lunes, 20 de junio de 2011

la realidad tiene corazones que ni la tesis ni el poema son capaces de aprehender


Peter Brueghel, el Viejo: La parábola de los ciegos (1568)

   Las tenazas del concepto descansan imperiales en la mesa del torturador mientras dicto al agua  este acta de apostasía. Creo en todo lo que se menea (sobre todo en la piel desgarrada y la sangre que fluye espesa hacia las alcantarillas de esta iglesia negra de la bicefalia). Finalmente, en la estación de tránsito entre amaneceres (imposible recordar fechas ni calendario al uso), he rezado a su mano firme para que cierre la herida con nuevos cortes y arranque los últimos prejuicios con su impericia de niño travieso. Que borre con ácido la certeza de mi amor, el saber hacer con enfermos y la infinita flor de nuestra señora. Que las excavadoras arrasen los últimos callejones de la resistencia y retire las torpes barricadas con las que tratamos de inventar un santuario.Su concepto informe me ha descoyuntado las dudas (bien es verdad que ya viejas) con la patada en la boca que cifra el núcleo o la periferia de lo que en verdad son las cosas. Se ríe y susurra: Bien.

 Habituado a la ceguera, formo cadena con aquellos otros que me preceden o me siguen, sin que sociedad  ni horda delimite la extensión de nuestra torpeza. No somos nada - ni tribu ni casa ni iglesia  - como nada son las fichas de dominó que caen para ser vistas sólo desde el cielo. El otro es  un hombro sobre el que posar la ira apagada de mi mano sin ojos y  un gran riesgo fiarme de su magisterio. Sin redención a la vista ( sólo del chiste nos reímos como ecos los unos de los otros; en otro tiempo diría que es mueca significativa nuestra sonrisa) el otro es el hueco, el olvido de aquella guerra en la que las tenazas y las cucharas convertían  hermosos rostros en planos de terror y propaganda del concepto.

Aún así palpita nuestro corazón anunciando que la realidad es ajena a  violencias y traiciones. Y es esta involuntaria gesta anuncio de un retorno a la mazmorra. A gritos y en letanía, delatamos a todos sin que nos enuncien el delito. Y confirmamos las delicias del sabbat y de la lengua pegajosa del diablo nosotros que nunca vertimos la flor de nuestra virginidad en cáliz alguno(los primeros de la fila se entretuvieron en descripciones más prolijas que no es momento de narrar y que dice el diablo que se generan en el hígado más que en las tripas). Nos pierde el corazón que ya no es nuestro aunque tan cerca se nos señale. Rogamos que en el próximo tropiezo el mal guía encuentre abismo o ciénaga. Que aguas pútridas nos bauticen a la muerte y reciban nuestra última confesión.

Nacen en mis ojos de ciego ahogado las sutiles alas de mariposa;  pero no pueden abrazar el pálpito.

Lo fuerte y lo sutil se pierde.

Lo real se enrosca en el sudor de los amantes o la sequedad de la garganta en el ascenso

La piedra y la espesura del pantano

el hueso me habita

sábado, 18 de junio de 2011

FRAGMENTOS (13-18 DE JUNIO) BAJO LA PROTECCIÓN DE LA EMPERATRIZ BICÉFALA


Antonio Moro: Retrato de María de Austria (1551)



 Qué agobio el retorno…a los venenos que rondan en  las esquinas.

…cabeza descerrajada, el espejismo ha roto la frontera. Lo imaginario penetra hasta el fondo el principio de realidad y lo pervierte. Lo imaginario y sus reflejos en los vasos de cerveza.

    Puta represión, maldita vergüenza y maldito miedo.

(…)

Ravel en la banda sonora. Una gruesa capa de distancia viscosa me separa del mundo. Me molesta el tabaco que fumo y el que deseo humar. Suena bonito Ravel, su Pavana para una infanta difunta.

Se disuelve el alma placenteramente en la muerte. Disolución en la muerte, petite mort

… pero no llega ese ensayo general de muerte porque se refleja aún (o tan solo) en el semen la mala conciencia de no sé exactamente qué, quizás la melancolía por todos los amores perdidos, los cuerpos no habitados, las letras no vertidas en la piel de las cosas. No se disuelve mi alma placenteramente en nada porque aún no he aprendido…. Soy un mero siervo de la iniciación y, como tal, me limito a limpiar los suelos y llevar el agua desde el río hasta el huerto en el que descansan los maestros. Cómo puedo estar tan lejos, Señor, de la tierra prometida.

Malestar; la petite mort  como síntoma...   un aduanero epiléptico que vigila el paso de los viajeros y envidia sus destinos, las ciudades que van a ver y que se reflejarán en sus ojos. Habita el alma en una interior tierra sin nadie tomada por diversos fantasmas e imaginarios, colectivos o privados. …. Es mi lengua el único cuchillo que tengo a mano. Los vampiros penetraban en el corazón de sus víctimas con la endurecida – por necrosis – lengua.

... en mí con una gruesa capa de distancia.

(…)

 Habitan las ciudades en los cristales sucios de un escaparate.  Me  excito en el paseo por la imagen porque yo quisiera vivir en esa ciudad y por eso recorrí en mis soledades las calles buscando alcantarillas y puertas ciegas.  Mis ojos reflejan cuerpos, caras que simulan vicio para mí. Dios, perdóname, porque no está mi alma en aseo. Dame forma, infórmame de lo que se espera de mí como espejo. ¿Debo amar a esas imágenes que rompen el viscoso flujo de la distancia con el mundo? Me invitan a salir fuera.

Ya nadie me invita. Ya nadie me pide salir. En la distancia, sólo esas mujeres recortadas en los escaparates sucios, me acompañan.

(…)

Noche de violencia e impotencia (….) Deseo de estar en otro sitio, al otro lado del espejo otra vez.

Como los vampiros, sé que no puedo salir de esta tierra, del lenguaje y sus usos en la patria.

(…)

Inicio el escrito “Cuadernos de la ballena blanca para perpetuar o para asesinar el recuerdo y la neura…. Sólo se mantiene inmutable y para siempre lo que se asesina. Comienzo la escritura con gesto y pretensión aunque sin plan narrativo alguno, hostigado por  la pereza y la tendencia a la autohumillación, no queriendo ver que quizás sea ya todo demasiado tarde pero que esa irremediable pérdida de la oportunidad es  inicio siempre de la posibilidad tanto tiempo anhelada, la ultimísima ocasión  de ese gran cambio, la iluminación, el encuentro con la amistad, el cerco de confianza dentro del cual podemos desplegar la conversación que continuamente se  enriquece y place porque actúa en el sin-miedo: la confianza y la beatitud.

Escribo, pues, sin plan, definiendo en las primeras líneas el otro lado, el otro lado del cristal y del espejo, la doble vida….

(…) ¿No se anunció, en el inicio, a través del gran adelgazamiento, estigma de toda conversión? Muté – al menos por dentro – y soy otro y, por eso, a penas me entiendo ni comprendo.

