sábado, 22 de enero de 2011

8:52: Es de día. He mandado a Jacqueline Du Pré a tomar un poco el aire al jardín porque ayer me saturó la conciencia con su chelo prepotente y lleno de rencor (sin ánimo de ofender). En su lugar, el viejo Monteverdi y L´Orfeo, favola in musica, suena a lo lejos -----   a dos metros a la derecha, bajito para no despertar a los chicos ni al mundo, para que me dejen en paz en su sueño y en el mío y para que este sol que ahora brilla anticiclónicamente sea sólo para mi y me permita decirme al oído:" tengo ganas de salir para joderme de frío un rato iluminado por ese dios al que reconozco pleitesía"). Estoy más interesado en la música de Monteverdi que en la "favola" órfica pero no desprecio al buscador de Eurídice sobre todo porque a ambos parece que les han colocado el corazón de otro y les duele. Eso, quieras que no, nos hermana.

 Me gustaría poder visitar a un terapeuta competente, con experiencia en antropología de campo y que pase de mí como de comer mierda una vez terminada la sesión. Un tipo duro que me meta en vereda y me cure los agujeros y  me ordene (no aconseje) que haga esto o lo otro pero ya. Como no tengo dinero para terapeutas que me reciban una hora cada día (o lo que su majestad quiera) he decidido crearme un terapeuta invisible. Mejor que el miembro o el amigo invisibles. En otro sitio tendrá lugar nuestra primera cita (no sé si me aceptará en sus sesiones). Mi terapeuta invisible está irónicamente interesado en el tarot (como lo pudiera haber estado Rorty). Mi terapeuta invisible me aconsejó en el pasado algunas cosas porque en uno de mis espirales dolorosas habituales encontré un vale-regalo-sorpresa que decía: "Vale por un consejo de terapeuta". No me fue mal aunque también dolía.

Mi terapeuta tiene barba y viste un poco al modo liberal norteamericano. Claro: no cree demasiado en la terapia.

Ahora me voy. El fragmentito de Doctor Zhivago que anoté en el otro sitio me gusta un montón. Es un cuento ruso hermosísimo metido en las páginas del libro. Mi comentario sobre las cosas "significativas"  es un poco flácido pero emocionalmente  sentido (¡ Qué bajo caer en la consideración de que una cosa si es "sentida" o de"corazón" merece ya un respeto y adquiere al menos cien gramos de valía!. Supongo que no cabe caer más bajo en el orden de la escritura con pretensiones comunicativas. ¡¡ Puagg!!

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