martes, 26 de junio de 2012

Jenny y el amor



Mujer,
con fuego y con valor,
ya estás aquí junto
al trabajador

Millones ya
imponen la verdad

¿Puede trabarse una historia de amor en el espacio abierto por los versos de esta canción, espacio seguramente menguado por la fe en las convicciones y esperanzas que expresa?

Hay quien cree que el amor florece en todas la tierras y hasta entre los sintierra.El amor es, para estos, utopía.

¿Cómo afecta a la amistad y al amor el contexto de la politización voluntaria y total de la vida, digamos entre los militantes de un partido o grupo clandestino?

Hay quien dice que el amor destruye los muros más altos por su sin-poder como de hormiga- atómica . El amor es capaz de crear un mundo en el detalle compartido más pequeño. Las cositas del amor. No precisa del poder, su opuesto sedicioso (¡Já!)

¿Qué queda del amor en la lucha y en la venganza de Jenny, la de los piratas?

Corrompe y pulveriza el juego del poder ese extraño sentimiento del amor y la amistad. Es el poder la mejor de las vacuna contra esos males.


¿Quién soy yo? No hay ninguno que lo sepa.
Hacia el alba me verán ir por la calle.Se dirá,¿quién es la que va ahí?
Y me preguntarán: ¿a quién cortamos la cabeza?(...)¿Quién debe morir?Y entonces se me oirá decir:¡todos!


domingo, 24 de junio de 2012


en el confuso estilo


como cuchilla que acaricia las venas de la mala nostalgia
percibo el billete del autobús que tomaba para bajar a la barriada

Un tique pequeño, quizás un 5 x 2, en el que minúsculas letras negras prohibían pérdida o rotura
- - - amenazaban las hormigas con la condición institucional del emisor

Sin alusión al trayecto
válido para cualquier trayecto


*****

Cuando el billete era de ida y vuelta estaba cruzado por una línea roja.
Cuando el billete era de ida y vuelta había que guardarlo y protegerlo con la vida y el recuerdo.

Garantía de la posibilidad del regreso,
balsa para la huida del lugar que amamos.


lunes, 18 de junio de 2012

Efectos colaterales de un vigilante de las Pruebas de Acceso a la Universidad .




Has sido estos días corrector-vigilante en las Pruebas de Acceso a la Universidad. Hace años te nombraban solo corrector aunque también ejercías la tarea de control. Ahora dicen corrector y vigilante, con conjunción que une la sapiencia del juez con el ojo avizor del policía. Es tierno este ataque de realismo nominalista para identificarte.

****

Estás en una gran sala de la Politécnica de estructura cúbica y con dos grandes columnas de hormigón que sujetan su techo a quince o veinte metros de altura. Supongo que, en la idea, ese espacio debía destinarse a la investigación o a pruebas de taller. El espacio es más bello que un gimnasio o polideportivo. Un chico nos pide que no le coloquemos cerca de la columna, amenazado por su sombra de metro y medio de diámetro. Le produce desazón estar pegado al cemento, en el hábitat de la grisalla.

No es capaz de sentir la piedad del espacio desangelado.

No se cambió al chico de sitio.

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Dices: “quedan quince minutos para que acabe la prueba”. Te gusta tu voz en la sala habitada por el susurro de las hojas de papel y el ruidito de las sillas que chirrían dentro de la respiración adolescente. También sientes atracción por tu letra, escrita con bolígrafo azul en un papel de examen, redactando este fragmento que ahora trascribes. Aparecen todas las letras, redonditas e inteligibles. La ternura de las cosas.

****

Dilema. La norma dice claramente que solo se puede entrar en la sala de examen si se muestra al vigilante la acreditación y el DNI. Cuando los alumnos salen, finalizado el primer ejercicio, dejan el carnet y la documentación dentro, por descuido o intentando adueñarse del espacio con esa espontaneidad tan bonita en la gente teen. Evidentemente, cuando de nuevo quieren entrar, el vigilante aplica la norma e impide su paso porque no tienen acreditación fuera de la sala, en el limes. De ese modo, los individuos se enfrentan a una situación en la que, si quieren introducirse en la sala, deben poseer el documento que se haya, precisamente, en la sala.

¿Cómo salir del entuerto? Solo se puede rompiendo la universalidad de la norma o, seamos humanistas, flexibilizando su interpretación. Los chicos y chicas entraron en la sala sin poseer acreditación porque el vigilante confía en los rostros jóvenes que ve o porque más tarde, en el futuro dilatado, se podrán comprobar sus identidades o, en fin, porque ya entraron una vez y suponemos que las condiciones del solicitante no han variado en un par de horas salvo por esa tontería de la acreditación que demuestra que son solicitantes.

La hermosa flexibilidad interpretativa nos impide terminar jacobinos del culo y guillotinar a la masa estudiante olvidadiza. Los chicos entran porque cuando se les nombra dicen “oui, c´est moi”, el vigilante reconoce cuerpos y rostros y se supone que ningún pretendiente ilegítimo va a desear entrar en ese espacio cúbico. Suponemos la ausencia de malicia y actuamos con flexibilidad sin necesidad de decir que no hay normativa.

En las Pruebas de Acceso se pide una corrección flexible, suponiendo que el alumno está de hecho preparado para acceder a la universidad aunque el documento que lo acredite esté dentro de una sala cúbica

Todo dilema se supera asumiendo la falta de malicia.

Esta situación parece un sueño con apariencia de paradoja lógica.

domingo, 10 de junio de 2012

Prédica nihilista (a mi pesar)


Garnerín se arroja en paracaídas desde un globo en 1797


En la navegación aerostática, ausentes los ejes determinantes del arriba y del abajo, arrojar lastre por la popa puede ser el camino más directo para chocar violentamente contra algún suelo.




Comentario: En el trascurso de la vida, hermano, te enfrentarás en ocasiones con la enojosa tarea de realizar una mudanza o considerarás deseable un corte radical con tus costumbres, ideas y emociones. En esos momentos se hace más necesaria que nunca la entrega a un cartógrafo o piloto que te marque lo correcto y lo incorrecto, el este y el oeste de tus emociones, el arriba y el abajo de tus deseos. Sin esa rosa de los vientos, en las bifurcaciones del destino que exigen acción precisa y, a ser posible, quirúrgica, sabes que delimitar qué es lastre en tu vida es tarea imposible.


Es humano destino contemplar la quema de las últimas cartografías personales. No hay cura ni terapia que tome en serio sus planos de huesos y conchas. No hay pilotos ni héroes imprudentes. Quedan, última esperanza, dioses desconocidos (o el dios de siempre se ha tornado el gran desconocido y como si fuese otro, el inexistente, el yo no soy nada que hace burla y gana al yo soy el que soy bíblico).

Debes olvidar tú solito, sin la ayuda de otros, engañando a la memoria y forzando el subrayado por tus propios medios. Olvidar según qué cosaspuede conducirnos a mantener la herida infectada. Cortar por lo sano con una situación para intentar sobrevivir y elevar de nuevo el vuelo y la dignidad, puede llevarte a acabar, finalmente, en violento choque contra el suelo. El suelo que te atrae está arriba y abajo (ni salva el este ni el oeste).