 ¿Ha pasado que al fin llegó esa salvación pero no supe reconocerla y, quién sabe, tal vez, la arrojé a la basura como trasto viejo?

(…)

Oigo el Officium Defunctorum de Tomás Luis de Victoria. Veo un cuadro de Antonio Moro, el Retrato de María de Austria, la emperatriz que acogió bajo su protección al músico y para quien compuso el Oficio de Difuntos, el réquiem. Me pregunto por qué la emperatriz, en el retrato, aparece con un guante puesto y otro quitado, mostrándome su mano pálida como objeto de atención, como estandarte de algo, signo tan personalísimo como la cara. Las manos. La emperatriz, esposa y madre de los emperadores del águila bicéfala.

(…)

Canto y hasta bailo. Intento con todas mis fuerzas romper esa distancia viscosa que me separa del mundo (viscosa la distancia y también acristalada: por eso se explica el brillo de las cosas y de los rostros que tanto me hace gozar como fenómeno estético). No lo consigo del todo y represento un papel de simpatía. En cualquier caso, cantar me provoca una extraña sensación y cuando veo a mis compañeros en el canto  los percibo desarmados, las aristas de sus corazas aliviadas por la inmensa exposición a la debilidad y al ridículo de la música coral; y mi distancia viscosa también se rebaja en agua y aire. Me siento confuso y  poderoso en el canto, rompiendo el modo habitual de ser, quebrando la distancia. La comunión de los santos era, evidentemente, un coro.

…la sensación opuesta, la reducción casi al máximo de la distancia, la vivencia de la hermosa  “confianza”.

(…)

En todo caso, me agrada intentar salir del día a día aunque estos brotes de sociabilidad tengan algo de impostado, una posición artificiosa o falsa,  de cara a la galería. ¿No es verdad, sin embargo, como ya percibí en el pasado, que toda la vida social tiene mucho de dramaturgia?

(…)

….. recorrido por diversos pueblos de Soria. Nadie espera a nadie.

(…) Los nombres se me escapan y esta incapacidad patológica para la memorización supongo que es efecto de la distancia de la que antes hablaba. Los nombres no se me quedan porque para asentarse precisan romper la piel dura, la excrecencia de mi lejanía del mundo. Como si no aprender sus nombres me protegiera de ellos y de su inmenso poder de decepcionar – las personas te abandonan y traicionan o eres tú el que las dejas en la estacada por motivos que, en muchas ocasiones, son nimios, más pereza que maldad. Las cosas se tornan feas y aburridas, como juguetes viejos  abandonados en el puente que contemplan la espalda de ella saliendo de escena…

(…) la cera arde y consume  indiferente a mis caprichos de niño enfadado. Quizás ya no puede cambiarse la vida a los cincuenta

miércoles, 15 de junio de 2011

CUADERNOS DE LA BALLENA BLANCA

01.

No sé puede romper lo que ha sucedido en el otro lado.

Para quebrar la impostura, deberíamos ir allí, velar armas y, siguiendo las normas que se prescriben para el caso, proceder a la extrema violencia que la palabra no puede dictar. Abrasar el cuerpo en la tierra de su propia ficción. Porque allí hay rituales muy precisos para borrar lo sucedido. No está  dios dispuesto a modificar la historia a cada paso y menos por capricho de virgen violada. Debemos atraer su voluntad con ingenio más que  con deseo o piedad. Él nada quiere ni muestra compasión alguna. Sólo la nada le incita a la reflexión y a corregir su texto. Los huecos entre letras y la página en blanco.  Es inteligencia, por tanto,  lo que precisa el que al sortilegio se  enfrenta para borrar lo que en el otro sitio ha pasado. El maestro combina los elementos del ars magna en su danza: lapis, flamma, planta, brutum, homo, coelum, angelus, deus.   O eso creo porque hablo desde el centro de este  delirio  y sé que el paisaje se distorsiona por el calor. Pero, no temas amiga, esos procederes  rigurosos  y  bruscos no llegarán  a tu piel ni harán vibrar tu tímpano. No se puede romper lo sucedido en el otro lado porque el acceso está severamente vetado a los que portan virus o miasmas de humor melancólico. Esta imposibilidad se ha marcado en mi laberinto neuronal y es lo que ahora, en oración o en desenfreno, golpeando a un gendarme o  tal  vez dejando mi cuello virgen abierto de par en par a las criaturas de la noche, intento aliviar. Aprendida la lección no preciso la reiteración del recuerdo.  Necesito el vuelo de la mariposa  en el centro de mi mente porque sólo esos barridos de ciento ochenta grados de sus alas (que difuminan los colores en el plano) conseguirán salvarme de mí mismo. No puedo romper lo que ha sucedido en el otro lado porque  no se puede retornar a aquellas geografías en las que nunca se ha estado. Aunque se  crea en el espejismo. Como en tantas otras cosas, la fe no mueve montañas

domingo, 12 de junio de 2011

De sinergia y ubicuidad en una tarde de domingo


Nemanja KnezevicUpper town synergy (Zagreb) 

"Lo cierto es que no todas estas afinidades resultarán explícitas y conocidas, sea por falta de ocasión, sea porque ni imaginaron que podría existir, sea por una simple cuestión de sensibilidad y tacto" (José Saramago: Ensayo sobre la ceguera)

    El hombre de la foto, cerca del parlamento de Zagreb, baja por una calle adoquinada y  ligeramente pendiente. Las casas de los lados se tiñeron de humedad hace años y notamos algunos desconchados en las paredes, signo de la crisis del patrimonio urbano, además de las habituales firmas grafiteras. El hombre parece tener el pelo blanco y, no sé por qué,  me resulta un poco extravagante,  no por la acción que está ejecutando sino por su aspecto. O mejor: la acción de portar la pancarta  devuelve dignidad a una apariencia sensible que minutos antes nadaba en las cercanías del ridículo. No quiero ofender a nadie, claro, pues trabajo  a más de 1700 kilómetros de Zagreb y  el valor testimonial o documental de la fotografía tengo que despellejarlo para alcanzar  afinidad sinergética entre mi maltratada alma y  la imagen fotográfica de un tipo bajando por una calle.


No hay espíritu pendenciero. Necesitaba bálsamo y, desde siempre,  lo extranjero me alivia mucho más que lo nacional, idiosincrasia del alma  que se explica sin duda por mi escasa experiencia viajera y que se remediaría finalmente si tomara el petate o la maleta y me largara a tomar por culo allende las fronteras (todas). Así, pues, y no quiero salirme del tema,  no sé quién es el de la foto aunque me parece raro y ridículo.Tampoco se a qué cosa apunta la pancarta ni hasta hace unos minutos conocía a la fotógrafa  Nemanja Knezevic (claro que saber ahora que nació en 1985 y que es balcánica no me otorga conocimiento digno de mención; quizás envidia, sí, pero ese sentimiento tan alocado nunca puede confundirse con el saber por mucho que esté en la base de muchas de las cosas que creemos).


