sábado, 31 de marzo de 2012

Cuentos Teológicos (004). Job-one-train


Señor:
nunca quise ser maquinista ni locomotora que arrastrara en su estela las vidas de otros. Ser vagón con compartimentos privados y frecuentes encuentros en los pasillos (cordiales conversaciones mientras se fuma un cigarrillo) era mi vocación y mi ruego. Sin embargo, tuviste a bien convertirme en máquina de vapor en los tiempos de la cibernética y acepté, como siempre, tu dictado. Tú eras jefe de estación y mano fuerte en el timón que mueve todos los trayectos. Asumí el cargo y di de sí lo poco o mucho que pude, sin olvidar que mi deseo último era dejarme arrastrar, ver proyectarse en la ventana los atardeceres nunca esperados y despertar, cada mañana, sabiendo que el conductor me llevaba por las sendas de la gloria, buscando la alabanza de la naturaleza y el paisaje. Ese era mi pequeño ruego, la petición silenciosa en todas las oraciones.

Me quisiste, ya digo, máquina para tirar de tres míseros vagones, y toda mi vida he intentado llevar el convoy al destino de cada viajero. No debo jurar que acepté el encargo porque no es necesario testimonio en tu presencia. Sin embargo, ¿soy digno de enojo y censura por no olvidar mi viejo proyecto de ser yo el arrastrado o, en sustitución, convertirme en pecio arrojado a una isla misteriosa de paz e irresponsabilidad?.

Señor, no hay estaciones de tránsito en el recorrido que me has marcado. Las vías se bifurcan cada poco y soy yo el que debe elegir el camino deteniendo la marcha y apostando por el cambio de vía con mis torpes fuerzas. Vivo en el incesante temor de un choque frontal y cada día debo de cortar el cuello de los suicidas que me salen al paso como mariposas negras. La selva tapa lo que debía ser un sendero de hierro limpio de vegetación y, en ocasiones, la espesura me hace creer en pleno día que el sol al final ha muerto. Me deprime ignorar cuánto en mi hay de obediencia a tu voluntad y cuánto de inercia sin valor ni mérito. ¿Acabó acaso la tarea y sigo yo representando el  papel de la marioneta mecánica de las viejas barracas?

Los espectros de los pasajeros me gritan que ya acabó la apuesta y que el diablo huyó de los márgenes de este mundo. Incluso algunos hablan de tu muerte por infarto. Ya casi ciego, avanzo por laberintos de bosque que escupen mosquitos y zombis. Elijo trayectos por el sonido de la máquina que parece querer ser, finalmente, la que me arrastre hacia mi destino. Ella cambia de agujas y se limita a susurrarme al oído que el carbón y la madera siempre son insuficientes.

Me desdoblo

Quizás sea un fósil angustiado por la motricidad geológica.



Leño (1978)

El tren
sube a mi tren azul
su dulce chimenea te puede dar
algo que hace tiempo buscas tú
si controlas tu viaje serás feliz.
El tren
un día yo quise viajar en él
subí despacio y me acomodé
vi rostros deshechos de satisfacción
si controlas tu viaje serás feliz.

El tren
después de latir a velocidad
ya va lento a su final
casi tú sabes cuando va a parar
si controlas tu viaje serás feliz

lunes, 26 de marzo de 2012

Cuentos Teológicos (003). El silencio de dios.

Damien Hirst

Harta de escuchar a sus vecinos y perder los nervios en la trifulca que los oídos sobreexcitados construían con fidelidad de copista, eligió echar mano de la antropología forense y percibir la secuencia de los actos muertos que traspiraba esa pared insuficientemente insonorizada. Arrojó los tapones a la papelera y ajustó la mejilla al muro. La pintura arañó su piel, protegida con la crema facial, a pesar de la pomada, sin respeto a sus intentos de aniquilar el paso del tiempo y mostrar, a la mañana siguiente, una buena cara. Oyó las voces del artificio televisivo y el ruido de unos calcetines de lana en la alfombra. Forzándose a pensar frases completas,dejó que las palabras golpearan en la insomne neurastenia.

 Y dijo en oración silenciosa:

01:17: Ella cruza las piernas para vencer el hormigueo. No lo consigue y se estira. Baja el sonido de la televisión después de que su pareja grite desde la cama baja el sonido de la televisión. Sube el volumen dos posiciones para escuchar las declaraciones de la madre de los niños perdidos y sentir pena. Recorre la senda de los mil canales. Está cansada y desazonada. No creo que intente pensar en nada aunque, sin duda, los pensamientos, bajo la forma de preocupaciones y reconstrucciones del pasado o del futuro, la poseen desde las pantorrillas a la nuca. No acostarse es su resistencia. Molestarme es un efecto secundario de ese fármaco de torpe rebelión. No la odio.