Porque el cielo tiene su techo que, bocabajo, lo mismo es que el suelo. Y, en ausencia de cartografía, lo mismo es el subir que el bajar porque en los extremos habita el hostión.

Pero el gran batacazo puede evitarse, dices. Es tarea del navegante saber qué toca: tirar lastre o reducir la temperatura del aerostato,  evitar el suelo o  el techo, elevarse y  descender. Subir y bajar  con los ojos puestos en lo más cercano para olvidarse del ascenso o descenso. Evitar todo en la anorexia completa. Para el nihilista cobarde que eres, lo mejor es no moverse de la media voz y de la atmósfera en calma. Sueños de opio.

Así que, amigo, muestras indiferencia en todos tus actos sabiendo que nunca predecirás con acierto. Elige si serás minimalista o barroquizante en tu topetazo. Llama a tus tropiezos y caídas topetazos. Rebota y sonríe.

Garnerín, para intentar subir más alto, tira el lastre más preciado: se arroja a a sí mismo del globo para elevarse mejor allí donde puede hacerse, sea, en el descenso libre. Es hermoso que, en la caída, el para-caídas lo primero que consigue es elevarte, engañarte amoroso con la ascensión para , más tarde, poco a poco, como un diletante del ser, reconocer que la caída es inevitable. Tocar suelo con un beso.

jueves, 7 de junio de 2012

Entremés saleroso. Memento mori, memento labori




Digo y escribo:

Trabajar muchísimo en las tareas mecánicas que pagan mis facturas
para que el tiempo pase rápido


en todo momento con disciplina y dedicación
completa al engranaje


a mayor gloria de la velocidad que vence los andares zambos
del tiempo que huye


Es ese mi ejercicio espiritual de la jornada.

Digo y escribo:

Memento labori es un Memento mori invertido pero, a la postre, llegando a la misma conclusión.

Pensar el tiempo solo es sano para el alma si provoca risa, sonrisa y carcajada.

Superioridad de la comedia

Digo y escribo:

El memento mori imagina la violencia del frenazo del tiempo y del pensamiento en el final de lo sucesivo. Allí donde uno se muere, se coloca la imaginación aterrada a la que solo salva in extremis, nunca mejor dicho, la razón travestida de sacerdotisa parmenídea que anuncia la broma del tiempo, su radical inexistencia.

Tiene su gracia frenar en el final:
el coche que se estampó contra el árbol también frenó
impecablemente al final de su escapada.

No se las daba de filósofo.

Digo y escribo:

El memento labori, la dedicación exclusiva al engranaje de los quehaceres, un estajanovismo desideologizado y despolitizado, el trabajo como vía de huida, la laboriosidad compulsiva, pretenden quebrar la cadencia del tiempo, anular acelerando, hacer correr al cojitranco tiempo.
La expresión “el tiempo pasa rápido” exige risa y comentario. Creemos, a tenor de la frase, que el tiempo tiempea a destiempo, saltándose su propia pompa y ceremonia en la aceleración de su paso. Anda raro como el cojitranco y sus zancadas deshilvanadas, como de gigante enano.

Pero es idiota.

El tiempo no puede pasar rápido. Realmente nada es rápido ni lento. Todo es a su tiempo porque él, el Señor del antes y después, marca ese horizonte de lo temporal y sucesivo sobre cuyo fondo trazamos lo que pasa. Y lo que pasa simplemente discurre, ni más rápido ni más lento. De igual modo que se frena siempre al final, y en esa obviedad descansa el memento mori, el tiempo pasa a su tiempo, en su tiempo, egótico en su paso inimaginable. No somos ni liebre ni tortuga ni zambo ni plusmarquista ni mal danzarín. El tiempo no tiempea a destiempo ni yo puedo hacer nada para que el tiempo pase rápido en este mes de junio. La razón me salva en la carcajada y, sin embargo, me dejo follar por su doble travestido de sacerdotisa antiparmenídea.


No alcanzo satori. Mecachis.

Esto no es aún zen, ni místicismo castellano. No, no, no. Estás, compañero, en la fase de la perplejidad, a punto del idiotismo, ese idiotismo que debes mirar a la cara para hacerlo tu amigo.

En el tiempo perplejo vives, haciendo como si trabajaras más y, así, el tiempo pasara más rápido. No pasa nada más rápido ni cabe la vida en la lentitud del tiempo. En el final todo es frenazo y, en la media res, tono salmódico. No canta el tiempo, filósofos, arrastra sus zapatillas del alba al anochecer.

Un poco de sexo metafórico:

 El amante puede acelerar su envestida para correrse pronto y salvaje o demorarse en tantrismos táctiles e idas y venidas, frenar la eyaculación - ese memento mori de la carnalidad - en paseos espaciales por el cuerpo que el tiempo contempla.
La ilusión del orgasmo sexual: en el climax, el tiempo se paraliza. Mentira. La corrida es el climax de la fantasmagoría, esa loca de la casa que dice tonterías como que puede parar el tiempo, hacer que corra más o lentificarlo o pararlo. Nadie se corre en el tiempo.

Tempus fugit. Somos tortugas tras la liebre.Solo podemos huir con el que huye, amiguitos todos del tiempo monótono, like rolling stone


Imágenes:



 Frans Hals: Joven con cráneo. Vanidad(1626-8)

Alekséi Stajánov y un amigo


martes, 5 de junio de 2012

Auster(y 5). Diccionario de la Debilidad: Contingencia



Fuera de la Llana de Afuera (Burgos, circa 1978)


A Montse, si existe


Ahí tuvo lugar y no fue crimen. Juzgue la historia si evaluamos el hecho como estupidez o instalación naíf-uy-qué-mono de tus inicios en el universo del arte o la vida. En ese punto de cruce de líneas, acercándonos hacia aquella puerta del fondo donde dos escalones conducen a una neocueva adolescente, imaginamos los dos a una joven besándote. No eras allí L sino Fire full, the punk o algo así que tampoco entonces dominabas el inglés. Pero estabas, abierto a las contingencias.

Y ella besó tus labios. Olías su cuerpo y el pequeño sonrojo con el que animaba su cara, rostro sano y bello de chica de pueblo y de leche de vaca en su desayuno. El perfume y el tacto entraron directos en el alma, como un chute en el centro de tu cerebro. Te besó y tú, Fire full the punk, proto-L,mordiste sus labios, respuesta injusta e impía ante la violencia del beso. Ella te preguntó por qué la habías mordido o, quizás, lo exclamó mirándote a los ojos, sin dar mayor importancia al caso,pequeña sorpresa de la tarde, nada definitivo, nada grave cuando el espacio está lleno de mil labios. En los labios besados y mordidos emerge la bifurcación de destinos, de tu destino sin providencia, Luis, tu destino como criatura precaria, contingente, filósofo escéptico, poeta sin poema, libretas, piel que tributaría por el pálpito de la piel todo el afán de la escritura. O no, que la contingencia hecha carne se convierte en fuerza ignota.

