sábado, 29 de enero de 2011

16:40. Escribo esta mañana - en el otro lado -  sobre un cuadro de John Sloan. Escribo incómodo, como esperando la respuesta o el comentario que sé que no llega y sin saber por qué es relevante el texto que sale de mis dedos. Mientras redacto cambio de opinión de cabo a rabo y la lucha de clases  - tema que había surgido en una primera imagen - se metamorfosea en envidia (primero) y franca comprensión (después) hacia la clase ociosa. Aun así fantaseo con la descarga de fusilería pero sin guía ni culto bolchevique. Puro nihilismo rencoroso del que se aburre en el sillón frente a los que se divierten en salones.

 Al releer horas después lo escrito, me doy cuenta de errores ortográficos, sintácticos y de sentido. Sé que la otra tortuga bicéfala está agonizando --- de hecho, creo que lo hace desde meses antes del cambio de nombre y que sólo se ha mantenido activa por la anomalía emocional del pasado curso. Hay cosas que se mantienen en vida por su propia idiotez.

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