 El tipo de la foto, imaginemos, no porta su auténtica cara sino que para la ocasión ha tomado el rostro de otro, quizás de un personaje de opereta  muy maquillado y empelucado. Por medio de almohadillas le han engordado barriga y piernas antes de colocarle una cara extraída del catálogo internacional de caras normales especialmente ridículas. Y le han dejado solo en la calle. ¿Solo? No, no hay soledad. La iluminación que cae  sobre su estampa y la misma frontalidad teatral de la fotografía  anulan toda impresión de soledad. Hay otros o los hubo o los habrá. Quizás sea un  rezagado de la manifestación contra los malos tiempos.  No hay nadie presente detrás del manifestante pero el ridículo de unos cientos de antigubernamentales  protestando  contra la sociedad del espectáculo y la gran verga de los mercados ("no se consigue nada saliendo a las calles" dicen )se salva y dignifica por esa imagen de un hombre extraño que baja  por una calle de Zagreb portando una pancarta. 


 Oigo la soledad del caminante y el ruido de las ausencias que desgarran la noche de la ciudad. Frente al  solitario pudiera estar un coche de policía con agentes armados dispuestos a reprimir la algarada - como el joven que se colocó ante el tanque en Tiananmen. Si de repente aparece un tipo solitario y "apayasado" dirigiéndose decidido hacia la luz, el sentido de la ráfaga se pierde y de la extrema debilidad del manifestante nacerá un malestar extraño en la boca del pistolero y del que ordenó la represión de las calles a plomo y sangre. Eso es sinergia: dos pequeñas cosas se suman y modifican la trayectoria de aquello que inicialmente las duplicaba. Un hombre, una foto.


Evidentemente, la cara con la que han disfrazado al manifestante  de Zagreb es mi cara y, en extraña afinidad, yo soy el tipo de la pancarta (me reconocí nada más verme esta tarde en el reportaje de Cafe Babel)
Yo soy un croata. Yo soy el último europeísta de los Balcanes.Yo califico de corruptos a los políticos de mi país exótico.Yo protesto.

 Repito que no quiero molestar. Sólo me estoy desfogando un poco y tratando de encontrar hilos de afinidad con esto que es el caso. Estoy convencido, con Saramago, que muchas de las afinidades se pierden por ausencia de órganos de sensibilidad adecuados o por cuestiones de disciplina o modales. Como no nos atrevemos a besar a todas aquellas personas que nos atraen no sabemos si pudieron haber sido la elección definitiva. La tesis de Goethe en la célebre novela  - las afinidades entre espíritus (y quizás cuerpos) provocan fuerzas atractivas que rompen las convenciones y tienden a unir a los semejantes como si de un fenómeno magnético se tratara - no me parece completamente acertada (aunque sí excitante). Olvida la presencia de otras mil fuerzas que se interponen, invierten y desvían  los acercamientos entre almas gemelas. Por eso, es menester hacer ejercicios de afinidad y buscarse a sí en el exterior, en ese discurso del afuera que parlotea intrigante por las calles de las viejas ciudades que nunca visitaré. Quién sabe dónde está mi geografía.


Allí, entre su cubos de basura, se hace realidad el célebre  Tat Tvam As , eso eres tú, mantra en el que después de reírnos largo, debemos volver a tomar en serio para que la arquitectura del universo no se desmorone por nuestra mala cabeza.

miércoles, 8 de junio de 2011

Jedem Das Seine (A cada uno lo suyo: Weimar vs Buchenwald)


 "Las imágenes grises, desenfocadas a veces, filmadas con el tembleque característico de una cámara que se sujeta con la mano, adquirían una dimensión de realidad desmedida, conmovedora, que mis propios recuerdos no alcanzaban"(...) "Al convertirme, gracias a los operadores de los servicios cinematográficos aliados, en espectador de mi propia vida, en mirón de mi propia vivencia, me parecía que me libraba de las incertidumbres desgarradoras de la memoria. Como si, paradójicamente a primera vista, el contenido de ficción inherentes a toda imagen cinematográfica, incluso la más documental, lastraran con un peso de realidad incontestable mis recuerdos más íntimos. Por un lado, indudablemente, me veía desposeído de ellos; por el otro, veía confirmada su realidad; no había soñado Buchenwald" (Jorge Semprún. La escritura o la vida, 1995)

miércoles, 1 de junio de 2011

BICEFALIA ASCENSIONAL (II). FANTASÍA SONRIENTE

DOS. UNA PEQUEÑA FANTASÍA ASCENSIONAL


Henri Lachambre: Aeronauta- constructor patentado


no os subáis al globo



 Hipersensibilidad a la decepción. Percibo traiciones  en el más pequeño de los gestos y entierro la cabeza en el subsuelo de  mi caparazón para no sentirme abandonado. Me hiero para no descubrir que sus manos son navajas.  Vivir así es morir de amor - lo comprendo - pero uno ya no sabe qué hacer con sus taras. Juro que me gustaría ser menos idiota y no cagarla a cada paso rompiendo lazos precarios y bonitas amistades, confianza y fraternidad humana. Lo intento pero no puedo evitar ver cómo las luces de la ciudad se van apagando según asciendo en mi globo. Todos son hormigas que pierden brillo y me decepcionan porque, seguramente, yo las estimaba eternas en sus colores.



Bailan los entes de fantasía en el imaginario del ingeniero Lachambre.  La tecnología de los aerostatos se asocia con el circo y el más arriba todavía. Subimos  al cielo para encontrar elefantes y acróbatas, jinetes y payasos con jeringas de agua.  Demonios y curas amanerados que miran de reojo a las niñas - alicias. Miro desde arriba y veo el abajo convertido en plano, cartografía bidimensional y cuadro cubista.  Geometrizo como un arquitecto. Aunque también cabe alzar la vista estando arriba y tratar de contemplar el más arriba, el ojo del cartógrafo originario y  el fuego que rodea el cosmos al otro lado de las estrellas fijas.  Sin embrago, en el cielo, prefiero mirar sin arribas ni abajos, en la horizontal ingenua, como un caminante que contempla a las criaturas que habitan en los sueños.  Están ahí, a la mano. Su perfil se fija como dibujo de neón, cartel luminoso o ilustración fantástica de cuento infantil. Tal vez aquí arriba y en el subsuelo habitan los mismos seres pero, vistos desde el globo Lachambre, no muestran sombra de negritud, matiz de desconfianza o rencor. Seres que en la tierra son  incapaces de despertar fábula iluminan aquí arriba  el horizonte del viajero.