Te gustaba, tenía un buen polvo y ganas de magreo.

... luis, tú no hablabas así en aquellos días ni lo haces ahora, que no has aprendido a relajarte ni asumir que hay situaciones en las que ellas deben ser objetos de carnicería o entremés cómico de penal macho, estructuras de conquista o percepción objetual. No aprendes, L, te vence siempre un fantasma no sabes si romántico o eunuco. Como a los idiotas de los chistes, te gusta ver la cara de las actrices del porno, sus ojos y sus gestos teatrales. La percepción directa de sus genitales es trago que se ha de pasar para contemplar ese rostro que te espera, dios mediante, al final de la escapada, hogar de amistad, charla de entrega, porque te entregas a su conversación por adicción a la belleza del gesto y del habla. Que así eres, desde antes de aquel beso que se despertó mordisco y leve sabor a sangre. Te gustó su sangre y ahora te viene a la memoria un nombre: Montse. Monste y tú en la contingencia del punto 1 de la foto, iniciando una escena que en tres actos se difumina como memoria - ella lo olvidó todo, seguro, a los dos días. Tú lo has recordado desde entonces.

Te gustaba, tenía un buen polvo y ganas de magreo pero con aquel mordisco cerraste la puerta a tu historia con Montse.La pieza entera de la existencia, antes de que en este diario de otoño solo quedaran los restos, tenía una puerta con su nombre. Puerta Montse. Puertas cerradas y puertas que se imaginan cueva, matriz, charla, juego o teatro. Lo que te gusta, viciosillo, la piel y la palabra. Podrías haber aceptado la violencia del beso de Montse, ese beso que en abstracto tanto deseabas. Se impuso tu distanciamiento del mundo y una dignidad impuesta por el nombre (punk). La barrera de sangre en los labios dulces. La fuerza resultante de tu ambigua posibilidad fue una bifurcación por la senda 4 y no por la 3 (ver imagen).

Otro día, no mucho después, aceptaste la batalla de las lenguas y los labios.

La precariedad que te habita es hija de los labios de Montse, ese leve sabor a sangre en la saliva, aroma de un cierre. En su honor, dices hoy mecachís debí besarla hasta la erosión de los labios.


Deconstruyes el arrepentimiento. No como periodista ni como profeta. Como showman de Cabaré Melancólico

..... y miras de reojo la mala hostia que campa a sus anchas

domingo, 3 de junio de 2012

Auster(4). Contingencia






BEMENT, Illinois.— 1955.
© Eve Arnold / Magnum Photos


Doy gracias a dios por la ruina de mis accidentes, 
matriz de las cicatrices que marcan mi rostro

A todos aquellos que colisionaron conmigo. 

Hoy soy nietzscheano: 

Amor fati!!




“El inventario de tus cicatrices (…) Rara vez piensas en ellas, pero cuando lo haces, entiendes que son marcas que te deja la vida, que el surtido de líneas irregulares grabadas en la piel de tu rostro son letras del alfabeto secreto que narra la historia de quién eres, porque cada cicatriz es la herida de una herida curada, y cada herida era resultado de una inesperada colisión con el mundo; es decir, de un accidente, de algo que no debía ocurrir a la fuerza, porque por definición un accidente es algo que no sucede necesariamente. Acontecimientos contingentes en contraposición a hechos necesarios, y mientras te miras al espejo esta mañana comprendes que toda tu vida es contingente, salvo por el único hecho necesario de que antes o después tocará a su fin” (Paul Auster: Diario de Invierno)


Con demasiada frecuencia consideramos que lo contingente, ese accidente inesperado, la colisión para la que no habíamos puesto plato en la mesa y se presenta intempestiva en el banquete, pudo no haber tenido lugar. Eso marca el canon del diccionario y la biografía de la tribu. Sucesión de accidentes nuestro ser, decimos, no debimos haber tenido lugar.Y ese decir es cierto, decimos, porque se apoya en Dios, nombre antiguo del Destino o el Sistema o la Circunstancia o las diversas Estructuras de Emplazamiento y otras Plataformas, todos con la misma cara, ese amante que nos visita por las noches y nos dice gatito, no debió pasarte esto. Solo debiste tener un poco más de fe en mi. No niega mi alma que, fuera de toda duda, el accidente acaeció pero, amante de la geología más que de la botánica, precisamos que carece de sustancia el accidente porque pudo no haber sido, que nos lo dice quien sabe,y debe ser arrinconado frente a esas potencias de las Necesidades que nos visitan: la muerte, el destino, la sobredeterminación. Eso indubitable, lo que solo nos roza y nunca se queda después de follarnos, es lo que nos define y perdona los accidentes. Lo real que libera de las cicatrices. Somos por ellas, por las fuerzas de las plataformas, porque ellas nos rozan y, tras beso o bofetada, se largan con su esposo . Ay el vacío de su ausencia. Pensamos así. Por tradición. Y la filosofía no ha conseguido eliminar el mal hábito (quizás, dicen muchos, no sea vicio del pensar, sino virtud).

ORACIÓN
Oh, señor: Cerraré mis orificios a su presencia y, aún así, ustedes me violarán.

Soy la precariedad de todos los accidentes, el humo de la batalla cósmica, el suspiro.

Todos mis accidentes y colisiones con el mundo derrumban mi ciudadela, el tálamo nupcial donde me habita el destino.

No quiero tu cama, ni las murallas.

Soy el hijo de las colisiones. No reconozco a mi padre ni a sus ancestros.

Soy y mi ruina es la prueba.

Soy el hijo de la violación y en ella encuentro la fuerza de mi contingencia.

viernes, 1 de junio de 2012

Auster(3). El resto, los restos. El viaje de invierno en otoño



James Mason vs Humbert Humbert
Lo-li-ta




cuesta abajo en mi rodada,
las ilusiones pasadas
ya no las puedo arrancar.
Sueño con el pasado que añoro,
el tiempo viejo que lloro
y que nunca volverá
(Gardel)

Anónimo: 31 de mayo de 2012:Quizás lo importante no es si se ha dado o no ese cambio de base que planteas puesto que sigues barajando sentimientos ambiguos que te hacen dudar y por tanto estás en movimiento y evolución. Y es que cuando uno está en su propia isla tiene pocos puntos de referencia. Tú última pregunta me lleva al tango de Carlos Gardel "Volver" y a su última estrofa: “Pero el viajero que huye tarde o temprano detiene su andar... Y aunque el olvido, que todo destruye, haya matado mi vieja ilusión, guardo escondida una esperanza humilde que es toda la fortuna de mi corazón.” Suerte Sr L por ese resto del mundo que te espera.

Querida Madame Anónimo:

Ambigua la suerte que al final me desea. Tan ambigua como mis sentimientos que suben y bajan en su condición de veleta o viento o Humbert Humbert. Cartógrafos todos de la isla de L. Vocación mineral en el fondo.

