jueves, 5 de mayo de 2011

Semana con dolor de cabeza en cuatro movimientos (o de qué sirve ser tan listo)

1.- Russian Red estrena vídeo - dice una de las pestañas del navegador. El vídeo está habitado por chicas y es pop-profundo en la forma y en el título: I hate you but I love you. Las chicas suben a la cima del roquedal y queman los pañuelos que comprimen su corazón. Si fuera una mujer quemaría pañuelos en la montaña mostrándome al mundo como  un híbrido de budista y glaciar con un gusto especial por los colores.

 Es bonito quemar el pañuelo (si se tiene corazón).

2.-  No duermo bien.  En la noche del domingo al lunes pasan por mi mente que mal-sueña todas las formas del particular  infierno existencial (que evidentemente no son los otros sino yo mismo en la tarea del cuidado de sí dislocado). Soy un proyector de sombras y en la pantalla todos los monstruos, los agobios del presente y las expectativas fracasadas,  pasean por la larga noche sin capítulos, metamorfoseándose - cuando me desvelo -  en dolor y huella, fluyendo fantásticos cuando vuelvo a caer dormido . El psicodrama de mi pequeña existencia convertido en imágenes,  personas cercanas a mi corazón que deforman sus caras al modo El Bosco.

 Es un asco la autognosis (salvo si es ficción). Ese es secreto filosófico.

3.- ITV (Inspección Técnica de Vehículos) y  VSL (Vigilancia de (mi) Salud Laboral ).
Mi coche tiene ya ocho añitos (la mitad de la edad de mi hijo ----- y pienso tiernamente en su imagen de ocho añitos). Me piden que abra el capó y no recuerdo dónde estaba exactamente la palanca. Cuando debo dar el intermitente me confundo y se pone en funcionamiento el limpia-para-brisas. Reaccioné cuando tuve que tocar la bocina - bien - pero no recordaba cuantos kilómetros tenía el coche ni su año de compra. Me joroban estos despistes y olvidos, este encadenamiento de torpezas. Me retrotraen a la infancia cuando era un niño "delicado" (en el contexto bruto de la barriada). Estos despistes me recuerdan que estoy a mil kilómetros de los expertos en coches y de todas las personas que saben qué hacer para puntuar más bajo en los test de emisión de ceodós.

 En el proceso de Vigilancia de mi Salud Laboral nadie me ha pedido que abriera el capó de mi cabeza o que marcara los puntos de luz. Solamente me dicen que extienda el brazo y me perforan la vena. Doy las gracias por el pinchazo y suspiro aliviado porque nadie me exige que haga ejercicios corporales para comprobar mis emisiones de beodós a la atmósfera (cómo sí le obligan al bueno de Winston Smith en la película 1984)

Inspección técnica. Miedo a la incertidumbre y sueño de un control de riesgo (al fin y al cabo, aquello de que allí donde habita el peligro  está la salvación resultó ser un tontuna...)

4.- ¿De qué me sirve ser tan listo? - me pregunto.  Movilizo la pregunta al contexto pragmático( "utilidad", "competencia") para engañar al auditorio y simular falsa soberbia. Realmente ser listo no es virtud sino tara: el listo es aquel que posee una idea - que se le desveló - y a partir de ella interpreta y redescribe todo lo que acaece. La filosofía - y el arte y las otras cosas importantes que nada importan - nos enseña que el pensamiento exige al menos dos ideas para ejecutarse dignamente (I hate you but I love you)  y, mejor aún, debe buscarse un esquema triádico. Más allá de tres ideas conjugándose o rimándose no se conoce vida humana inteligente. Entramos en la teología.

 Yo tengo acceso a la posibilidad de pensar con dos o tres ideas sólo por referencias, por las lecturas y otros idola fori. Realmente no tengo dos ideas.  Soy listo - no lo niego - y la vergüenza de ese estadio me lleva a enmascararlo en la pregunta ¿de qué me sirve ser tan listo?  que nos lleva a pensar en el fracaso de las expectativas, la aparición de mil monstruos en la noche y otras paradas nupciales para marcarse como maldito y casi diabólico. Oculto en el contexto y en la pragmática las graves deficiencias de mi listeza.

Por cierto, ¿cuál es esa única idea que como listo me pertenece?

(Aún así: ¿de qué me sirve ser tan listo?)

2 comentarios:

  1. Aplaudo tu tara y la invito a un aquellarre festivo o desenfrenada danza macabra: tu tara, tu inteligencia, siempre será alimento para los perdidos de este mundo, los que no han aprendido aún a hablar las lenguas de poder, la lengua del clan...

    tu tara es lo que te ha hecho oblicuo, bicéfalo, políglota, corrosivo, descentrado. Naciste "con el sabio partido" (cito un verso que me es muy querido), ¿qué importan las verdades rectas?

    Y con un abrazo te dejo dos miguitas de pan, una para cuidar tu taradez, otra para velar por tu insomnio: no hace falta decir que son obras de mujeres deliciosamente taradas y ex-céntricas:

    "No es posible pensar cor-recta-mente: con la mente en línea recta. Pensar siempre es una indisciplina. Cuando se piensa de verdad, se abre una brecha en el discurso que ya había. Se piensa con un quiebro. Y en ese quiebro, quien piensa padece el quiebro al mismo tiempo. Es él quien se quiebra, y el sentir le aporta los instrumentos para el cambio. Su mesa de operaciones está dispuesta: vivir no es suficiente".

    Chantal Maillard, Filosofía en los días críticos

    http://www.youtube.com/watch?v=MVz-oSzCKsE

    Barbara

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  2. Vivir no es suficiente. Definir la rectitud es tarea. Definir no es suficiente. Cantar a la belleza y toda su mugre es tarea. Cantar no es suficiente.Encontrar al otro que inicia la conversación que navega (y se desliza)por la espuma de los días es tarea (y sueño). Encontrar al otro y soñar y conversar no son suficientes tareas.

    Nada es suficiente porque todo el pastel está trufado de decepción y consternación. Eso enseña el arte. Hablar de notable, sobresaliente y matrícula de honor en el orden de la existencia es tara.

    Jugar en este suspenso es vivir sin pensar que al fin y al cabo nada es suficiente para aplacar el hambre.

    Gracias, Stalker

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