Subo en globo como quien se va a un balneario con pocas esperanzas de recuperar la salud pero buscando un espacio libre de decepción.  No quiero pensar en las columnas de Klimt del otro día, ni en el triángulo del arte, el deseo y la muerte. Anhelo un circo de bolsillo, arbitrado en un tela llena de colores y gas. Arriba el globo es uno más de los objetos de la fantasía y su rareza se diluye en las rarezas de los otros, como en una república de los entes debilitados: el elefante esclavo, la mujer barbuda y la niña poseída por la gente pequeña de los bosques; el cuerpo dislocado del contorsionista, la tristeza del payaso y su alegría especular. Los hipersensibles a la decepción subimos arriba y no pensamos que, este paso nuestro hacia adelante, es seguramente el inicio de la gran caída, la mayor de las decepciones. Pero nadie dijo que la mejor manera de vencer al diablo no fuera caer en sus fauces. O sí, no lo recuerdo. El mal de altura, ya saben.


Nunca hice caso al sabio consejo de el Cuco: no sos subáis al globo.

lunes, 30 de mayo de 2011

Messidor (inicio del viaje de invierno)


Messidor (Alain Tanner, 1979)

No puedo, para el viaje,
elegir el momento:
solitario en la sombra
he de encontrar mi norte
(W. Müller: Buenas noches


Jeanne y Marie.

Esperando el verano con una pistola en la guantera.  Una pistola es símbolo que da miedo a los gilipollas que no saben tener la mano sujeta a la polla y hablan con ésta como si fuera una lengua franca. Una pistola  es un pene de acero para cerrar categorialmente al macho en un taller postfeminista  y,  como accesorio de temporada, culmina en absurdo el largo paseo de estío de aquel  que ya no desea volver a casa.

Salirse por la tangente.
Extranjero he llegado
extranjero me voy.
(...)
¿Cómo iba a quedarme
hasta que me expulsaran?
¡Que los perros aúllen
en la puerta del amo!
(W.Müller: Viaje de invierno)

Las hermanas Messidor.

 La pistola abre puertas en el cráneo y ayuda a aliviar la tensión que provocan el tráfico intenso, los aviones que vuelan bajo o la perspectiva de una madre esperando en casa. Las hermanas Messidor  esquivan camiones y vehículos utilitarios  habitados por seres de otras galaxias.  Los coches fluyen por las autovías en espera del accidente y las dos mujeres hacen autoestop como quien monta en el tren de la brújula loca. Convierten el mundo en parque temático del nihilismo. Es divertido.

Las convulsiones de finales de los setenta. Nihilismo aprendido en la televisión; no necesité a Nietzsche.

"Dejarse llevar" por la situación inesperada que aparece. Sientes que te han forzado a recorrer un tiempo y un espacio vacíos, que el aburrimiento y la ausencia de futuro han dejado hace dos vueltas de ser metáforas. Y este maldito tráfico. Eliges salirte por la tangente insistiendo en la tara. Saldrás herido al final de la batalla y no podrás presentar facturas. Nadie entenderá dónde estaba la ganancia ni podrá explicar la atracción del riesgo inútil. Ni siquiera podrás sentirte orgulloso por haberlo intentado porque, en el fondo, sabes que simplemente te  dejaste llevar,  como el suicida que juega con la pistola a la ruleta rusa.

Abandonas las autopistas y recorres el campo con la compañía inesperada, la que el azar ha puesto en el marco de tus huellas. Os habéis reconocido por una sonrisa y unas ciegas ganas de juego. Inicias el viaje de invierno en el mes de Messidor para aprovechar los cielos estrellados y los caminos de la luna.

Al final la amiga dirá que ya no hay más camino y los policías del rencor te encarcelarán en un sueño.

Y escribiré  en la entrada,
al partir: ¡Buenas noches!
para que puedas ver
que he pensado en ti
(W.Müller: Viaje de invierno)



Schubert: Gute nacht (Winterreise) por Danielle Borst



sábado, 28 de mayo de 2011

BICEFALIA ASCENSIONAL ( I ). ANGUSTIA DEL ENAMORADO


UNO. PEQUEÑA ANGUSTIA


Gustav Klimt, Filosofía, 1898–1907. Óleo sobre lienzo,430 x 300 cms. (destruido en 1945) 



" En Filosofía, Klimt mostraba que aún era hijo de la cultura teatral. Nos presenta el mundo como si lo viéramos desde el patio de butacas, un theatrum mundi de la tradición barroca. Sin embargo, mientras el theatrum mundi barroco estaba claramente dividido en cielo, tierra e infierno, en esta obra la tierra parece haber desaparecido, disuelta en una fusión de las dos esferas restantes. Los cuerpos enredados de la humanidad doliente van a la deriva lentamente, suspendidos sin propósito definido en un vacío viscoso. En la oscuridad cósmica –las estrellas están mucho más atrás– aparece una Esfinge pesada y somnolienta que no se ve y que es nada más que una condensación del espacio atomizado. Sólo el rostro situado en la base de la pintura sugiere, con su luminosidad, la existencia de una mente consciente: es  la  Wissen (Sabiduría). La visión del universo de Klimt es la de Schopenhauer: el Mundo como Voluntad, como energía ciega en una ronda incesante de nacimiento, amor y muerte carentes de significado. La Wissen de Klimt es fría y dura. En sus ojos misteriosamente luminosos, esta sacerdotisa filosófica muestra una actitud distinta: una sabiduría, a la vez impetuosa y glacial, que afirma el Mundo de la Voluntad". Carl E. SchorskeViena Fin-de-Siècle  (DE AQUÍ)

Acusaron a Klimt de presentar "ideas no entendibles 
a través de formas no entendibles". 


Fin de siglo (XIX): El ingeniero custodia ahora la construcción del theatrum mundi y Schopenhauer provoca dolor de cabeza o chiste. Los poetas del 98  aún le tomarán en serio. España y su (divina) diferencia. Creo que el rarito de Arthur previó que ese podría ser el destino de su filosofía y, en honor a su inteligencia, digamos que no le importaba demasiado.  Hay citas que lo atestiguan.


Fin de siglo(XIX): No sabe el ingeniero en que parte del escenario se ubicará la filosofía y el arte. La columna filosófica de Klimt (sexo,  muerte y una mujer filosófica de hielo en la base, sin cuerpo, negándose a la cópula - y a todo comportamiento impropio ) parece, desde luego, excesiva.  La  Tour Eiffel también amaga columna pero nos  anuncia  toda la maravilla del nuevo orden bajo la forma de óxido y ascensor eléctrico(1889). Gana. Debe la mujer filosófica sonreír al menos un poco - ya que entre todos la financiamos. Que se haga mujer de la vanguardia, se pinte los labios y sea gentil en su espectáculo. Como Josephine Baker.  Hay algo más que sexo y muerte en la metafísica y el arte: los bigotes del emperador y sus tributos, los prostíbulos de sonrisa despreocupada y el águila bicéfala como juguete sexual (para el placer mutuo, bidireccional, democrático, sano).  ¡Es divertido!