Pone velas muy amablemente por "ese resto de mundo" que me espera y, tirando del hilo, la palabra "resto" me salpica la cara. Convierto en plural eso que me queda y heredo, pienso que aguardan en el mañana "los restos" del mundo, el final de un banquete, la migas de la gran comilona de otros, de la propia Madame Anónimo, qué sé yo. Un tango que bailaré sin los dioses lo permiten.

Con la esperanza de llegar a los restos, al postre o al café, intento recordar "lo otro", lo que no eran restos de nada sino la pieza entera, el total de lo que me esperaba hace 9, 19, 39, 49 años. No caigo en la magnitud de lo que me tocaba en justiprecio por el hecho de haber nacido (lo que, mismamente, Calderón llamaba "el delito cometido"). ¿Cuál debía ser el tamaño de mi isla? ¿Cuáles mis instrumentos de cartografía? No recuerdo, de veras, la magnitud de la causa ni la elevación de la colina desde la que debía otear el paisaje. ¿Hubo alguna vez pieza entera? Seguro que sí, si es que ahora tocan los restos.

Mañana tocan restos. Como en el día post-fiesta, el post año nuevo, cuando la comida es vieja y recalentada. Me gusta la decadencia de ese rito, el choque de realidad que implica contemplar el lujo y el cuidado de la comida de celebración en el día después. Tierno. Igual que los restos de la vida. Sin embargo,como estoy en una isla(propia), mis restos son en parte pecios de naufragio, ni siquiera míos, fragmentos de otras vida, de otros banquetes. Mi vida como otra vida, la de otros.Je suis un autre

¡¡Y luego me dice que sigo barajando sentimientos ambiguos!! No se me ocurre otra cosa que la ambigüedad o, mejor dicho, al que maneja el faro o el molino de mis emociones,pensamientos y actos cree que la mejor respuesta es la ambigüedad sentimental del que sigue pensando en términos de fidelidad y traición, como si fuese un antiguo, casi un personaje secundario del antiguo testamento.El convidado de piedra en la cena de Baltasar

¿Solo restos? Si solo queda "un resto" la tentación de huir podría hacerse más imperiosa... O el deseo de ser un piel roja(al modo Kafka). Un piel roja, a caballo, recorriendo las grandes praderas que ya no son suyas sino del hombre blanco.

Muchos saludos y gracias por sus deseos y palabras. Me encanta que me hablen.



martes, 29 de mayo de 2012

Auster(2). Contingencias y extrañas permanencias

  El mundo todo que refleja subsidiario la repugnancia hacia ti y tus impotencias y tus cobardías (29 de mayo de 2012)



Escribía el 26 de mayo de 1994:

“Me preguntas qué virtud es la que más estimo. Digo: amo la fidelidad. Ser fiel implica no abandonar en el olvido, contar con aquello que hemos decidido introducir en nuestra vida (o que se ha metido en ella y no hemos rechazado). No abandonar la presencia de los amigos, actuar siempre teniendo en cuenta su hueco en mi alma, aunque haga años que no nos vemos. Fidelidad: no desprenderse de las teorías aprendidas, por equivocadas que nos parezcan. Las besaremos mientras las desmontamos.  Querer leer otra vez los libros que una vez nos conquistamos o nos conquistaron. Anhelar visitar las ciudades ya recorridas antes que dejarse llevar por el afán de nuevas ciudades. Cumplir con el deber de no olvidar.

Odio la traición. El que no se cuente conmigo para crear un marco de vivencia cuando yo debía estar allí. Sentir que los otros (amigos, libros, ciudades) no han hecho un hueco en su conciencia para que yo pueda  ocuparlo en cualquier momento. Que el afán de novedad nos reduzca a un nombre olvidado.

Desprecio, pues, a todos aquellos amigos, calles o textos amados que han seguido desplegándose sin tener en cuenta que yo estuve allí, que yo debiera estar aún allí si fue verdad (y no engaño o sueño) que en aquellos recodos del presente de entonces hacía mi hueco con ellos, siendo con ellos.

Desde luego, esta búsqueda y estos odios ( a la fidelidad y la traición) se basa en sentimientos no racionalizables. Las palabras que aquí utilizo son, pues, en el mejor de los casos, pálidas metáforas de la fuerza de mi conciencia básica”

¿He cambiado de base en estos casi 18 años? ¿Soy fiel a mi mismo o un traidor?

domingo, 27 de mayo de 2012

Auster (1). La segunda persona



Lees el Diario de Invierno de Paul Auster y decides, como él, utilizar la segunda persona del singular para referirte a ti mismo. Yo soy un tú y digo, por ejemplo, que ahora escribes en el ordenador, de mañana, replicando por enésima vez ese ritual de escritura que te ha acompañado desde la adolescencia y que, sin embargo, nunca te ha llevado a nada, ni a la obra ni a la publicación. Y no por falta de deseo sino por pereza, sobre todo falta de laboriosidad, pero también vergüenza o miedo a algo, quizás al fracaso y la decepción o la notoriedad, miedo a la exposición. Siempre has buscado un descubridor - y una musa - porque eras demasiado genial para este mundo y de tan genio estabas incapacitado para la escritura externa, publicitada, sacada a la calle y otras intemperies.

Luis, Luis, Luis… tienes muchos miedos y muchas neuras, te lo digo. Así te hablo y te llamo, Luis, porque te gusta oír tu nombre dicho por algunas personas. Yo soy mi /tu primer tú, me digo, y, fuera de mí, me veo en esa distorsión suave de la segunda persona, algo despegado de la tiranía del yo pero aún muy cerca, hermanado, instrumento a la mano, acariciable y acuchillable. Atendido y cuidado con trato personal, como en los balnearios de lujo. Por la misma, posiblemente odiado con signos cainitas en la sonrisa del espejo.

Me cuido bajo la forma de ser un tú. Esto no implica una invasión egocéntrica de la alteridad más cercana, el amado o el amigo, el Tú teológico si se quiere. Ellos están más lejos (y, ahora, no crees en ellos). Pero esta fórmula tampoco tiene por qué significar una ampliación del solipsismo fuera de sí. Por el contrario, el uso de la segunda persona para aplicarla a ti (a mi) crea marco debilitante de la tiranía de tu yo, te descentra y prepara para ser evaluado a distancia media, sin ser juez de la horca (ahí la tercera persona, el yo como él, crearía la justa distancia de objetivación) ni estar cegado en la inmediatez y dispuesto al perdón inmediato. La distancia media, con sus peligros de no ser ni chicha ni limoná, rompe un poco la ciudadela de tu aislamiento. Sacas las patitas a las calles.

**

Escribes y lees en la mañana. Vives y amas la vida gracias a esas mañanas en la que todos duermen y tú mantienes la fantasía de que cuidas de ellos y sientes su compañía con la ventaja de que no están, de que puedes ser tú sin necesidad de estar solo porque, cuando se levanten imaginas que serán de otro modo, más cercanos y pegajosos de lo que deseas Y no es que desprecies su forma de ser porque los quieres y aceptas su idiosincrasia. Sucede que sientes nostalgia de lo que fantaseabas por la mañana. Les amas y saber que están ahí te abriga en la intemperie de la escritura que, sin duda, te tomas como un juego.

