miércoles, 22 de febrero de 2012

Indicios de delito (004). Надежда



No es fácil ser la mujer de un policía (la señora del comisario Fernández). Tampoco lo es la convivencia. En realidad,creo que nada es fácil y esa idea, no sé si tranquilizadora o inquietante, es la huella que ha dejado en mi los años con Paco. Quizás por eso, porque nada es fácil, la realización de nuestro anhelado viaje por Europa se ha ido difiriendo año tras año. A veces la dificultad de enfrentarse a las cosas se disfraza de pereza y la pereza, que no quiere decir su nombre, se alía con los obstáculos. Por eso me ha sorprendido encontrar, en la mesa de trabajo de Paco, algunos folletos turísticos de París, Alemania, Suiza... y , en la misma carpeta, un dibujo a lápiz que muestra a una mujer sonriente, Nadia es su nombre, y una postal antigua en la que Paco, con su letra estropajosa, había escrito Esta es tu casa, Nadia. No veo a Paco poniéndome los cuernos con nadie. Es un tipo honesto, un policía que cree que las cosas no se resuelven a hostias sino con sutileza y templanza. La sinceridad en las relaciones personales es fundamental solía decirme. Nunca ha sabido mentirme, aunque su trabajo se base en el deslizamiento y la diseminación por la geografía del engaño, los prejuicios y las primeras impresiones, las informaciones sesgadas y las inocencias aclamadas entre llantos por un tipo sorprendido con el hacha y la cabeza de su víctima. Por todo eso, por contraste, porque de repente he sentido que la lógica de su trabajo había penetrado en nuestra vida, la presencia del dibujo y la postal me ha desestabilizado más de lo deseable. ¿Quién eres, Nadia (o Nadja)?. Paco ha viajado a Alemania y Francia, por cuestiones de trabajo, en varias ocasiones. ¿Puede ser que en alguna de ellas haya encontrado a esa mujer? No es su estilo, me digo, pero las cosas nunca son fáciles. Ni simples. Quizás ha creído necesario un desquite por mi aventura de hace unos años. Aproveché una reunión de trabajo para dejarme seducir por un compañero que llevaba un tiempo tirándome los tejos. Supongo que necesitaba un poco de excitación, sentirme atractiva ante un chico más joven. No fue ni romance ni siquiera buen sexo. Sólo excitación. Sobre todo excitación. Quizás Paco decsubrió mi infidelidad y esa Nadia es la venganza. Puede ser. Lo que me asusta de todo este asunto es que Nadia no tiene cara de lío circunstancial. Nadia deja huella e incita a construir una casa. Nadia invita a los hombres a ser habitada como esposa, con entrega de amor y hogar, fidelidad y sinceridad. Nadia hable el espacio de una conversación que se dilata en el tiempo.  Es, por eso, otra rivera, un mundo distinto y cálido.Otro hogar posible. Un desquite sexual en Paco lo entendería (aunque me doliera). Pero esto es más. Si Nadia desapareciera, supongo que los hombres que la aman, Paco con toda seguridad, sentirían que el mundo se les hunde. Harían locuras. Morirían o se matarían para mostrar la sinceridad de su emociones. Solo los hombres son tan idiotas.

Ese es tu riesgo, Nadia. Y yo no quiero correrlo.


POST DATA.

Nadia, para los árabes la "anunciadora" y el "rocío", la neura que nos lleva a decir "tú eres mi mundo" y otras cosas así, esas palabras que, en la sinceridad de su decir, rompen la ñoñería que las embarga. Palabras con peligro para los hombres de mediana edad. Nadia: apelación cariñosa para las Nadezhda, las Esperanzas.  Ninguna compañera de mi marido se llama Nadia, ni Nadine... ni Esperanza. Posiblemente, la mujer del retrato no sea española. He preguntado a Paco,en ocasiones,por su trabajo cuando viaja al extranjero, pero es más bien esquivo en sus respuestas (lucha antiterrorista, bandas organizadas, trata de blancas...). Una vez le pregunté por Nadia - ¿qué tal está Nadia? - y él, confuso, me contestó que no conocía a ninguna Nadia.

Se nos ha roto la confianza y la sinceridad. Somos dos delincuentes que sospechan de la limpieza de las intenciones del otro. O un policía tratando de inculpar a un criminal. Empecé yo el engaño con mi lío en Barcelona pero no puede decirse que aquello fuera significativo. Paco ama a Nadia y eso me desespera porque yo le quiero. Tengo que encontrarla y decirle que las cosas no son fáciles. Prefiero que el mundo de mi esposo se desmorone y que, entre los escombros, pueda reconfortarle. He de localizar a Nadia. Debo hacerlo. Nadia debe desaparecer. Por ley.

Nadia es: Sinagoga, escultura gótica presente en la catedral de Bamberg(002).
Nadia es: Magdalena de Canova (004)

Esta es tu casa, Nadia: Baden-Baden (001) y Casa del Puente en Bamber (003)

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