Fin de siglo (XX): Ingenieros musulmanes educados en occidente estrellan aviones contra torres gemelas dibujando en la cabina del avión anagramas que aluden a filosofías que, en contraste, convierten a Schopenhauer en un cachondo libertino. Progreso.


*****
La palabra, sea hablada o escrita, no es mi fuerte, y mucho menos si tengo que hablar sobre mí mismo o sobre mi trabajo. Hasta cuando me veo obligado a escribir una simple carta experimento angustia y sensación de mareo. Gustav Klimt


Klimt lee o respira  a Schopenhauer. 


Schopenhauer  educador: Pensamientos  que como cuñas  publicitarias anuncian a la voluntad (que, por cierto,  ni nos mira cuando dejamos todas nuestras energías en alimentar su frío fuego). Sabiduría de almanaque  para orfebres y burgueses que buscan  un ligero ejercicio espiritual para los atardeceres.  Gimnasia o danza amanerada para ejercer en la intimidad.


Schopenhauer para todos - como la cocacola


Schopenhauer,  exótico con su budismo y su perrito de aguas. Vindicador de la arquitectura y la música. 


Me considero bastante schopenhaueriano (de la variante payasa en todo caso)




Klimt, artesano (casi un zapatero como Jakob Böhme); visionario que planchó la angustia y el erotismo en ilusión de orfebrería teatral. 


Klimt y las  mujeres de Klimt que  mueren y devoran, humillan al exigir su humillación. Su orgasmo es estertor  siempre  generado por otro aunque seamos nosotros los copuladores.   Después de ver a las mujeres de Klimt concluyo que el amor es siempre cosa de tres: el deseo es vibración que nos lleva a ver en los mismos rostros a la Prostituta y a la Muerte sintetizando entre ambas el bacilo de Koch(1882) y la bacteria de la sífilis. Antecedentes del LSD y proto-maestros de la psicodelia.




Así se construía el teatro del mundo en el fin del siglo, en el inicio del siglo en el que yo nací y en el que aún presiento en mis venas a las mujeres de Klimt, el batir palmas de los ingenieros y la filosofía de Schopenhauer. Maldita herencia, maldita raza. 

Para la seriedad necesitamos viagra, hermanos.

miércoles, 25 de mayo de 2011

REDRUM, Tortuguita

ni luz
ni remoto centro
genesíaco:
sólo
eso pequeño




"Hasta que finalmente el susurro no le interesa a nadie" (Wallace Stevens)
"Hay un punto de estupidez sin el cual un escritor de ficción no puede arreglárselas y es la cualidad de tener que mirar fijamente, de no enterarse a la primera" (Flannery O´Connor)

Toma prestadas sartas de palabras y roba el verbo de los periódicos para decir  más de lo que comprende la carne y el intelecto. Como el tonto que repite incesantemente una tonada, neurótica por herencia y afición, hartísima de la lentitud de su paso y de la obsesión por las palabras no dichas (ni escuchadas), habita la tortuga en el eco saturado por el crimen o en la sorpresa del susurro. En la caricia que espera.  El susurro oculta palabras, las mejores, las más deseadas (ahí se dice el más intenso de los te quiero, el que se enuncia  más allá de toda precaución y redefine el impulso como fuerza cósmica en la brevedad del segundo). Cita palabras de otros y,  fijando la mirada como el búho, camina lenta la tortuga (más información sobre la dolencia: trata la bicéfala  infructuosamente de mantener el ojo atento a lo que dice la contingencia en segunda y tercera vuelta, al repetir la frase, en esa vibración que llamamos la ternura de las cosas).


 Quizás  citar explícitamente  las palabras de otros tiene siempre algo de inconveniente en el modo literario de la escritura. Busca el poeta un cierto ocultamiento de su patria. Por eso, si trascribimos frases, queremos  que actúen como matones, imponiendo autoridad militarmente (a la manera de la tesis doctoral) o que reverberen en toda la extensión de nuestro verso o discurso (a la manera de una oración, religiosa o místicamente). 

 Traigo palabras doblemente usadas, vestidas de coristas o bailarinas exóticas. No sé quién son Wallance Stevens o  Flannery O´Connor (y si lo sé me enmascaro de ignorante porque no importa). Me interesan sus palabras porque apuntan a las alas de la mariposa - el mundo tiene alas de mariposa- y se hunden en la precariedad, la impotencia y el primer latido del silencio. Lo que no entiendo.

Sólo poseo la larga sombra de la ausencia de algo y el sudor de esta tarde primaveral.
Por eso, incesantemente, necesito traducir en crimen discursivo "la extensión de mi inocencia"


Redrum, tortuguita.




lunes, 23 de mayo de 2011

De la batalla de la intimidad y los saberes



René Magritte: Los amantes (1928)

 La intimidad. Lo más interior, la patria y sus enemigos: los otros fronterizos que  habitan como fantasmas en las letras de los himnos ( Qu'un sang impur /Abreuve nos sillons!) creando el escenario de una lucha que nos nombra y cifra. La gramática de lo más interior llena  hasta la raya el hueco del pasmo, la indignación, la crisis espiritual y  la herida del amigo decepcionado, la violencia y la tentación de la cremallera que todo lo abre en el modo de lo fácil. La dialéctica y sus tributos,  la triste violencia del beso entre amantes y parientes. La intimidad que es el exterior desvelado entre los pliegues de las sábanas o el número de teléfono del amante trascrito en la piel de la amada esposa que ahora besa el hombre despechado. O el olor del otro en cada una de sus palabras. El sonrojo de mis mejillas es su excitación. La huella sonora de papá en el regazo materno nos enseña la primera lengua, la más extranjera a la otra patria, esa  que renuncia a los himnos para que el otro no tinte con su flujo mi espalda en la huida. La otra patria más allá de la gramática y el juego de las decepciones. La patria de la tortuga que busca su destino. La intimidad que no admite saberes.

el rencor como componente ya inseparable en la alquimia de la ternura y del amor (21.05.11)

 La  intimidad. Lo más interior. Ahora sí en ejercicio ascético iremos hasta el fondo. La frontera de la patria en la lejanía, huyendo en la noche de ella. El amante no quiere saber que su amada ha tenido otros momentos en los que se entregó a la sonrisa o el éxtasis  e imagina que siempre-siempre han sido suyas las siluetas en la sábana. Copia cuidadosamente el perfil de las huellas y abandona el lecho  en el amanecer del tercer día después de su abandono (me cansé de ti, dijo). Ahora sí: un límite desenfocado me separa de ti envuelta la frontera  en una niebla  de indefinición, tierra de nadie arrasada por la falta de actividad humana (una parte de mi está en barbecho). Tierra de nadie  no por resistencia y combate con el otro (ese con el que disputamos una colina o el margen del río) y que por efecto del fuego cruzado se convierte en espacio de controversia y asamblea libertaria de las balas . No, no, no hay combate ni conversación. Ya es tarde, aún no ha amanecido.  No, la niebla que me separa de la imposición de un límite -  la distancia -  se construye por abandono e indefensión.  Rechazo hablar de mis fronteras y opto por desertar de los puestos de vigía; dejo el cuidado de los muros a la tierra deshabitada.