Inicias el cambio, la mudanza… Lo que querías decir – y en tu narrar siempre te interrumpes, ese es tu mal estilo - es que la sensación que ahora te cubre es muy similar a la que antecedió a tu salida de Burgos en 1981. Hoy la confianza hacia muchos se ve menguada. Deseas irte y la distancia creada por una emoción(forzada) de indiferencia de fondo te lleva a no sentir apego. Estás bajo el efecto de los antidepresivos aunque ya no estén químicamente en tu sangre. ….

**

Te agota ese no ser de lo ideal o deseado, la ficción que, usando la inteligencia, sabes que nunca será porque lo maravilloso nunca está a punto de ocurrir. Soñar ser otro anula todo lo que has sido, lo rutinario y lo bueno también, y no te saca de la pecina, de ese fango sucio de la vida.

**

La confianza plena ¿Cuántas amistades de verdad tienes ahora?¿Cuántas confianzas de esa intensidad has tenido a lo largo de tu vida, relaciones sin distancia, a piel descubierta? Quizás es tan rigurosa tu exigencia y está tan llena de ensoñaciones – de tan auténtica es tan falsa e ilusoria – que nunca has encontrado una amistad a la que no puedas poner pegas. Siempre encontrabas “pequeñas repugnancias”, como decía Rimbaud, gestos que te dolían porque parecía que te ignoraban, que hacían daño en tu confianza. Pero Luis, ese modelo de amistad soñado, ¿no es tu principal enemigo? ¿no es algo a lo que solo tú puedes dar respuesta, con suerte, si eres filósofo o sano éticamente? ¿No eres tú el único amigo que cumple esos rasgos, el tú que es yo?¿Estás dispuesto a no traicionarte con neuras y desprecios?

**
Estás cansado, tío. Yo te cuido ahora que estás entrando en el otoño de tu vida.

sábado, 26 de mayo de 2012

Abrildosmilsiete: ejercicios espirituales de semana santa (autismo)


El mismo templo degeneró en teatro ... oradores arrastrados por el deseo de enseñar tan sólo cosas nuevas e insólitas”(Spinoza)

fantasmas y delirios de un alma triste y temerosa” (Spinoza).

“ turba de condenados, entes sin rostro” ( Auster)



amo el mundo desde mi celda
solipsista

no me dejo tentar por el sueño del otro lado

.


el voyeur cristaliza el otro lado del cristal

crea un espectáculo travestido de no-espectáculo
mira la pureza de lo íntimo
lo privado
esas gaitas
en las que cree el voyeur

devora en su vicio la generosa autenticidad del que se desnuda, inconsciente, sin correr las cortinas

.

no mirar el mundo como escena ni teatro.
no ser periodista ni profeta
ni lector de periódicos
ni yonqui de los textos sagrados

Tampoco cazar autenticidades con el ojo fijo en la cerradura

.

amar el mundo sin salir a él

la santidad no se celebra en el paso que desfila sino en el interior de tu corazón si renuncias a salir del armario.

.

martes, 22 de mayo de 2012

Fastidios y fascinaciones (del ángel a su escribiente, Luis, en un aparte)


Chagall: La boda(detalle sin boda)

  Te fastidia la simplicidad de los discursos en la calle y en las plazas y en las tabernas. La incapacidad de la palabra para sombrearse el perfil de los ojos con la asepsia del así tampoco / también deben de ser las cosas,aunque las diga.Te fastidia desde pequeño, como tara suave y un poco tristona que demasiadas veces has confundido con la misantropía.

Te fascina la pulsión del no querer ver y la corrección amnésica del yo ya lo había visto todo antes. Te resulta tierno el error en su inconsciencia. Tanto como te repugna la hipocresía consciente y meditada (o la cobarde, la hipocresía sobrevenida por el miedo). Odias en la ingenuidad la traición que te decepciona con demasiada facilidad. Me fascina tu debilidad de hombre en el otoño de la vida y, por eso, soy tu ángel de primavera.

Te fastidia la idea-pedrada que describe la situación del mundo en las tabernas y en las pescaderías, en las cortes supremas y en las asambleas populares. De un modo taxativo, los inmigrantes son impresentables o, en sombría copla de réplica, los malvados son los banqueros y los políticos y los especuladores. Me fastidia que la simplicidad de las dos ideas se unifiquen en mi discurso porque a los últimos le importa un higo que se diga de ellos que son malvados. A los especuladores les pone el ataque como parte de la erótica de su poder. Saben que en dos o tres días todos aplaudirán su gallardía y pagarán sus servicios con aplausos y cuentas suculentas. A los inmigrantes y otros desgraciados, su tasación como motores generadores de maldad, les pone de patitas en la frontera o en la trena.

Te fastidia que el verbo "poner" caliente la entrepierna o te saque de la casilla de la esperanza, de patitas en la calle.

Te fascina la fuerza de verdad que tiene la mentira cuando uno, por ejemplo, siente miedo o está enamorado. En el flujo del amor,fanático,jurabas que nunca hasta entonces habías tenido vida, que todo tu existir anterior fue un simulacro y que las fotografías que te recordaban los años pasados eran manipulaciones. Gracias a dios, se rompe la tenaza tierna y táctil del enamoramiento, y los ojos pierden algunos velos. Tras el enamoramiento reconocemos que el amor fue un sueño, que nunca existió o que estabas de bajón y te dejaste llevar por el clavo ardiente de una botarate. Te fascina lo fácil que es fascinarse, simplificar, olvidar.

El mirar turbio y torcido es fácil. De serie le viene la casta al galgo.

La verdad, la belleza, el bien, el honor, la fidelidad son difíciles. Tan difíciles que es relativamente fácil caer en el dogma y en el panfleto, en la ensoñación del colectivo, en el ritualismo papanata de consignas e hipocresías, en la venta del alma por tres euros el polvo, en la decepción.

Fastidia y fascina ser.

domingo, 20 de mayo de 2012

Toledo (Hermoso gris tormenta con acento amarillo)


Viajo a Toledo. Me gusta Toledo y me adapto con placer al trasterío de la autopista y a las seis horas de viaje (ida + vuelta).

Nunca había estado en Toledo y me digo,huy, qué vergüenza, tío, mantienes intacta a tu edad la posibilidad de descubrir cosas no vistas y bellas. Eso es así.

Me gusta viajar, ver sitios,gentes y calles estrechas que puedo mirar y tocar. Arrastro mi mano por la textura de las viejas paredes para tratar de ver luces en el punto de fuga. Por eso, cuando visito un espacio nuevo, necesito momentos de soledad y pérdida. Es mi forma de orar y mostrar mi devoción a las cosas. En mi paseo solitario por las calles, me gusta toparme con rostros bellos de bellas desconocidas para fantasear conversaciones apacibles y novedosas ternuras e, incluso, amores para mucho-mucho tiempo que se tornen, poco a poco, amistad. Pero es solo fantaseo. Aunque soy un tipo que habita en la decepción respecto al humano, sigo jugando en la espera de aquellos que nunca me decepcionen. Eso dicen que es dios pero yo nunca he esperado a dios. Recorro calles y punto.

