la quebrada sombra de la decepción.

 Ser sabio, menda, significase a medias ser presente en lo significativo y junar ya desde la esquina los montes con forma de jinete o las estrellas que parecen cangrejos que dirigirán nuestros pasos.

Quizás el sorbo de té rojo que ahora cruza mis labios, como si fueran desierto de besos, sea lluvia significativa.

O modelar el odio y el rencor con cera. O pintar con ellos en la técnica encáustica para escapar de la humillación.

6:32, aún la noche (salvo a lo lejos, en el espacio/tiempo significativo).

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