supongo que la tierra -mi tierra decía antes - a mis espaldas queda seca y extraña, abandonada  a toda presencia, mineralizada por efecto de mis pasos de tortuga que escapa. Sin embargo, traicionado el solar de los que me precedieron (yo mismo tal y como era hasta ayer), pierdo la capacidad de la certeza y todo se torna mágico o fantasma onírico. Quizás otros ocupan el espacio sin guardián nada más que se enfrían allí las huellas de mis pasos. Malvendo la heredad. Corro hacia lo más interior con la vista puesta en el frente oculto de la batalla (el que se ubica en lo más interior y que, idiota, estimo lugar de la madre de todas las batallas). Por mucho que me interne en el bosque puede suceder que, al volver la cabeza, estén allí, a un palmo de mis labios enseñando las nuevas reglas, esperando el beso o la lucha o el marcaje de colmillos, la salvajada o  ese su sucedáneo al que llamamos conversación. Siempre el otro como carga, como obsesión o neura.
Yo no sé lo que ocurre a mi espalda. Yo me voy, me corro hacia lo más interior, indefenso, indefinido, como las antiguas estrellas pero a la inversa
Cocino lo más propio en su salsa, en su sabor engañoso, en su saber que cuanto más huye del himno más se despierta clarín del más mamporrero de los miembros del clan..
La intimidad.  Lo más interior: lo más. Lo in.  La intimidad que in-define al in-dividuo.... Llego al fondo del bosque y estoy solo (cierro los ojos, aprieto los dientes, no giro la cabeza, tapono los oídos como Ulises, convierto mi lengua en llaga para que no deguste el agua e inflamo mi piel con la picadura de mil escorpiones. Garantías de la soledad).  ¡¡Pero  intimidad también apunta en su uso al grupo definido por el calor y lo pegajoso!! Se habla en la intimidad el idioma proscrito o se practica la religión perseguida. La intimidad es el hueco que deja la amada la cama, el silencio de la familia en el hogar, el eco del tambor hablando de la tribu en la noche. En lo íntimo encontramos el lenguaje del clan y cuando creíamos recluirnos  sentimos la exposición, somos el cuerpo abierto en el sesgo de un cuadro de Bacon.  El lenguaje del yo. Sólo yo o yo solito. Yo o yo y, en medio de la cosa, en la disyunción, aparece  la tribu, la amada, los íntimos....

-¡Ah, Tú eres mi tribu ! - le dice a ella - Tú eres mi hogar y renuncio con ello a mi apellido.
Y ella brota como semilla o como hueco en el punto equidistante de todo.  Con vocación heliocéntrica.

Pero huyo y me busco. 
 imposible.
nunca se traiciona a la patria
siempre permanece la eternidad del himno

sábado, 21 de mayo de 2011

Nunca hablo de mí ( sin motivos personales: para no verte tanto, para no verte siempre, en todos los segundos, en todas las visiones)

Alberto Giacometti, Tête qui regarde, 1928


Al 15-M 
 Siempre,  desde hace mucho tiempo - dice él, como si su existencia marcara finalmente la sucesión de las estaciones y las edades, su existencia, esa poco menos que caja  torpemente impulsada por  un parto, esculpida en fragmentos-grumos o en excrementos de gusanos, opaca en lo extremadamente liviano, condenada a la ininteligibilidad por mucho que uno se acerque a ella o, por contra, adquiera la correcta distancia , cajita de contingencia, de lo mismo da ésta o aquélla, por no levantar la voz - o los ojos - se mete en el espacio propio toda la barricada de trastos que el azar o la torrentera dejó como huella o ingenio),

....  siempre él ha pensado en la mirada, se ha imaginado voyeur o profeta en el desierto (según moda). Siempre ha luchado con la idea de que la mirada debe verse de algún modo, reflejo  en el agua cristalina de sus ojos o en la manera deforme del esperpento. Estar allí, como en una plaza tomada sin saber por qué (o sabiéndolo), habitar un segundo en aquello que el  ojo que todo lo ve quiere ver  y no se ve en la versión oficial (ni en la original con subtítulos). Vacante de sí  en   el ojo bizco que no juna  la umbría y se  retuerce para encontrarse  por sorpresa. Ver la mirada en la cabeza de Giacometti, en la sutileza de la oquedad, en el modo del tacto y la piel, después de quedarse en los huesos en la quiebra, apología póstuma del golpe del cincel en la piedra (sea eso la reflexión), caricia de la mano que pule una marca, la marca... mis marcas, huellas y formas trascendentales, lo mínimo y la ebriedad, la cara de Giacometti que ilumina la verticalidad con luz de horizonte, el gatito y la doncella, el juego y la muerte. La mirada: mirarte fue riesgo, oh esfinge.


....siempre igual, y siempre en la existencia, dando vueltas, desde hace algún tiempo, de un tiempo a esta parte tal vez, desde que desplegué la tara, no sé si anteayer o hace décadas, cuando se hundió la infancia o en el momento en el que un escalofrío me recorrió la espalda.  No hay puentes para cruzar al otro lado, allí donde la little people  mece o controla, al modo de las hadas, con una conciencia tan pequeña que sólo cabe un estado de ánimo. Siempre en la existencia añorando la existencia.

... siempre el tibio ojalá de la imposibilidad del olvido o el rencor como componente ya inseparable en la alquimia de la ternura y del amor





Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.

Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.

lunes, 16 de mayo de 2011

"Mira al final de la vida y verás si soy conejo o tortuga" (Thierry Guetta)


Thierry Guetta (Exit Through the Gift Shop)

Veo como entre sueños al FMI (léase: fondomonetariointernacional) desnudo en una habitación de NYC. No me sorprende porque he terminado acostumbrándome al FMI y cuando nos habituamos a un marco no podemos evitar verlo en la cocina de nuestro hogar desnudo o cubierto con un mandilito mientras fríe croquetas o nos acosa sexualmente. Es el abecé de la hermenéutica y del idealismo: el concepto tiende a mostrarse entre pucheros (como bien decía Santa Teresa de Dios) y , a poco que nos esmeremos, se nos aparece como un miembro(?) más dispuesto a desfogarse en nuestra condición proletaria.

Antropomorfismo o  humanización de la bestia. Recreación de personajes.

 Entendería  que el FMI estuviese realmente desnudo en una habitación con su pene erecto y tratando de violentar a una camarera. Es decir que no me parecería  raro (aunque sí increíble)que el FMI fuese acusado de tal delito y que, como a cualquier ciudadano, se le aplicara la presunción de inocencia.