El color gris tormenta y la luz que brota tras las nubes es una de mis atmósferas favoritas para el paseo. Cuando llueve las calles se convierten en torrenteras de agua, aire, luz y tierra. No me gusta que llueva así como quien dice todo el rato, pero sí la amenaza de chaparrón y su cumplimiento en ráfagas de diez minutos, luego sol y agua escupiéndose amorosos desde las gárgolas o los modestos canalones metálicos. Me gusta la transparencia del gris, su ligera veladura de color marginado cubriendo con amor la nobleza de los otros tonos y texturas.

Toledo es bonito. Pagamos 2,5 euros por ver el Entierro del Conde de Orgaz. Antes, contemplando el Tajo, vi el gris atacado y los canchos que enmarcan las verdes y espumosas aguas del río bajo un prisma-Greco. Sé usar filtros en la mirada. Me elevé en el placer estético tanto frente al cuadro de los 2,5 euros como en mi ensoñación grecota.

O sea, que disfruto cuando viajo aunque he viajado más bien poco y entre muchas gentes que me rodean es un poco vergonzosa esa conducta porque todos han viajado por ahí, lejos lejos, y piensan en términos nacionales e internacionales. No he montado nunca en avión. Ese acto de subir a la aeronave debe de ser algún tipo de bautismo viajero. No sé si deseo ese bautismo.






Visito el Museo del Ejército porque llueve y nos sale gratis y me digo que la idea de que los que mueren por su patria son recogidos por la inmortalidad - como le sucedió al muchacho del relieve, muerto en 1808 a los trece años - es una tontería. Siempre he sido más de los túmulos modestos al soldado desconocido. Pero si el caballero cadete no quiere que me de pena por su temprana muerte, no tengo inconveniente, siempre que seamos todos civilizados.

El problema de visitar sitios bonitos - con encanto, belleza, misterio - es que todos se parecen entre sí en su carácter de espacios bellos y, por lo tanto, uno puede terminar en la decepción de lo mismo. La tentación de quedarse en casa vive enroscada en el alma del viajero. Por eso insistimos en la búsqueda incesante de lo diferente, esos rasgos que hacen del espacio visitado único e irrepetible. Posiblemente también tenemos un nivel de saturación para los espacios irrepetibles, cosa tremendamente adaptativa porque, en el fondo, nos viene mejor la familiaridad de los espacios. Así las cosas, cuando visito un sitio, aunque sea solo por unas horas, me hago el lugareño despreocupado que ya ni mira las joyas artísticas que lo rodean. Compro pan en la tienda de barrio y un par de arenques. Hago como sí una cierta hartura de los turistas me amarga la jornada. Un poco de spleencomo quien dice, para animar la ensoñación viajera.

Viajar es difícil.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Cuentos Teológicos (007). Regreso

Chagall: Retorno del hijo pródigo(1976)

"Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado" (Evangelio de Lucas, 15)
No sé dónde está esa casa que me prometieron y prometí, la capilla que nos cobija a cualquier hora de la noche y crea ese espacio en torno al fuego que siempre está a la espera de nuestra presencia e incita a la caricia, el susurro, el descanso o la conversación.

Está lejos, a la vuelta del exilio y después de la cárcel. Y se despierta en ella como quien rompe un sueño y justo antes de entrar en otro.

He de perderme primero, abandonar mi triste condición de primogénito obediente, capón que mira de soslayo y está siempre a la mano para lo que sus majestades quieran. Debo abandonar lo que ya es ruina de puro aburrimiento y desgarro, la propia neurosis y la tristeza que aparece largo tiempo avisando como sombra de condena. Entrar en el laberinto sin pensar en la salida, con la esperanza de no estar atado nunca más a ninguna esperanza. Recorrer las calles y llegar desorientado a la plaza nueva. Ser allí asaltado por pieles rojas que me fuerzan al casamiento con la más arisca de sus mujeres, el amor de mi vida, lo mismo, la misma, el retorno a la casa que nos cobija a cualquier hora de la noche.

Tal vez así, retornando al lugar familiar después de la pérdida, encuentre en una esquina al hijo, el que se fue convertido en el monstruoso insecto de Kafka. El que añoro mientras siento en la piel sus zarpazos y los esputos que arrojó a mi rostro

Mandaré todo a la mierda y sacrificaré el novillo cebado.
Contaré al mundo que es inútil mi muerte porque más pronto que tarde encontraré el final del laberinto.


Sol, 12 de mayo de 2012


El hijo pródigo ocupa las calles y habla de su necesidad de laberinto y libertad.
El viejo y sus sentidos sinsentidos se abre en las plazas del hijo airado.
Necesidad de recibir y ser recibido.
Exigencia de alternar en la plaza pública que se convierte en la casa que 
nos espera con la luz encendida toda la noche.


Sea la dignificación del náufrago

lunes, 7 de mayo de 2012

Cartografía de las tinieblas.

 MIRA Y ESCUCHA.



"Hellas Hell: El infierno de los refugiados en Grecia" from Sinergy Project on Vimeo.


Digo:
Grecia.
Tiene la tiniebla geometría de araña, cuchilla y bolsa de basura.
Es la tiniebla la línea fronteriza
                                  la topología de los acuerdos políticos
                                             la teleología maloliente de ideal
                                                          la esperanza caducada
Digo:

Palabras: ACUERDO DE SCHENGEN,DUBLÍN II,FRONTEX.

Palabras: Crueldad, frustración, impotencia.

Palabras: Fuerza de los miembros jóvenes, volver a saltar la alambrada, la luz al otro lado de la muralla

Digo:

Konstantinos Kavafis (1863-1933), poeta griego

¿Qué esperamos agrupados en la plaza?

Hoy llegan los bárbaros.

¿Por qué inactivo está el Senado
e inmóviles los senadores no legislan?

Porque hoy llegan los bárbaros.

¿Qué leyes votarán los senadores?

Cuando los bárbaros lleguen darán la ley.

¿Por qué nuestro emperador dejó su lecho al alba,
y en la puerta mayor espera ahora sentado
en su alto trono, coronado y solemne?

Porque hoy llegan los bárbaros.
Nuestro emperador aguarda para recibir
a su jefe. Al que hará entrega
de un largo pergamino. En él
escritas hay muchas dignidades y títulos.

¿Por qué nuestros dos cónsules y los pretores visten
sus rojas togas, de finos brocados;
y lucen brazaletes de amatistas,
y refulgentes anillos de esmeraldas espléndidas?
¿Por qué ostentan bastones maravillosamente cincelados
en oro y plata, signos de su poder?

Porque hoy llegan los bárbaros;
y todas esas cosas deslumbran a los bárbaros.

¿Por qué no acuden como siempre nuestros ilustres oradores
a brindarnos el chorro feliz de su elocuencia?

Porque hoy llegan los bárbaros
que odian la retórica y los largos discursos.