Suenan pasos en el rellano y los vecinos del C dan voces de sábado y borrachera (aunque es martes). Consigue ignorarlos. Pega su cuerpo un poco más a la pared. Siente el frío salpicar su abdomen con las vibraciones de la televisión. Consigue que una gran superficie de su piel perciba lo que sucede al otro lado, siendo su tacto el sensorioum Dei de esta noche de afrenta y apertura al mundo. Desea percibir cada movimiento del otro lado, ser una presencia en el más allá que consiga dominar hasta los sucesos más pequeños, los movimientos del alma, el volumen del sonido, el color de la pantalla.

   Y dijo más callada si cabe:
01:45: Se ha dormido y, en la profundidad de la inconsciencia, ha logrado no pensar en nada, morir frente al canal del tarot. Sus músculos se relajan en las posturas más insospechadas y le provocarán hormigueo (si es que despierta). Los suelos inician su caótica sucesión de crujidos y se apoderan del espacio. Se clavan los ruidos en mi piel que, ahora, ya se ha expandido por la atmósfera de la habitación de los vecinos. Sangro sueños mecida por el motor de la nevera.

La mujer del otro lado se despertó sobresaltada sobre las 01:15. Las hormigas le salían de la boca y de la nariz. Sintió que era observada por algo y se santiguó. Se hizo el silencio de las dilataciones acentuadas por coches en la lejanía. Formaban versos imparisílabos. La mujer de este lado también se metió en la cama y cerró los ojos. Besé su mejilla marcada y absorbí todo su malestar. Tracé tres cruces - en su frente, en sus labios y en su pecho. Se quedó profundamente dormida y mi buenas noches dibujó ondas de colores en el lago de la noche.

domingo, 25 de marzo de 2012


RECETA TAMBIÉN VÁLIDA PARA EL AMOR (Aníbal Núñez)

Hay dos formas opuestas de profanar el agua:
recomendarle al río que se lleve
las serpentinas fétidas, el vómito
fabril, risas fecales
lejos de la ciudad:
alguien olvida
que el agua es una casa
la casa de los peces
la casa de las algas
la casa del insecto, la casa de los cristales…
la otra forma consiste simplemente
en pretender un agua
químicamente pura


Lo mismo vale para la escritura y este empeño mío en usarla como fondo de pensiones o terapia de flores. Nunca he podido vomitar a gusto en los golpes del teclado (tampoco cuando era el bolígrafo el que corría por la hoja en blanco). Es vieja la ley del dios salvaje que se me impone cuando atempero mis nervios en las letras. Los peces no son personajes planos porque me niegue a reconocer su presencia y los ignore en mi descripción. No hay posibilidad de títere ni de marioneta emnacipados de las normas de la ciudadela de la escritura. Los peces están ahí, a la caza y captura del insecto, olisqueando los grumos de mi derrota, indiferentes como los dedos de dios ante el muy civilizado cambio de horario.

No es la casa de la escritura el espacio de civilización que promete el inicio de la película - un dios salvaje(Polanski) -, esa reunión para el acuerdo en el que todo se arregla sustituyendo "armado con un palo" por un "llevaba un palo". La facilidad del borrado es sospechosa. Habitan, en la geometría irregular de la tachadura, cristales que reflejan la lógica y la sinrazón, algas que se enganchan en los pies del nadador por muy desnudo que vaya, simulando criaturas marinas que no prometen, precisamente, un suave susurro de melancolía. Viven en las aguas sirenas con vaginas de escamas y Ofelias suicidas sólo aptas para necrófilos.

Pero, de igual modo, se profana el acto de la escritura imaginándola dueña de nuestros movimientos y como destino de mundo autónomo. Es mi vómito terapéutico quien colorea los reflejos y es mi alma la que encarna su gloria (como las criaturas revelan al dios). Podría cortarme los dedos y negarme a follar con las sirenas. Sin mi, las palabras amor, fraternidad, egoísmo, ratón o pez espada mostrarían su fatal precariedad de flatus vocis.