AUNQUE....No one is innocent

 Veo Exit Through the Gift Shop (Bantsky, 2010) y me vienen a la memoria las películas con  El Gran Timo del Rock ´n ´roll  (1980) y Quadrophenia (1979). Simplifico y asocio las tres películas a tres palabras:
postpunk 
punk
protopunk

 Conceptualizo en tríada y, ay, falsifico porque el punk no admite los prefijos proto- ni post-  salvo violencia en la idea (aunque, dada la puesta en valor de la violencia en el punk: ¿puede hacerse legítimamente violencia al punk como concepto? El punk admite violencia bajo la forma de ironía o broma . Por ello es recta la interpretación del punk como chillido de la juventud que busca a dios.)

  Sí, veo el documental de Bantsky sabiendo que no sabemos si es falso documental aunque lo parece ---  por defecto, en el orden de la estetización total, todo documental es "falso documental" hasta que se demuestre lo contrario. Esta falsedad (verosímil) es la presunción de inocencia de toda obra que se presenta como artística: todo es arte si así se presenta en la escena y hasta que no se demuestre lo contrario.

"Hay gente que puede pensar que soy un conejo porque estoy corriendo y no estoy organizado. Pero yo digo: espera al final de la vida y entonces verás si era un conejo o una tortuga" (Thierry Guetta)

Cuando la falsedad se rompe - y,efectivamente, se demuestra que el FMI desnudo en una habitación de NYC ha violentado realmente a una joven camarera, es decir, cuando se hace real lo inverosímil  - el objeto pierde su aura de objeto artístico y entra en el mundo del kitsch o  la consternación ética . Un viejo en calzones pasado de viagra.  La gran decepción del amante (del arte) no correspondido

 Frente al quizás-documental de Bantsky,  The Great r´n ´r Swindle era un falso documental (en primera capa, ingenuo) en el que el guitarrista Steve Jones simulaba ser detective y Ronald Biggs se interpretaba a sí mismo y cantaba No one is innocent .


... aunque lo parece


¿Por qué el documental Exit Through the Gift Shop (nos) parece un falso documental? O de otro modo:  ¿por qué (me) parece increíble  que el cuerpo visible del FMI esté desnudo en un hotel de NYC y ataque a una joven camarera como si un furor lo hubiera poseído y la bestialidad de los mercados  convirtiera (por contagio, por inoculación salvaje) al no hace mucho un Hombre que Pudo Reinar a la religión del Egoísmo Desnudo(que decía Marx del capitalismo)?

Me resulta increíble. No puede ser que, en la película Exit ... un tendero de L.A., Thierry Guetta, con cierto aspecto de tarado (véase la afición a la videocámara), se convierta en eje de la actividad artística saltándose - como dice Batsky -  todas las reglas, ritmos y etapas (o demostrando que no hay reglas en el mundo artístico como no las hay en el señor del FMI mutado al Egoísmo Desnudo).  Es increíble, sí, que no haya reglas ni simulación de honor o autenticidad; pero no es  raro.... Realmente, lo increíble ha pasado a ser habitual. Quizás el arte sea (sólo) una broma ,   la esencia del arte (sólo) un elefante pintado de rosa y la del orden mundial sea (sólo) un FMI intentando eyacular el Egoísmo Desnudo en la cara de una mulata.



La idea de falso documental no llena mi alma.  No llena la ficción dentro de la ficción y el guiño irónico dentro del guiño (o el pop-art de Warhol reinventado por una operación de coloración chillona). No me llena nada (ni me vacía tampoco). El amor no correspondido - con el arte, con el mundo - aburre. Urge la resurrección. Se precisa garantías para el amor.

Carezco de fuerza para decir: ¡Qué bueno lo tuyo, Bantsky! 

sábado, 14 de mayo de 2011

Semana larga en tres pinceladas ( FREE AI WEIWEI !!)


 The dream speaks: Descending Light, 2007

 1.- De la imperiosa necesidad del arte como broma.
"...superando su contingencia fenoménica, en correspondencia contrafáctica con la necesidad de un sentido de la vida que supere la contingencia"-- dice Franz Koppe a propósito del discurso estético. 

Esta lucha por el matiz que deja la cosa misma en suspenso y al rato nos devuelve perplejos a un ligera variación del estado inicial; este saltar de los delfines de la comprensión (de cuya estela sólo queda la huella de una lágrima en el rostro  y la misma negritud del mar); este juego de malabares para tantos, es lo que sin duda me sigue gustando del decir de los filósofos. Por lo demás sigo distante respecto a la tribu.

 Dicen:  la  poesía es el libro de instrucciones para la vida que ésta, de suyo, se niega a imprimir. Puede extenderse al arte todo  la apreciación y, si te esmeras, cariño, podemos dejar que las ondas de esta bonita pretensión   llegue como espuma hasta todas las actividades de juego: el amor, el sexo y la conversación (que otras novias no concibo).

 Señor, soy un ateo tan asqueroso, tan profunda e infernalmente ateo, que me hundo en la contingencia como el cerdo en el barro y toda pretensión de sentido, toda ilusión de libro de instrucciones me hace sospechar  engaño. Esa es la mitad del secreto bicéfalo (la crisis de la modernidad en su versión portátil para almas pusilánimes).  Aún así sufro horrores  porque me dejo engatusar en cuanto alguien llama a mi puerta y me enseña la patita conversacional (es esta la otra cabeza de la tortuga, una muy antigua resaca devocional que palpita entre el vicio y la esperanza ironizada ante la llegada del otro).

*****
 2.- Semana larga. Violencia. Muerte (ella murió porque finalmente el hígado se convirtió en el dios justiciero del antiguo testamento. La vida pasa factura, se repetía en el funeral, en medio del dolor, no como justificación del mal sino como odio que no se atreve a dar a luz el impulso deicida,  odio a la ausencia de final feliz y al no cumplimiento en la vida de la obra de arte -- ese superar la contingencia fenoménica "en correspondencia contrafáctica con la necesidad de un sentido de la vida que supere la contingencia". No hay perdón de los pecados, ni amor cósmico ni polvo estelar de reconciliación. Hay un horno crematorio en el que penetra el ataúd  y mi tío, a mi lado, acordándose de Hitler y los judíos, como una broma contra toda la seriedad de la historia, del arte  y del saber estar en un acto fúnebre).

Semana larga. Violencia. Muerte. Canto coral. Soy el grito de Munch en medio de un festival de amabilidad y sonrisa. Una foto, milagrosamente, me refleja con la cara distorsionada. Me veo en lo que era por dentro, en la verdad de mi contingencia en el escenario. Sin embargo, todo el mundo sabe que esa imagen debe ser negada porque es un extraño error de la luz.

Es decir:  esa superación de la contingencia fenoménica ( en correspondencia contrafáctica con la necesidad de un sentido de la vida que supere la contingencia) sólo puede aparecer por error.
Sólo se puede ser feliz por error.
¿De quién?
La naturaleza comete errores y en el pliegue del error se revela la pistola suicida y la pluma de las cosquillas.