¿Por qué de pronto esa inquietud
y movimiento? (Cuánta gravedad en los rostros.)
¿Por qué vacía la multitud calles y plazas,
y sombría regresa a sus moradas?

Porque la noche cae y no llegan los bárbaros.
Y gente venida desde la frontera
afirma que ya no hay bárbaros.

¿Y qué será ahora de nosotros sin bárbaros?
Quizá ellos fueran una solución después de todo.

sábado, 5 de mayo de 2012

Cuentos Teológicos(007). El plazo de la lágrima


Marc Chagall: la novia(1950)


“De mi vida errante llevas tú la cuenta ¡Recoge mis lágrimas en tu odre!”
(Salmos 56,9)


No sé si me consuela, Señor, que conserves con memoria notarial todas mis lágrimas. Son muchas y su volumen me garantizaría alivio y aplacamiento en la justa distribución de tu ira. Sin embargo, las lágrimas derramadas en mi loco amor por Carlota han tomado tantos significados que solo Tú, el mismo que lleva la cuenta, podría nombrarlas como lágrimas de amor, de odio o de triste alivio. O lágrimas violentas que surgen como esquirlas de cristal deseosas de abrir su cara y teñirse de rojo. Lágrimas de mérito diverso, blancas y negras, debe y haber. Solo Tú eres sabio en la cuenta.

Perplejo en mi creencia, dicen los sabios que el odre de mis llantos es pesado y medido por ti Señor y que volverá a mí bajo la forma de lluvia fina, ducha conciliar o baño contemplativo para después del kadish. Quizás, Señor, ya me bendices en vida, revirtiendo mis lágrimas, tamizadas por el lienzo de tu santidad, en el sudor que se eleva en la piel de Carlota cuando los brillos de nuestros ojos encuentran la conexión de un recuerdo pasado que podía ser común o cubro de perlas blancas su espalda. ¿Es la lágrima de decepción y llanto de ayer la saliva que hoy bebo de su lengua y la niebla y el rocío que me muestran sus caderas?

Señor: callas y me embarga la duda sobre el fondo de mi liquidez errante. ¿Está mi cuba llena del tremendo dolor de mis tribulaciones? ¿O ya me has devuelto todas las lágrimas vertidas bajo la forma de los placeres en la piel y en la dulce palabra de Carlota? ¿Y si, Señor, ya me enviaste la liquidación de mis dolores y estoy ahora en el préstamo de placer a cuenta de las lágrimas que yo o mis descendientes deberemos derramar en el futuro? O, peor, ¿he sido bendecido con Carlota y no he sabido ver en ella el premio que se me concedía, malgastando mi dote celestial, condenado a vivir ya por siempre en el pago de la hipoteca de este amor que no supe ni sé gozar?

martes, 1 de mayo de 2012

Diccionario de la debilidad.Favorita


Jean-Léon Gérôme




"Aguirre dice: Somos el partido favorito de los madrileños"

Aguirre señala que el sabotaje en el Metro"ataca la seguridad
del medio de transporte favorito de los madrileños" 

La presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre,;
ha vuelto a salir elegida, con un 43% de los votos,
como la personalidad madrileña con la que más les gustaría
 compartir una cerveza a los encuestados.


Ser la favorita del sultán nunca me libró de las ordinarieces del mercado. Los patios del palacio dicen, haciendo caso de la voces de los eunucos,que nuestro esposo no tiene ni flor ni letra ni filosofía favoritas. Ni siquiera otorga distinción a parte alguna de su cuerpo o del nuestro. El señor de la equidad y la justicia se entrega con idéntico coraje a la boca y a las nalgas, a la mano suave de su amiga o al esfuerzo contenido de la guardia hassassin. Padre de los tres libros sagrados y de todos aquellos no escritos, aprecia el cardo en el monte tanto como la orquídea que luzco tatuada en mi espalda. Su biblioteca se ordena de la a a la z sin menospreciar al número uno y sus sucesivos.

El favor del sultán lo marca cada día el capricho. Nunca nos prometió nada y favor es el nombre de su deseo sin piedad ni norma.

Nacida con la mancha del barro en la piel, yo no tengo favores que entregar ni, así me dicta la experiencia, tampoco me nombro en silencio como favorita del sultán. En su favor no me reconozco. Son otros los que me marcaron con la palabra y algunos los que consideran que el nombre ganado es honor y destino. En las entrañas del recinto palaciego todas sabemos, no es difícil la conclusión, que en este imperio de deseo y beneficio carece de sentido toda fidelidad del nombre. Favorita no significa nada. Es estigma del poder.

No aspiro al favor del lector ni al de las musas. Algunas no podemos tener favoritos.

Sin embargo, sé lo que no me gusta. Ni la sopa ni el arroz demasiado pasado. Ni la carne ni el pescado blando. Tampoco esos libros en los que se pide sangre y cuyos pergaminos son el himen de cien mil vírgenes forzadas. No me gusta el agua fría que corre por mi cuerpo en invierno. No me gusta que me usen para el placer con el cuerpo sucio.

Callo ante el capricho del sultán. Soy sorda ante la mayor parte de las ordinarieces que oigo en el mercado del sexo.

No me gusta ser la favorita. Sé lo que no me gusta aunque a nadie quiera entregar el favor ni recibirlo desee.

Soy la hija de la resistencia.

jueves, 26 de abril de 2012

Diccionario de la debilidad. Apatía

Apatía:





“No me importaba nada. Porque hay una libertad en la apatía; una salvaje y mareante liberación casi capaz de emborracharte. Puedes hacer entonces cualquier cosa” (…)
“El secreto es que no hay ningún secreto. Eso es lo que realmente queremos ocultar a nuestros hijos”
( Lionel Shriver: Tenemos que hablar de Kevin)


Lo dices en palabra y en silencio. Insistes, querido, en tu vocación apática aunque tú y yo sabemos que no hay voluntad alguna de glaciación y desearías derretirte en todos los fuegos. Es la apatía, al menos en tu caso, mentira del miedo y la vergüenza, cuando no simple deseo de colocarte la venda en los ojos para simular que no ves nada. Pero percibes las cosas y el mundo te sigue encantando.

El miedo es la matriz de la temeraria conversión de la experiencia en una secuencia de cosas cualquiera, indiferentes y tan decoloradas e indoloras que no merecen la pena, dices, esforzarse por ninguna. Y la vergüenza, sombra de ese miedo y líquido anestesiante de la movilidad, insinúa en tu oído medio que tú no eres nadie.

¿Quién te pide descubrir el secreto? ¿De dónde sacas que hay tal cosa debajo de tus ropajes, de tu postura de ángel herido? Nadie te va a mirar cuando dispongas entre aspavientos el gesto del dictum y ahí paralices tu sonrojo. A nadie le importa que no tengas testamento.

La apatía es la espuma de la impotencia.

Apático al beso de M. en aquella pared de Las Llanas. Ni morder el labio mereció su osadía y flácido se mantiene tu miembro en su mano. Apático en la casa y entre las filosofías y sus bailes de velos y filtros de luz polarizada.