Mucho cuidado conmigo. Ni el agua es sagrada. Y puedo ser más civilizado que el más salvaje de los dioses.


miércoles, 21 de marzo de 2012

Al día de hoy


Las tribulaciones,pulverizando mis torpes herramientas y la pueril ingeniería emocional con la que estoy dotado, hacen brotar -en el campo de batalla que me habita- sólo los hierbajos de la impotencia y acaban por romper la relevancia de las cosas (su perfil). Todo se relativiza (o nihiliza) en una especie de papilla, fluida y muy desagradable, que ingiero empujado por esa fuerza de la naturaleza que llamamos el día a día. Incapaz de encontrar un camino, la perspectiva de nuevos retos y tormentas (o esperanzas y reinicios) se vaporiza, se inhala sin reacción ni náusea. Todo es atmosférico y nada, nada, parece sólido. (Podría ser un diario, 20.03.12)

***

Leo el Libro del amigo y del Amado de Ramon Llull:

“ Hubo discusión entre los ojos y la memoria del amigo, porque los ojos decían que es mejor ver al Amado que recordarlo, y la memoria dijo que por el recuerdo sube el agua a los ojos y el corazón se inflama de amor”(18).
“Preguntó el amigo al entendimiento y a la voluntad cuál de ellos estaba más cerca de su Amado, y ambos echaron a correr, y el entendimiento llegó a su Amado antes que la voluntad”(19)

No puede sorprendernos que las cualidades que del amigo se subrayan – la memoria y el entendimiento – sean aquellas que en el Amado menos se han destacado en la historia de la divinidad. Dios carece de memoria, no juzga en base a los recuerdos (y sus nieblas) sino desde su ojo omnipresente (y abrasador). De igual modo, destacamos y rezamos a la voluntad de Dios, a su querer, más que a su entendimiento (aunque este también sea infinito en su poder). No le pedimos una evaluación objetiva e intelectual de nuestros actos o deseos. Queremos su piedad, su fuerza perdonavidas, su amor. Esta complementariedad mística - al menos en LLull - entre el amigo(memoria y entendimiento) y el Amado(voluntad y percepción), puede ser entendida desde una máxima que cualquiera entenderá:


No destruyas lo que quieras conservar(ni lo otro).

Desde luego, es fácil crear y romper puentes. Sólo la creación nos exige un poco más de paciencia y dedicación. Lo realmente difícil y desazonante es la tarea de reconstruir los lazos quebrados. Para reparar puentes la inteligencia debe jugar con sumo cuidado con la memoria y el olvido, hacerse el tonto en ocasiones, payasear sin dejar de ser serio en las pretensiones. Las causas de la afrenta nunca deben expresarse ni debemos elaborar memorandum de agravios. Pero las huellas achicharradas de las heridas deben poder ser contempladas como en un museo sacro, en silencio, intercambiando miradas.

Todo cuento teológico es un apunte de esa reconstrucción que, cualquier mente inquieta, considera ya, desde el inicio, imposible. Sólo un entendimiento cargado de memoria puede procurarse la faena, sabiendo que la voluntad está aún lejos de la meta (como la tortuga en su carrera imposible con la liebre). Por otra parte, toda la presencia histórica del Dios-Amado es la sucesión de torpes intentos de hacerse con el siglo, con el perfil de las cosas, con la peculiaridad de la creatura.

domingo, 18 de marzo de 2012

Cuentos Teológicos (002)

Y si dios hizo al hombre
a su imagen y semejanza,
cabe decir que dios se parece
al hombre


Introducido mi pene en mi vagina, no puedo confirmar si elegí o no la eyaculación en mis entrañas. La fuerza - los humanos la llaman deseo o amor pero caben más nombres en una disyunción infinita - me poseyó con tanta violencia, en aquel instante de lo eterno, que no he vuelto a practicar el acto creador. Me emasculé, dejando se ser semejante al humano en la primera jornada de la génesis, cuando Adán era solo proyecto y Cielo y Tierra anunciaban el largo parto. No volvió a mí esa fuerza que amenaza mi identidad con furia tierna, un dios tras Dios, la extraña necesidad que aparece de pronto, me anula y posee y, a la par, deja bien claro que fui yo el que eligió copular, llegando al final, hasta la última gota, responsable de la creatura, de esa tan costosa gestación y parto que me exige descansar en el fin del proceso. Dinámica que no acaba porque ella, la fuerza, se extendió en el mundo, en los humanos, sembrando la responsabilidad innegable del saberse libres de retirar el pene de la vagina, de correrse fuera y no iniciar la generación que, con tanta fuerza, parece que necesitamos.

viernes, 16 de marzo de 2012

Cuentos Teológicos (001)

Y verdaderamente ilusos en sus aportaciones,
su pensamiento es esquirla del idiotismo.