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3.-  Semanas sin expectativas para la próxima semana. Como si todas las semanas fueran la misma semana y el reloj biológico se hubiese convertido en funcionario.

 La contingencia y la necesidad de aprender a reír para que corra el tiempo.http://freeaiweiwei.org/

jueves, 5 de mayo de 2011

Semana con dolor de cabeza en cuatro movimientos (o de qué sirve ser tan listo)

1.- Russian Red estrena vídeo - dice una de las pestañas del navegador. El vídeo está habitado por chicas y es pop-profundo en la forma y en el título: I hate you but I love you. Las chicas suben a la cima del roquedal y queman los pañuelos que comprimen su corazón. Si fuera una mujer quemaría pañuelos en la montaña mostrándome al mundo como  un híbrido de budista y glaciar con un gusto especial por los colores.

 Es bonito quemar el pañuelo (si se tiene corazón).

2.-  No duermo bien.  En la noche del domingo al lunes pasan por mi mente que mal-sueña todas las formas del particular  infierno existencial (que evidentemente no son los otros sino yo mismo en la tarea del cuidado de sí dislocado). Soy un proyector de sombras y en la pantalla todos los monstruos, los agobios del presente y las expectativas fracasadas,  pasean por la larga noche sin capítulos, metamorfoseándose - cuando me desvelo -  en dolor y huella, fluyendo fantásticos cuando vuelvo a caer dormido . El psicodrama de mi pequeña existencia convertido en imágenes,  personas cercanas a mi corazón que deforman sus caras al modo El Bosco.

 Es un asco la autognosis (salvo si es ficción). Ese es secreto filosófico.

3.- ITV (Inspección Técnica de Vehículos) y  VSL (Vigilancia de (mi) Salud Laboral ).
Mi coche tiene ya ocho añitos (la mitad de la edad de mi hijo ----- y pienso tiernamente en su imagen de ocho añitos). Me piden que abra el capó y no recuerdo dónde estaba exactamente la palanca. Cuando debo dar el intermitente me confundo y se pone en funcionamiento el limpia-para-brisas. Reaccioné cuando tuve que tocar la bocina - bien - pero no recordaba cuantos kilómetros tenía el coche ni su año de compra. Me joroban estos despistes y olvidos, este encadenamiento de torpezas. Me retrotraen a la infancia cuando era un niño "delicado" (en el contexto bruto de la barriada). Estos despistes me recuerdan que estoy a mil kilómetros de los expertos en coches y de todas las personas que saben qué hacer para puntuar más bajo en los test de emisión de ceodós.

 En el proceso de Vigilancia de mi Salud Laboral nadie me ha pedido que abriera el capó de mi cabeza o que marcara los puntos de luz. Solamente me dicen que extienda el brazo y me perforan la vena. Doy las gracias por el pinchazo y suspiro aliviado porque nadie me exige que haga ejercicios corporales para comprobar mis emisiones de beodós a la atmósfera (cómo sí le obligan al bueno de Winston Smith en la película 1984)

Inspección técnica. Miedo a la incertidumbre y sueño de un control de riesgo (al fin y al cabo, aquello de que allí donde habita el peligro  está la salvación resultó ser un tontuna...)

4.- ¿De qué me sirve ser tan listo? - me pregunto.  Movilizo la pregunta al contexto pragmático( "utilidad", "competencia") para engañar al auditorio y simular falsa soberbia. Realmente ser listo no es virtud sino tara: el listo es aquel que posee una idea - que se le desveló - y a partir de ella interpreta y redescribe todo lo que acaece. La filosofía - y el arte y las otras cosas importantes que nada importan - nos enseña que el pensamiento exige al menos dos ideas para ejecutarse dignamente (I hate you but I love you)  y, mejor aún, debe buscarse un esquema triádico. Más allá de tres ideas conjugándose o rimándose no se conoce vida humana inteligente. Entramos en la teología.

 Yo tengo acceso a la posibilidad de pensar con dos o tres ideas sólo por referencias, por las lecturas y otros idola fori. Realmente no tengo dos ideas.  Soy listo - no lo niego - y la vergüenza de ese estadio me lleva a enmascararlo en la pregunta ¿de qué me sirve ser tan listo?  que nos lleva a pensar en el fracaso de las expectativas, la aparición de mil monstruos en la noche y otras paradas nupciales para marcarse como maldito y casi diabólico. Oculto en el contexto y en la pragmática las graves deficiencias de mi listeza.

Por cierto, ¿cuál es esa única idea que como listo me pertenece?

(Aún así: ¿de qué me sirve ser tan listo?)

lunes, 2 de mayo de 2011

Soy unos ojos manchados de hígado enfermo

A k

He visto a quién dije que no me apetecía ver porque quizás su vientre se hinchaba de muerte y no deseaba yo lidiar con esa estrella. Luego resulta que sus ojos eran  sendas y cadenas,  látigo, lengua y postas, balazos en la espalda y escalofrío de prímulo enamoramiento. Como puentes que nos enlazaban con los  los niños que fuimos y con la patria de la abuela a través del tabú del incesto.

 Enfermó malita- malita la abuela mientras yo leía por vez primera el Discurso del método. No murió - lo hizo mucho más tarde y en un modo más triste - pero yo paseé mi luto y mi agonía adolescente por las páginas del cartesio. Dolor de navidad redactando, torpemente, un ensayo de mil palabras. Mi abuela es mi única patria circuncidada, en la primera juventud, por el método geométrico y otros hielos de fuego.

Dices que quieres un espejo para verte. Tu madre te lo niega por capricho. Yo te alcanzo uno - no hay otra, no hay elección -  de esos que aumentan el volumen de la nada hasta convertir una espinilla en un volcán. Estás guapa - te he dicho. No hagas caso al cristal ni a su lupa.  Es raro que el verde hepático no consiga enmascarar la belleza de siempre, la eterna, la de la niña y la de la joven salvaje, todos los riesgos, todos los pecados, todos los estigmas, todas las putadas en las que te has visto envuelta como víctima o verdugo.

Y toda esta imagen, esta ontología  débil que recrea mis ojos en los momentos de debilidad, sabemos que es la flor de la mentira (¿está capacitada la tortuga para encontrar las raíces de este juego?).

Me pregunto por qué violencias se ciegan las llanuras de mis horizontes.

Me pregunto por qué me cuesta tanto cabalgar sobre el lomo sudoroso del caballo (como el apache)

Mi cualidad cardinal es la fidelidad y por eso nunca consigo el olvido. Pero la verdad es que no quería ir a verla y esa negativa es la bala del diablo, la última bala de la leyenda del cazador, la que se expande en abanico y alcanza con sus postas de hiel muy diversos tiempos hasta abarcar toda una vida.

BUENOS CONSEJOS (fábula). Este cerdito es ya carne y manteca

  Tiresias you teach us what it means to hold your own (Kate Tempest: Mantente firme ) Lejos del país del verano rumia el ce...