- Dame cualquier idea – decías - y, como punto de apoyo de palanca, moveré el mundo. Da igual su lengua y sus razones. Pues si la verdad agria la leche, soy equidistante de todas las verdades. No me ponen, no me colocan, me dejan tal cual, sin resaca ni decepciones.;

Ella dijo NO y tú giraste la cabeza como quien prepara, en gesto convulso, un estornudo reprimido. Dolido por el NO, promueves el concierto apático. No quiero enfadarme, le dijiste, ni montarte un número por tu desprecio; me ciego a los colores del entusiasmo. A eso lo podemos llamar civilizado. Todo esto has hecho con tan poca convicción que me río, osito, de tu temple estoico.

¡Qué pérdida de tiempo! Deseas templarte en las aguas del cariño, la ternura y los mil matices de las emociones y patologías sentimentales. Pero el miedo a la quemadura, la sospecha de que el agua hierve, te arrojan a témpanos barrocos, templos de mármol en los que no crees. ¡Máscaras que te dañan por su abuso!

Y ahora, hoy mismo, me dices que necesitas vivir más apático, no habiendo aprendido que no es ese tu estado de ánimo ni el secreto, si lo hubiere, que quieres testificar en el juicio a muerte. Resbalan las cosas sin dientes de sierra cuando tu amas las montañas y el riesgo de los desfiladeros siempre propensos a la emboscada. La química te ayuda a emborronar los aguijones cuando tu piel añora el chute. Quieres distancia, sabiendo que deseas el tacto.

martes, 24 de abril de 2012

Diccionario de la Debilidad. Arrepentimiento


Balthus: Baphomet



Arrepentimiento
 Que tu recuerdo es el daño mas fuerte
que me hago yo mismo
por vivir soñando
con que tú regreses arrepentida
        (Richie Ray & Bobby Cruz: Si te contara)

Amigo y hermano: no figura en mi alma el recurso al arrepentimiento. Solo si perdiéramos la memoria de lo que vivimos tendría algún sentido retornar a tu viejo lienzo y pintar sobre lo ya narrado, hacer sonreír al que en la primera estampa lloraba o vestir los cuerpos desnudos con rojo bermellón. Gracias a Dios, en la memoria aún fresca,nos cabe la posibilidad de pasar página y hacer brotar del blanco sobre blanco algún otro relato. Déjate de boleros.

Te dejo encerrado en esta voz del diccionario, hito cualquiera en la larga sucesión de diccionarios que ha sido tu vocación oculta desde niño, ficción con el artificial orden de la sucesión de letras, eruditas pisadas encerradas en casillas autistas entre metáforas y etimologías militantes. Nada más desordenado que un diccionario, como sabemos, y en esa retícula de bordes matizados, debes construir lo mejor que puedas tu hábitat. Al menos hasta que aprendas a vivir en una novela.

Te haces daño soñando mi arrepentimiento. Debías ser tú el que te esmeraras en retornar a la salud y a la vigilia, olvidando el pecado morboso del sueño con que me envolviste y la esperanza bastarda de mi regreso. El arrepentimiento es un  deseo falseado de borrar heridas. Pero las heridas ni en Cristo se volatilizaron, como indica en nota a pie de página (tan ajena, por cierto, al tono de un diccionario) la larga secuencia de los estigmas en la piel tersa de las amadas en el Amado transformadas. El arrepentimiento, si se diera, no anularía lo acaecido, como Dios no puede devolver el virgo a la doncella violentada por el más cruel de los infieles ni tampoco considerar  ahora que Cristo no bajó a la tierra de la carne. El sueño del arrepentimiento que hace olvidar mi traición es sólo propio de ti, débil en tu enlazar palabras y soñar con mi presencia.

Te arrepientes de todo menos de lo importante: ese afán de soñar con la llegada de todas las decepciones con el aura de la mujer arrepentida. Te haces daño y aunque solo en la piel clavas las espinas, el raspón también duele.

P.D. Nunca me arrepiento de seguir amándote, detrás de la cortina de la traición y la decepción, en las esquinas de ese lienzo de dolor que construiste con mi negativa a seguir en el juego.

lunes, 23 de abril de 2012

Diccionario de la debilidad. Cigarrillos



El cigarrillo de Camus y la voluntad de vivir

CIGARRILLOS


“El privilegio de fumar cigarrillos le estaba reservado a los capos, que tenían asegurada su cuota semanal de cupones; o quizás al prisionero que trabajaba como capataz de almacén o en un taller y recibía cigarrillos a cambio de realizar tareas peligrosas. Las únicas excepciones eran las de aquellos que habían perdido la voluntad de vivir y querían disfrutar de sus últimos días. De modo que cuando veíamos a un camarada fumar sus propios cigarrillos en vez de cambiarlos por alimentos, ya sabíamos que había renunciado a confiar en su fuerza para seguir adelante y que, una vez perdida la voluntad de vivir, rara vez se recobraba”. (Viktor Frankl: El hombre en busca de sentido).

De tu feo hábito de fumador, lo que más te gusta es el golpe en los pulmones del primero de los cigarrillos. Más que la coreografía de los dedos o cualquier otra simbología de cosmopolitismo y don de gentes, rebeldía y alma de osado aventurero o seductor, eres adicto al oleaje que se extiende con la primera calada por el pecho y golpea, en resaca, el estómago, la vejiga, el cerebro todo y los nervios que sujetan las piernas. La segunda inhalación del humo cancerígeno, dices, te libera de la sensación de limpieza que, como una tela de araña, se apodera de ti cuando estás un tiempo sin fumar (por ejemplo, mientras duermes). Ya no eres puro y lo agradeces. No precisas deleitarte con olores ni sabores y la saliva picante se tiñe de resistencia ante algo que desconoces o, como quiere Frankl, de renuncia a la voluntad de vivir que todo lo devora.¡Qué contradictorio todo!

El cigarrillo del fusilado, en la boca sostenido, ciega con humo los ojos. El reo hace homenaje a su gallardía y, despreocupado, se machaca la garganta y los alvéolos, atadas la manos en la espera de la detonación. Así se siente el que desea dejar de fumar en el día anterior a su heroísmo. En el amanecer que ya presiente en la frialdad de la espalda, saluda,  mientras se orina de miedo, al pelotón.

Cariño, todo lo exageras porque, para ti que tanta debilidad habitas, es necesaria esta distorsión de imágenes en el espejo. Contemplas tu doble a través del humo y dices: "¡Maldita sea! ¡Tocó de nuevo la costumbre de preservar la vida!". Sabes, mi amor, que te prefiero sin el olor de los cigarrillos violentando tu piel. Busca otros desgarros para tus pulmones. Inspira hasta el fondo las decepciones que cada día te presento y con las que honro, devota, al más débil de los hombres.

BUENOS CONSEJOS (fábula). Este cerdito es ya carne y manteca

  Tiresias you teach us what it means to hold your own (Kate Tempest: Mantente firme ) Lejos del país del verano rumia el ce...