lunes, 7 de marzo de 2011

07:51.  Ayer regresé de donde había ido. No más de ochenta y tantos kilómetros hacia el norte. En el retorno, noche ya, mi coche marcó 110, 120 y hasta 140 km/hora. No me sentí especialmente mal en ningún caso. Horas más tarde, en el inicio largo del despertar, reflexiono sobre si esto(que aún no estaba escrito) puede tomarse como una confesión y mis palabras como una delación (delación de sí, autodelación). Como en los juicios de Moscú pero en versión "se acabó la intimidad, tía" del cosmos tecnológico. Veo al policía del pensamiento intentando golpearme con una flor (como en la canción de Lou Reed) y le digo:

- No confunda, señor; estas letras construyen un diario-ficción. Yo soy sólo un tipo de mediana edad que escribe en su cuadernillo algunas palabras mientras bebé té rojo (que inevitablemente se enfriará en los últimos sorbos).  Un tipo que se cansó de leer los periódicos y de visitar páginas erotizantes. Un tipo común. Un cualquiera. Basura blanca o funcionario vacante. Para nada, oigame bien, para nada violo el código de la circulación.

 Vale, el policía del pensamiento me golpeará igual y me exiliará con independencia de mis argumentos. Pero eso no quita para que esas palabras serían las dichas por mí (al menos antes de la tortura)

08:01.   En mi intento de conversión al estoicismo el primer problema con el que me encuentro es de carácter físico. Aceptar la percepción de la "naturaleza" de los estoicos no sé si cuadra con mi estado emocional o con la estructura profunda de mi alma.

Creer que mi alma tiene una estructura profunda es de un estoico que no veas pero supongo que esa forma de hablar es un giro adquirido que repito tontiloco sin el menor sentido crítico. La verdad es que no sé si creo en lo profundo(versus lo superficial). 

El otro día copiaba un fragmentito de Scholem (al parecer cita de Rosenzweig) en este sitio que quizás me inhabilita para el estoiciosmo:

"una línea de texto en el centro de la gran página en folio, enmarcada a derecha e izquierda por comentarios de todas las épocas"

Y comentaba:

Todo lo dicho es  excusa para la interpretación, la salida de tono o la infidelidad al sendero, la circunnavegación de un espejismo o el entretenimiento. El encuentro con una hermenéutica que sea hospedería para un vagar sin estrellas.  Más aún: la centralidad de la "línea de texto" es proporcional a su carencia (por olvido violento o piadoso) de significado primero. Toda frase nace excéntrica y se convierte en central sólo al despojarse de su sentido(del grito y la crueldad, del "ruido y la furia", que rodean a su origen) .

¿Puedo ser estoico si sucede que tengo la impresión de que debajo de las piedras del fluir existencial sólo se esconden gusanillos viscosos ridículos y algún que otro absurdo, a mil metros en diagonal de cualquier Providencia o Teleología? ¿Puedo entrar en la secta por la vía ordinaria si, como me sucede, me dejo arrastrar por espejismos ----- y cuando me dejo convencer por alguien de que no vivimos en él, cuando ya estoy a punto de comulgar con la realidad-real, me estalla en la cara la situación mostrándose la mayor de las fantasmagorías? ¿Y si toda situación en la que vivo es una sit-com aunque no por ello dejo de sufrir ni el dolor es menos intenso que en una tragedia? ¿Estaré más cerca del templo estoico si sufro en la voz media que percibo como comedia?

 El estoicismo me ayudará a vencer mi tendencia a la decepción. Me hará fuerte como un ranger y poderoso como un legionario.

Y con estas inquietudes en el sombrero, viendo el sol que se quiere ya primavera (aunque la luna se lo impida) cierro el minuto 08:26 de la mañana.

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