Dice en su no decir:

no se hartan de aplicarme a la conjura existencial queriendo, eso no lo explayan, sentarme en la mesa para dar dignidad a sus eructos. No combino bien con la existencia - finalmente puedo resultar indigesto. Si algo,soy la ausencia en todos los simposios y ceremonias, el frío del aislamiento y la falta, el deseo de abrazar al extraño y caer fulminado de amor o navajazo.

domingo, 11 de marzo de 2012

EQUIPO DE PROTECCIÓN INDIVIDUAL (EPI y 06). De sombra y ciudadela


Lara (Burgos)


Hay algo desagradable en la expresión dominar el paisaje.

*

No es tristeza - o sus sucedáneos indigestos - lo que anuncia la percepción de la tribu subiendo a lo alto del cerro para proteger vida y hacienda de los otros que acechan. Es desagrado, hostilidad contenida por impotencia o aburrimiento, al sentirse preso de sí en la ciudadela, rodeados de puentes rotos y embotados en una fortaleza que anuncia su ruina. Desagrado y vergüenza por abandonar la sombra del árbol a la suerte de los romanos o los sarracenos.

*


Pierre Hadot alude a la imagen de la ciudadela en su introducción al pensamiento de Marco Aurelio (La citadelle intérieure). Dice el manual estoico que debemos despreocuparnos de todo aquello que no podemos dominar - el ruido y la furia de los enemigos de nuestra paz interior que desean adueñarse del alma - para centrarnos en el control de las emociones, esas que, al parecer, sí son siervas nuestras, tarea en la que la escritura juega su papel y su función, ejercicio espiritual de resistencia, máscara de monje o sabio, mercenaria de oficio en la voladura de los puentes con ficciones-explosivas.

*

Hay algo desagradable en el estoicismo, la escritura y esa costumbre de subir a lo alto del cerro para, abandonada la sombra del árbol, dominar el paisaje que recorren romanos y bárbaros, sarracenos y neoliberales, la vida y la muerte.

*

No dominamos el paisaje y, pretenderlo, no es triste sino desagradable. No hay equipos de protección individual ni ciudadelas de la intimidad. No hay terapia que tranquilice el ruido y la furia. Desertamos - y balbucea justificaciones el ventrílocuo que nos domina. Subimos al cerro y queda abajo la hermosa sombra del árbol.


*

Escribir para esto, para dejar el llano y construir una ciudadela, es tan idiota como creer que dominamos el paisaje porque, sudados, alcancemos la cima y, desde allí, creamos que lo vemos todo.


sábado, 3 de marzo de 2012

EQUIPO DE PROTECCIÓN INDIVIDUAL (EPI, 05). La Tortuga

La tortuga se dice animal de la resistencia aunque, en términos militares, más bien provoca la risa.

La semejanza entre el tanque y la tortuga es aparencial. Las unidades de acorazados forman la caballería.

La tortuga dicen que vive muchos años. Su longevidad nos deja perplejos y da que pensar a las meninges: ¿realmente es tan importante la duración?.

Ser tortuga no es equipo de protección individual homologable. Mi avatar como tortuga es signo del fracaso de algo o alguien. La bicefalia salva este desaguisado existencial en destellos de duración micro.

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REGINA JOSÉ  GALINDO: CAPARAZÓN (2010)


Dice Regina: "El miedo en su forma sonora, en cada estallido, en cada golpe. Mi cuerpo desnudo permanece en posición fetal dentro de un domo blindada. Un grupo de individuos, armados con palos, golpea frenéticamente el domo hasta destrozar sus propias armas".


Quiere llover. Nace el dualismo al caer el alma en la caída. La materia no es cárcel - dice Regina con acierto, tachando el platonismo - sino domo,mineral. Quizás por eso la piel de L ama los objetos inanimados.


Llueven mis semejantes bajo la forma de otros. El padre y el hijo fuertemente armados.
La abuela Victorina temía los nublados y me cantaba canciones bajo las mantas. Letanía de su infancia que era, por arte de magia, mi infancia. Quizás por eso L ama y odia las mantas.




Llueve y se marca el ritmo en la materia - como coraza - y en la piel - como tatuaje. Nacen la acústica y el pentagrama. Siguen siendo mis semejantes, mi papá y mi hijo. Quizás por eso la piel de L busca (sueña) el amor y la conversación en el espacio vacío entre esas notas musicales.



Miran el paisaje de lo que llamaron batalla. Interpretan como hermeneutas asustados por el repentino silencio. El ángel anuncia algo. Vendrán nuevas músicas que pondrán a prueba la materia. Quizás por eso Wendy me dice que no hay equipos de protección individual. Tienta a mi piel el aire de un crimen. La muerte de la tortuga bajo el domo. Puede que nada quede ya en la semiesfera.